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jueves, marzo 01, 2012

Despachos de India - Núm. 2

Kurma Rupa Prabhu con uno de los toros del gosalla del programa “Care for Cows”.

por Astika das

Marzo 1, 2012.

En el Ananda Krishna Van, el lujoso edificio de apartamentos donde vive Brahmanada das, también vive Kurma Rupa Prabhu, quien --a pesar de que hacía cerca de doce años que no nos veíamos-- se mostró emocionado cuando me comqniqué a su celular. Conseguí su número de teléfono con un devoto hindú que atiende en la recepción del Krishna Balarama Mandir.

Cuando Kurma Rupa Prabhu supo que me iba a encontrar con Brahmananda das, me dijo: “Infórmame una vez que termines con él para vernos tú y yo”. Una vez que concluyó el breve y decepcionante encuentro con Brahmananda das, desde ha recepción del Ananda Krishna Van le llamé a Kurma Rupa, quien me informó que me vería en dos minutos en la recepción del edificio.

Efectivamente, en dos minutos Kurmarupa estaba con nosotros. Se mostraba muy emocionado y contento de vernos, pues la historia de nuestra amistad data de iuchos años. Si no me equivoco, le conocí cuando él era comajdante del templo de ISKCON en Nueva York. Posteriormente, año con año nos veíamos en el templo de Manhattan, Nueva York, pues a partir de 1976 yo viajaba todos los años a India, y generalmente hacía escala en Nueva York para ver arte, que es lo que vendo en México desde hace muchos años.

Posteriormente él se mudó a Vrindavan y tuvo mucha asociación con mi hijo Krishna Murari, quien permaneció durante seis años en el Gurukula de Vrindavan. En una ocasión hos dos viajaban en motocicleta por la carretera de Vrindavan y tuvieron un accidente. Kurma Rupa llevó a Murari al hospital de Mathura para que lo atendieran. De ese accidente Murari aun tiene una cicatriz en uno de sus brazos. Él me platicó que le hicieron varias puntadas en el brazo sin utilizar anestesia.

KURMA RUPA SE QUEJA AMARGAMENTE DE VRINDAVAN

Vrindavan no es ya el mismo pueblo bucólico que cuando lo visitábamos durante la presencia de Srila Prabhupada y pocos años después de su partida. Ahora más bien parece un pequeño Delhi. Se ha convertido en un verdadero pandemonio, para utilizar esa palabra que Srila Prabhupada analiza en “El Diario Trascendental” de Hari Sauri. A partir de las 10 de la mañana la ciudad se satura de rikshas, carretas, coches último modelo, vagonetas que transportan turistas, etc. En medio de ese pandemonio uno piensa que debe haber accidentes a cada segundo, pero milagrosamente todo funciona a la perfección.

--Kurma Rupa y sus vacas.

A tres cuadras del Ananda Krishna Van, Kurma Rupa tiene una pequeña casita de ensueño; nos platica que el devoto que adquirió la propiedad y luego construyó la casa hace muchos años cambió su domicilio a EUA y se la prestó a él. A pesar de vivir en el Ananda Krishna Van, de poseer esa hermosa propiedad, y de ser el fundador del programa “Care for Cows” que mantiene un gosalla con 500 vacas, Kurma Rupa Prabhu no es feliz en Vrindaban. Según él, los habitantes de UP (que son las iniciales de Uttar Pradesh) son los más perversos y ladrones de India.

A mí me parece que esa misma calificación se le puede dar a todos los habitantes de India. No creo que los habitantes de Mumbai o Kolkata sean mejores que los de UP. La calificación de Prabhu Kurma Rupa me parece parcial; sin embargo habla muy bien de como se siente él viviendo en Vrindavan. Continuó su descripción de los habitantes de India diciendo: “Aquí la gente es muy inteligente, pero muy cándida, y los políticos se aprovechan de esa situación para explotarlos”. Yo siento que en México pasa exactamente la misma cosa.

LAS VACAS QUE TANTO QUERIA SRILA PRABHUPADA

Kurma Rupa Prabhu nos explica que él se encarga de recoger a las vacas que los vrajavasis echan a la calle cuando dejan de producir leche, o a los toros que ya no aportan ningún beneficio económico. Según él, los toros son más apacibles que las vacas, pero como estos no les reportan ningún beneficio económico a sus propietarios los echan a la calle, los maltratan, y en algunos casos hasta los matan.

A pesar de que Kurma Rupa es brahmacari, maneja dinero, pues invierte mensualmente diez mil dólares para mantener a las matajis.

Le pregunto que de dónde saca ese dinero, y me informa que los donativos vienen de muchas partes del mundo. Pero a pesar de que ahora tiene dinero, sufre más que antes. Me dice que aquí en India todos te quieren quitar el dinero, especialmente si te ven blanquito, y Vrindaban no es la excepción.

--Haribolo.

Kurma Rupa nos dio esa explicación sobre las vacas callejeras porque mi hija Yogamaya le preguntó qué hacía con la leche que dan las 500 vacas. A pesar de que son vacas improductivas, nos revela que sí dan algo de leche, y que esa leche la espá donando a un orfanato. Anteriormente le daba la leche a ISKCON, pues a pesar de que ISKCON tiene su propio gosalla no produce suficiente leche para cubrir las necesidades del Krishna Balarama Mandir.

A pesar de que Kurma Rupa tiene 28 años viviendo en Vrindavan, no tiene amigos. Nos cuenta que los únicos amigos que tenia --Yadu y Kundali Prabhus-- se han marchado de Vrindavan. Ahora está completamente solo, con dinero, con muchas responsabilidades, y completamente frustrado del ambiente infernal que actualmente se vive en Vrindavan.

TRAS LA PISTA DE KUNDALI

Le pregunté qué sabía sobre Prabhu Kundali, y esto sucitó una pormenorizada, larga y tristísima conversación acerca de él. Me platicó que desde hace varios años no sabe absolutamente nada acerca de él, pero entiende que está viviendo en Brasil.

Nos cuenta que la esposa de Kundali murió, pero que antes de morir alertó a la policia de Maryland contra su esposo, por temor a que él le robara a su hijo. Según Kurma Rupa Prabhu, Kundali y su esposa tuvieron dos hijos muy buenos; el mayor deseaba aprender el Srimad Bhagavatam. Cuando Kundali das le enseñaba el Bhagavatam a su hijo, su esposa --temiendo perderlo-- denunció a su esposo ante la policía de Maryland.

Decepcionado, Kundali volvió a India, donde inició a algunos discípulos, quienes con frecuencia le daban donativos para su manutención. En cierta ocasión, Kundali Prabhu utilizó los pobres donativos de sus discípulos para comprar algunos juguetes para sus hijos. Este hecho le provocó remordimiento, pues sentía que estaba utilizando el dinero destinado a la prédica para sus asuntos personales. Así que decidió dejar a sus discípulos e irse a trabajar a EUA en cuestiones inmobiliarias para sufragar sus gastos familiares. Como vendedor de bienes raíces fracasó.

Desesperado por no tener suficientes recursos para sentarse a escribir una novela, buscó refugio en una ex-novia del high school. Esta relación también fracasó, y Kundali Prabhu decidió suicidarse. Para lograr su cometido se encerró en un hotel en Bruselas, y se tomó una pócima con veneno. Afortunadamente, había dejado una nota escrita a su amante, revelándole sus intenciones. Ella avisó al hotel; el administrador forzó la puerta para abrirla y se encontró a Kundali tirado en el piso del cuarto. Lo llevaron al hospital, y mediante una operación le extrajeron el veneno. Kundali pudo sobrevivir a este incidente.

lunes, abril 11, 2011

Un Comentario Pertinente

por Astika das

Vale la pena revisar el comentario de Claudio --Caitanya Seva dasa-- a uno de los tantos párrafos de mi nota Discurso Fraudulento. Claudio critica esto que digo allí: “En alguno de sus libros Srila Sridhara Swami dice que los devotos debemos ser como los astros del firmamento y brillar por nosotros mismos…” [Énfasis añadido.]

En su comentario, Claudio dice: “Creo que hay alguien aquí que se llama ser devoto, bueno prabhu con todo el respeto que usted se merece, debo decirle que el desarrollo de la humildad, es el signo de la inteligencia de un Vaisnava, un vaisnava nunca se autoproclama ser devoto así mismo. Lamentablemente este tipo de comentario, resta autoridad a sus pensamientos críticos, creo que sería bueno que usted trabajara este punto, así nosotros los lectores de su blog… podríamos pensar, que leemos los comentarios de alguien cuerdo. Y su blog pasaría de ser un sitio donde entretenerse leyendo a un “devoto” despechado, a un sitio donde encontremos algo objetivo.”

El comentario de Claudio --Caitanya Seva dasa-- merece ser analizado por ese señalamiento y por los muchísimos desvarios que revelan la mala leche o la ingenuidad del autor. En un comentario posterior Claudio añade: “Tu pasado te condena.”. Y todavía un poco más adelante agrega: "Vamos a develar un poco de tu pasado. Prepárate".

EN DEFENSA DE ESTE MODESTO ESCRIBIDOR

Prabhu Bhagavat Purana das, asiduo lector del Tambor, responde a los comentarios de Claudio de la manera siguiente: “No comprendo el comentario de Claudio, Caitanya Seva das. Le pido por favor, si le es posible aclararme: Está amenazando a Prabhu Astika? a Prabhu Radha Krishna? O a quién? No le gusta la exposición de prabhu Astika? Por mi parte, encuentro brillante su exposición por lo sincera, real y clara.”

El comentario de Claudio y la defensa que hace de mi persona Bhagavat Purana, me motivan a presentar mi propia versión sobre este punto. Lo hago en mi afán de fomentar la discusión acerca de los tópicos de Krishna, y no --como dice Claudio-- por despecho.

En el Diccionario Enciclopédico Grijalbo encontré la siguiente definición de despecho: estar ardido, resentido. Y en realidad pienso que ese no es mi caso, ni el de R.K. Naturalmente a los dos nos incomoda que no se estén cumpliendo las aspiraciones de Srila Prabhupada de que el movimiento Hare Krishna cambie el rumbo de la sociedad. Esto no ha ocurrido, y han sido los mismos discípulos de Srila Prabhupada, perpetuados como líderes, quienes se han encargado de convertir la misión de su maestro espiritual en una completa farsa.

Con la intención de denunciar los desfiguros de los discípulos de Srila Prabhupada, yo publiqué nueve números de El Tambor Batiente, y después R.K. comenzó a publicar El Tambor Rugiente. El objetivo de los dos mencionados medios es hacer públicos los malos manejos de los líderes de ISKCON y de otros grupos de vaisnavas, y generar un foro de discusión entre los devotos.

Ni R.K. ni yo aspiramos a convertirnos en gurus, pero las denuncias que hemos estado haciendo en El Tambor han servido para estrechar nuestra amistad, y para profundizar en las enseñanzas de Srila Prabhupada. Esas enseñanzas se leen con más atención y más cuidadosamente cuando se está en medio de una discusión. Y también han servido para ejercitar nuestra vocación literaria, y eso nos divierte de lo lindo.

