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por Radha Krishna das
Me encontraba recientemente visitando Dandavats, el sitio apologético de Iskcon, y me encontré un artículo que reseñaba un evento iskconiano llamado "Retiro en Govardhana" (edición noviembre de 2011). Me interesó saber más al respecto, pues desde hace tiempo estoy queriendo sacarme el chamuco del corazón.

Al leerlo me enteré que entre los facilitadores del retiro estuvo Giriraja Swami, de quien hicimos referencia hace poco en una nota de El Tambor. Allí se le describió en términos poco halagüeños, señalando que vive an una mansión de Santa Barbara rodeado de lujos, dinero, y el servicio de sus lacayos. Lo anterior es totalmente contrario a las normas que deben regir la vida de un sannyasi en la tradición de los Seis Goswamis de Vrindavan, y del ejemplo de muchos gurus sannyasis en la historia del vaisnavismo.
Este contraste entre la vida suburbana burguesa de Giriraja y su participación en un retiro en un sitio tan sagrado como Govardhan, me motivó a investigar más para entender realmente la situación.
Giriraja Swami dirigéndose a la audiencia durante el retiro.El artículo de Dandavats presenta a Giriraja como uno de los "teachers", o maestros, del retiro. En una foto aparece dando una charla, con ha Colina de Govardhan al fondo. Lo anterior nos confirma el reconocimiento que tiene en Iskcon como maestro y líder espiritual.
También se reseñan las palabras de Giriraja durante el retiro. ¿De qué estuvo hablando? ¿De lo agradable de la vida en Santa Barbara? ¿Del dinero que ha acumulado a través de los años mediante herencias y donaciones? ¿Del color de los muebles de su sala? ¿Del servicio que le ofrecen sus lacayos por considerarlo una alma autorrealizada? Pues no. Giriraja Swami estuvo hablando de temas devocionales intensos y profundos.
Y lo anterior no es una broma. Durante sus intervenciones, Giriraja dijo que la Colina de Govardhan es Krishna Mismo, pero que las gopis la ven como el mejor sirviente de Krishna. Govardhan es también un experto sirviente de los sirvientes de Krishna --como las vacas y los pastorcillos gopas.
El Swami señaló que las gopis sabían que por adorar a grandes almas uno puede lograr que se satisfagan sus deseos. Así, con la adoración a Govardhan, ellas iban a lograr su máximo anhelo, que es estar cerca de Krishna.
Giriraja Swami también indicó que a las grandes almas les gusta visitar a otras grandes almas. Govardhan facilita esto, pues allí concurren muchos otros devotos.
El sexto día del retiro se le pidió a Giriraja que hablara sobre Srila Prabhupada. Dijo él que la verdadera naturaleza de Krishna había estado oscurecida incluso en India, pero que ahora había quedado revelada en todo el mundo gracias a él. Mencionó que Srila Prabhupada hablaba incansablemente de Krishna, y que cuando mencionaba a "bribones y pícaros" no solo se refería a los karmis, sino probablemente también a sus propios discípulos.
Todo lo anterior suena muy bien. Giriraja habla de Govardhan en forma teológica correcta, y sus relatos sobre Srila Prabhupada son reales. Y afortunadamente no se puso a hablar de ecología, costumbres shamánicas, ni del Yoga Inbound. Entonces, ¿qué puede estar mal? Lo que está mal es la incongruencia entre las palabras y la persona.
Mientras Giriraja se preparaba para narrar los pasatiempos íntimos de la Colina de Govardhan, en el Sampradaya Sun aparecía un artículo que narraba los pasatiempos mundanos del swami. Su título lo dice todo: "¿Es Giriraja un Swami?".
Giriraja (der.) con su compadre y protector Tamal Krishna.La primera revelación del artículo es que Giriraja siempre fue parte del séquito de Tamal Krishna Goswami, a quien todos ustedes recuerdan por haberse estrellado en 2002 contra un árbol en la carretera rumbo a Kolkata y perder allí mismo la vida.
Giriraj recibió ayuda de TKG para mantenerse como presidente de Mumbai durante años, y más adelante para convertirse en GBC; recibió sannyasa de TKG; apoyó siempre a TKG como "acharya sucesor" y lo impuso como tal en Mumbai; fue con TKG a asociarse con Srila Narayana Maharaja en Vrindavan, pero luego lo abandonaron al ser regañados por la GBC; y recibió de TKG una fuerte cantidad de dinero como herencia a la muerte de éste.
Giriraja con el tiempo fue expulsado `e India, y se hicieron arreglks cupulares para colocarlo como GBC en países africanos con comunidades hindúes importantes. En ese cargo implementó el método de TKG, de correr a todos los discípulos de Srila Prabhupada e instalar solo a sus seguidores incondicionales en la organización. Giriraj era además un malísimo administrador, lo cual se volvió evidente a la hora de tomar decisiones y encausar los programas.
