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sábado, marzo 03, 2012

Despachos de India - Núm. 4

Samadhi de Srila Prabhupada, a la entrada del Sri Krishna Balaram Mandir, en Vrindavan.

por Astika das

3 de marzo, 2012.

En la Galería de Srila Prabhupada del Krishna Balarama Mandir, por 100 rupias compré una edición ilustrada de la Guía de Vrindavan. La guía que yo había conocido era una edición barata que, sin fotos, incluía los sitios más importantes del holy dham. Pero un discípulo inglés de Srila Prabhupada, que desde hace muchos años vive en Vrindavan, utilizó papel de primera clase y excelentes fotos para hacer una edición de lujo. A pesar de que aparentemente Vrindavan es un pequeño pueblito, en dicha guía se recomienda visitar cientos de lugares.

Cuando yo formaba parte de ISKCON, a cambio de doscientos dólares tenía derecho a visitar todos esos sitios sagrados, y a escuchar las explicaciones que sobre ellos daban devotos expertos. La verdad es que a pesar de escuchar año tras año dichas explicaciones no se me quedaron, pues a dichos parikramas asistíamos cientos de devotos de todas partes del mundo, y yo en vez de escuchar con atencion las explicaciones, me distraía mirando completamente incrédulo el milagro realizado por mi maestro spiritual de atraer a India a tantos devotos europeas y americanos, quienes gracias a él habían abandonado la vida materialista. Pero en esta ocasión no me podía distraer, pues yo era el único guía, y mi audiencia estaba formada únicamente por mi hija Yogamaya. Así es que tuve que hacer esfuerzos indecibles para que mis explicaciones fueran autorizadas.

El día que Yogamaya y yo comenzamos nuestro peregrinaje en Vrindavan nos sucedió algo que es necesario relatar, porque ilustra de forma clara la absoluta falta de amistad que existe entre los devotos.

Srila Prabhupada visitando el Radha Damodar Mandir, sitio donde residió durante algún tiempo. (Hacer click en imagen para ampliar.)

Yogamaya y yo llegamos al templo Radha Damodara, el sitio donde Srila Prabhupada residió y escribió los primeros tomos del Srimad Bhagavatam antes de venir a Occidente. A través de la ventana de su cuarto se puede el bhajan kutir de Rupa Goswami, y fue uno de los sitios donde más se inspiro para emprender la mision que nos salvó a muchos de los indecibles sufrimientos de la vida material. Cuando cruzábamos el umbral del templo nos topamos con Rohininandana das y su esposa. Conozco a Rohininandana desde hace más de treinta años, y a sus suegros Prabhu Kutahanta y a la madre Saci cerca de cuarenta años. Hace unos cinco años que no veía a Rohininandana, quien en realidad no es santo de mi devoción. Al verme me señaló y volteando a ver a su esposa dijo: “Él es Astika”. Luego volteó hacia mí y me preguntó: “¿Va a ir a Navadwip?”. O sea, a pesar de encontrarnos a diez mil millas de México y de no habernos visto durante tanto tiempo, en vez de saludar y tener una conversación personal, Rohininandana se salió por la tangente y me distrajo hacia Navadwip.

Samadhi de Srila Rupa Goswami.

En la portada del libro de Rupa Goswami , El Upadesamrita, aparece una foto del Samadhi de Rupa Goswami. Antiguamente el samadhi de Rupa Goswami estaba al aire libre. La última vez que lo visité fue en compañía de algunos devotos de Vrinda. Debajo del árbol que se erguía al lado del Samadhi, Paramadwaiti Swami dio una explicación acerca de la influencia de este gran vaisnava con los seguidores del Señor Caitanya. Sin duda alguna Rupa Goswami es uno de los pilares más importantes del movimiento Hare Krishna. Para mi decepción, me encontré que el bhajan kutir y el samadhi de Rupa Goswami ya no están al aire libre. Quién sabe quién cubrió estos sagrados sitios con una habitación lóbrega que para mi gusto es horrible.

EL ESTANQUE DE RADHAKUNDA: INSPIRACION PARA LA VIDA ESPIRITUAL


Mapa de Vrindavan. Mathura, Radhakundha y Govardhan. (Hacer click en imagen para ampliar.)

No deseaba abandonar Vrindavan sin antes visitar el Radhakunda. Mohan das, el discípulo de Narayana Maharaj que opera una caseta telefónica en Vrindavana , y al que ya me referí anteriormente, me explicó que resulta muy caro viajar por taxi a Radhakunda y a la Colina de Govardhana. Me indicó que cerca del Krishna Balarama Mandir estaba la estacion de autobuses que viajan hacia el Radhakunda, y que ese método de transporte es mucho más económico. Cuando Yogamaya y yo buscábamos el “bus stand”, como le dicen por acá, llegamos hasta un punto donde estaban cerca de 50 motor rikshas. El primer riksha wala que me topé se ofreció a llevarnos por 500 rupias (aproximadamente diez dólares. Yo encantado acepté la oferta.

Claro que en India es necesario establecer de forma muy clara los términos de la negociación, pues de lo contrario se presta para muchos malos entendidos. Y eso es lo que sucedió. En realidad a mí me parecía que 500 rupias era muy barato, pues viajar por riksha de Vrindavana a Radhakunda toma cerca de 45 minutos. Antes de emprender el viaje de regreso el riksha walla me aclaró que las 500 rupias no incluían el viaje de regreso a Vrindavan, y que tendría que pagar otras 300 rupias. A pesar de todos esos chanchuyos que siempre hacen los vrajavasis, comparadas con las tarifas de occidente siguen siendo muy baratas

Antiguamente uno entraba a Vrindavan a través de un gran arco que construyó el gobierno de India como homenaje a Srila Prabhupada. Pero Vrindavan se ha extendido mucho; después de cruzar el mencionado arco donde inicia el Bhaktivedanta Swami Marg, es necesario viajar cerca de 20 kilometros viendo a ambos lados de la carretera cientos de edificios de departamentos. Los constructores han bautizado estos edificios con nombres devocionales: El Paraíso de Radhika, El Bosque de Krishna, El Bosque de Madhuvan, Cerca del Cielo Espiritual. Pero evidentemente tanta belleza es una vil mentira; la mayoría de los propietarios son gente rica de Delhi que en sus lujosos automoviles solamente visita Vrindavan en Janmastami o en Holy. Uno no se puede imaginar que en ese mismo lugar Krishna y Balarama sacaran a pastar a las vacas. Pero a medida que uno se aleja de la ciudad se comienza a experimentar una sensacion de bienestar que produce el campo.


“Esto si que es hermoso”, dice Yogamaya, mirando la extensa campiña que se extiende por varios kilómetros. Mirabamos en silencio, en éxtasis, aquellos paisajes que invitan a practicar la vida sencilla con pensamiento elevado de la que habla Srila Prabhupada en sus libros, cuando sonó el celular de Yogamaya. Era un compañero suyo de trabajo de GNP (Grupo Nacional Provincial), quien más interesado en viajar a la India para conocer los pasatiempos de Krisha, está sintiendo separación de Yogamaya, y está haciendo grandes esfuerzos para juntar lo de su pasaje y alcanzarnos en Mayapur para Goura Purnima.

LA DEVOCION COMIENZA CON LA VISITA AL ESTANQUE DE RADHARANI

Radha Kundha.

En el Radhakunda la atmósfera en verdad sigue siendo muy placentera. Yo le explicaba a Yogamaya que cuando los devotos occidentales visitaban ese lugar se comportaban como una horda de salvajes. Solían hacer competencias de natación de mariposa, de pecho y de dorso. Muy enojado por esa actitud poco devocional, Srila Prabhupada los reprendió diciéndoles que no se deben hacer esas cosas en el lugar sagrado del Radhakunda; que hacer eso equivalía a patear a Radharani. Después de la recriminación de Srila Prabhupada las cosas cambiaron, pues ahora los devotos solo llenan de agua el cuenco de sus manos y luego se la vacián en la cabeza.


Al incorporarnos después de ofrecer reverencias en la orilla del Radhakunda, ya teniamos frente a nosotros a un brahmana que --según él-- forma parte de un gotra (linaje) muy importante, y que para variar se llamaba Mohan das. Sin presentarse ni ofrecer sus servicios, comenzó a hacernos una pormenorizada y según él autorizada explicación de las glorias del Radhakunda. Mohan das insistió que sin el permiso de Radharani es imposible avanzar en el sendero del bhakti yoga. Nos guió a través del bhajan kutir de Raghunat das Goswami y de la casa de Bhaktivinoda Thakur. Yo le pregunté a Mohan que cómo era possible que Krishna y los gopas viajaran desde Vrindavan hasta Govardhana pastoreando a las vacas. Él acertadamente respondió que Nanda Maharaja, el papá de Krishna, por temor a que los demonios --tales como Agashura, Vakasura, Kesi-- le hicesen daño a su amado hijo, decidió mudarse a Gokula, y por eso Krishna y Balarama sacaban a pastar a las vacas cerca de la Colina de Govardhana y del Radhakunda. Los sadhus del Radhakunda no han sido afectados por la civilizacion como los sadhus de Vrindavan. Viven de una forma muy pobre y por lo tanto es natural que pidan limosna.

Dirigidos por Mohan dasa, Yogamaya y yo concluimos nuestro parikrama a Radhakundha haciendo un puja al estanque sagrado de Radharani. Una vez terminada la ceremonia, Mohan das nos dijo que los devotos generalmente le dan donativos de mil doóares. Como buen mexicano que soy, acabé resolviendo el asunto de los honorarios del sagrado brahmana con una coperacha de 500 rupias.

viernes, marzo 02, 2012

Despachos de India - Núm. 3

Srila Prabhupada en el sendero de parikrama de Vrindavan. La comitiva pasa junto al templo de Madan Mohan, el primero de Vrindavan, construido bajo el auspicio de Srila Sanatana Goswami. (Hacer click en imagen para agrandar.)

por Astika das

2 de marzo, 2012.

VRINDABAN IS SUCH A NICE PLACE

Me disponía a escribir una nota en la cual hablaba de lo inspirador que ha resultado para mi hija Yogamaya y para mí nuestra visita a Vrindaban, cuando me topé con el comentario que Yadu Gopala das hizo a mi nota anterior aquí en El Tambor. En ella dice --palabras más, palabras menos-- que mi visión de Vrindaban es maniquea y negativa; esto me obligó a modificar mi nota para incluir aquí una respuesta a las acusaciones de este devoto.