AL GRANO CON EL COMENTARIO DE CLAUDIO

Claudio señala como si fuera una gran revelación que uno no se debe autoproclamar "devoto". Eso es algo que todos ya sabíamos. Para la propia educación de Claudio le recuerdo aquella carta de Srila Prabhupada dirigida a su discípulo Hridayananda Goswami, en la cual lo reprende porque en un poema de glorificación que le compuso a su maestro espiritual se autoproclamaba "devoto".

Sin embargo, es necesario aclarar que la palabra "devoto" tiene varias acepciones, unas más generales que otras. Por ejemplo, cuando yo vivía en el templo Hare Krishna de la ciudad de México, todos los residentes del templo nos llamábamos mutuamente devotos. Y eso no sucede solamente en México. Todos los residentes de los templos Hare Krishna alrededor del mundo se llaman devotos entre sí. Esto ocurre para diferenciar claramente al grupo de practicantes de la conciencia de Krishna de quienes no lo son. Es como cuando un policía dice: "Quienes somos miembros de la fuerza". Es una definición relativa pero efectiva.

El Tambor Rugiente está dirigido básicamente a esos "devotos" descritos arriba, y en este sentido el término se utiliza en un sentido general. Por otra parte, Srila Prabhupada reprendió por razones totalmente distintas a Hridayananda das Goswami --por describirse como "devoto" .

Es incorrecto usar el término "devoto" para describirse a sí mismo al dirigirse formalmente al guru en un poema. Y Srila Prabhupada reprendió a Hridayananda para instruirlo por ser un líder de su misión. Aquí podemos ver la visión tan profunda de Srila Prabhupada, y su capacidad para ver de qué pie cojeaba Hridayananda, pues reprende así a alguien que posteriormente y durante décadas se ha autonombrado ya no "devoto" sino "acharyadeva", a pesar de las severas discrepancias entre su comportamiento y el ideal del devoto vaisnava.

Pero, por qué será que unas cuantas líneas más adelante del mismo comentario, Claudio dice: “Con todo el respeto que usted se merece.” ¿Por qué merezco tanto respeto? ¿Por autoproclamarme devoto? ¿Por denunciar las desviaciones de los líderes de ISKCON y de otros grupos vaisnavas? Y si tanto respeto le merezco a Bhakta Claudio por qué añade en su comentario: “tu pasado te condena.” Y remata su comentario diciendo: “Vamos a develar un poco de tu pasado. Prepárate.”

Bhagavat Purana pregunta: "Está amenazando a Prabhu Astika? a Prabhu Radha Krishna? O a quién?" La pregunta es válida pues en realidad no se sabe contra quién va dirigida la amenaza. Se supone que yo soy el amenazado puesto que yo escribí la nota DISCURSO FRAUDULENTO, sin embargo en su acusación declara: “Y su blog pasaría de ser un sitio…” El Tambor Rugiente no es mi blog, es el blog de R.K. Yo solamente soy colaborador. ¿Claudio se refiere a R.K. o a mi cuando dice: “tu pasado te condena”? Todos los devotos tenemos un pasado condenatorio. Lo que a los lectores les interesa saber es cómo pudimos superar ese pasado, hacernos discípulos de Srila Prabhupada y no seguir revolcándonos en ese obscuro pasado.

La crítica que nos promete Claudio será bien recibida. Me hace recordar lo que dice Kundali en "Nuestra Misión, Ensayos Para Mejorar Nuestro Comportamiento Espiritual", en el capítulo cuatro (Aceptación de la Crítica): “En su curso sobre Etiqueta Vaisnava, Bhakti Caru Swami enfatiza que el vaisnava es muy estricto consigo mismo. El siempre se autoanaliza rigurosamente, él detecta todos sus defectos. Por lo tanto, el Vaisnava no rechaza las críticas que le hagan, sin importar si éstas son o no mal intencionadas. De cierta manera esto confirma lo que dice el señor Peck. Los predicadores están obligados a analizar el mundo, a discriminar; mas ellos también examinan al que examina. Asimismo la institución que se dedica a predicar debe examinarse a sí misma. El autoanálisis crítico, riguroso, es esencial para que la institución crezca de manera sana y poderosa.”


viernes, octubre 16, 2009

Celestino V: Autoridad e Integridad -1


Por Aniruddha Das

A mediados de1994 en ISKCON Los Ángeles me reuní con Virabahu para recabar su opinión sobre libro El Néctar de la Discriminación y el primer volumen de la serie Nuestra Misión, ambos escritos por Kundali Das. Lo primero que me respondió fue: “No me interesa en absoluto hablar de dicho tema. Los libros de Kundali son muy ofensivos”.

Pero de todos modos me las ingenié para abordar el asunto y atizar el interés de Virabahu. El intercambio de preguntas y respuestas duró más de una hora. Para aquellos que quieran conocer las respuestas de Virabahu, estas están consignadas —junto con las respuestas que posteriormente dio Kundali en Vrindavan— en el 2do. volumen de Nuestra Misión. Kundali le dedicó todo un capítulo y lo tituló “He cannot Make Any Comment. These Are Facts” [“Él no puede hacer ningún comentario. Estos son hechos”], una respuesta que Srila Prabahupada diera a un comentario que hizo uno de sus hermanos espirituales en torno a un declaración suya. Quizás un día de estos se los traduzca para que conozcan las lúcidas respuestas que Kundali da a cada uno de los comentarios de Virabahu.

Con todo, y es la mera verdad, en aquella ocasión se me olvidó trasladarle a Kundali un comentario más de Virabahu. Casi al final del diálogo, para justificar lo injustificable; o sea, para respaldar las decisiones de la GBC de mantener en sus cargos a GBCs o gurús a que han caído una o varias veces en una o más áreas, algunos grotescamente como Param Gati —este caso es reciente, aunque el patrón de deslices homosexuales de este personaje se remonta a muchos décadas atrás, según testimonio de Lila Madhava das—, Virabahu casi desvariadamente me dijo: “Es más, en el propio Srimad-Bhagavatam hay casos de devotos que han tenido caídas horribles de carácter sexual, y que luego de expiar sus pecados, han preservado sus posiciones”. Específicamente me mencionó la historia de la mujer, que a pesar de estar embarazada, su marido la acomete sexualmente. La implicación de Virabahu fue: “por qué tanta alharaca, si hasta el señor Indra y Surabhi Muni [para mencionar algunos] han caído víctimas del deseo carnal. A pesar de ello, las reseñas de sus vidas, para propósitos de enseñanza, están consignadas en el sagrado Bhagavatam”.

Con esta socarrona respuesta Virabahu quiso convalidar las “resoluciones” que en lo pasado y aún en lo presente, la GBC ha adoptado para mantener en sus puestos a devotos que han infringido vergonzosamente los principios regulativos.

Juzgándolo en retrospectiva, ¡es asombroso cómo Virabahu trató de equiparar a los protagonistas del Bhagavata Purana con los aprendices de devotos que somos la mayoría. Con la excepción de unas pocas grandes almas, la inmensa mayoría de devotos somos unos insignificantes especimenes kaliyuguescos del siglo veinte. Por extensión, su comentario también incluye a maha-bhagavatas de la talla del Señor Siva [rudraram sankaras casmi…Bhagavad-gita 10.23. ksiram yatha dadhi vikara-visesa-yogat sañyajate na hi tatah prthag asti hetoh yah sambhutam api tatha samupaite karyad govindam adi purusam tam aham bhajami. Brahma-samhita 45] y el señor Brahma [prayapatis tvam pratitamahas ca…Bhagavad-gita 11.39. bhasvan yathasma-sakalesu nijesu tejah sviyam kyat prakatayaty api tadvad atra brahma ya esa jadad anda-vidhana-karta govindam adi purusam tam aham bhajami. Brahma-samhita 49].

En una ocasión en 1970, tras la conclusión de un programa devocional, el mal recordado Tamal Krishna G. le hizo el siguiente comentario a Srila Prabhupada: “Srila Prabhupada, …¡todas estas personas son unos comedores de carne!”. Su Divina Gracia le respondió: “Recuerda que no hace ni siquiera dos años tú también eras un comedor de carne”. Dos, cinco, veinte, treinta años, cuarenta años, ¿qué en verdad hace la diferencia?

Siempre he dicho que las virtudes, las calidades, las excelsas características de un sadhu —devoto mahat—, no se pueden improvisar de la noche a la mañana. “La mona aunque de seda se vista, mona se queda”. Para no volver a repetir nuevamente los versos de la Bhagavad-gita (2.56, 4.21, 5.12, 5.21, 6.20-23, 6.47, 7.3, 12.6-7, 12.13-14, 12.16, 12.17, 12.18, 13.8-12, 14.22-25, 15:1-3, 18.42, 18.51-53, etc.), del Srimad-Bhagavatam (3.25.21, 7.11.8-12, 7.11.21, etc.) y del Caitanya Caritamrta (2.22.75, 77-80, etc.) que las mencionan, para variar ahora les refiero una valoración que hiciera una eminente religioso del siglo XIX (John Henry Newman). Antes hago la salvedad de que he anotado los versos procedentes de nuestras escrituras cimeras, porque es muy importante conocer tales características para que no aceptar a un supuesto maestro espiritual —impuesto, nombrado por decreto (conozco gurús que cabildearon, e, incluso, hasta chantajearon a su GBC local para optar al “cargo”)—, y lo que es peor: no las ponen de manifiesto (Recuerden: cosas como el celibato y los recitación profesionales de versos, son capacidades que hasta ateos y loros hacen gala, respectivamente). En suma, tenemos que conocer qué y quién es un verdadero sadhu para evitar que, por ignorantes, no se nos haga realidad el refrán: “En el territorio donde no hay aves, el cuervo es rey”. Incluso si vuela y tiene plumaje blanco, no debemos conformarnos con menos que un cisne, devocionalmente hablando (hay gallinas blancas).

He aquí la cita de Newman:

“Y si me piden explicar con mayor detalle por qué el santo se diferencia del hombre religioso ordinario, diré esto: que el hombre santo tiene para sí como único objeto de la vida el complacer y obedecer a Dios; que él siempre se propone someter su voluntad a la voluntad de Dios; que él vehemente se afana por la santidad, y que él se esfuerza cotidianamente para asemejarse cada vez más a Cristo [sad-guru: Srila Prabhupada] en todas las cosas. Él se aplica con diligencia no solamente a cumplir los deberes sociales, sino en cultivar las gracias cristianas [vaisnavas]; no es solamente amable, sino manso; no es solamente equitativo, sino indulgente; no es solamente generoso, sino se sacrifica por los demás; no solamente es feliz, sino que meditativo y devocional.

