miércoles, febrero 25, 2009

Gurus de Peluche # 4

por Astika das

LA INICIACION DE LOS SUDRAS

Bhakta Café —como ingeniosamente Hridayananda das Goswami bautizó a mi amigo Fausto Cantú Peña, director en la década de los 1970s del INMECAFE (Instituto Mexicano del Café, por sus siglas en español)— me invitó a un picnic dominical en uno de sus ranchos, el cual está situado en el estado de Morelos. En ese entonces yo vivía como bhakta en el templo de Bucho Montiel. Los bhaktas teníamos estrictamente prohibido asociarnos con karmis, pero el presidente del templo, RK, era de amplio criterio, y además sabía que yo no era susceptible de contaminarme más de lo que ya estaba, y por lo tanto me permitió asistir a la fiesta que el importante político mexicano organizaba en honor del famoso escritor norteamericano Alan Riding, autor del bestseller «Vecinos Distantes».

Ya entrada la noche regresamos al D.F. en uno de los coches de Fausto Cantú. El viajaba en el asiento delantero, junto al chofer, y yo —sentado en el asiento trasero— respondía a sus preguntas y, emocionado, le platicaba la experiencia que vivía en Bucho Montiel. Lo que a él más le asombraba era que alrededor de 60 devotos pudiésemos convivir debajo del mismo techo. Lleno de curiosidad, Fausto me preguntó: "¿Qué clase de personas viven en el templo?". Tengo que confesar que le mentí cuando le respondí que había muchos jóvenes como yo. La realidad era muy diferente. Además de RK, Brajendra Kumara y otros devotos más o menos educados, el resto de ellos no tenían mucho nivel.

Esta realidad se evidenció cuando Srila Prabhupada, durante una ceremonia de iniciación que celebró en el D.F. en 1975, le cuestionó a Hridayananda das Goswami: “¿Por qué me traes tantos sudras para iniciación?". Aunque este tópico sociológico parece irrelevante cuando hablamos de algo que no está basado en la identificación corporal, se vuelve relevante cuando vemos que al bhakti lo pueden entender realmente y sin sentimentalismos quienes son inteligentes, independientes y que no son fácilmente manipulables.

Y ese señalamiento que Srila Prabhupada le hizo a Hridayananada le debió servir como una orden para cultivar y educar devotos pensantes y con criterio propio en México. Pero Hridayananda no aprovechó esa oportunidad para servir correctamente a Srila Prabhupada, y se ha dedicado a cultivar la parte sentimentalista y fanática de quienes se acercan a él. Lo importante es que bailen como perritos y le demuestren fidelidad, lo demás puede esperar.

REPRESENTANTE DE DIOS CORAJUDO Y PREPOTENTE

Hridayananda das Goswami no inspiraba amor o ternura sino una mezcla de temor y solemnidad. Siempre exigía ser hospedado en las zonas más exclusivas de las ciudades que visitaba. En una ocasión, junto con los devotitos y los profesores del Gurukula yo le visité en una mansión campestre de Guadalajara que le habían alquilado.

Maharajá Hridayananda se mostró muy complacido por nuestra visita pues según Srila Prabhupada, el Gurukula representaba el semillero de donde saldrían los predicadores del futuro. Cuando llegamos a la mansión palaciega donde se hospedaba, alguien de su séquito de sirvientes le daba un masaje. Mientras tanto, los estudiantes y los profesores del Gurukula esperaban la aparición de aquella especie de semidios que recitaba de memoria cientos de versos de «El Bhagavad-gita Tal Como Es». Solemnemente se instaló en un colchoncito de borra de dos centímetros de altura forrado de tela de color azafrán y comenzó a recitar en sánscrito los primeros versos del Capítulo I de «El Bhagavad-gita Tal Como Es». Luego de recitar el verso le pedía a cada niño que lo repitiera . Cuando le llegó el turno a mi hijo Saunaka (Sri Krishna Murari), éste, completamente paralizado y mudo de temor, de puro miedo se hizo pipí delante de la concurrencia..

En otra ocasión, en el templo de Sri Sri Radha Modana Gopal, fuimos invitados todos los que formábamos parte del Gurukula a visitar a gurudeva a la hora del desayuno. El, furioso, exclamaba: “Los devotos son una bola de sudras que ignoran, que no saben atender al representante de Dios en la tierra". El presidente del templo de México, Brajendra Prabhu, se desgañitaba tratando de complacer al gurudeva, quien, no dejaba de quejarse: “Esta Halava está completamente fría. El dhal debe servirse en un pocillo especial. Esta absoluta negligencia es una ofensa contra el representante de Dios”. Poco antes, durante la clase del «Srimad Bhagavatam», HDG había hablado acerca del carácter humilde de los sadhus pero ahora, iracundo, despotricaba contra la incapacidad de los devotos. El presidente del templo, Brajendra Kumara, se veía lleno de ansiedad corriendo de un lado a otro de la amplia habitación que los devotos habían escogido para complacer a su exigente visitante.

ELENA PONIATOWSKA: EL CAMINO AL INFIERNO ESTA LLENO DE BUENAS INTENCIONES

Como siempre fui un ferviente admirador del Suplemento Cultural de la revista «Siempre», lo primero que hice cuando llegué de la provincia al D.F. fue visitar en su casa a Elenita Poniatowska.


Volví a visitarla en varias ocasiones ya siendo devoto de Krishna. Ella se impresionaba mucho porque yo usaba peluca para salir a la calle a distribuir los libros de Srila Prabhupada. Delante de sus hijas me pedía que me quitara la peluca y que les mostrara la sikha. En una de mis visitas le pedí que hiciera un reportaje para el suplemento cultural del «Novedades» sobre la visita al templo de México de Hridayananda das Goswami. Cuando al día siguiente Elenita llegó al templo de Bucho Montiel, Hridayananda das Goswami, en compañía de varios de sus discípulos, se hallaba comiendo prasadam. Aproveché ese tiempo para mostrarle el templo a Elenita. A esa hora, las cortinas del altar estaban abiertas. Cuando Elena vió las imágenes de mármol de Sus Señorias Sri Sri Radha Modana Gopal exclamó: “¡Qué figuras tan feas, parecen de cera!”. Yo no hice ningún comentario. Srila Prabhupada declara que la deidad es el aspecto más esotérico del proceso Hare Krishna, y si se supone que para los devotos es difícil comprender el aspecto arca-vigraha de Krishna, ¿qué se puede esperar de alguién que no canta Hare Krishna ni lee los libros de Srila Prabhupada, ni se asocia con sadhus, ni come prasadam? Sin embargo, cuando los devotos se enteraron por la crónica del «Novedades» de la opinión de Elena Poniatowska sobre la Deidad, la calificaron de demonia, de bruja pecaminosa.

Hridayananda nos recibió a Elena y a mí con una gran sonrisa y nos invitó a sentarnos en unos cojines frente a él. Elenita después de revisar con la mirada la habitación exclamó: “¡Que espantosa decoración!”. De inmediato, Hridayananda das Goswami salió en defensa de sus discípulos: “La hicieron los devotos. Ellos no son decoradores profesionales. Pero su intención de servir a su gurudeva es muy buena.”

1 comentario:

gouranataraj dijo...

Hare Krshna
Prabhu Mis respectos hacia usted.

Usted tiene muchas razón en muchas cosas que comenta aquí pero veo muchos sentimientos encontrados lo cual cosas que usted dice que son verdad pierden su valor.