Les presento a continuación el comentario de Yadu Gopala:

- - - - o

Hare Krishna!

Queridos Devotos de "El Tambor":

¡Al fin regresaron al Blog!..

Leyendo estos primeros artículos y habiendo llegado personalmente de India en Febrero, luego de Peregrinar por diferentes sitios Sagrados como mi Amada Vrindavan y Mathura, noto con sorpresa que Prabhu Astika nos describe una Vrindavan "alocada", "fea", "De personajes siniestros y malos", etc. Mi experiencia no ha sido para nada así, pero respeto la Visión de Astika y sus "amigos" de ISKCON sobre esa tierra Maravillosa del Señor Krishna. Imagino y puedo equivocarme totalmente, ya que soy solo un Alma caída que desea ser un Devoto de Sri Krishna en esta vida, que cada ser saca sus conclusiones de lo que vive, transita, experimenta y demás, por su estado de Conciencia y su Presente existencial. Entonces considero y muy respetuosamente, que los "amigos" de Astika Prabhu y este mismo, ven lo que "DESEAN VER" de Vrindavan y de cualquier situación existente, todo bajo su VISIÓN personal y particular, la cual respeto, pero no comparto en absoluto. Es verdad que creció el número de turistas peregrinos, pues ¿Quienes somos nosotros para decidir cuales son Bienvenidos a la tierra de Sri Krishna ó quien tiene "Carnet" de Devoto Puro y Genuino para poder estar allí?.. India no escapa del Maya, del mundo material, de nada que padezcamos todos nosotros, como tampoco de lo hermoso y bueno que disfrutamos los mortales... Indios delincuentes hay desde luego, pero me resulta muchísimo más difícil divisarlos que en otras partes del Planeta Tierra, quizás la ecuación sea opuesta a la "normal", hay gente mala, pero es difícil encontrarla, cuando en el resto del mundo es sencillo poder detectarla. Pasé unos días Maravillosos en Vrindavan y Mathura, de Kirtan en Kirtan por los Templos Vaishnavas, transitando las calles con muchísima PAZ... esta REALIDAD la he vivido y no me la han contado, quizás yo no perdí tiempo "visitando" Devotos que por más que tengan la Bendición de haber estado al lado de Srila Prabhupada, vivir en Vrindavan, estar en medio del lujo y cuántas cosas más, están por lo que hablan sus bocas, destrozados Espiritualmente, quizás esta sea una de las tantas razones para que VEAN Vrindavan horrible y quieran escapar una vez más...

YADU GOPALA DAS
"Suddha Nityananda Parivara Vaishnava"


o - - - - -

El Madan Mohan Mandir, tal como lució hace cientos de años ante los ojos de los colonizadores ingleses.

Efectivamente, Vrindaban es una réplica del cielo spiritual, y por lo tanto no es afectado por las acciones negativas que cometen sus moradores o aquellos turistas que lo visitamos. Pero solamente alguien que no ha visitado Vrindaban a través de los años, como puede ser el caso de Yadu Gopala, negará que en el Holy Dham han habido muchos cambios.


En los alrededores de Vrindaban hay cientos, y esto es literal, cientos de gigantezcas construcciones de edificios de apartamentos que no existían hace pocos años. De hecho, antiguamente el Krishna Balarama Mandir era la construccion más imponente de Vrindavan, pero ahora quedo diminuto ante cientos de grandes y lujosos edificios.


¿Son los discípulos y sucesores de Srila Prabhupada quienes están construyendo estos edificios para la gloria de Sri Krishna? Claro que no. Son mafias de constructores voraces de Nueva Delhi y de otras ciudades grandes, que al ver la cantidad de devotos occidentales que visitaban Vrindaban decidieron construir esos edificios para beneficiarse económicamente.


Sin embargo, la voracidad de esos constructores es ciega, pues en Vrindabana no hay agua. Esto lo saben muy bien todos los residentes de Vrindaban, y con más razón Kurma Rupa Prabhu, quien me hizo importantes señalamientos al respecto, pues vive aquí desde hace 28 años. Él me comentó que es criminal la voracidad de los constructores.

El río Yamuna, que antes llevaba una tumultuosa corriente de agua, ha sido declarado Río Muerto por el gobierno de India. De los 1,200 estanques de agua que existían antes, más de la mitad se han extinguido. Cuando mi hijo Sri Krishna Murari estudiaba en el Gurukula de Vrindaban, diariamente acudía con un grupo de gurukuleños a nadar en el río Yamuna. Pero lo que antes era una potente y gigantezca corriente de agua, se ha convertido en un hilito contaminado donde diariamente se descargan toneladas de basura y de heces de los residenes de Vrindaban.

Antes, la ruta de aproximadamente 11 kilometros de extensión del Parikrama, era un sitio pacífico y no estaba pavimentado. Ahora está pavimentado, y los sadhus temen ser embestidos y aplastados por la multitud de de vehículos que continuamente cruzan por ahí.

Yo no sé si Yadu Gopala das visitaba los templos en helicoptero pero a cada paso uno corre peligro en las calles de Vrindaban, pues están atestadas de rikshas, motocicletas y autos que en cualquier instante pueden aplastar al peregrino.

LA EVIDENTE LASCIVIA DE LOS VRAJAVASIS

Me imagino que Yadu Gopala das no tiene hijas, o que esa vez no viajó al “holy dhama” con ellas, pero cuando mi hija y yo caminábamos por sus calles, yo podía percibir la evidente lascivia que mostraban los vrajavasis al verla. Y no es solo mi imaginación. Ella puede constatar que estos santos habitantes del “holy dham” en dos ocasiones le tentaron el cuerpo, en una de ellas estando yo presente. Un grupo de vrajavasis, encabezados por Pujya Shri Ramesh Baba Maharaja, están luchando para recuperar la condición que existía antes en Vrindaban. Pero ellos declaran que la lucha no es fácil, pues existe una mafia organizada en Vrindaban que está explotando los recursos del lugar. Esa mafia está acabando con el agua, con los pastizales, y con los recursos de los montes de Braj.

ES IMPOSIBLE TAPAR EL SOL CON UN DEDO

Esta vez nos hospedamos en el asrama de la Sri Krishna Chaitanya Mision, que está al lado del Sevakunda. Esto fue gracias a que Vishnu Maharaj y yo hemos desarrollado una entrañable amistad durante los últimos años, y él se convirtió en uno de los principales líderes de esa misión cuando falleció Bhakti Vaibhaba Puri Maharaj.

Santuario del Sri Caitanya Mission Mandir y Asram de Vrindavan, durante una ceremonia de fuego.

Al llegar a Vrindaban pregunté en la recepción del Krishna Balarama Mandir por la dirección de la Mision, y me enviaron al Sevakunja. La mayoría de los residentes del Math afirman que son de Bengala o de Orissa, pero Mohan das, quien es vecino del Math, me comentó que esos devotos estaban mintiendo porque en realidad no son de Bengala sino de Andra Pradesh, y que a los habitantes de esa región les fascina comer pollo.

Srila Bhakti Vaibhava Puri Maharaja.

El día de la desaparición de Bhakti Baibhava Puri Maharaj, mi hija Yogamaya y yo asistimos a la puja. La concurrencia estaba formada solamente por hindúes; la mayoría eran ancianos, y unos cuantos jovenes. Los devotos mayores ven con mucha reticencia a los occidentales. Cuando un anciano me ofrecio agua para purificarme las manos para hacer pupanjali, yo creí que era caranamrita y me la bebí. Él me dio una fuerte regañada. Afortunadamente no entendí ni papa de lo que dijo.

Los únicos occidentales eramos Yogamaya y yo. Eso indica que los jovenes hindúes en general no tienen interés por el bhakti; que lo que más les interesa es adoptar las costumbres de los occidentales. Eso ya lo había notado Srila Prabhupada, pues en sus memorias declara que fracasó en su intento de convencer a las familias hindúes de que mandaran a sus hijos al gurukula. Él se quejaba amargamente de que a los hindúes lo que les interesa es el desarrollo económico y las costumbres de los occidentales.

Él tuvo éxito en occidente. A los occidentales nos cautivó la idea de que nuestros hijos fueran educados en el Gurukula. Por ejemplo, en mi caso, yo estaba completamente decepcionado de la educacion occidental, a pesar de haber estudiado en el Tecnologico de Monterrey, una de las mejores instituciones educativas de Latinoamerica.

Si Yadu Gopala das no vio las motos, las rikshas y los autos que saturan las retorcidas calles de Vrindaban, tampoco escuchó los ruidos atronadores que contaminan el ambiente. Por lo tanto me imagino que tampoco vio que ahora los sannyasis, pujaris, y practicamente todo el mundo en Vrindabana usan celulares, y la mayoría de los residentes de Vrindaban se la pasan viendo la tele. Antes de despedirme de los residentes de la Sri Krishna Caitanya Mission pasé a despedirme de las Deidades. Repentinamente se escuchó a Elvis Presley cantando el “Rock de la Carcel”. Para mi sorpresa, era el timbre del celular del pujari de la Sri Krishna Caitanya Mision.

Claro que todas estas cosas no impiden que Vrindaban sea un lugar maravilloso, y además el lugar más sagrado de la Tierra. A todas horas, en todos los lugares, la gente dice “¡Radhe, Radhe!”. En la mañana uno se despierta escuchando a alguien que a través del altoparlante recita el Brahma Samhita. Grupos de peregrinos diariamente pasaban debajo de nuestro balcón entonando hermosos bhajans glorificando a Krishna. Y si Radha Krishna das me lo permite, mañana hablaré de la maravillosa experiencia que Yogamaya y yo tuvimos el día que visitamos la Colina de Govardana y el Radhakunda. Haribol.

jueves, marzo 01, 2012

Despachos de India - Núm. 2

Kurma Rupa Prabhu con uno de los toros del gosalla del programa “Care for Cows”.

por Astika das

Marzo 1, 2012.

En el Ananda Krishna Van, el lujoso edificio de apartamentos donde vive Brahmanada das, también vive Kurma Rupa Prabhu, quien --a pesar de que hacía cerca de doce años que no nos veíamos-- se mostró emocionado cuando me comqniqué a su celular. Conseguí su número de teléfono con un devoto hindú que atiende en la recepción del Krishna Balarama Mandir.