Un hombre ordinario piensa que es suficiente hacer las cosas tal como él las ha hecho; piensa que es correcto resentirse de los insultos, desquitarse de las injurias, mostrar un orgullo conveniente, insistir en sus derechos, estar celoso de su honor —pero cuando comete un error, se rehusa a confesarlo—, afanarse para volverse rico, desear hacer el bien a todo el mundo, temer el qué dirán de sus vecinos. Él rara vez piensa en el día de la muerte, rara vez piensa en los pecados que cometió en el pasado; dice unas cuantas plegarias, le importa poco los preceptos de las escrituras que le mandan ser honesto y ejemplar; no tiene ansias por la verdad profunda de Dios, y gasta su dinero para sí. Ese es el cristiano [kanistha-adhikari] ordinario, y no uno de los elegidos de Dios. Porque este último es mucho más justo, moderado y amable; tiene un abnegado amor a Dios, una fe fuerte, una esperanza divina, y siempre dispensa caridad a manos llenas; él tiene un hidalgo dominio de sí mismo, una estricta rectitud de conciencia, una humildad que nunca falta, suavidad y certeza en el habla, sencillez, modestia y naturalidad. Por excelencia, el hombre de Dios no está consciente de sus virtudes y de lo que estas le representan a los ojos de Dios".

Resumen: no es nada fácil volverse un santo, y en consecuencia, un maestro espiritual genuino. Y a esto hay que agregar la consideración de que el sadhaka tiene que albergar naturalmente en el corazón el deseo de “no serlo” —o sea practicar con sinceridad y a diario el precepto de Sri Chaitanya Mahaprabhu: trinad api sunichena taror api sahisnuna amanina manadena kirtaniya sada harih—. ¡Qué paradoja! Por lo tanto, no es fácil en absoluto. Además, en cualquier momento puedes tener un traspiés y darte tremenda cortada en el filo de la navaja. A decir verdad, toma muchas vidas de diligente y amorososo servicio devocional para que un practicante serio del bhakti se vuelva mahat. Los advenedizos y farsantes, sólo pretenderán serlo:

"En virtud de las enormes importancia y responsabilidad que implica el dar y recibir iniciación, es lamentable que la mayoría de los casos tanto el discípulo como el gurú no tengan las cualificaciones para desempeñar bien sus papeles, y así el valor del sacramento se pierda. Algunas personas se llaman a sí mismas gurús, cuando en realidad carecen de la gravedad necesaria para cumplir dicha función. Ellos meramente se hacen pasar como maestros espirituales genuinos impelidos por la insolencia nada más. Semejantemente, un discípulo de nombre sólo pretenderá tener la humildad de un buscador espiritual. Estos dos tipos de personas se encuentran mutuamente y se usan para obtener beneficios materiales tales como riqueza, fama y prestigio [y un sentido de "utilidad" en la vida]. La reciprocidad entre ellos se reduce a la consecución de estos usufructos fugaces, y no a nada que tenga valor verdadero. Puede que ellos hagan bien su representación teatral; es más, puede que hasta se dediquen a adorar a la Deidad y a estudiar las escrituras; sin embargo, estas actividades son superficiales y carecen de sustancia interna.
"Bhaktivinoda Thakura también dice en su cancionero 'Saranagati' que la vida del devoto es ejecutar el proceso de entrega total que fue enseñado por Sri Chaitanya Mahaprabhu: sikham saranagati bhakatera prana. Esta entrega implica adoptar seis actitudes diferentes, todas las cuales tienen que ser exhibidas con absoluta sinceridad. Si las personas no reviven en virtud de practicar el proceso de entrega, entonces indistintamente de la actividad de prédica a la que se dediquen, ellas serán como simples actores representando un papel en el escenario. Si la predicación de principios religiosos se lleva a cabo de esta manera, ¿acaso es causa de asombro que estos predicadores se conviertan en el hazmerreír de la sociedad? Por esta razón la persona que no tenga el peso de la realización espiritual plena, no debe enmugrecer el glorioso asiento destinado sólo al gurú supremamente munificiente".

Pasaje del libro El Arte del Sadhana
Srila B. P. Puri Goswami. Hermano espiritual de Srila Prabhupada.


Vuelvo ahora al punto inicial de que Virabahu quiso equiparar —e, indirecta o eventualmente, a él también— los desmanes de gurús y GBCs con caídas de personalidades eximias del Srimad-Bhagavatam. Con semejante afirmación él dio muestras de un poco de megalomanía, así como una pizca de falta de humildad y una traza de estar fuera de la realidad. En el primer tomo del Diario Trascendental aparece el siguiente intercambio con Srila Prabhupada:

Esta mañana el debate lo inició Akshayananda Swami cuando mencionó la dudosa afirmación que hizo en clase un devoto de mucha antigüedad: “Un devoto me dijo que el acarya no tiene que ser devoto puro”.
Prabhupada se detuvo en el acto: “¿Qué?”.
“Que el acarya no necesariamente tiene que ser un devoto puro”
Prabhupada se molestó: “¿Quién es ese sinvergüenza? ¿Quién lo dijo? ¿Quién es ese sinvergüenza? ¿Que el acarya no tiene que ser devoto puro?
“Lo dijo Nitai. Dijo que el señor Brahma es el acarya del Brahma-sampradaya; sin embargo, a veces es afectado por la pasión. Así que aparentemente el acarya no tiene que ser devoto puro. Parece no estar en lo correcto.
“¿Quién es ese sinvergüenza? Quiero saberlo. ¿Quién lo dijo?”
“Nitai. Nitai dasa”.
Prabhupada reprobó con indignación tal mentalidad especuladora: “Él creó su idea, por lo tanto es un sinvergüenza. ¿Acaso Nitai se ha vuelto autoridad?”.
“No, en realidad él dijo que pensaba…”.
“Pensó en una sinvergüencería y ahora la divulga. Por lo tanto, más sinvergüenza todavía”.
Prabhupada empezó a andar de nuevo y se puso a desentrañar la verdadera causa de tales comentarios. “Estas cosas siempre suceden; tan pronto como alguien lee unos libros, él se vuelve acarya, con todo y lo sinvergüenza que sea”.
“Entonces, ¿no se puede dudar que el señor Brahma es devoto puro?
“Quienquiera que sea, él es acarya”, contestó Prabhupada. Luego se detuvo de nuevo y citó otro ejemplo: “Entonces Krishna también es apasionado. Krishna danzó con muchísimas gopis; por lo tanto, Él es apasionado. Estas cosas se tienen que juzgar desde esta perspectiva: ‘Esa personalidad tan excelsa, a veces él es influenciado por la pasión’. ¡Cuánto más cuidado debemos tener nosotros, entes insignificantes, personas insignificantes, ¡cuán cuidadosos tenemos que ser! Y no pensar que: ‘El acarya se ha vuelto apasionado; por lo tanto, yo me volveré apasionado. Soy un estricto seguidor del acarya’. Estos sinvergüenzas hablan así”.

Ya Yadu y Radha Krishna han documentado abundantemente la personalidad de Virabahu. Con todo, quería traer a colación este incidente para resaltar que hay una diferencia abismal entre las personalidades que el Bhagavatam describe, y los actuales dirigentes eclesiásticos de ISKCON. ¡Es un acto de soberbia el pretender equipararse con ellos! En una carta que le escribí a Guru Prasad Swami, apoyándome no sólo en las palabras de Srila Prabhupada, sino en mis desoladoras experiencias con él, le dije: “Somos devotos muy insignificantes”. Y lo mismo se lo reitero a Virabahu: eres un devoto muy insignificante.

Ahora bien, alguien podría argüir que los GBCs y gurús caídos en desgracia, también tienen la posibilidad de reivindicarse. El Propio Krishna dice en la Bhagavad-gita: “Incluso si alguien comete las acciones más abominables, si está dedicado al servicio devocional se debe considerar que es un santo, porque está debidamente situado”.

Krishna sin duda es muy misericordioso y no sólo perdona sino les permite madurar a aquellos que sinceramente se arrepienten de sus yerros y fechorías, y paralelamente, abrazan sin cesar los Santos Nombres. El Señor agrega: “Muy pronto se vuelve virtuoso”.

Pero, por favor, usemos el sentido común: que al pecador que se afana en seguir ocupado en el servicio devocional se lo deba considerar “un santo” y que pronto “se vuelve virtuoso”, …¡no quiere decir que se cometa el absurdo de permitirle seguir fungiendo como gurú! Desde su instauración hace casi setecientos años, en el Madhva sampradaya no ha habido un solo gurú que haya caído por ninguna razón, excepto uno que honestamente renunció en la década de los treinta del siglo pasado.


En la actualidad, la GBC sigue muchos patrones que ha establecido la iglesia católica, especialmente en cuanto a dignidad jerárquica y rígidas estructuras autoritarias. Sin embargo, la propia iglesia católica hoy día no habilita de nuevo a un sacerdote que ha incurrido en vida sexual ilícita. En palabras de Srila Prabhupada, la convertiría ipso facto en el hazmerreír de la sociedad. Y por elemental sensatez, no reinstala a don juanes, mucho menos a pederastas ni homosexuales (una vez que has sido sorprendidos in fraganti o delatados) en sus antiguos cargos. Como sucedió en Miami con el padre Alberto Cutié. Aunque la iglesia fustigó acremente el acto pecaminoso, animó al transgresor a que se casara y siguiera en la iglesia en condición de buen laico católico. Pero Cutié optó por renunciar al catolicismo y unirse a la iglesia anglicana.

Esto me recuerda la ocasión en 2007 cuando los discípulos de Guru Prasad Swami, siguiendo a ciegas la orden de este, no sólo ofensivamente sacaron de Su finca (subrepticiamente, en medio de la noche, con lujo de fuerza y sin observar los rituales correspondientes) y se robaron a las Deidades de Nitai Gourasundar, sino que las mantuvieron ocultas y sin recibir adoración por un período de once meses. Al día siguiente los devotos de la finca se presentaron en un juzgado y demandaron a Bhakti Bhusana Swami (quien se encontraba en Costa Rica en calidad de líder cuando se perpetró el ilícito, y que no sólo urdió —en confabulación con GPS— y respaldó la acción, sino que también animó a sus yes-men subordinados a que cometieran el robo) por el delito de hurto agravado. El primer referido, para salvarle el pellejo al segundo, se puso inmediatamente en comunicación con Sri Padambuja (ex Bhakty Abay Charan Swami), radicado en Montevideo, Uruguay. Padambuja es una persona que a pesar de haber sido el protagonista de “el peor escándalo sexual en la historia moderna del Vaishnavismo” [palabras textuales de Guru Prasad] —el hombre mantuvo relaciones sexuales ilícitas, adulteras y simultáneamente con 6 discípulas—, todavía guarda la “esperanza” de que la GBC lo restituya como “gooro”. Pues bien, Guru Prasad lo convenció de que revocara un poder generalísimo que le había otorgado a nuestro noble y fiel Yamuna Jivana das (con este poder, Yamuna podía representar Padambuja y demostrar que este era el propietario de las Deidades, toda vez que fue él quien las compró en Jaipur en 1986). A cambio y como “prebenda”, Guru Prasad le ofreció a Padambuja “cabildear” ante la GBC para “reinstalarlo” otra vez “a su debido tiempo” en la élite de gurús a quienes les lavan los pies y les ponen doce guirnaldas el día de sus “vyasa-pujas” (cuyo aroma los deja embriagados, como a Virabahu y Gunagrahi), imitando ridículamente a Srila Prabhupada, y no siguiendo su visión e instrucciones. …¡Ese es el nivel de “pureza” (por no decir “bajeza”) con que trabaja Guru Prasad y secuaces!

