
por Kaliya Didi
El chorrilo de Su Santidad
La verdad es que sí había expectación entre la gente por escuchar el mensaje que el sábado 3 de octubre, a las 14 horas, dictaría Hridayananda das Goswami en la explanada del Parque México, una vez que concluyera el desfile de la séptima edición del Festival de los Carruajes Gigantes (o Ratha Yatra que es el nombre con el que el público conoce mejor ese desfile).
La expectación no se debía sólo a que Su Santidad fuese muy reconocido entre los devotos, pues desde hace años que no venía al templo de México. Tampoco era por ser alguien que ha sabido representar dignamente la misión de Srila Prabhupada en Latinoamerica, pues el estancamiento de la misión es nuy notorio. Era probablemente la curiosidad por saber cómo justificaría Su Santidad los fracasos que ha sufrido el movimiento Hare Krishna en Latinoamérica durante los últimos años.

Por otra parte se supo que Su Santidad ya ni siquiera usa el cordón brahmínico, y se viste todo el tiempo como karmi —de pantalón y gorrita—, y no como sannyasi. Así, vestido de karmi y sin un cordón sagrado visible, tuvo la osadía de sentarse en la vyasasana ante Srila Prabhupada. Desde allí, en vez de representar dignamente a Srila Vyasadeva, se puso a dar su discurso con sus acostumbrados chistecitos. Y el miércoles, durante la clase que dio,, volteó a ver a Sri Sri Radha Madan Gopal cuando las cortinas se abrieron, y dijo con su acostumbrado sentido del humor: “Este sí que es el jefe”. En vez de portarse como el representante fidedigno del vaisnavismo gaudiya, parecía un bufón de la Carpa México.
El fuero devocional
La conferencia magistral de Hridayananda Maharaja estaba programada el sábado 3 de octubre a las 14 horas. Mas, debido a que Su Santidad goza de fuero devocional y no está obligado a seguir el horario convencional de los pobres mortales, simplemente nunca llegó. Por canales no oficiales, como se acostumbra trasmitir la información entre los devotos, se supo que: “Su Santidad no vendrá al Parque México a dictar la conferencia porque tiene chorrillo”. Ni tardo ni perezoso, Prabhu Nandaprana externó su chispeante comentario: “A eso se le llama la venganza de Moctezuma”.
Iskcon jamás se equivoca
La ausencia de Su Divina Gracia se vio compensada con la presencia de Su Santidad Bhakti Sundar Maharaja (antes Jagat Caksur), a quien «El Tambor Rugiente» bautizó con el singular apodo de "Comidas Gratis" Maharaja. Su discurso fue mesurado, salpicado de anécdotas familiares, y en fin bien calibrado para el tipo de público que asistió a la 7ª edición del Ratha Yatra en el D.F.