Nada de lo anterior lo hubiera forzado a salir de su zona. Sin embargo, un incidente finalmente lo obligó a huir de allí. Giriraj se negaba a darle iniciación brahmínica a mujeres que no aceptaran tomar un voto vitalicio de celibato. Además de que la idea en sí es una horrible especulación, las mujeres iniciadas parecían más bien sus esposas, pues se dedicaban a servirlo y pasar largas horas en su compañía a puertas cerradas.
Finalmente apareció un reporte documentando todas estas irregularidades, y la comunidad hindú presionó para obligar a Giriraj a renunciar. No sabemos si el reporte incluía incidentes mayores, pues se mantuvo confidencial, pero su abrupta salida indica un intento por apagar un gran fuego.
Giriraj se mudó a Vrindavan, al penthouse de la casa de una discípula suya. Allí se rodeó de más discípulas que lo atendían con gran devoción. Comenzó entonces a frecuentar a Srila Narayana Maharaja junto con otros condiscípulos, como Satsvarupa No-swami, a quien le dije lo siguiente en una carta que le escribí hace años:
"...te acercaste a Narayana Maharaja buscando "un entendimiento superior", pero luego rechazaste la compañía de él cuando te regañaron en ISKCON. ¿Fue un error haber ido con Narayana Maharaja? ¿O fue una cobardía haberlo dejado a él?". Pues creo que lo mismo se puede decir aquí de Giriraj.
En efecto, la GBC le prohibió seguir residiendo en Vrindavan para que ya no se asociara con Narayana Maharaja, cosa que Giriraj obedeció por conveniencia. Le prohibieron también dar iniciaciones durante cierto número de años.
Imagen satelital de la mansión de Giriraj Swami en Santa Barbara. Todos los líderes de Iskcon saben de ella, todos se callan, y todos quisieran tener una igual.Giriraj regresó a Estados Unidos donde con el tiempo se instaló en Santa Barbara, en la mansión que le heredaron sus papis. Su herencia incluye un fondo para mantener una vida de lujos en forma indefinida. Recibió también dinero de Tamal Krishna Goswami (¿un sannyasi heredándole dinero propio a otro sannyasi?), y de una discípula que falleció.
Kuntidevi, la constante compañera de Giriraj (fondo a la derecha), y quien todos los vecinos creen que es su esposa. Imagen tomada durante el festival que organizan en una barcaza para sus amiguis devocionales.Para completar el cuadro, mandó llamar a discípulas suyas para que vivieran con él y lo sirvieran. La principal residente allí es su discípula Kuntidevi, quien a los ojos de cualquier vecino es su esposa. En su casa mantiene una sección para invitados VIP de Iskcon, y cada año celebra un festival en una barcaza al que asisten sus seguidores mas entregados.
Al igual que Hridayananda y Satsvarupa, Giriraja ha sido nombrado GBC Emérito, y se ha retirado de casi todos sus compromisos institucionales, excepto como líder espiritual, guru, sannyasi y "sucesor" de Srila Prabhupada.
Giriraja no tiene realmente influencia en Latinoamérica, y casi nadie lo conoce aquí. En España es distinto, pues fue GBC allá por más de diez años, hasta 1999 que renunció. Sin embargo, no estamos presentando su caso aquí por una relación geográfica, sino por su patrón de comportamiento que refleja el de muchos líderes de Iskcon, quienes se presentan como ejemplos ideales del vaisnavismo contemporáneo.
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Vemos antes que nada que su nombramiento como GBC fue un asunto de la cúpula institucional, y nada que ver con sus atributos y competencias para ese puesto. En lo relativo a ser GBC, Srila Prabhupada indicó que se desarrollara como un sistema representativo que nunca se ha cumplido.
Una y otra vez se ha usado el método del "dedazo" para nombrar representantes de la GBC, quienes pasan a formar parte de un club privado, autoritario y que no le rinde cuentas a nadie, mientras que explotan la autoridad que emana de Srila Prabhupada para mantener sus privilegios.
A pesar de lo negativo que dicho sistema ha sido para la misma institución, es imposible que sus miembros renuncien a los privilegios adquiridos y prefieren seguir viviendo en su diminuto "Mundo de Nunca Jamás".
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Lo mismo ocurre con su nombramiento como guru. A pesar de que Giriraja estaba lleno de anarthas, o condicionamientos mundanos, recibió el título de guru institucional para explotarlo como si fuera una franquicia de negocios. El resultado es una vida burguesa respaldada por dinero y comodidades, y su séquito de féminas sirvientes. Este es un problema recurrente también con otros gurus de la institución.
Su compadre, el malogrado Tamal Krishna, vivía de una manera parecida. Se había refugiado en Oxford estudiando un doctorado, luego de graduarse a nivel licenciatura universitaria en Texas años antes. Escribía, hacía programas con devotos, y recibía la adoración de ellos. Pero en resumen llevaba una vida de desobediencia a las enseñanzas de Srila Prabhupada; sin embargo, todos lo consideraban una gran alma.