Cuando Kurma Rupa Prabhu supo que me iba a encontrar con Brahmananda das, me dijo: “Infórmame una vez que termines con él para vernos tú y yo”. Una vez que concluyó el breve y decepcionante encuentro con Brahmananda das, desde ha recepción del Ananda Krishna Van le llamé a Kurma Rupa, quien me informó que me vería en dos minutos en la recepción del edificio.

Efectivamente, en dos minutos Kurmarupa estaba con nosotros. Se mostraba muy emocionado y contento de vernos, pues la historia de nuestra amistad data de iuchos años. Si no me equivoco, le conocí cuando él era comajdante del templo de ISKCON en Nueva York. Posteriormente, año con año nos veíamos en el templo de Manhattan, Nueva York, pues a partir de 1976 yo viajaba todos los años a India, y generalmente hacía escala en Nueva York para ver arte, que es lo que vendo en México desde hace muchos años.

Posteriormente él se mudó a Vrindavan y tuvo mucha asociación con mi hijo Krishna Murari, quien permaneció durante seis años en el Gurukula de Vrindavan. En una ocasión hos dos viajaban en motocicleta por la carretera de Vrindavan y tuvieron un accidente. Kurma Rupa llevó a Murari al hospital de Mathura para que lo atendieran. De ese accidente Murari aun tiene una cicatriz en uno de sus brazos. Él me platicó que le hicieron varias puntadas en el brazo sin utilizar anestesia.

KURMA RUPA SE QUEJA AMARGAMENTE DE VRINDAVAN

Vrindavan no es ya el mismo pueblo bucólico que cuando lo visitábamos durante la presencia de Srila Prabhupada y pocos años después de su partida. Ahora más bien parece un pequeño Delhi. Se ha convertido en un verdadero pandemonio, para utilizar esa palabra que Srila Prabhupada analiza en “El Diario Trascendental” de Hari Sauri. A partir de las 10 de la mañana la ciudad se satura de rikshas, carretas, coches último modelo, vagonetas que transportan turistas, etc. En medio de ese pandemonio uno piensa que debe haber accidentes a cada segundo, pero milagrosamente todo funciona a la perfección.

--Kurma Rupa y sus vacas.

A tres cuadras del Ananda Krishna Van, Kurma Rupa tiene una pequeña casita de ensueño; nos platica que el devoto que adquirió la propiedad y luego construyó la casa hace muchos años cambió su domicilio a EUA y se la prestó a él. A pesar de vivir en el Ananda Krishna Van, de poseer esa hermosa propiedad, y de ser el fundador del programa “Care for Cows” que mantiene un gosalla con 500 vacas, Kurma Rupa Prabhu no es feliz en Vrindaban. Según él, los habitantes de UP (que son las iniciales de Uttar Pradesh) son los más perversos y ladrones de India.

A mí me parece que esa misma calificación se le puede dar a todos los habitantes de India. No creo que los habitantes de Mumbai o Kolkata sean mejores que los de UP. La calificación de Prabhu Kurma Rupa me parece parcial; sin embargo habla muy bien de como se siente él viviendo en Vrindavan. Continuó su descripción de los habitantes de India diciendo: “Aquí la gente es muy inteligente, pero muy cándida, y los políticos se aprovechan de esa situación para explotarlos”. Yo siento que en México pasa exactamente la misma cosa.

LAS VACAS QUE TANTO QUERIA SRILA PRABHUPADA

Kurma Rupa Prabhu nos explica que él se encarga de recoger a las vacas que los vrajavasis echan a la calle cuando dejan de producir leche, o a los toros que ya no aportan ningún beneficio económico. Según él, los toros son más apacibles que las vacas, pero como estos no les reportan ningún beneficio económico a sus propietarios los echan a la calle, los maltratan, y en algunos casos hasta los matan.

A pesar de que Kurma Rupa es brahmacari, maneja dinero, pues invierte mensualmente diez mil dólares para mantener a las matajis.

Le pregunto que de dónde saca ese dinero, y me informa que los donativos vienen de muchas partes del mundo. Pero a pesar de que ahora tiene dinero, sufre más que antes. Me dice que aquí en India todos te quieren quitar el dinero, especialmente si te ven blanquito, y Vrindaban no es la excepción.

--Haribolo.

Kurma Rupa nos dio esa explicación sobre las vacas callejeras porque mi hija Yogamaya le preguntó qué hacía con la leche que dan las 500 vacas. A pesar de que son vacas improductivas, nos revela que sí dan algo de leche, y que esa leche la espá donando a un orfanato. Anteriormente le daba la leche a ISKCON, pues a pesar de que ISKCON tiene su propio gosalla no produce suficiente leche para cubrir las necesidades del Krishna Balarama Mandir.

A pesar de que Kurma Rupa tiene 28 años viviendo en Vrindavan, no tiene amigos. Nos cuenta que los únicos amigos que tenia --Yadu y Kundali Prabhus-- se han marchado de Vrindavan. Ahora está completamente solo, con dinero, con muchas responsabilidades, y completamente frustrado del ambiente infernal que actualmente se vive en Vrindavan.

TRAS LA PISTA DE KUNDALI

Le pregunté qué sabía sobre Prabhu Kundali, y esto sucitó una pormenorizada, larga y tristísima conversación acerca de él. Me platicó que desde hace varios años no sabe absolutamente nada acerca de él, pero entiende que está viviendo en Brasil.

Nos cuenta que la esposa de Kundali murió, pero que antes de morir alertó a la policia de Maryland contra su esposo, por temor a que él le robara a su hijo. Según Kurma Rupa Prabhu, Kundali y su esposa tuvieron dos hijos muy buenos; el mayor deseaba aprender el Srimad Bhagavatam. Cuando Kundali das le enseñaba el Bhagavatam a su hijo, su esposa --temiendo perderlo-- denunció a su esposo ante la policía de Maryland.

Decepcionado, Kundali volvió a India, donde inició a algunos discípulos, quienes con frecuencia le daban donativos para su manutención. En cierta ocasión, Kundali Prabhu utilizó los pobres donativos de sus discípulos para comprar algunos juguetes para sus hijos. Este hecho le provocó remordimiento, pues sentía que estaba utilizando el dinero destinado a la prédica para sus asuntos personales. Así que decidió dejar a sus discípulos e irse a trabajar a EUA en cuestiones inmobiliarias para sufragar sus gastos familiares. Como vendedor de bienes raíces fracasó.

Desesperado por no tener suficientes recursos para sentarse a escribir una novela, buscó refugio en una ex-novia del high school. Esta relación también fracasó, y Kundali Prabhu decidió suicidarse. Para lograr su cometido se encerró en un hotel en Bruselas, y se tomó una pócima con veneno. Afortunadamente, había dejado una nota escrita a su amante, revelándole sus intenciones. Ella avisó al hotel; el administrador forzó la puerta para abrirla y se encontró a Kundali tirado en el piso del cuarto. Lo llevaron al hospital, y mediante una operación le extrajeron el veneno. Kundali pudo sobrevivir a este incidente.

miércoles, febrero 29, 2012

Despachos de India - Núm. 1

Brahmananda das, 2002.

por Astika das

Febrero 29, 2012.

Hoy tuvimos un día lleno de sorpresas. Visitamos a Brahmananda Prabhu en su apartamento del edificio Ananda Krishna Ban. Supimos de su estancia en Vrindabnan por Vaibay, un Vrajabasi que trabajo durante 7 años con él. Vaibay tiene una librería cerca de Loi Bazar, y vende literatura vaisnava. Me informó que Brahmananda vive con su hermano Gargamuni.

La última vez que visité Raman Reti fue hace doce años, y fui a ese lugar que está detrás del templo Krishna Balarama Mandir a visitar a Prabhu Kundali das.

En doce años todo ha cambiado en Vrindaban: los riksa walas, los pujaris, los sannyasis y la mayoría de los sadhus usan celular para comunicarse.

Mi hija Yogamaya me preguntó por los pavos reales pues en muchas ocasiones había escuchado, de parte de mi hijo Krishna Murari y de otros devotos que han visitado Vrindabana, de la existencia de esos hermosos pajaros que animan los pasatiempos de Radha y Krishna. Yo no me había fijado en ese detalle pero ella me recordó de la existencia de esos vrijabasis que no he visto desde que llegamos a Vrindaban hace una semana.

Más tarde supimos que un agricultor irrigó sus plantaciones con pesticida y que eso provocó que murieran la mayoría de los pavos reales.

Lo que ahora abundan son los monos. Siempre han habido monos en Vrindaban. No solo monos, sino que también abundan los marranos que pasan la mayor parte del tiempo refocilándose con la basura que abunda en Vrindaban. Srila Prabhupada solía decir que hasta los animales de Vrindavan son entidades muy afortunadas.

Caminábamos por Loi Bazar cuando repentinamente un mono me arrebató los lentes. Yo me sentí muy frustrado pues debido a mi astigamatismo y miopía veo muy borroso. Pero lo que más me afligía sería la imposiblidad de leer, pues es un hábito que he practicado toda la vida.

Yo, desilusionado, veía al mono saltando por los techos de lámina, llevándose consigo mis lentes.. Me sentía muy incomodo; en eso un riksha wala se me acercó y me dijo que me devolvería mis lentes a cambio de 50 rupias. Sin pensarlo un segundo saqué de mi cartera un billete de 50 rupias y lo puse en manos del rikhsa wala. Un abarrotero del bazar, que observaba toda la escena, puso en las manos del riksha wala un paquete de galletas que costaba 15 rupias. El riksha wala le arrojó las galletas al mono, y este inmediatamente regreso mis anteojos. El mono mordisqueo las patitas de los anteojos pero los cristales salieron ilesos.

En ese mismo momento otro chango le arrebató los anteojos a otro turista que caminaba con su esposa por el bazar. Extrañamente a él no le pidieron las 50 rupias; seguramente los vrijabasis sabían que, a pesar de ser turista, ese hombre no era occidental, y por lo tanto le costaría mucho sacar de su bolsillo las 50 rupias. Vimos cómo el mono desparecia por los techos de lámina de los comercios de Loi Bazar llevando consigo los espejuelos del impávido turista.

Mi hija Yogamaya y yo llegamos al lujoso edificio donde reside Brahmanada Prabhu. En la recepción les dije que, aunque no tenía cita, por favor me comunicaran con él.