(Continúa en Parte 2)

jueves, septiembre 03, 2009

Caracas, Jivas, etc.

Caracas

P. nos escribe desde Caracas.

14 de agosto de 2009

Gracias por mencionar el caso de Caracas en donde el templo había desaparecido ante los ojos y paciencia de los GBCs Virabahu Dasa y Guru Prasada Swami, y de Jagat Caksur Dasa quien ahora es Maharaja, y del que está en la lista para volverse Maharaja de manera oficial. Las Deidades iban a ser trasladadas a Trinidad porque ya no había una casa dónde atenderas. Fue una madre mayor, Vrajaseva —quien estuvo presente cuando Srila Prabhupada derramó lagrimas de éxtasis frente a Sri Parama Karuna Nitai Gaurachandra—, quien no pudo tolerar esto y se puso sola a colectar para comprarles una casa. Ella juntó más del 90% del valor de la casa y es por eso que en Caracas tenemos un templo, no por lo que hayan hecho las autoridades responsables, ni el sannyasi, ni el futuro sannyasi. Tuvo que intervenir una madre que se fue a Norteamerica a pedir donaciones tocándole la puerta a decenas de personas para conseguir el dinero. Esa es la historia de la casa de Caracas. Si no fuera por eso, las autoridades y los Maharajas ahora no tendrian ni donde llegar!!!!!


Es conmovedor y revelador lo que dice P. aquí. Los 3 co-GBCs de Venezuela (Virabahu, Guru Prasad y Bhaktibhusana) ya estaban haciendo planes para vender esa casa en Caracas, cuya existencia en parte se debe al esfuerzo de esta devota. Lo mismo trataron de hacer en Costa Rica estos tres con una propiedad donada por una mataji a la misión de Srila Prabhupada.

Las Jivas y Kundali

Aniruddha Prabhu señaló en «El Tambor» cómo la GBC había pervertido un punto teológico muy importante, el relativo al origen de la jiva. Ellos argumentan que sí es posible caer de Vaikuntha, probablemente para justificar el nacimiento mleecha de los "acharyas" de Iskcon y al mismo tiempo considerarlos almas fuertemente iluminadas.

Por otra parte, en fechas recientes hicimos una reseña parcial de la obra de Kundali das. Una conclusión que sacamos fue que independientemente de la persona de Kundali, los señalamientos y observaciones que hizo sobre la dinámica de grupo de Iskcon son muy acertadas.

Ahora nos llega una correspondencia que hilvana ambos temas. Es un intercambio que sostuvo Bhakta D. con el sitio Istagosthi Virtual y que se remata con unas observaciones que hace Jambavan das. Los administradores del sitio Istagosthi, ambos discípulos de Hridayananda Goswami, se presentan como Iskcon México, aunque son un programa independiente que incluso ha tenido problemas con el Iskcon oficial aquí por usar su nombre. Iskcon o no Iskcon, se puede percibir cuando alguien tiene una actitud dogmática y cerrada. Pero lo más importante es ver cómo Jambavan al final los confronta y pone en evidencia.

Bhakta D. le escribió esto a Istagosthi:

Esperando se encuentren bien física y espiritualmente, los saludo devotazos que se toman la molestia de educar a los demás; eso es un gran servicio. Yo soy de Guadalajara; aun no me he iniciado pero ya llevo varios años conociendo y quisiera pedirles un gran favor. Primero quisiera solicitar fotos de Maharaja Prahladananda ya que acá en México prácticamente no lo conocen, y segundo, solicitar informes de un libro (en español) «El Nectar de la Discrminación»...

Raudos como el viento, los del sitio Istagosthi le respondieron a Bhakta D. de la siguiente manera:

Sobre «El Nectar de la Discriminación» te podemos decir que en absoluto no es recomendable que lo leas pues su autor Kundali dasa se desvió totalmente del parampará y el GBC ha prohibido la lectura de su libro «Ni las Hojas Caen de Vaikuntha» por lo que lo más recomendable es no leer ninguno de sus libros o te expondrás a seguir sus pasos. Te recomendamos que mejor leas «Nuestra Posición Original» que es la refutación de «Ni las Hojas Caen de Vaikuntha».
Ts. Harinama dasa


Cuando Jambavan vio la respuesta que Istagosthi daba a Bhakta D., les envió una excelente carta que pone este tema en perspectiva.

Acepten mis humildes reverencias! Todas las glorias a Jagad Guru Srila Prabhupada

Yo lei ambos libros y «Nuestra posicion original» no refuta la conclusion del libro sobre la "no caida" del alma del mundo espiritual, conclusión que es la misma que presenta Srila Prabhupada en el «Bhagavatam», Canto 3, cuando dice que "la conclusión" es que nadie cae de Vaikuntha. Es decir, yo encontré que la versión de Kundali y el otro autor es más fiel a la de Srila Prabhupada, como también a lo que presenta Srila Bhaktivinoda Thakur en su maravilloso «Jaiva Dharma», en el capítulo titulado Jiva Tattva. Allí, cuando explica el origen de la Jiva que está en el mundo material, no deja lugar a dudas de que ésta no se origina en Goloka o Vaikuntha.

Por otro lado, prohibir libros es algo tipico de regimenes inquisitoriales. es mejor decir y demostrar de acuerdo al siddhanta vaishanva dónde es que tal o cuál libro se equivoca, que prohibirlo. Y es mejor decir dónde alguien se equivoca que decir que se desvió o se cayó. ¿Cuántos sannyasis y gurus de ISKCON se desviaron o cayeron, 40, 50? Eso no quiere decir que todo lo que predicaron o escribieron mientras se encontraban sirviendo estaba equivocado.

El hecho real con el «Néctar de la Discriminación» de Kundali es que el 90% de lo que presenta es verdad. Muestra, entre otras cosas, las desviaciones del GBC de las enseñanzas de Prabhupada. Lo que haya pasado con el devoto es irrelevante, lo que cuenta es que si alguien con un poco de sentido común lee ese libro comprobará que es un análisis muy lúcido de la situación de Iskcon luego de la partida de su fundador. Como también de la situacion de cada devoto que piensa que por vivir externamente como tal ya superó las modalidades materiales, lo cual hemos experimentado que es erróneo.

Espero que Uds. permitan la discusión saludable de estos temas en este foro en vez de evitar publicar lo que puede desafiar su postura políticamente correcta en relación con el GBC. Uds. tienen que reconocer que el GBC ha cometido y sigue cometiendo serios errores administrativos y también en cuanto al siddhanta vaishnava, algo que es tan evidente que ellos mismos de cuando en cuando no tienen más remedio que reconocerlo. Por lo tanto, como brahmanas aspirantes a conocer la verdad, tenemos que estar dispuestos a cuestionar, siempre y cuando lo hagamos con respeto y dentro de la ética vaishnava. Srila Prabhupada nunca se quedó callado cuando vio que la verdad se ocultaba o tergiversaba, ni cuando las cosas no se hacían de la manera correcta.
Gracias
JD


Tengo un par de observaciones adicionales a la carta que Istagosthi le escribió a Bhakta D.

1. Quien responde es Harinama das, quien trabajó en el BBT Español de Los Amgeles con nosotros en los 1980s. Siempre fue una persona con buena actitud de servicio y ganas de aprender. Y Los Angeles era un lugar de amplio criterio y actitudes liberales. Me sorprende ver ahora una actitud tan cerrada de su parte.

2. Bhakta D. pregunta sobre un libro específico, pero Harinama le responde sobre otro para descalificar todos los escritos de Kundali. Bhakta D. quiere saber sobre «El Néctar de la Discriminación» que trata sobre el comportamiento institucional, el borreguismo y la docilidad ciega. Harinam le contesta que un libro distinto de Kundali ha sido censurado por la GBC y que por lo tanto no debe leer nada de Kundali pues corre el peligro de caer del sendero.

Que la GBC haya censurado la obra de Kundali sobre el origen del alma no significa que tengan la razón al respecto, y de hecho en mi opinión no la tienen. Y menos aun tiene sentido pensar que debido a que un libro está censurado por la GBC, otro libro suyo no debe leerse porque contamina. Esta actitud es el colmo del oscurantismo.

domingo, junio 21, 2009

¡Escucha, hombrecito! - 6


Por todo lo anterior, la atmósfera disfuncional de ISKCON es creación nuestra y de nadie más. Si nos hubiéramos opuesto a los tratos y actitudes irracionales, entonces habríamos puesto en práctica la instrucción de Srila Prabhupada que nos manda a “analizar todo cuidadosamente; nada deber ser aceptado ciegamente”, y en consecuencia, a rechazar por completo a hombres mundanos que en el movimiento de la conciencia de Krishna que se visten como vaisnavas.

Pero si tú crees que los prabhucitos nos hemos causado nuestro propio mal, entonces, ¿por qué has escrito tantos capítulos explicando cómo los líderes lo han creado?” Primero, es necesario conocer los síntomas de la enfermedad que está afectando nuestro organismo, porque sólo así podemos combatir la enfermedad en todas sus manifestaciones.

Segundo, tienes que estar convencido de que hemos desarrollado la enfermedad, y de que ésta representa una verdadera amenaza para la obra cumbre de Srila Prabhupada. Por último, si bien nosotros, los prabhucitos, creamos a nuestros amos, ellos también se prestaron al juego. Por lo tanto, no pueden negar su responsabilidad en lo que atañe a la dinámica que solícitamente contribuyeron a crear. Para revertir la situación, primero que todo tenemos que conocer cuán seria es nuestra situación, así como las implicaciones y consecuencias de la misma. De lo contrario, no seguiremos con convicción la prescripción.

Tendemos a negar nuestras percepciones por temor de cometer vaisnava-aparadha. Pero esa no es la única razón. También lo hacemos porque somos perezosos, porque tenemos temor de las represalias, porque estamos conscientes de que si procesamos todos los datos que sucesivamente ingresan en nuestra conciencia, y que constituyen pruebas irrefutables de la irracionalidad de algunos de nuestros líderes —cuán interesados, egoístas y petulantes son, e, incluso, cómo en varios casos su conducta se corresponde con la de los psicópatas—, entonces perderíamos nuestro idealismo. Pero también lo hacemos porque queremos permanecer ciegos. No queremos encarar la realidad de que si abriésemos los ojos, tendríamos que lidiar con el hecho de que algunos de nuestros adorables líderes tienen pies de barro. Sin embargo, Prabhupada sí la encaró, como nos lo cuenta Hari Sauri en su libro Diario Trascendental:

EL GBC MONTESSORI: JUEGAS MIENTRAS APRENDES.

"Prabhupada se quejó otra vez conmigo de los dolores que sentía en su pecho… Me explicó que los problemas en la administración [de ISKCON] le han creado un estrés excesivo. …Él dijo que no se desentendería por completo porque temía que ISKCON se volviese otro Gaudiya Matha. Prabhupada quiere que lo releven de administrar, pero me dijo que a menos de que él se convenza que el GBC sea capaz de trabajar maduramente, sin albergar motivaciones de carácter personal, no está dispuesto a dimitir".