Recuerdo que a principios de 1986 visité Dallas para una reunión de líderes norteamericanos. Estando allí, Tamal Krishna me invitó un día a comer a sus ostentosos aposentos. Su recámara estaba muy bien decorada, y en la estancia había una sala y un comedor de estilo clásico. Tenía allí un gran reloj de piso, un "grandfather clock", que sonaba cada rato. Los sirvientes eran convocados mediante una campana para traer las viandas y complacer cualquier capricho de los comensales.
¿Relojes de piso, muebles Chippendale, lacayos temerosos, una falsa aristocracia? Yo había aborrecido todo eso para volverme un brahmacari al servicio de Srila Prabhupada, pero ahora me encontraba ante qn líder encumbrado rodeándose de todos esos anarthas kitsch que iban más allá de sus verdaderas necesidades personales y una utilidad práctica.
A mi regreso a Los Angeles le escribí alabando irónicamente sus aposentos y recordándole el estado tan deplorable de las instalaciones para los brahmacaris del templo. Me contestó que él no había tenido nada que ver con la decoración de sus aposentos, pues todo había sido una ofrenda de sus discípulos.
La vida posterior de Tamal Krishna en Oxford implicó un enredo adicional, y su aparatosa muerte en una carretera bengalí mientras huía de Mayapur para ir "de vuelta a casa, de vuelta a Oxford" (en sus propias palabras), no fue nada auspiciosa. Pero ese es el estilo de vida que Tamal le dio como ejamplo a los demás líderes de Iskcon, y en consecuencia no nos debe extrañar el comportamiento de Giriraj.
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El estilo de vida suburbano de Giriraj, y el mantenerse alejado de los templos de la misma institución que dice representar espiritualmente, es una auténtica vergüenza. Y vemos que eso se está convirtiendo cada vez más la norma entre los líderes de Iskcon.
Hridayananda llava más de 20 años viviendo en Beverly Hills y en universidades, pero se presenta como un swami autorrealizado. Guru Prasad Swami, alias Pinochopada, tiene la casa que le dejó mami en Harlingen, Texas, y se va a refugiar allá cuando se cansa de convivir con los devotos.
Y lo mismo ocurre con muchos otros líderes renunciantes de Iskcon, quienes tienen propiedades a su nombre, mantienen cuentas bancarias millonarias, y han convertido a la institución en su juguete personal.
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Dar unas clases, participar en festivales y retiros, y hasta vestirse de renunciante, no son verdaderas señales de que la persona es realmente lo que alega ser.
Giriraja da sus clases, se va a retiros, da unas iniciaciones, etc., pero al mismo tiempo lleva una vida mundana llena de apegos y condicionamientos, de conceptos materiales y corporales, y de mal ejemplo como vaisnava renunciante.
Con su comportamiento pretenden engañar tanto a maya como a Krishna. Viven en una maya devocional, y en una devoción mayosa, creyendo que encontraron la fórmula para tener lo mejor de ambos mundos. Pero no es así. Lo que vemos en su conducta es una falta de evolución espiritual y un estancamiento en la mentalidad kanistha-adhikari, de principiante, a pesar de hablar de las gopis y hasta lo que Krishna piensa.
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El nivel de los apegos, los anarthas, la visión equivocada, y los intereses personales de los líderes de la institución es tal y tan enquistado, que es imposible pensar que vayan a abandonarlos para comenzar a representar correctamente a Srila Prabhupada.
La institución está más allá de toda posibilidad de rehabilitación. Lo que ustedes ven es lo que hay, y el tiempo solo hará más decadente el ambiente, pues esa es la tendencia que ha seguido hasta el momento.
Hace apenas un par de días recibimos un comentario de Malla-Praharana das, un discípulo panameño de Pinochopada, en relación con la nota ¡Maravilloso!. Allí me reta diciendo "...por que usted mismo no toma las riendas y hace que ISKCON Mexico sea lo que tiene que ser segun sus lineas". Es un sueño pensar que Iskcon pueda cambiar. Sin ir muy lejos, yo reto a Malla-Praharana a que convenza a su guru a que venda o rente su casa de Texas para usar el dinero en el servicio de Srila Prabhupada.
Pero no lo va a lograr. Y dirá que es imposible hacerlo porque la herencia de mami tiene ciertas restricciones, y bla bla bla. Pero la realidad es que si algo no puede ser usado en el servicio total y directo de Krishna, no tiene cabida en la vida de un asceta vaisnava renunciante. Pero Pinochopada no puede renunciar a sus apegos, y lo mismo ocurre con los demás, como Giriraj, Hridayananda, Bhakti Charu, etc.
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En consecuencia, este relato no tiene como meta buscar cambiar a Iskcon, pues eso es imposible. Su meta es advertirle a los interesados que esta institución padece de tremendos vicios, los cuales a veces están maquillados con la aparente espiritualidad de sus líderes. Sin embargo, al ver el trasfondo contemplamos un gran vacío y la posibilidad de terminar como lacayo de algunos oportunistas manipuladores. Esa es la triste realidad que nos revela el caso de Giriraj Swami.