El recepcionista me puso en el auricular al antiguo discípulo de Srila Prabhupada,. quien de forma poco amigable me contesto: "Quién eres y qué quieres". Yo me presenté. Le informé que mi hija y yo estábamos en la recepción, y que yo estaba interesado en hablar un poco con él. Él, de muy mala gana, respondió: "Hablar, ¿acerca de qué?". Le respondí que muchas veces yo había leído en los libros de Satsarupa y de Hari Sauri acerca de sus hazañas en Africa y en otras partes del mundo. Él, lacónico, insistió: "Eso está bien, ¿pero acerca de qué quieres hablar conmigo?".

Pensé que él tenía razón, que en realidad no teníamos nada acerca de qué hablar. Él había sido un ícono en ISKCON, y yo era un modesto bhakta mexicano prácticamente desconocido en ese ámbito. A pesar de todo, sentía curiosidad de hablar con él, e hice un esfuerzo para convencerle que debía recibirme. Insisti: "Tú eres un devoto muy querido por Srila Prabhupada, y por favor te pido que me regales un momento de tu ocupada agenda".

Él hablaba a regañadientes, y se escuchaba que jadeaba mientras se movía. "Es que ahora estoy muy ocupado". Y añadió: "Estoy aqui instalando una computadora en mi habitacion". "¿Podría verte mañana?", le pregunté esforzándome por parecer muy atento. Él respondió, de nuevo a reganadientes: "Está bien, mañana, vuelve mañana".

Al día siguiente, mi hija Yogamaya y yo estabamos nuevamente en la recepcion del Ananda Krisha Bam. Le pedí al recepcionista que me comunicara con Brahmananda Prabhu. Volví a escuchar que resoplaba al hablar; evidentemente le molestaba que yo me mostrara tan porfiado en hablar con él.

Brahmananda, derecha, entonces Swami, con Srila PRabhupada en mejores momentos de su carrera espiritual.

De nuevo me preguntó: "¿De qué quieres hablar conmigo?". Yo pensaba cómo convencerlo de que me recibiera y cómo organizar en inglés mi petición. En eso se me ocurrió decirle: "Yo vivo en México y quiero invitarte allá". Pero al escuchar mi invitación se indignó más, y muy alterado respondió: "A mí no me interesa ir a México. Yo no sé de qué tenemos que hablar tú y yo". En eso desplegué toda mi habilidad y humildemente le dije: "Tú eres mi hermano mayor, y deseo que me des un consejo". Ante esto respondió: "Esta bien, pasa, tienes que ser breve porque tengo muy poco tiempo".

Un empleado de la recepción nos acompañó a Yogamaya y a mí hasta la segunda planta del edificio, donde había una murti de Srila Prabhupada como la del templo de Mexico. Gargamuni Prabhu, el hermano de Brahmananda, abrió la puerta para dejarnos entrar. Tan pronto entramos a la desordenada habitación en donde vive Brahmananda Prabhu me postré en el suelo para ofrecer reverencias. Al ver esto, Gargamuni das dijo: "¿Por qué haces eso? Ofrécele reverencias al Senor Krishna, pero no a nosotros".

Enfrente de mí estaba un descomunal Brahmanada Prabhu. Parecía un Buda de doscientos kilos. Respiraba con dificultad. Sobre la cabeza tenía un turbante hecho con un pedazo de gamsa. Aparentemente estaba impertérrito, pero se le notaba incómodo por nuestra visita, y volvio a preguntar: "Entonces, ¿acerca de qué quieres hablar conmigo?". Le mencioné que en México, Radha Krishna Prabhu y yo estábamos publicando un periodico virtual. Al escuchar el nombre de Radha Krishna sonrió y asintió con la cabeza. Sí recordaba muy bien a Radha Krishna.

Le comenté que recientemente en ese periódico apareció un artículo sobre un libro que escribió Guru das. Él, sorprendido, preguntó: "¿Qué es lo que dicen en ese articulo?". Le contesté que era en realidad una traducción de otro artículo que apareció en el Sampradaya Sun. Decía que Guru das escribió un libro de su relacion con Srila Prabhupada, pero que en vez de glorificar a Srila Prabhupada, Guru Das se glorificaba a sí mismo.

Al escuchar esto, Brahmananda das, que hasta ese momento enfrente de nosotros se zampaba un chapati, se encolerizó, abrió descomunalmente los ojos, y en voz alta preguntó: "¿Ya leíste ese libro?". Le respondí que no, y que solo había leído la versión en español del Sampradaya Sun.

"¡NO HAZ LEIDO EL LIBRO Y ESTÁS HABLANDO DE ÉL!", resoplando y visiblemente indignado respondió Brahmananda Swami. Entonces yo le dije: "No, no lo he leído, pero leí la traducción de RK al artículo del Sampradaya Sun.

Visiblemente alterado, Bramananda Prabhu comenzó a despotricar diciendo: "Eso no es vida espiritual. Solamente son chismes. Solamente habladurías acerca de lo que no saben. Eso esta muy mal.". Evidentemente Brahmananda Prabhu estaba indispuesto desde que Yogamaya y yo arribamos a su habitación, y ahora que había salido ese tema se había incomodado aun más. Yo no veia ninguna razon para permanecer mas tiempo allí.

Él tenía razon. En realidad él y yo nunca habíamos hablado durante nuestra permanencia en ISKCON. No nos conocíamos. Como ya mencioné antes, él es mundialmente famoso entre los devotos por haber servido muy de cerca a Srila Prabhupada a los inicios del Movimiento, pero yo era un perfecto desconocido.

Ademas él se ha mantenido en la periferia de ISKCON todo este tiempo, mientras que yo a principios de los ochenta me retiré de ISKCON y me refugie en las ensenanzas de Srila Sridhara Swami. Mi relación con el Sri Caitanya Saraswath Math duró casi 11 años. Después trabajé muchos años con Paramadwaiti Swami, y posteriormente me asocié con los devotos de Bhakti Pramode Puri Maharaj. Actualmente estoy buscando asociación con Vishnu Maharaj, quien es un sucesor de Bhakti Vaibhava Puri maharaj y actual acharya de la Sri Krishna Caitanya Mision.

Esta mañana, cuando le expliqué a Brahmananda Prabhu que me hallaba en la misión de Bhakti Vaibhaba Puri Maharaj, extrañado me preguntó: "¿Quién es ese?". Le respondí que era hermano espiritual de Srila Prabhupada, que había recibido harinam de Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakur, pero esto pareció no interesarle.

Para no continuar inportunándolo le pedí disculpas por la intromisión, y Yogamaya y yo abandonamos el apartamento de este otrora asociado muy cercano a Srila Prabhupada.

sábado, diciembre 17, 2011

Diario Devocional No. 6

por Astika das

A pesar de que el sábado 19 de noviembre era un día muy soleado y agradable, no se veía mucha gente en la Avenida Alcalde, por donde transitaba el desfile del Rathayatra. Pero la raquítica concurrencia no impedía la algarabía de los devotos Hare Krishna que, jubilosos, jalaban las cuerdas de los tres majestuosos carruajes que transportaban al Señor Jagannath, al Señor Balarama y a Lady Subhadra.

A medida que el desfile avanzaba, el número de espectadores aumentó notablemente. Al llegar a las inmediaciones de la Plaza Universidad, las escalinatas de los vetustos edificios del centro de Guadalajara se veían atestadas de mirones que, extrañados, veían aquel majestuoso y exótico espectáculo.

Mi hermano espiritual Ksiti Mohan Swami no paró de bailar y cantar el mahamantra durante todo el trayecto del desfile. Ksiti Mohan es un sannyasi muy sui-generis, pues a pesar de ser un renunciante regentea un restaurante vegetariano en Morelia. Se supone que los sannyasis no se deben involucrar en negocios lucrativos, sino que para su manutención deben depender únicamente de la misericordia del Señor Krishna.

En medio de su éxtasis, Ksiti Mohan me miró con mucha simpatía, se me acercó hasta donde jalaba el Carruaje del Señor Jagannatah, y me dijo: “¡Hola Joven Astika!”. El Maharaja es muy atento con los discípulos de Srila Prabhupada. Una vez que visité Morelia fui a verlo a su restaurante. Él me sirvió un suculento plato de prasadam --un verdadero banquete--, y mientras comía él hablaba como loro: “Los discípulos de Srila Prabhupada no son personas ordinarias --decía con su vehemencia acostumbrada--, son personas muy raras y uno se siente feliz y afortunado de tener el privilegio de asociarse con ellos”.

KSITI MOHAN ME REGALA SU JAPAMALA

Una vez concluido el desfile, divisé fácilmente a Maharaj Ksiti Mohan, pues su atuendo de sannyasi era de un color tan subido que parecía rojo enchilado. Me dio un gran abrazo de bienvenida. Rompí el hielo informándole que debido a las prisas del viaje había olvidado mi japa en Tamaulipas.

Tan pronto como escuchó esto, puso en mis manos su japamala y me dijo: “Para mí es un honor obsequiarte mi japa; no es necesario que compres otra”. Le agradecí su generosidad pero me sentí incómodo cuando vi que la bolsita que me estaba regalando tenía estampado el rostro del Señor Jagannatha, cosa que no es correcta. Estuve a punto de sacar la japa y devolverle la bolsita.

Pensé que hacer eso solamente complicaría las cosas, pues Ksiti Mohan Maharaj tiene una formación completamente iskconiana porque no tuvo la fortuna de vivir en los Mathas vaisnavas de India. Esa carencia impide que tenga cualquier suspicacia hacia las técnicas comerciales de ISKCON.

Recuerdo que en una ocasión, Avadhuta Maharaja, Bhakti Kusum Asrama (quienes eran Viraha Prakash y Brajendra Kumara en ISKCON), y yo, hicimos un parikrama en taxi por varios sitios sagrados de Vrindaban. Avadhuta Maharaja ya se había separado de ISKCON para refugiarse a los pies de loto de Srila Sridhara Swami en el Sri Caitanya Saraswath Math.

Mientras observaba por la ventana del taxi la reseca y arena tierra de Vrindaban, pude escuchar la picosa conversación de Avadhuta: “En ISKCON se valen de cualquier recurso con tal de vender. En las kurtas, en las bolsas de japa, en las cachuchas, en una palabra en todos lados estampan el mahamantra. En breve van a estampar los santos nombres en los calzones y en los brassieres de las devotas”.