Y desde su partida, a menos que nosotros lo hagamos, ¿quién o quiénes mantendrán honestos a aquellos que tienen motivos personales? Pero prabhucito, tú vas a contradecir esta propuesta con pensamientos necios relacionados con el pasado. Los pequeños Grandes Prabhus te explicarán lo trabajadores y sinceros que han sido los comisionados de la GBC. Te dirán esto y aquello. Pero no. No hemos de volvernos condescendientes. Tenemos que permanecer vigilantes. Ello es un signo de buena salud. Y ya que Prabhupada partió —e incluso, antes de haber partido— nuestra vigilancia está plenamente justificada. Prabhucito, ¿por qué tienes fe ciega en el actual sistema? Es muy bueno que te hagas dicha pregunta.

Quieres confiar ciegamente en el sistema, no por el deseo de cooperar con Srila Prabhupada, aunque en la práctica lo justificarás con esta misma razón. No obstante, tu verdadero motivo, ¡oh, prabhucito!, es que quieres tener paz y deseas disfrutar a ISKCON. No servirla, sino disfrutarla. Y tú sabes perfectamente bien que si “les sigo el juego a los pequeños Grandes Prabhus, eventualmente alcanzaré la cima, y entonces podré disfrutar aún más”. Si estás determinado a no ver, a no distinguir la verdad de la ilusión, ninguno te podrá detener, prabhucito. Aguarda el momento oportuno y trata afanosamente de ganarte el favor de los pequeños Grandes Prabhus, —consíguete uno o dos títulos, una puesto importante por aquí y otra por allá—. Gracias a ello, en tu interior te dirás que estás recibiendo la misericordia de Krishna, pero no te das cuenta de que estás perdiendo más y más de ti mismo en el nombre de la autorrealización.

"MAÑANA BANANA".

Prabhucito, la cualificación para entrar en el nitya-lila de Vrajendanandana no se basa en tu capacidad para disfrutar, sino en tu actitud servicial. Crees que quieres prema-bhakti, pero en realidad no tienes el deseo de servir. Si quieres servir, nunca, pero nunca permitas que otros te despojen de la responsabilidad de hacer tuyo la parte del legado que Srila Prabhupada nos dejó, y con ello contribuyas a que las cosas se sigan arruinando aún más. Permitiste que ellos te despojasen de tu responsabilidad, no porque amas a Prabhubada, sino porque quieres evadir el asumir responsabilidad. Quieres bienaventuranza, alegría y paz, pero sin pagar el precio de éstas: cantar el mantra Hare Krishna sin ofensas y practicar prolongada y correctamente servicio devocional. Anhelas moksa, prabhucito, no servir eternamente al Señor. Y a tus Grandes Prabhus les tiene sin cuidado que que anheles moksa. Ellos piensan que dicho logro es fantástico. Tu deseo de moksa les permitirá a ellos desbaratar a su antojo el legado de Prabhupada. No importa si lo hacen consciente o inconscientemente; el resultado es el mismo.

Sólo podemos destruirnos desde adentro. Específicamente, podemos ser destruidos únicamente si insistimos en querer ser prabhucitos o pequeños Grandes Prabhus. Así seremos destruidos de dos maneras: individual e institucionalmente. Lo único que se necesita para que la dinámica disfuncional, destructiva, prevalezca, es que los buenos devotos no hagan nada. Esta es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

K.d.

Nota 1: “¡Oh, gran fuerza de la verdad, que contra los artificios de los hombres, las astucias, las trampas, y contra las ficciones y las insidias de todos, sabe defenderse por sí misma!".

—Cicerón

¡Escucha, hombrecito! - 5


— VI —

El hombre verdaderamente grande toma muy en serio tu libertad. A fin de implantarla de una manera práctica, tiene que rodearse de muchos hombrecitos, colaboradores y mandaderos, porque por sí mismo no puede ejecutar dicho trabajo monumental. Además, si no se hubiera rodeado de pequeñas grandes personas, tú no hubieses podido comprenderlo y lo habrías dejado tirado en la orilla del camino. Rodeado de tantas pequeñas grandes personas, él se hace del poder para ti, o de una fracción de la verdad, o de una nueva y mejor creencia. Él escribe evangelios, promulga leyes que validan tu libertad, etc., y cuenta con tu apoyo y seriedad. Él te saca de tu ciénaga amoral. A fin de mantener unidas al montón de pequeñas grandes personas; a fin de no perder tu confianza, el hombre verdaderamente grande tiene que perder un pedazo tras otro de su grandeza, la cual fue capaz de alcanzar en la más profunda soledad intelectual, muy lejos de ti y del bullicio cotidiano, pero, aún así, muy cerca de tu vida. A fin de ser capaz de dirigirte, tiene que tolerar que lo transformes en un dios barato e inaccesible. Tú no hubieses llegado a tenerle confianza si él se hubiera quedado como el hombre ordinario que era…

El párrafo anterior nos pone a reflexionar. Curiosamente, ese pasaje es un comentario directo a nuestra última iniciativa reformista [1983], y a cómo los prabhucitos volvieron un rotundo fracaso ese esfuerzo conjunto, que a la postre convirtió en prabhucitos —o sea, iguales a los que pretendían rectificar— a aquellos que lo lideraron. Uno incluso podría concluir —teniendo presente que el prabhucito, a semejanza de su contraparte materialista, el hombrecito— quiere seguir siendo un prabhucito o quiere volverse un pequeño Gran Prabhu. Él quiere volverse sannyasi o dirigir el ministerio de la orden de sannyasa o cualquier otro ministerio. O volverse GBC o guru o adoptar cualquier otro cargo importante. Y, por supuesto, todos los prabhucitos están subidos en el mismo bote.

¡Qué barbaridad!, los líderes de nuestro último movimiento reformista sucumbieron al señuelo de convertirse en dioses inaccesibles. Ellos no pudieron permitir el sacrificio de su grandeza.

El pasaje citado arriba explica el por qué Srila Prabhupada también tuvo que rodearse de pequeños Grandes Prabhus, de la misma manera que lo hicieron sus predecesores. Sin embargo, por ser extraordinariamente grandes, ellos no sucumbieron al círculo vicioso descrito aquí, de pasar de la condición de ser verdaderamente grandes a convertirse en prabhucitos, porque no permitieron que las masas adoradoras los transformarse en dioses inaccesibles. Los prabhucitos tienen la manía de endiosar al acarya, creyendo que ello es una muestra de su fervor devocional. A decir verdad, no es más que un mecanismo mental para anteponer un gran trecho de distancia entre ellos y el acarya, y así proclamar su impotencia: “Ninguno como Srila Prabhupada”. “Únicamente tú eres ese insigne Srila Prabhupada”. De esa manera, los prabhucitos se desapoderan para seguir los pasos del acarya, cuyo mensaje es: “Entended el principio del parampara y volveos como yo”. “Haced como yo he hecho”. “De tal palo, tal astilla” [en inglés: Like father, like son]. Pero no. Los prabhucitos quieren desapoderar a tantos como sea posible, porque el prabhucito quiere que lo acompañen en su miseria.

— VII —

De esta forma, mismo produces tu nuevo amo. Al ser promovido a la posición de nuevo maestro, el hombre grande pierde su grandeza porque su grandeza radica en su franqueza y honradez, en su sencillez, en su coraje, en su comunicación directa con la vida.

He aquí un punto crucial que los prabhucitos tienen que entender: nosotros creamos a nuestros amos y los encumbramos a unas alturas tan fantásticas, que pierden el contacto con la realidad. Luego tenemos que pagar por nuestra necedad cuando las cosas salen mal. El precio de nuestra aquiescencia es el mismo, siempre. Por una parte, algunos prabhucitos se resienten al percibir franqueza, sencillez y coraje. Tienen mil maneras de ocultar su duplicidad [def.: doblez, falsedad] y hacerla pasar como “amor por la armonía”, “unidad en la diversidad” y cosas por el estilo. En cualquiera de los casos, ellos pierden contacto con la realidad.

"EVITA PERSONAS FALSAS".

En 1996, durante la reunión anual del GBC que se celebraba en Mayapur, un devoto antiguo se acercó a mí y me dijo: “Leí tu libro, Nuestra Misión. Hiciste un buen trabajo porque pudiste articular lo que todos sentimos. He escuchado que por haberlo escrito, ahora te quieren echar a la hoguera”. A continuación, haciendo un gesto con la cara para indicar el edificio donde se estaban realizando las reuniones del GBC, dicho devoto me confidenció: “Nadie está más apartado de la realidad de lo que está sucediendo en este movimiento, que las personas que están reunidas allí en estos momentos, decidiendo cómo dirigirlo. Ellos están en un estado de ilusión mayor que el de cualquier otra persona”. Devotos curtidos saben bien que la anterior declaración no necesariamente proviene de un sentimiento de maldad o de envidia; apoyándose en sus vivencias, les consta que es simple y sencillamente la presentación de un hecho. No obstante, pocos pueden determinar su grado de participación en este desarrollo de eventos. Y menos aún los que pueden lidiar con tales hechos palpables. Pero los que quieren tomar la larga ruta panorámica, lo exaltan como una muestra de virtuoso vaishnavismo. Por su parte, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati nos advierte que evitemos a las personas falsas con el mismo cuidado que evitamos a las especies de animales con cuernos.

Creamos este cuadro enfermizo cuando, en nuestra prisa por procurarnos una vida espiritual cálida y sabrosa —hemos llegado a valorar más la comodidad y la seguridad que la verdad—, elevamos a nuestros amos al reino de la inaccesibilidad. Insistimos en eso para poder creer en ellos y respetarlos; sin embargo, por dicha adulación hemos tenido que pagar un precio muy alto. Ahora ellos no están en contacto con la realidad; se han distanciado de nosotros, pero están apegados a ser amos, razón por la cual se arrogan el derecho de imponernos su tiranía e irracionalidad. Los apoderamos para que actuaran de ese modo.

Hicimos lo mismo con el régimen de acaryas zonales. No fue su idea. Fue nuestra, en el sentido de que consentimos que dicho disparate ocurriese. Recuerda: los prabhucitos están desesperados de seguir siendo prabhucitos o de convertirse en pequeños Grandes Prabhus.

"PUES SÍ CHULIS, ME VOY A INICIAR CON FULANO GURUDEV, Y ÉL VA A GUIAR MI VIDA".

Queríamos eludir la responsabilidad que trae consigo el reclamar como propio el legado que nos dejó Srila Prabhupada. Queríamos que alguien se hiciera cargo de nosotros, y mientras esperábamos, nuestro pequeño Gran Prabhu aprovechó la oportunidad para volverse acarya zonal, un concepto absurdo que no tiene asideros en nuestra filosofía. Tuvimos una reforma, pero fue un engaño porque no produjo un cambio de actitud. En consecuencia, la misma atmósfera nada caritativa, opresiva, irracional, promotora del principio de “la fuerza colosal es lo ideal” que teníamos antes de la reforma, sigue vigente ahora. Nuestros pequeños Grandes Prabhus todavía siguen siendo nuestros líderes, y nosotros, los prabhucitos, seguimos siendo las ovejas.