En una nota anterior ya comenté que cuando me salí de ISKCON y fui a la Sri Caitanya Saraswath Math, llegué vistiendo una kurta estampada con el mahamantra Hare Krishna. Cuando Bon Maharaja, un sannyasi negro italiano discípulo de Sridhara Maharaj, quien llegó a la Sri Caitanya Saraswat Math sin conocer ISKCON, vio mi kurta estampada me dijo: “Es ofensivo entrar al retrete con el mahamantra. Debes quemar o echar al río Ganges la kurta. Después de escuchar tal instrucción, me `irigí hacia el sagrado río Ganges, y sin ninguna consideración arrojé la kurta nueva que tenía el mahamantra estampado.

EL DISCURSO INAUGURAL DE GURU PRASAD PINOCHOPADA

Ksiti Mohan Maharaja y yo nos hallábamos sentados a unos cuantos metros del escenario que los devotos instalaron para colocar a las Deidades y llevar a cabo los eventos públicos del festival. Desde allí, Guru Prasad Swami dictó el discurso inaugural.

En su breve perorata mencionó varias veces el nombre del Señor Krishna y del Señor Jagannath. Pero en ningún momento de su discurso mencionó el nombre de Srila Prabhupada. Cuando le hice esta observación a Ksiti Mohan, él repitió su argumento de siempre: “Es una verdadera lástima, pero los nuevos líderes de ISKCON hacen todo lo posible para borrar del mapa a Srila Prabhupada”.

SRILA PRABHUPADA NO ES BIENVENIDO

En la declaración de Ksiti Mohan Maharaja no había indignación, solo resignación. Sin mostrar alteración alguna añadió: “Ellos deberían recordar constantemente la memoria de Srila Prabhupada. Gracias a Srila Prabhupada nos hicimos devotos, gracias a Srila Prabhupada se celebra el Ratha Yatra. A Srila Prabhupada le debemos la vida, y no mencionar su nombre es algo completamente ingrato”.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Me dirigí a una pequeña carpa de lona blanca en la que había un letrero que decía "Preguntas y Respuestas". Era un espacio improvisado por los devotos para predicarle al público. En la carpa habían 50 personas que, atentamente, escuchaban la charla de Adhoksaya Prabhu, un antiguo devoto venezolano discípulo de Pinochopada, y que lleva mucho tiempo radicando en México.

Crucé la carpa y fui a sentarme en la tercera hilera, muy cerca de la mesa donde estaba el expositor. Éste, al verme entrar, juntó las palmas de sus manos en señal de reverencia y en voz alta expresó: “Haribol, Prabhuji”.

Las dos ocasiones anteriores que escuché a este devoto venezolano pensé: ¿Por qué Adhoksaya Prabhu, quien es inteligente y conoce bien las escrituras, después de haber presenciado miles de desviaciones, continúa en ISKCON? Traté de acallar mis elucubraciones, y me concentré en su conferencia.

Con la misma autoridad que habla siempre acerca de los sastras, en esa ocasión hablaba acerca de algunos pasajes de la Biblia. Hacía eso con el fin de tranquilizar la conciencia de una audiencia mayormente cristiana.

El aparato de sonido fallaba continuamente, y eso hacía inaudible la charla del conferenciante. Pero en vez de molestarse, Prabhu Adhoksaya aprovechaba la ocasión para hacer algún chiste ingenioso. Con absoluta confianza en sí mismo le pedía a los devotos que remediaran la falla.

¿QUÉ ONDA CON LOS GAYS?

Después de hablar cerca de una hora, le informó a los asistentes que podían hacer preguntas. Alguien al fondo de la salita le pidió que explicara el origen de la homosexualidad. Yo pensé que había mala leche en esa pregunta, pues todos saben que Guadalajara es la capital de los homosexuales en México.

Equivocadamente pensé que Prabhu Adoksaja sortearía rápida e inteligentemente esa espinosa pregunta, pero para mi sorpresa comenzó a abundar en el tema de forma verdaderamente compleja. Hablaba tanto en términos freudianos que parecía que estábamos en un foro de sexualidad, y no en algo relacionado con la conciencia de Krishna.

En su elaborada elucubración, Adhoksaya Prabhu dijo que por practicar la vida sexual con mucha frecuencia, la gente se fastidia del sexo heterosexual y comienza a explorar el sexo anal, y que con el paso del tiempo crece su curiosidad por saber qué se siente recibirlo.

Según él, en el Srimad Bhagavatam aparece este argumento. Yo leí los nueve primeros cantos del Srimad Bhagavatam, y no recuerdo haber leído semejante teoría. A lo mejor ese pasaje me pasó de noche, pero el argumento de Prabhu Adhoksaya me parecía una absoluta especulación. En ese momento recordé la carta que un devoto le escribió a Srila Prabhupada, en la que le decía que había superado su problema de drogas y otros vicios, pero que no había podido superar su homosexualidad. Srila Prabhupada escuetamente le respondió que no importara que fuera hombre o mujer, y que simplemente tratara de servir a Krishna.

Adhoksaja Prabhu pudo utilizar ese argumento de Srila Prabhupada y no meterse en el berenjenal en que se estancó. Los devotos no se supone que seamos expertos en asuntos sexuales; no tenemos por qué serlo. Alguien le pudo haber respondido a Adhoksaja que existen casos de niños o niñas que desde que nacen muestran tendencias homosexuales, sin que hayan estado practicando sexo con anterioridad.

Hasta antes del momento en que Prabhu Adoksaya trató el asunto de la homosexualidad, la conferencia había resultado ser todo un éxito. Pero cuando se internó en asuntos freudianos despertó inquietud entre los asistentes.

Más tarde me topé con Prabhu Adhoksaya en un puesto de prasadam. Le comenté que su conferencia había estado excelente, pero que hubo un punto que no me había gustado. Prabhu Adhoksaja respondió visiblemente indignado: “Ya sé qué parte no te gustó; fue en la que hablé acerca de la homosexualidad". “Efectivamente”, le respondí. Prabhu Adhoksaya, quien hasta ese momento se había mantenido muy sereno, se puso iracundo, y visiblemente perturbado exclamó: “Eso que dije sobre la homosexualidad está explicado en el Srimad Bhagavatam. Ahí mismo se explica que el Señor Brahma practicaba el sexo anal".

REVELACIONES DE UN MÍSTICO… MEXICANO

Pippalai Prabhu está preparando un libro de entrevistas a los discípulos de Srila Prabhupada, y aprovechando mi visita a Guadalajara quiso entrevistarme sobre el Gurukula. Nos sentamos en un cafetín del centro de Guadalajara llamado "El Salvador". “Me interesa que me cuentes tu experiencia con el Gurukula --me dijo-- pues durante ocho años tú lo dirigiste y me interesa conocer tu experiencia”. Luego, con absoluta franqueza, añadió: “No quiero que te desgarres las vestiduras, ni me interesa presenciar desplantes protagónicos. Únicamente estoy interesado en saber cómo funcionó el Gurukula”.

Antes de abordar el tema del Gurukula, le confesé a Prabhu Pippalai que me parecía muy extraño que la Mataji Jadurani dejara de hablar de Srila Prabhupada desde que se refugió en Narayana Maharaj. ¿Cómo ocurrió eso, siendo que ella fue una de las primeras discípulas occidentales de Srila Prabhupada, y con sus pinturas se ilustró el Gita y el Srimad Bhagavatam?

Pipalai Prabhuji me reveló que vivió muchos años en Nueva York, y por lo tanto tuvo la oportunidad de convivir en muchas ocasiones con Jadurani. Me dijo que Jadurani no se opuso al sistema ilícito mediante el cual once discípulos de Srila Prabhupada se volvieran los “acharyas” sucesores de Iskcon. Pero se oponía rotundamente a que nombraran acharya a Satsarupa, pues habían estado casados y lo conocía hasta en la intimidad del sleeping bag. “Muchos de esos autoproclamdos acharyas eran gays, --declaró Pipalai das, y categóricamente añade-- y Satsarupa es jotito”.

Aquí no estamos haciendo una condena tácita a quienes tienen tendencias homosexuales, sino a quienes tienen cuestiones de sexualidad sin resolver pero que pretenden hacerle creer al mundo que son seres autorrealizados.

BHAVANANDA MAHARAJA: EMPERADOR PEDERASTA DE LA CIUDAD VEDICA

En seguida Pippalai das me contó una anécdota de Bhavananda das, que merece hacerle un extraordinario guión cinematográfico.

A Prabhu Pippali le tocó vivir los primeros años de ISKCON en India, pues estuvo ocho años en ese país. “Los primeros años --me cuenta Prabhu Pippalai-- ISKCON era muy pobre, tan pobre que había muchos niños desnutridos en Mayapur". Con la intención de erradicar ese mal, Srila Prabhupada le pidió a Jayapataka Swami que comprara unas vacas y abriera un gosala (establo). Prabhu Pippalai fue designado encargado del gosala.

El gosala estaba situado como a 500 metros del Sri Candrodaya Mandir de Mayapur. Pippalai Prabhu dormía, comía y cantaba sus rondas en el Gosala. Su única compañía era su ayudante, un chico musulmán. Pippalai tenía estrictamente prohibido alejarse del gosala pues entre los habitantes de Mayapur se practica mucho el abigeato, o robo de ganado. Por lo mismo Pipalai Prabhu tenía estrictamente prohibido abandonar el gosala.

En cierta ocasión que Srila Prabhupada se hallaba de visita en Mayapura, Pipalai sintió un vehemente deseo de alejarse del gosala para asistir al templo a escuchar las clases de su maestro espiritual. Cuando escuchó en la distancia un extático kirtan, no resistió ese deseo y, cogiendo un atajo que solamente él conocía, se encaminó hacia el templo.

Cuando Jayapataka y Bhavananda lo vieron en el templo, lo reprendieron por abandonar su dharma. Bhavananda montó en uno de sus acostumbrados ataques de cólera, y salió disparado hacia el gosala a fin de defender a las vacas. Pipalai Prabhu decidió también volver al gosala. Para llegar antes que Bhavananda, tomó un atajo que solamente él conocía y que pasaba al lado de la cabaña de su asistente, el joven musulmán.

Al pasar por la cabaña, repentinamente escuchó sonidos extraños. Curioso por conocer su origen, Pipalai se acercó y miró por la ventana. ¡Oh sorpresa! Postrado de rodillas, Bhavananda practicaba sexo oral con el joven pastor. Al pie de aquella erótica y aterradora escena ocurriendo en la tierra sagrada de Mayapur, se veían varios dólares desperdigados en el piso.

ISKCON PREMIA LOS ABUSOS DE BHAVANANDA

Mientras fue líder en ISKCON e incluso "acharya" de la institución, Bhavananda violó a varios niños del gurukula, devotos jóvenes, trabajadores, taxistas, etc. Luego de que lo removieron por su vergonzosa conducta, se fue a vivir muchos años a Australia, donde lo acogieron seguidores suyos fanáticos.

Bhavananda regresó en años recientes a vivir en ISKCON Mayapur. Lo han puesto de presidente y coordinador de la construcción del nuevo templo. Todos los grandes líderes de ISKCON, empezando por Jayapataka, saben bien de qué pie cojea Bhavananda. Pero si Pippalai tiene razón y muchos de los proclamados sucesores de Srila Prabhupada son "jotitos" de corazón, entoncas no es de extrañarnos que hayan recibido a Bhavananda en Mayapur con los brazos abiertos y sin preocuparse de las nuevas violaciones que pueda cometer allá.

miércoles, diciembre 07, 2011

Diario Devocional No. 5


por Astika das

CALLE PEDRO MORENO

Dos jóvenes vestidos de devotos caminaban por Américas y cruzaron Vallarta, eso significaba que me hallaba cerca de la calle Pedro Moreno. En esa calle, a cincuenta metros de Américas, está el templo Hare Krishna de Guadalajara. En otro tiempo yo hubiera sentido que estaba llegando a casa, pero esta vez sentía que me adentraba en terreno enemigo, y si no enemigo por lo menos en un lugar poco amistoso.

Una multitud de aproximadamente 100 devotos departían afuera del templo. La mayoría de ellos eran discípulos de los nuevos líderes de ISKCON; los discípulos de Srila Prabhupada brillaban por su ausencia. Cualquier persona con cinco dedos de frente se pregunta: ¿Por qué no participan los discípulos de Srila Prabhupada en un Festival tan emblemático para los Hare Krishnas y tan querido para el fundador acarya de ISKCON?

LOS NUEVOS LIDERES DE ISKCON

La respuesta es que los discípulos de Srila Prabhupada no tienen cabida en el ISKCON actual. Los líderes de este nuevo ISKCON están incluso haciendo todo lo posible por borrar del mapa a Srila Prabhupada. Si dependiera de ellos, sacarían del altar la murti de Srila Prabhupada y colocarían la suya propia. Esta expulsión de Srila Prabhupada por sus propios discípulos y líderes actuales de ISKCON es algo abominable. En términos legales a esa acción se le llama parricidio.

En su inconfundible voz atiplada --mezcla extraña de súplica con aparente humildad--, Hari Katha Prabhu me dio la bienvenida: “Qué bueno que nos acompaña, Prabhu Astika”.

Le expliqué que buscaba a Sanat Kumara, y no estoy seguro si él o Ratnabahu Prabhu, me respondió que unos minutos antes había estado con ellos, pero que había llevado a la murti de Srila Prabhupada a la Normal, donde estaban los Carruajes Gigantes del Ratha Yatra.

Harikatha está casado con la madre Divya. En el gurukula ella fue mi discípula varios años. También varios años atrás me tocó ver la llegada de Hari Katha al templo de Tiburcio Montiel. Pero a pesar de eso, entre él y yo no hay una verdadera amistad.

Harikatha conversaba con su suegro, Prabhu Ratnabahu. Entre la familia de éste y la mía existió una convivencia prolongada mientras dirigí el gurukula de Guadalajara, pues sus tres hijos: Lalita devi dasi, Devahuti devi dasi (ahora Divya) y Ranchor, fueron mis discípulos. Y la madre Tusita, la ex de Ratnabahu, también se asoció mucho con mi ex. Pero a pesar de toda esa convivencia, entre Ratnabahu y yo no hay tampoco una verdadera amistad. Como expliqué en la primera entrega de esta reseña, los Hare Krishnas --aunque se precien de ser personalistas-- en realidad son muy impersonalistas.

Boutique o restaurante.

Les pregunté si había prasadam. Hari Katha me informó que yo podía elegir entre comprarlo en la boutique, o asistir al restaurante Govinda donde lo estaban regalando.

PREMANANDA DAS: ZAR DEL NUEVO FEUDO

Premananda Prabhu y yo convivimos muchos años en Guadalajara, pues él era el presidente del templo, y yo era el director del Gurukula. Todos los días, a las 4 de la mañana, los estudiantes y el personal docente del Gurukula viajábamos amontonados en una vieja camioneta desde el edificio del gurukula hasta el templo, con el objeto de asociarnos con los devotos mayores. Srila Prabhupada insistió mucho que para los gurukuleños era más importante la asociación con los devotos del templo que el programa académico, pues es esencial ver el ejemplo de los mayores.

Pero esa asociación en Guadalajara solo ocurría en una dirección, pues durante todo ese tiempo Premananda Prabhu siempre dio las clases del Srimad Bhagavatam, y nunca me pidió que yo diera una. A pesar de que sus clases eran repetitivas, mecánicas y tediosas, era él quien siempre las daba, sin darse cuenta cuenta que los niños se aburrían tanto con sus disertaciones que caían en un sopor profundo.

Me dirigí al restaurante Govinda. El menú estaba delicioso: Chilaquiles, frijoles, chapatis, salsa de chile, y té caliente, pues no obstante de que Guadalajara tiene un clima celestial se sentía un frío otoñal. Mientras esperaba a que me sirvieran prasadam, se me acercó un hombre joven que mencionó mi nombre mientras me miraba directamente a los ojos. Le pedí disculpas por no identificarlo y le pregunté su nombre. Me respondió: “Soy Narada Muni.” Se trataba del hijo de Premananda y la madre Radhika. Él había sido varios años estudiante del gurukula. Le pedí disculpas por no ser capaz de recordarlo. Una vez que me sirvieron mi prasad me senté al lado de un chavo jipioso, y una madre vestida de sari, que lucía en su cara varias sortijas y marcas de tilak, y que continuamente contestaba y hacía llamadas a través de su teléfono celular.

En eso entró al restaurante Govinda el zar del nuevo feudo, el mismísimo Premananda Prabhu, quien aparentó no haberme visto y se sentó a diez metros de distancia de mí. Él fingió demencia y yo hice lo mismo. A pesar de que en el pasado convivimos durante mucho tiempo, y de que sus hijos estudiaron en el Gurukula cuando yo era el director, no cruzamos ni una palabra. Sin embargo, era imposible no cruzar miradas en una salón tan pequeño. Cuando lo hicimos, no hubo mayor muestra de simpatía; los dos nos limitamos a inclinar levemente la cabeza en un forzado saludo.

¿DÓNDE HE ESCUCHADO ESO ANTES?

En la calle Pedro Moreno, un bramachari muy jovencito, muy moreno, vestido de un azafrán tan intenso que parecía rojo, se acercó hasta donde yo me encontraba y me saludó mientras mencionaba mi nombre. Su rostro me resultaba familiar, pero no recordaba de dónde; tampoco recordaba su nombre. Nuevamente me apené por ser tan descuidado, y tímidamente le pregunté: “¿Cómo te llamas, Prabhu?”. “Gadadhara --me respondió, añadiendo-- y vivo en Monterrey. Allá nos vimos”.

Le pedí disculpas por no reconocerle y le pregunté cómo andan las cosas allá. “Tenemos un centro de prédica en el Barrio antiguo” me contestó, y añadió: “Las cosas van despacio pues ya sabe usted que la gente de Monterrey es muy especial….” Eso mismo ya lo había escuchado muchas veces antes. No respondí pero internamente me dije: “En todas partes la gente es muy especial”.

Recuerdo que Sayan Maharajá --quien era Modana Manohara en ISKCON-- y su eterno asociado Dina Dayal, vivieron varios años en Cuernavaca, y durante todo ese tiempo solamente hicieron un bhakta. Cuando les pregunté cómo los trataba la gente en Cuernavaca, me respondieron: “Son muy especiales”.

Luego se mudaron a Monterrey. Cuando les pregunté: “¿Cómo va la prédica en Monterrey?" me contestaron: “Los regios son muy especiales, muy guadalupanos, muy mochos, y por lo mismo no se atraen a la conciencia de Krishna”. Srila Prabhupada, en cambio, nunca se quejó de la gente de Nueva York, de Europa, ni de Latinoamérica; en todos esos lugares predicó y se distribuyeron sus libros, y llegaron miles de discípulos.

DE LA NORMAL HACIA LA PLAZA UNIVERSIDAD

El desfile partió de la glorieta de la avenida Alcalde, enfrente de la Normal. Me impresionó ver una gran muchedumbre que estaba compuesta principalmente de jóvenes entusiastas que yo desconocía. Yo solo identifiqué probablemente a veinte personas. Volví a reflexionar sobre la inmensa capacidad de rotación de personal de ISKCON, y sobre su inmensa capacidad para celebrar espectáculos.

ISKCON no tiene el monopolio del espectáculo devocional; en Vrinda sucede lo mismo. Recuerdo que hace años asistí a un Janmastami que se celebró en la finca de Cundinamarca, a unos cuantos kilómetros de Bogotá. Hubo ese día un concierto de rock al que asistieron más de mil personas, pero al día siguiente solamente éramos diez en el mangala aratik.

LOS JERARCAS DEL DESFILE DE GUADALAJARA

Ya llegó el Coco.

Guru Prasad Swami (Pinochopada), Bir Krishna Goswami (El Kayak Aerodinámico), y Bhakti Sundar Maharaj (El Comidas Gratis), eran las autoridades visibles en la edición 35 del Ratha Yatra de Guadalajara. Se preguntarán ustedes: "¿No que los discípulos de Srila Prabhupada brillaron por su ausencia?" Estos tres jerarcas efectivamente son discípulos de Srila Prabhupada. Pero en realidad ellos tres no cuentan como discípulos normales que gustosamente sirven dentro de ISKCON. Los tres forman parte de la GBC (la Comisión de Gobierno de ISKCON), la cual está empeñada en borrar del mapa al Fundador-Acarya, Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada.

Los tres forman parte de una oligarquía privilegiada enquistada en el pináculo de la pirámide de ISKCON, buena para explotar a la institución en provecho propio. Han decretado para sí mismos canonjías y privilegios que contravienen las órdenes de Srila Prabhupada. Es una verdadera tristeza ver que lo único que queda del ISKCON de Srila Prabhupada es la fanfarria, los fuegos artificiales y los hariboles de devotos incautos que en el futuro próximo van a pasar a ser parte de la lista de devotos blupeados.