Piensa en los devotos más autoritarios que conozcas en ISKCON. La mayoría probablemente tengamos a las mismas personas en mente, aunque no necesariamente estemos pensando en los mismos devotos. Ahora, imagínate tú diciéndoles a ellos, clara y firmemente, sin ambages ni temblores, que no aceptas su forma de proceder. Se los dices con toda la seriedad del caso. Y estás dispuesto de llegar al extremo de que si te agreden una vez más, harás todo lo que está dentro de tus capacidades para asegurarte de que ello no vuelva a ocurrir jamás.

Ahora, pondera lo siguiente: si hace muchos años te hubieses expresado de una manera tan clara, ¿crees que esas personas actualmente seguirían siendo tan autoritarias contigo? Quizás. Después de todo, los sueños de grandeza no se desvanecen con tanta facilidad. No obstante, ¿qué sucedería si varios hubiéramos hecho lo mismo, o sea, rehusarnos a consentir la postura autoritaria? De seguro, o las “autoridades” hubiesen enmendado sus errores y comenzar a caminar por el rumbo correcto, o, por el contrario, se habrían largado. En cualquiera de los casos, nuestro “modelo de sociedad positiva” [S.P.] estaría más cerca de estar materializándose.

¡Escucha, hombrecito! - 4

LA VIDA CÓMODA DEL HOMBRECITO.

A un vaishnava, a diferencia del Hombrecito, no le interesa procurarse una vida cómoda y sin preocupaciones. Un vaishnava ama la verdad. Él afrontará riesgos por la verdad que ama. Para él, ello es felicidad.

En el segundo volumen de la serie Nuestra Misión, leeremos que llevar una vida consagrada a la verdad es parte integral de la necesidad de desarrollar coraje. Aquellos que se dedican a divulgar la verdad tienen, por así decirlo, un mecanismo incorporado que les infunde coraje: el tener una conciencia tranquila. La satisfacción que produce el alcanzar y mantener una conciencia tranquila es tan gratificante, que las personas que la experimentan no querrán desprenderse de ella bajo ninguna circunstancia. Los prabhucitos, como los Hombrecitos, no pueden imaginarse dicho estado.

Ellos tienen que inventarse otro cometido o, si no, sacarán a relucir alguna razón majadera, y dirán que el predicador de la verdad debe ser ignorado porque no les gusta “el tono” o “el contenido ofensivo” de su discurso. Los prabhucitos argumentan: “Eres demasiado específico; …¡casi nombras a las personas!”. “No tienes comedimiento: ...¡citas reiteradamente referencias de comedores de carne!”. “No existe ningún precedente de que alguien se haya expresado así de otros devotos”. “Tu libro no lo aprueban los sastras”. “Dudo que estés complaciendo a Srila Prabhupada”. “No sabes lidiar con este tipo de temas; tienes que ser refinado y aprender la etiqueta vaishnava”. Por último, quizás la más descabellada de todas las objeciones: “La verdad no es relevante”. Los prabhucitos pueden ser personas detestables, petulantes, mentirosas, manipuladoras; no obstante, los predicadores de la verdad tienen que tragarse su orgullo y actuar de una manera que aquellos consideren beneficiosa, por más desagradecidos que sean.

Los mismos prabhucitos solían criticar la “técnica destazadora” de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati. En su desesperado e irracional intento de no querer escuchar la verdad de sí mismos —verdad que muy fácilmente pudiesen descubrir si tan sólo se hacen un buen examen de conciencia—, están dispuestos a articular cualquier tipo de sandeces. Pero no se lo harán. Y si lo intentan, no conseguirán hacer una honesta valoración de sí mismos, porque se los impedirá las generosas pero distorsionadas apreciaciones que les sugieren las múltiples voces, las múltiples facetas de sus mentes alienadas, enfermas muchas veces [Harikesh das y Prithu das, para mencionar algunos]. “Los predicadores de la verdad no tienen tacto”, —alegarán los prabhucitos—. Su concepto de “tacto” es que la verdad ha de ser expresada de una manera tan vaga, tan ambigua, que ninguno pueda imaginarse de qué se está hablando. Entonces, los diferentes prabhucitos se arrogarán el mérito de aportar la correcta interpretación de la verdad, toda vez que su única intención es tratar de ganarse los aplausos de sus compañeros. O si no, los prabhucitos nos hacen saber que si el proclamador de la verdad actuase estratégicamente y se callase, entonces comprendería que ello le abreviaría muchos problemas. Ellos hasta podrían promoverlo y darle el rango de “Gran Prabhucito”. O en su defecto, los prabhucitos preferirían que el proclamador de la verdad se olvidara de ésta, y simplemente se dedicara a dar cátedras sobre la virtud.


El prabhucito se hace de oídos sordos cuando se trata de escuchar las enseñanzas de Krishna relacionadas con cómo evitar engañarse a uno mismo. Él usa la filosofía para drogarse, y así eludir convertirse en un realista con masa cerebral desarrollada, que es lo que precisamente implican los términos “prajña” y “conciencia de Krishna”. En esencia, el prabhucito se dice a sí mismo: “Prefiero más depender de la misericordia de Krishna, que emplear mi propia inteligencia”. ¿Será posible que los prabhucitos se imaginen que Krishna nos dio la facultad de la inteligencia sólo para que desistiéramos de usarla, por lo asombrosos resultados que produce? Y, ¿qué se puede decir acerca de la posibilidad de que dicho regalo del Señor sea cabalmente la misericordia por la han rezado tan fervorosamente?

Que los prabhucitos hayan sido capaces de inferir este entendimiento, —o sea, que es mejor volverse torpes en vez de seres humanos sesudos— basándose en la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam, así como del ejemplo de nuestros acaryas, ¡es algo realmente asombroso! Pero los prabhucitos están totalmente convencidos de que tienen un dominio absoluto de la esencia de la conciencia de Krishna: el ser irracional es signo de avance, y el ser racional es síntoma de vanidad o “ego falso”.

Cuando el difusor de la verdad afirma que el no primar la verdad, sin importar cuál sea ésta, no es problema del difusor de la verdad sino de los prabhucitos, ¿cuál es la reacción de estos? Ellos dicen: “¡Oh, no!, nosotros no tenemos ningún problema. ¡Eres tú quien está en problemas!, porque a menos que nos dejes mandarte cómo desvelar el problema —y sólo en el caso de que llegásemos a aceptar tu diagnosis de que éste existe—, ¡nosotros nos encargaremos de causarte toda clase de problemas!". ¡Touché! [voz francesa que en el arte de la esgrima significa “¡tocado!” o el haber recibido una estocada del contrario].

Tras haber decretado la ley, el mismo prabhucito se sienta en la Vyasasana y le explica a su auditorio cómo Krishna está en control de todo, y cómo ha diseñado un plan para lograr nuestra purificación. Adicionalmente, nos exhorta a que veamos lo bueno en todo, y nos recalca cómo tenemos que llevarnos bien y cooperar con Srila Prabhupada. Él pronuncia su discurso con total convicción, y no percibe incongruencias de ninguna especie. ¡Eres honesto, prabhucito! Dices que anhelas la verdad, cuando en realidad lo único que quieres es que te adulen.

"SÓLO ME LAVO LOS DIENTES Y VOY A DAR LA CLASE".

Esa es la expectativa del prabhucito, porque en su fuero interno valora otras cosas más que la verdad. Por ejemplo: su popularidad y el guardar las apariencias. Él prima más su imagen o autoestima que el respetarse a sí mismo. A él le interesa más sentirse cómodo, amado y seguro, que vivir de conformidad con la verdad, la cual, de manera paradójica, preconiza a viva voz asegurando que es la meta de su vida. No obstante, internamente es un prabhucito amilanado, abatido por el desprecio que siente de sí mismo, sentimiento que quiere disfrazar como fidelidad a Srila Prabhupada. Lo peor es que se creen su propia propaganda.

Si se topa con alguien que no es igual a él; es decir, con alguien que no siente desprecio de sí mismo, que es optimista, dinámico, feliz y que inspira a los devotos a volverse seres pensantes, al prabhucito le dan espasmos de envidia y su mente se llena de incredulidad. A quienquiera que no pueda persuadir a fuerza de elogios inocuos, el prabhucito se las ingenia para avasallarlo con política artera. Increíblemente, el prabhucito cree que ese es su deber para con Srila Prabhupada.

Al diablo con cualesquiera que hayan tenido éxito donde él ha fracasado. En lo individual, cada uno de ellos sí asumió plena responsabilidad de sus vidas y, de ese modo, rehusó a convertirse en un prabhucito o en un Gran Prabhu.

sábado, junio 20, 2009

¡Escucha, hombrecito! - 3


— IV —

"Te diré quién eres:

Sólo un pequeño detalle te diferencia de los hombres verdaderamente grandes: el hombre grande, en un momento de su vida, también fue un hombre muy pequeñito; sin embargo, desarrolló una habilidad muy importante: aprendió a identificar en dónde radicaba su pequeñez a la hora de pensar o de actuar. Sometido a la presión de ejecutar una tarea querida para él, empezó a comprender cada vez más y mejor que el estado de ánimo de sentirse amenazado, provenía de sus propias pequeñez e insignificancia. El hombre grande, por consiguiente, conoce cuándo y en qué situación es un hombrecito. El Hombrecito desconoce que es pequeño, y no sólo no quiere, sino teme saberlo. Él tapa su poquedad y estrechez mental con ilusiones de fuerza y grandeza. Está orgulloso de sus grandes generales, pero no de sí mismo. Admira el pensamiento que no tuvo, y no el pensamiento que se le vino a la cabeza. Entre menos comprende las cosas, más las cree totalmente convencido. Así mismo, no cree en la certeza de las ideas que entiende con mayor facilidad".


Los prabhucitos son exactamente como Reich describe. El párrafo anterior no requiere de mayor explicación. El punto central es que el prabhucito, a causa de su pereza mental, no le gusta penetrar en el interior de la persona para descubrirla. No tiene el valor de quitarle a los demás las máscaras que se ponen y examinar concienzudamente su carácter, para verlos tal y cual son. Él teme conocer a los demás porque teme conocerse a sí mismo. El conocer a los demás irremediablemente conlleva a conocernos a nosotros mismos, y para hacerlo uno tiene que ejercitar la facultad, dada por Dios, de pensar analíticamente. Por pensar que no tiene el derecho de juzgar a los demás, el prabhucito se desapodera. Se desapodera en el momento que evita esa responsabilidad. De un modo necio y simplista, concluye que lo único que tiene que hacer es tratar de mejorar en el plano personal. Piensa que su única tarea consiste en hurgarse a sí mismo, pero no le ocurre que quizás el que funge como su superior, sea el individuo al que hay que hurgarle sus motivos y su proceder. En ISKCON a esto se lo llama pensar racionalmente. Es impresionante la diversidad de maneras que los prabhucitos utilizan para desapoderarse a sí mismos.

— V —

"…paulatinamente y dando palos de ciego, descubrí qué es lo que te hace esclavo: ¡TÚ ERES EL PROMOTOR DE TU PROPIA ESCLAVITUD! Ninguno más. Nadie excepto tú tienes la responsabilidad de haberte impuesto ese estado de esclavitud.

Pero te quiero dar una buena noticia: ¡solamente tú puedes ser tu libertador!

Vacilé al escribir la anterior oración. Me preciaba de ser un guerrero por la causa de la pureza y la verdad. Pero ahora, cuando llegó el momento de escribir la verdad sobre ti, dudé, porque temo de ti y de la actitud que asumirás cuando te presenten la verdad. Decirte la verdad representa un peligro para la vida. Es cierto: la verdad también infunde vida, pero se convierte en el botín de cuanta pandilla se haya formado. Si lo anterior no fuera cierto, no serías lo que eres ni estarían donde estás.

Mi inteligencia me dice: “Di la verdad, ¡cueste lo que cueste!”. El Hombrecito que hay en mí me objeta: “Es estúpido exponerse al Hombrecito, ofrecerse al altar de su misericordia. El Hombrecito no desea escuchar la verdad sobre sí mismo. No quiere asir con su puño la gran responsabilidad que le pertenece. Él quiere seguir siendo un Hombrecito o a lo sumo, volverse un Gran hombrecito. Quiere volverse rico, el líder de una filial del partido, el comandante de una legión, o el secretario de la Asociación para la Abolición de los Vicios. No obstante, no quiere asumir la responsabilidad de su trabajo…"



A lo largo de la historia, hemos sido víctimas de la tiranía de los Hombrecitos, cuya mayor contribución es perseguir a los se atreven a decir la verdad. En innegable: desvelar la verdad acerca de ellos representa un peligro para la vida. Tan sólo analiza la mentalidad del que dictó la conferencia que se presentó en el capítulo anterior [Tamal Krsna Goswami]. Los Hombrecitos instintivamente quieren convertir a los demás en enanos mentales, como ellos. Ellos evitan con vehemencia andar por el camino menos transitado —el camino de asumir la responsabilidad de sí mismos— y creen, fervientemente, que todos los demás deben seguirlos, porque a los enanos mentales les fascina la compañía [Misery loves company]. No pueden permitir que ni siquiera la advertencia de un ángel los desilusione.

Por lo tanto, los Hombrecitos mataron a Sócrates por el delito de “corromper a la juventud”, o, en el léxico de ISKCON, por “perturbar la fe a los devotos”. Ellos mataron a Cristo, a Giordano Bruno y le sacaron los ojos a Kuresha [el discípulo predilecto de Ramanujacharya]. También trataron de eliminar a Srila Haridas Thakura, a Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati y a otros heraldos de la verdad. Posteriormente, los mismísimos Hombrecitos se ponen a glorificar a sus víctimas y los declaran grandes hombres. Acto seguido, los endiosan y se inventan cultos en sus nombres. Dile cualquier cosa a un Hombrecito, pero nunca le digas la verdad. Con todo, la ironía del caso, es que la verdad y solamente la verdad volverá libre al Hombrecito. Lo mismo ocurrirá con el prabhucito.

Los prabhucitos representan un peligro para la vida de los proclaman la verdad. La única fortuna de los prabhucitos es que los predicadores de la verdad están dispuestos a arriesgar sus vidas para salvarlos. La historia de la humanidad está teñida con la sangre de santos excelsos que los Hombrecitos persiguieron y luego elevaron a los altares. Por lo tanto, los heraldos de la verdad, tras evaluar la situación, afirman: “Si tan sólo una persona se vuelve un hombre intelectualmente independiente, he de considerar un éxito mi empresa. Es mejor una Luna que millones de pálidas estrellas”. ¡Qué difícil es la misión de un predicador de la verdad!

HOMBRE Y PORTAFOLIO DETIENEN EL AVANCE DE LOS TANQUES CHINOS DURANTE LA REPRESIÓN EN LA PLAZA TIANANMEN, JUNIO DE 1989.

Si entre billones de personas, tan siquiera una deja de ser un Hombrecito —o, en nuestro caso, deja de ser un prabhucito—, el predicador de la verdad se siente satisfecho. En ninguna otra empresa puede alguien asegurar que está satisfecho con un resultado tan minúsculo. En ISKCON se tiene la tendencia a identificar como Lunas a todos sus miembros, pero si estudiamos cuidadosamente los discursos y escritos de Srila Prabhupada, podremos percatarnos de que él guardaba la esperanza de que tan siquiera una Luna emergiera de entre la multitud de estrellas. Y, por supuesto, jamás se le cruzó por la mente que las lunas fuesen nominadas por decreto.

El hecho de que los predicadores de la verdad son invariablemente perseguidos por sus contemporáneos, no es motivo para que nos callemos y dejemos de anunciar la verdad. La verdad es el único antídoto contra la ilusión. Un difusor de la verdad tiene que creer firmemente en la declaración satyam eva jayate [“Solamente la verdad triunfa”. Mundaka Upanishad, 3.1.6]. Esta fe consiste en albergar siempre la convicción de que la verdad saldrá victoriosa en todas las circunstancias, no porque alguien la defiende, sino porque yo doy la cara por ella. [Ver Nota 1]. Y, ¿por qué he de defender la verdad! Porque medito en la verdad, satyam param dimahi [“Yo meditó en Él, pues Él es la Verdad Absoluta”. Srimad-Bhagavatam, 1.1.1]. Vivo por y para la verdad. Estoy consagrado a la verdad. Soy un servidor tenaz de la verdad.

¡Escucha, hombrecito! - 2


(Seguramente ustedes conocen a Kurma Rupa Prabhu. Él es un discípulo de Srila Prabhupada de principios de los 1970s quien desde hace muchísimos años reside en India. Él es el director del proyecto "Care for Cows" en Vrindavan, dedicado a salvar y proteger a las vacas desamparadas de la zona.

Hablaba con él recientemente y me contaba algo sobre la génesis de los libros que escribió Kundali Prabhu, incluyendo el libro que contiene el capítulo
¡Escucha, hombrecito! Me dice que ambos vivían en Vrindavan en los 1990s, y allí llegaba mucha información sobre lo que pasba en Iskcon alrededor del mundo —caídas de los acharyas y gurus, proyectos que se colapsaban, el fanatismo de los nuevos discípulos manipulado a conveniencia de quienes ostentaban el poder, los pleitos y asesinatos, los despilfarros de los líderes con el dinero de la Sociedad, etc.

De allí le surgió a Kundali la idea de escribir para ayudar a poner todo este fenómeno en contexto. Kurma Rupa me contó sobre la intensidad y entusiasmo de Kundali para completar esta serie de libros. Desafortunadamente su distribución ha sido limitada, y además hasta el momento las traducciones del material al español han sido escasas. Esperamos publicar aquí el mayor número de traducciones de los escritos de Kundali.)

— III —

"...primero que todo, obsérvate a ti mismo. Mírate tal como eres. Oye lo que ninguno de tus Fuhrers o representantes se atreven a decirte:

¡Eres un hombre ordinario, …pequeño!

¡No!, …¡no te vayas corriendo. ¡Ten el coraje de observarte a ti mismo!

'¿Qué derecho tiene usted de decirme estas cosas?' Puedo ver cómo esta pregunta se dibuja en tu rostro aprehensivo, hombrecito. Tienes temor de verte a ti mismo; tienes temor de ser criticado, hombrecito, como lo tienes del poder que te prometen. No sabrás cómo usar ese poder. No te atreves a pensar que pudieras percibir a tu persona de otra manera: libre en vez de timorato; franco en vez de maquinador; una persona que ama deliberadamente y no alguien que actúa como un ladrón en la negrura de la noche. Te desprecias profundamente, hombrecito. Dices: '¿Quién soy yo como para tener mi propia opinión, para determinar el curso de mi propia vida y declarar que el mundo me pertenece?' Estás en lo correcto: ¿quién eres tú para decidir tu vida?"


Este es el retrato del hombre desapoderado. Un cero a la izquierda. Pero los prabhucitos piensan que esa es una condición natural para la persona consciente de Krishna. Ellos piensan que es el resultado normal de llevar a la práctica la enseñanza trinad api sunichena taror api sahishnuna... Pero no lo es. La psicología del prabhucito no es más que un disfrazado desprecio de sí mismo, sólo que racionalizado como la humilde actitud de un vaishnava manso. A decir verdad, la conciencia de Krishna lo infunde a uno de todas las aptitudes necesarias para encarar los desafíos de la vida. Esta es la lección que nos da Arjuna con su ejemplo. Conciencia significa vitalidad, un aguzado poder de percepción. Significa que uno no se siente desprovisto de poder, sino poderoso, en aras de Krishna.


Pero los prabhucitos lo tienen todo al revés. Ellos piensan que rendirse al Señor significa volverse cero, y que serán llevados al mundo espiritual tirados por la nariz. En realidad, dicho logro —alcanzar los pies de loto de Krishna— exige un arduo, tenaz esfuerzo para desembarazarse de la influencia de las tres modalidades de la naturaleza material. Por ende, Krishna dice que la discriminación sobre la base de las tres modalidades de la naturaleza es “la sabiduría suprema”. El Diccionario Conciso Oxford define sabiduría como “conocimiento sumado a la habilidad de aplicarlo crítica y prácticamente”. La inferencia es que tenemos que asumir una postura de responsabilidad plena para ejercer nuestra inteligencia en todos los asuntos y menesteres de la vida. A esto se lo denomina ver a través de los ojos de las Escrituras. Sin embargo, al presente evitamos a toda costa el trabajo de discriminar. Preferimos basar nuestra comprensión en la opinión popular, lo cual no es sustituto de ver a través de las Escrituras. Queremos una versión de conciencia de Krishna que nos evite el trabajo de pensar. En suma, queremos ser seguidores ciegos.

Otra manera de tratar de eludir el diligente esfuerzo que irrevocablemente nos impone la práctica de servicio devocional, es echar al hombro del guru todas las responsabilidades. En una ocasión, un nieto espiritual de Srila Prabhupada hizo una pregunta que resume el pensamiento de la mayoría de los devotos: “Si tú tienes un guru y te consta que él es un paramahamsa, ¿aún así tienes que hacer esto? [discriminar para determinar o no la veracidad, validez y corrección de las cosas].”

La pregunta conjuga a la perfección la mentalidad del prabhucito: “Si me rindo a alguien que asuma por mí todas las responsabilidades, de modo que yo sólo me dedique a cantar japa y comer prasadam, ¿qué hay de malo en ello?” En otra ocasión, ante una audiencia diferente, a un devoto se le salió la siguiente observación: “El énfasis que estás haciendo en toda esta responsabilidad es necesario sólo para las personas que no tienen un guru genuino. La mayoría de los devotos no entiende qué es guru-tattva. ¡Es un argumento vergonzoso! La inferencia es que si tú tienes un guru genuino, entonces la vida espiritual se torna fácil: ya no se requiere de esfuerzo alguno. Sin duda, éste es otro prabhucito. ¿Acaso Krishna peleó por Arjuna, o inspiró a éste a no hacerlo? Por otra parte, ¿no es este objetivo la función básica del guru; es decir, hacer que sus discípulos den lo mejor de sí?