OTRA VEZ LOS MISMOS 5 DEDOS DE INTELIGENCIA

Los devotos declaran orgullosamente que ya son treinta y cinco años consecutivos los que se ha celebrado el Ratha Yatra de Guadalajara. Pero si el Ratha Yatra se ha celebrado durante tantos años, estamos obligados a preguntarnos: ¿Qué es lo que se ha logrado a través de todos esos años? ¿Dónde quedaron los discípulos de Srila Prabhupada? ¿Dónde quedó el gurukula? ¿Qué pasó con los niños del Gurukula? Según Srila Prabhupada, los gurukuleños serían los líderes del futuro, pero en realidad, los gurukuleños ni siquiera son ciudadanos normales, la mayoría de ellos son desadaptados.


¿Cuántos libros de Srila Prabhupada se reparten diariamente? ¿Cuántas bibliotecas védicas hay en la ciudad? ¿Cuántos devotos están predicando en las universidades? Srila Prabhupada también declaró que en el futuro los devotos serían los líderes de la sociedad. Yo me pregunto: ¿Tienen los devotos alguna representatividad en el Congreso del estado de Jalisco?

LOS SOBREVIVIENTES DE LA GUERRA

En aquella muchedumbre que exudaba éxtasis jalando los tres Carruajes Gigantes pude distinguir a algunos de mis contemporáneos. Todos ellos se ven cansados, canosos, y asisten al desfile no por ser solidarios con ISKCON sino porque se sienten en deuda con el Señor Jagannath y con Srila Prabhupada. Eso escuché que dijo Sanat Kumara cuando finalmente pude verlo jalando el Carruaje que transportaba al Señor Balarama. Y mientras yo caminaba al costado del Carruaje se me acercó la madre Prisni y me dijo: “Está usted igualito, Prabhu Astika.” Tomé esto como un cumplido, pues la considero incapaz de hacer chistes crueles. Luego ella me informó que Prabhu Devala, su padre, se hallaba en el desfile.

DEVALA VIVE EXILIADO EN "LAS AVISPAS"

Devala Prabhu escogió vivir exiliado en un rancho de su familia que se llama Las Avispas. Ahí vive con su esposa, la madre Saci, y su cuñado, quien sin ser avadhuta vive como uno. Está chimuelo y le ayuda a Prabhu Devala en los quehaceres de Las Avispas. “Visítenos, Prabhu Astika, los frijolitos enteros recién hechos y las tortillitas de maíz no faltan. Saci las hace tan suavecitas que hasta su hermano que está chimuelo las mastica con las encías.”

Le pregunté entonces por sus tres hijos: Kusa, Vyoma y Urukrama. Me respondió que los tres están casados con mujeres karmis, que viven en Gabacholandia, que no guardan los principios regulativos, ni leen los libros de Srila Prabhupada. Devala dice que cree que sus nietos hasta comen carne.

Y aun hay más...

jueves, diciembre 01, 2011

Diario Devocional No. 4


Ratha-yatra de Guadalajara 2011
Introducción

por Astika das

El sábado 19 de noviembre, a las 7 am, llegué a la terminal de autobuses de Guadalajara, justo a tiempo para participar en la edición # 35 del Ratha Yatra que se celebra cada año en esa ciudad. El día anterior me comuniqué de Ciudad Victoria con Sanat Kumara das --un hermano espiritual-- para decirle que pensaba asistir al Ratha Yatra, y que si me podía conseguir un catre para no tener que pagar por un hotel en Guadalajara. Sanat Kumara se limitó a responder: “Vente, no le veo problema.”

Al llegar esta vez a Guadalajara, donde antaño estuvo el Gurukula, pude notar el contraste con el pasado. Antes, cuando llegaba al aeropuerto o a alguna terminal de autobuses, una comparsa de devotos sonrientes y obsequiosos me recibían con una guirnalda de flores y un plato de prasadam. Ahora ya no había comitiva de recepción, por doquier se veía gente apresurada, y por entrar al sanitario tuve que pagar 3 pesos.

Varias veces le llamé a Sanat, pero siempre iba a dar al buzón de su celular. Marqué a su casa, y me contestó con total indiferencia una voz femenina informándome que Sanat no estaba en casa y que no sabía dónde localizarlo. Me sugirió que siguiera insistiendo en su celular.

Años atrás, Sanat Kumara estuvo casado con la mataji Mandodari devi dasi, a quien yo conocía bien pues era hija de la madre Rocana, quien trabajaba en la cocina del Gurukula cuando yo era el director. Pero hace años Sanat se divorció de Mandodari, y se fue a vivir en unión libre con dos hermanas adolescentes.

A pesar de tener casi cuarenta años de conocernos, Sanat y yo no somos muy cercanos. No conozco a sus dos mujeres, ni sé donde vive, ni cuántos hijos tiene. Parece que los Hare Krishnas somos medio impersonales a pesar de practicar un proceso espiritual tan personal. ¿Por qué será así?

GUADALAJARA Y LOS JUEGOS PANAMERICANOS

El cielo de Guadalajara estaba muy azul cuando arribé, salvo por unos cuantos arreboles. Era un día ideal para celebrar el Festival de los Carruajes Gigantes. Sin embargo yo me hallaba perplejo, sin saber a dónde ir. Una grabación del celular de Sanat Kumara me pedía que le dejara un mensaje. Me hallaba indeciso, sin saber qué hacer, cuando repentinamente se me vino a la cabeza el nombre "Pedro Moreno", que es la calle donde está situado el templo de ISKCON.

Le pregunté a un taxista: “¿Cuánto me cobras por llevarme a Pedro Moreno y Américas?”. Me respondió: "$140". Considerando que se trataba de un robo en despoblado, decidí caminar unos cuantos metros hasta el paradero de autobuses y ahí coger uno que me llevara al centro. Alguien me informó que tomara el bus azul turquesa pues me llevaría directo.

Como el azul turquesa se tardaba en pasar, abordé uno de color azul oscuro, que tardó cerca de una hora en atravesar la ciudad.

SE DICE QUE NADA SUCEDE POR CASUALIDAD

Gracias a ese recorrido pude enterarme del proceso de descomposición de la Perla Tapatía. Hace treinta años, Hridayananda das Goswami declaró que Guadalajara era la ciudad más hermosa de Latinoamérica, y puesto que él viajaba mucho sabía lo que estaba diciendo. Pero esa definición de Hridayananda era válida hace treinta años, porque el tiempo la ha convertido en una zona mancillada. Cuando horas más tarde le dije esto a Prabhu Pipalai, él me respondió: “Guadalajara es ahora una ciudad ti-li-chen-ta".

El glamour y la opulencia que aparecieron en la TV durante los recientes Juegos Panamericanos fueron solo una patraña mediática. Algo similar sucede con el Ratha Yatra: El glamour, el aparente éxtasis de los devotos durante el desfile de los Carruajes Gigantes es solamente un espectáculo mediático que nada tiene qué ver con la realidad que se vive al interior de ISKCON.

Visitar el templo de Pedro Moreno no me provocaba ningún entusiasmo, pues gracias a El Tambor Rugiente sabía de la guerra sucia de ISKCON --especialmente de Guru Prasad Pinochopada y sus secuaces-- para despojar a Sanat Kumara de su inmueble sede del templo.

Premananda Prabhu había tenido un papel principal en ese enjuague. Estuvo también involucrado durante años en los asuntos del fracasado negocio de inciensos del Movimiento, Productos Hare Krishna, y en la venta de la finca de Tulancingo. Pinochopada lo ha premiado nombrándolo líder en Guadalajara.

DE LA CIUDAD MAS BELLA A LA MAS TI-LI-CHEN-TA

El bus se detuvo súbitamente, y el chofer nos informó que las calles habían sido cerradas porque se iba a celebrar un marathón de minusválidos (o "personas con capacidades diferentes", como también se les dice), que era parte de los Juegos Para-Panamericanos. En consecuencia, no podíamos entrar al centro.

Cogí mi mochila y mi maletín y comencé a caminar por la Ave. Independencia. El espectáculo era deprimente. Por todos lados se veía grafiti, basura, calles remendadas. A pesar de ser sábado, una muchedumbre de caras largas caminaba apresurada a un trabajo al que hubieran preferido no llegar; en los quicios de los edificios se veían pordioseros hacinados y protegidos con cobertores baratos que aún dormían a esa hora de la mañana. Eran escenas dignas de las novelas de Dostoievsky. Alguien me informó que la única menera de llegar a Vallarta y Américas, era tomando primero el Tren Ligero hasta Vallarta, y ahí el pre-tren hasta Américas.

En el pre-tren, sentada a mi lado, había una criatura angelical de veintitantos años. Guadalajara siempre ha tenido fama por sus mujeres hermosas, y ahora yo lo podía confirmar. Le pregunté: "¿Aún estamos muy lejos de Américas?". Ella, mirándome con simpatía, me respondió: "Yo también me bajo en esa parada". Aprovechando que se había roto el hielo, le dije que hacía muchos años que no visitaba Guadalajara, y que la encontraba muy deteriorada. Ella no se mostró irritada por mi comentario, antes bien respondió: "La culpa la tienen los políticos".

Cuando bajamos en la esquina de Vallarta y Américas le revelé el motivo de mi visita a Guadalajara, y la invité al Ratha Yatra. Me dijo que no podía asistir pues se dirigía al trabajo, y que después del trabajo iría al rancho de su papá para aprovechar el puente. Le dije que yo estaría varios días en Guadalajara, y que me gustaría platicar más con ella. Le pedí su número telefónico y me lo proporcionó sin titubear.

Esto apenas está comenzando....

sábado, noviembre 12, 2011

Diario devocional No. 3

por Astika das

Al despertar cada mañana, yo no siento el éxtasis que muchos devotos dicen sentir. A mí, más bien me invade un profundo sentimiento de pesadumbre, y algunas veces llego a pensar que sería mejor no despertar (quedarme dormido). Sin embargo, esa pesadumbre no la sentía cuando vivía en los templos; algunas veces, inclusive, llegué a sentir algo parecido al éxtasis. En los templos (siempre me despertaba con) me despertaban el barullo y la alharaca que hacían los devotos al cantar en voz alta el mahamantra Hare Krishna.

En la asociación de los devotos la vida me parecía más tolerable. Actualmente me despierto solo, y aunque no es nada fácil vivir solo es mucho mejor vivir en los templos. Srila Prabhupada solía decir que los templos son un oasis en medio de la vida materialista, pero eso era antes de que él abandonara sus pasatiempos terrenales pues cuando él salió del planeta, los templos poco a poco se convirtieron en suburbios de la vida materialista. Actualmente, vivir en los templos resulta peor que vivir al lado de los karmis, porque al materialismo que se vive en ellos hay que añadirle la pretensión de que son oasis espirituales.

VIENDO LAS COSAS EN RETROSPECTIVA

Viendo las cosas en retrospectiva, considero inconcebible haber podido vivir en los templos cerca de diez años. Cuando ingresé al templo yo ya no me cocía al primer hervor. Tenía más de treinta años, y mi personalidad ya había sido completamente desfigurada por el sistema materialista. La forma de vida de los templos Hare Krishna contrastaba notablemente con la forma de vida burguesa en la que yo había crecido. En mi casa familiar de Saltillo, había toda clase de comodidades. Tenía una habitación para mí solo. El clóset abarcaba de lado a lado la enorme habitación, y tenía puertas corredizas de madera. Adentro habían 24 cajones, de los cuales yo solamente utilizaba dos o tres, y el resto permanecían vacíos. De la espaciosa habitación colgaba un candil de porcelana; era de color azul y blanco, en forma de velas decoradas con florecitas .

Por otra parte, en el templo de Tiburcio Montiel compartía una habitación muy austera con cuatro o cinco devotos. En ella no había clóset ni cama, pues dormíamos en sleeping-bags, como les llamábamos a las bolsas de dormir. Del alto techo de la habitación pendía un alambre que remataba en un foco de luz incandescente, pues aún no existían los focos ahorradores. Pero a pesar de que la habitación era muy austera, y de que no había privacidad, el ambiente era muy agradable debido a la asociación de los devotos.

LA VERSION DEVOCIONAL DE LOS HIJOS DE SANCHEZ

La primera noche que dormí en Bucho Montiel, los devotos me prestaron un sleeping-bag medio raído y apestoso. A mi lado dormía un devoto muy chaparrito, fornido, y de tez muy blanca. Su blancura no correspondía a la de Balarama, sino a la de aquellos llamados "cagaleches" o "güeros de rancho". El devoto se llamaba Maitreya Muni das. A leguas se notaba que los orígenes del tal Maitreya Muni no eran muy aristocráticos. Sin embargo, a pesar de ser un hombre basto y poco sofisticado, había recibido la misericordia de Caitanya Mahaprabhu.

Entre otras muchas cosas, Maitreya Muni das me recomendó que no usara un calzón ordinario; que mejor usara una kaupina, que es un pedazo de tela que lo sustituye. Maitreya enfatizaba que no era suficiente usar una kaupina, sino que además era necesario ajustarla fuertemente para que no produjera una fricción con el genital y llevara a la excitación sexual. De acuerdo con los Vedas, la vida sexual es el mayor impedimento para la vida espiritual.

En una de las paredes de la habitación colgaba una pintura del Señor Krishna tocando Su flauta debajo de un árbol. El único mobiliario de la habitación eran tres casilleros metálicos grises, los cuales estaban muy abollados y pintarrajeados. En la superficie de los casilleros se leía lo siguiente: ¡HARIBOL! HARE KRISHNA! CANTA Y SE FELIZ. En cada casillero estaba inscrito, con plumón, el nombre de su propietario: Dvija Hari das, Muchukunda das, Maitreya Muni das. En los lockers, los devotos guardaban sus escasas pertenencias: un sudadera vieja y raída, una japamala, un número atrasado de la revista Back to Godhead, una foto del Señor Jagannath, una versión despastada de El Bhagavad-gita Tal Como Es, un par de kaupinas, dos kurtas, dos dhotis, y un tilakero.

A las tres de la mañana, Maitreya Muni saltaba como resorte del sleeping bag y, sin una pizca de consideración, despertaba a los bhaktas que permanecían dormidos. Comenzaba a cantar en voz alta: “Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare, Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare”. En seguida encendía la luz y, como si fuera pleno día, gritaba: “¡Saquen la maya, Prabhus! ¡Ya dejen de gratificarse! ¡Glorifiquen al Señor Krishna y salgan del Yoganidra!”.

LOS RENGLONES TORCIDOS DEL LIBRO DE KRISHNA

Actualmente vivo en Monterrey. Aquí rento un departamentito de la colonia del Valle. A pesar de que San Pedro Garza García es el único municipio --de los 2,500 que tiene México-- con certificación ISO, no hay nada especial en vivir aquí. Llevo cerca de tres meses viviendo en este lugar, y durante todo este tiempo nunca he visto a nadie cantando Hare Krishna. A hora de Brama Muhurta no se escucha el canto del santo nombre; solamente el ruido de los coches que a esa hora cruzan el Puente Atirantado. Por lo demás, todo está muy quieto.

Salgo a caminar y a cantar mis rondas cuando aun está oscuro. A cinco cuadras de mi casa está la Calzada del Valle Alberto Santos, pero evito ese sitio pues desde muy temprano empieza a llegar mucha gente que camina y hace ejercicio para mantenerse en forma. Muchas de las personas que asisten a caminar allí andan en la onda de la ecología, la vida saludable, y evitan en su dieta la sal y el azucar. Por lo general son gente sofisticada que está muy clavada en el concepto corporal; las mujeres usan trajes deportivos muy ceñidos, y eso es una gran distracción para poder concentrarse en el canto del mahamantra.

El otro día que llegué a la Calzada del Valle Alberto Santos cuando todavía estaba muy oscuro. Repentinamente una voz femenina rompiò el silencio de la madrugada: "¡Brenda Martínez, que agradable sorpresa!". Las dos chicas, en éxtasis, corrieron a encontrarse y se fusionaron en un fuerte y cálido abrazo. Prefiero caminar en dirección a la hondonada de la avenida Fuentes del Valle, pues en ese sitio solo otro hombre y yo nos disputamos el territorio. En realidad, es muy difícil concentrarte en el mahamantra cuando a tu lado pasan mujeres regias hermosísimas, ataviadas con ropa deportiva de marca, muy ceñida al cuerpo, y calzando tenis fosforescentes, también de marca.

RECUERDOS DE PAPA CHUY EN SALTILLO

Eso de mirar el trasero de las mujeres es una costumbre ancestral en México. Recuerdo que cuando yo tenía cinco años, papá Chuy --así llamábamos a mi abuelito-- y yo salíamos a pasear a La Plaza de Armas de Saltillo. En ese tiempo me vestían con pantalones cortos sostenidos por tirantes, medias de lana, zapatos de charol y, para protegerme del frío, me enfundaban en un abriguito de lana grís a cuadros. Papá Chuy y yo, cogidos de la mano, le dábamos varias vueltas a la Plaza de Armas. Me llamaba poderosamente la atención que siempre que alguna mujer de buen ver pasaba a nuestro lado, Papá Chuy detenía completamente su caminata y con un gran esfuerzo --me imagino que doloroso-- torcía el cuello quedándose, en éxtasis, mirando fijamente durante varios segundos el trasero de la dama.

Mi tío Chuy, quien era hijo de papá Chuy, era un hombre muy inteligente. Sin necesidad de salir de Saltillo aprendió inglés y francés. Toda su vida trabajó como diplomático mexicano. Pocos años después del triunfo de la Revolución Cubana, mi tío Chuy trabajaba en el consulado de México en Cuba, cuando fue asesinado en La Habana.

Recuerdo muy bien a mi mamá diciendo: “A tu tio Chuy lo mataron los comunistas. Ese comunista de Fidel Castro fue el que lo mató”. Muchos años después visité una oficina de Gobernación en el D.F. para vender pinturas de India. Un funcionario de esa dependencia me contó que una noche, en la Habana, él y mi tío Chuy jugaban dominó. Una dama llegó hasta donde jugaban, y ella y mi tío Chuy desaparecieron juntos.

Pocas horas después, este funcionario de Gobernación escuchó varias detonaciones producidas por una pistola. Curioso, salió a la calle a ver qué sucedía. En plena calle estaba un coche mal estacionado; sobre el volante del coche yacía sin vida el cuerpo robusto y baleado de mi tío Chuy. Lla puerta del copiloto estaba abierta, y a lo lejos se divisaba una mujer que se daba a la fuga, pistola en mano. Mi tío Chuy fue víctima de su pasión por el trasero de las damas, pasión que había heredado de Papá Chuy.

LAS ENSEÑANZAS DE SRILA PRABHUPADA ACERCA DE LA VIDA SEXUAL

En El Bhagavad-gita Tal Como Es, y en El Srimad Bhagavatam, hay muchas citas en las que se advierten los riesgos del libertinaje sexual. Srila Prabhupada contaba la historia del perro sarnoso que se hallaba tirado en la calle a medio morir. Pero a pesar de que no tenía fuerzas ni para sostenerse en pie, cuando a su lado pasó una perra hizo un gran esfuerzo para incorporarse.

LOS REGIOS OPINAN SOBRE EL PESO DEL ALMA

El día de los Muertos decidí visitar la Calzada del Valle Alberto Santos, pues me me sentía agobiado cantando el mahamantra Hare Krishna y caminando solo en la hondonada de la Avenida Fuentes del Valle. A ambos lados del camino de concreto en donde caminan los deportistas habían instalaciones alusivas al Día de los Muertos.

Es impresionante la delicada y sensible cultura de algunos regiomontanos. En dichas instalaciones abundaban las citas de Picasso, Jean Miró, Klee, Octavio Paz. En varias instalaciones se honraba la memoria del genio recién desaparecido Steve Jobs.

Una instalación me llamó mucho la atención. De las ramas de un árbol colgaban muchas bolsitas plásticas que contenían 21 gramos de sal. Al pie de dicha instalaciòn había un texto con la siguiente explicación: "Al comienzo del siglo XX, el doctor Duncan MacDougall realizó una serie de experimentos para probar la pérdida de peso provocada supuestamente por la partida del alma del cuerpo al morir." MacDougall descubrió que, al morir, los cuerpos perdían 21 gramos de peso, y su conclusión fue que ese era el peso del alma. MacDougall pesó pacientes moribundos en un intento por probar que el alma es tangible, material, y por ende mesurable.

La autora de la instalación remataba su explicación que en la actualidad hay hay mucho interés por conocer acerca del alma, pero que desgraciadamente no existe mucha información al respecto. Sin duda alguna, la autora de esa instalación desconocía la literatura de Srila Prabhupada al respecto.