En otra oportunidad recibí una carta que decía: “Tú propugnas emplear la inteligencia para volvernos conscientes de Krishna. Yo prefiero el sendero de escuchar el néctar de los pasatiempos del Señor”. Vaya, vaya, …¡como si hubiese dos senderos! A decir verdad, el acto de escuchar los pasatiempos requiere de inteligencia para comprenderlos en su correcta dimensión. Esta es la razón por la cual nuestros acaryas hayan escrito vastos y minuciosos comentarios. Estos prabhucitos no caen en la cuenta de que el gurú paramahamsa, si realmente lo es, les va a enseñar a volverse personas intelectualmente independientes. Dicho en otras palabras, tenemos de asumir la responsabilidad de volvernos asammoha [libres de la ilusión]. El guru nos enseña a volar; él no vuela por nosotros.

Y en lo que corresponde al prabhucito que escribió la carta en la dice preferir otro sendero, he de afirmar categóricamente que no tenemos dos senderos. Sólo tenemos un sendero: bhakti-marga. No obstante, las personas que caminan el sendero enfatizan diferentes aspectos del proceso global. Tenemos a los bhajananandis y a los ghosthyanandis. Ambos son genuinos. Con todo, los seguidores de Srila Rupa Goswami están conminados a volverse ghosthyanandis. Pero si alguien insiste en ser un bhajanandi, no tenemos el derecho de censurar a esa persona. De la misma manera, no podemos censurar a la persona que quiere convertirse en un ghosthyanandi y, de esa forma, cumplir cabalmente con el deber de un predicador, que es discriminar. Y discriminar obligadamente se traduce en darse a la tarea de analizar de forma continua tanto el mundo exterior como su mundo interior, para así tener el poder de diferenciar la realidad de la ilusión, y, por extensión, animar a los demás a que hagan lo mismo en la medida que se lo permitan sus propias capacidades.


Sin embargo, los prabhucitos quieren evitar volverse ghosthyanandis (¡demasiado trabajo!) y, simultáneamente, no asumen el serio compromiso de ser bhajanandis (de nuevo, ¡demasiado trabajo!). En vez de ello, so pretexto de absorberse en la audición de “los lilas nectáreos”, tratan de eludir la responsabilidad de reconocer por sí mismos la realidad y la ilusión. La sutil noción que subyace a la adopción de esta resolución es: “Me arrojaré de cabeza a la realidad, y de ese modo me zafaré de la ilusión”. Esta noción es una ilusión en sí misma. Es el modo “ayudante mágico” de practicar conciencia de Krishna. Ahora bien, los prabhucitos no quieren escuchar esta clase de exposiciones. No entienden que zafarse de las garras de la ilusión entraña la aplicación de un procedimiento científico. Simplistamente, lo prefieren hacer sólo mediante buenos deseos y ofrecimiento de oraciones.

viernes, junio 19, 2009

¡Escucha, hombrecito! - 1

WILHELM REICH

por Kundali das

(En la década de los 1990s, un discípulo de Srila Prabhupada llamado Kundali das escribió una serie de libros enfocados a que los devotos desarrollaran un criterio propio sobre todo lo que estaba sucediendo en Iskcon. Estos libros fueron muy bien recibidos por cierto sector del Movimiento, pero rechazados y satanizados por los líderes, pues ponían en evidencia las carencias existenciales que tenía —y que sigue teniendo— la Sociedad.

Kundali fue prácticamente echado de Iskcon a causa de sus escritos y a partir de entonces siguió una vida independiente privada. Su obra es muy importante pero los líderes la descalifican argumentando que Kundali no es muy buen devoto, etc. Sea como fuere, su aportación a la conciencia del Movimiento está allí y cualquiera que lea sus libros con objetividad aprenderá mucho.
¡Escucha, hombrecito! es el capítulo 16 de su libro Nuestra Misión, Parte Dos. Este capítulo, ¡Escucha, hombrecito!, aparecerá aquí en «El Tambor Rugiente» en 6 entregas. Esperamos que nuestros lectores puedan apreciar su contenido. Traducción al español cortesía de Aniruddha Prabhu.)

— I —

En 1933, Wilhelm Reich publicó el libro La psicología de masas del fascismo, en donde explicó detalladamente cómo el autoritarismo no es la consecuencia natural de factores económicos críticos o la planificación social basada en maniobras que hacen los líderes políticos. El autoritarismo surge de las masas. Específicamente, es la expresión colectiva del temor de no querer ser libres. Ya que si ellos no temiesen a la libertad de asumir la responsabilidad de pensar por ellos mismos —que es lo que Prabhupada quería que ISKCON nos enseñase—, las masas jamás dejarían que líderes autoritarios los deshumanizaran, los aterrorizaran, los arruinaran tanto externa como internamente.

Resumiremos la idea de Reich y presentaremos la esencia de la misma. No tardó mucho para que los nazis prohibieran su obra, porque, como sucede siempre, los libros son censurados, vilipendiados o expurgados cuando atacan la raíz del problema. Los que se consideran aludidos o de cualquier modo criticados, son los que ordenan a gritos la desaparición de los mismos. Posteriormente, en 1945, Reich escribió ¡Escucha, hombrecito! (Listen, Little Man), una versión abreviada de su libro anterior, pero que conserva la médula de éste. Si podemos entender el concepto de “hombrecito”, seremos capaces de comprender en quiénes radica, por excelencia, la responsabilidad de la actual mala dinámica de ISKCON: no en los líderes, sino en nosotros, los devotos comunes y corrientes. Como en todo fenómeno social o emocional, se requiere de dos personas para bailar un tango.


Una oración en la cubierta trasera de ¡Escucha, hombrecito! nos hace saber cuál es el enfoque del libro: “El autor enérgicamente afirma que el precio de la aquiescencia [sumisión absoluta o decir “sí” a todo] es la tiranía...”. De la misma manera que la aquiescencia del hombrecito da lugar a la tiranía, la aquiescencia de los prabhucitos de ISKCON ha hecho que nuestra sociedad haya fracasado por consentir lo inaceptable: conductas irracionales y autoritarias. La atmósfera creada por el autoritarismo arruina la psiquis humana. Por reprimir sus emociones, hace que la víctima se vuelva neurótica, lo que, a su vez, se traduce en conducta aberrante en algunos o todos los ámbitos de la vida, dependiendo del grado de reciedumbre de aquella. Por consiguiente, hemos sido testigos de abuso infantil y vil pederastia, de tráfico de influencias “devocional”, de adopción de medidas unilaterales y/o arbitrarias sólo consentidas por los “altos mandos” de la institución, de apropiación indebida de bienes o su venta para usufructo personal, de aplicación de la filosofía de “might is right” [“la fuerza colosal es lo ideal”], de un empecinamiento total a no atender las necesidades de los devotos de base, de enajenación, megalomanías y complejos de grandeza, de discriminación basada en el color de la piel y el género, de un nivel de irracionalidad que ha persistido por más de 3 décadas y no da muestras de cejar, y de otros síntomas perturbadores que perjudican la estabilidad de nuestra institución. Tristemente, adolecemos de un espectro impresionante de neurosis.

Estos síntomas son indicativos de una insatisfacción reprimida en nuestras vidas, que somos miembros de en una institución que se precia de ser “el modelo de una sociedad positiva”.

Cuando los prabhucitos confunden la humillación con la humildad; cuando por falta de agallas pasan por alto temas vitales para la comunidad (so pretexto de “dedicarse a practicar bhajana”); cuando no demandan a los líderes que se conduzcan según parámetros racionales y no exijan respeto para sí sino se lo ganen; cuando no objetan los actos cuestionables que éstos perpetran —quizás cometidos contra su propio compañero—, los prabhucitos crean la atmósfera propicia para la instauración de una dinámica autoritaria. Lo que conseguimos es un grupo orgánico sin conciencia en el cual ninguno asume responsabilidad por lo que está sucediendo en el interior del grupo. Entonces empezamos a precipitarnos hacia abajo en un movimiento espiral, o, incluso, en picada. Ninguna cantidad de reajustes administrativos superfluos resolverá este problema interno. El prabhucito que todos llevamos dentro tiene que ser curado primero. En realidad, mejor que curado, hemos de decir eliminado, exterminado.

Estudios relacionados con dinámica de grupos prueban que en tanto miembros del mismo permitan que el prabhucito se haga cargo de su actividad pensante, el grupo permanecerá potencialmente falto de conciencia e, incluso, se volverá malvado. ...A menos y solamente hasta que cada miembro se vuelva directamente responsable de lo que acontece en todo el organismo del cual él o ella forma parte. Aceptar esa responsabilidad es una de las cosas que Srila Prabhupada quiso inculcar cuando dijo que ISKCON es para formar “hombres intelectualmente independientes”.

— II —

¡Escucha, hombrecito! contiene numerosos pasajes dignos de mención y relevantes para nuestra institución. Por lo tanto, recomiendo a mis lectores que obtengan una copia de este libro y lo lean detenidamente. Para trasladar un indicio del concepto de hombrecito que Reich expone, citaré una selección de pasajes del libro y haré un comentario al cabo de cada uno:

"Él (los miembros ordinarios de la sociedad) tiene que aprender a distinguir la realidad, que es lo único que puede contrarrestar su desastrosa ansia de hacerse de autoridad. A él se le debe indicar claramente cuál es su responsabilidad, ...toda vez que convierte a niños sanos y vivarachos en entes lisiados, robots e idiotas sin moral; toda vez que para él el Estado está antes que la ética, la mentira antes que la verdad, la guerra antes que la vida. Por lo tanto, es harto necesario enseñarle al hombre ordinario cuál es su responsabilidad, porque el niño y la salvaguarda del futuro del niño, constituyen nuestra única esperanza".


En nuestro caso, convertimos individuos en siervos de la institución, que aquí toma el lugar del Estado. Además, la institución antecede a lo que es probo, y nuestra función es hacer que la gente se acomode a como dé lugar a la institución. “Desastrosa ansia de hacerse de autoridad” significa, sin importar la retórica que empleemos —amor, compasión, servicio, entrega— que el verdadero objetivo del movimiento es lograr la sumisión de la persona a la autoridad. En principio, ello supuestamente nos ayuda a alcanzar los pies de loto de Krishna, pero, funcionalmente, por el inevitable proceso de alineación que ello conlleva, la autoridad lo sustituye.

Esta circunstancia no es enteramente culpa de nuestros líderes. Es también culpa de los prabhucitos, que prefieren adoptar una actitud de brazos caídos e indiferencia ante las múltiples anomalías que ocurren en nuestra sociedad, y siempre encuentran alguna manera de manipular la filosofía para inocularnos contra la realidad. Los prabhucitos usan las enseñanzas de la conciencia de Krishna para aletargar nuestras percepciones. Ello es la antitesis de la verdadera conciencia de Krishna, que significa vivir en un estado de percepción muy aguzado.

Cuando nuestra cooperación sea consecuencia de semejante estado de existencia, entonces realmente estaremos poniendo en práctica nuestro amor por Srila Prabhupada. No debemos actuar como un niño inocente que se deja guiar por unos padres supuestamente benignos. No engañéis, pero tampoco os dejes engañar. Tenemos que dar este paso, ya que el éxito de ISKCON depende de ello. También nuestro éxito individual depende de asumir esta actitud.