Su Santidad arremetió en contra de los líderes de la sociedad actual, diciendo que —aparentando gravedad— son indiferentes ante el dolor humano, la matanza de animales, y el calentamiento global, pues lo único que les interesa es su bienestar personal. "Comidas Gratis" Maharaja se mordió la lengua al despotricar en contra de los líderes de la sociedad materialista, pues a pesar de que Srila Prabhupada formó Iskcon con la intención de rescatar al mundo de las garras de los líderes materialistas, Iskcon quedó en manos de líderes a quienes también lo único que les interesa es su bienestar personal y tener comidas gratis —pero con el agravante de que éstos ocultan sus intenciones en un halo de santidad.
El maravilloso e inefable Tejjavit
El maestro de ceremonias de la 7ª edición del Ratha Yatra fue el singular y siempre bien ponderado Tejjasvit quien, con su proverbial candidez y magistral frescura, calificó al Festival de los Carruajes Gigantes “el festival más antiguo del mundo”.
Afortunadamente, entre el respetable no había nadie del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), pues se hubiera comido vivo a Tejjasvit ante error tan garrafal. Sabemos que el festival de Rathayatra se celebra en Jagannath Puri, cuyo templo tiene casi mil años de antiguedad. Pero eso no se compara con celebraciones cristianas de casi dos mil años de antiguedad o celebraciones judías todavía más antiguas. Como el festival estaba lleno de ñeros atraídos al prasadam gratuito, se evitó cualquier posibilidad de reyerta cronológica.
No repita "Krishna, Krishna". Repita "Calma, Calma".
Lo mejor de la tarde fue cuando se montó en el escenario del festival en el Parque México alguien que el inefable Tejjasvit presentó como un siquiatra, traumatólogo de los dolores anímicos, exorcista, y no sé cuantos títulos más.
El susodicho doctor le pidió al respetable que por favor levantara la mano aquel que deseara vivir en ansiedad, en zozobra, o en condiciones miserables. Como era de suponerse, nadie levantó la mano. Luego, haciendo gala de su erudición, el galeno metafísico le lanzó al respetable otro osado planteamiento: “Ahora, levanten la mano aquellos que deseen vivir en paz”. Excuso decir que automáticamente se levantaron cientos de manos.
“Vamos a hacer un ejercicio que nos liberará de las tensiones”, el galeno metafísico le explicaba al público y le pedía que se pusieran de pie. “Extiendan los brazos, relájense, y mentalmente repitan: ‘Calma, calma, calma’ ”.
La credibilidad, la docilidad y la ingenuidad del público ante las declaraciones del doctor Perogrullo eran totalmente apabullantes. Esa es la clase de docilidad y estupidez que los líderes de Iskcon fomentan en sus seguidores, diciéndoles que esa humildad y tolerancia son características sine qua non para ser un devoto de primera clase.
El chorrilo de Su Santidad
La verdad es que sí había expectación entre la gente por escuchar el mensaje que el sábado 3 de octubre, a las 14 horas, dictaría Hridayananda das Goswami en la explanada del Parque México, una vez que concluyera el desfile de la séptima edición del Festival de los Carruajes Gigantes (o Ratha Yatra que es el nombre con el que el público conoce mejor ese desfile).
La expectación no se debía sólo a que Su Santidad fuese muy reconocido entre los devotos, pues desde hace años que no venía al templo de México. Tampoco era por ser alguien que ha sabido representar dignamente la misión de Srila Prabhupada en Latinoamerica, pues el estancamiento de la misión es nuy notorio. Era probablemente la curiosidad por saber cómo justificaría Su Santidad los fracasos que ha sufrido el movimiento Hare Krishna en Latinoamérica durante los últimos años.

Por otra parte se supo que Su Santidad ya ni siquiera usa el cordón brahmínico, y se viste todo el tiempo como karmi —de pantalón y gorrita—, y no como sannyasi. Así, vestido de karmi y sin un cordón sagrado visible, tuvo la osadía de sentarse en la vyasasana ante Srila Prabhupada. Desde allí, en vez de representar dignamente a Srila Vyasadeva, se puso a dar su discurso con sus acostumbrados chistecitos. Y el miércoles, durante la clase que dio,, volteó a ver a Sri Sri Radha Madan Gopal cuando las cortinas se abrieron, y dijo con su acostumbrado sentido del humor: “Este sí que es el jefe”. En vez de portarse como el representante fidedigno del vaisnavismo gaudiya, parecía un bufón de la Carpa México.
El fuero devocional
La conferencia magistral de Hridayananda Maharaja estaba programada el sábado 3 de octubre a las 14 horas. Mas, debido a que Su Santidad goza de fuero devocional y no está obligado a seguir el horario convencional de los pobres mortales, simplemente nunca llegó. Por canales no oficiales, como se acostumbra trasmitir la información entre los devotos, se supo que: “Su Santidad no vendrá al Parque México a dictar la conferencia porque tiene chorrillo”. Ni tardo ni perezoso, Prabhu Nandaprana externó su chispeante comentario: “A eso se le llama la venganza de Moctezuma”.
Iskcon jamás se equivoca
La ausencia de Su Divina Gracia se vio compensada con la presencia de Su Santidad Bhakti Sundar Maharaja (antes Jagat Caksur), a quien «El Tambor Rugiente» bautizó con el singular apodo de "Comidas Gratis" Maharaja. Su discurso fue mesurado, salpicado de anécdotas familiares, y en fin bien calibrado para el tipo de público que asistió a la 7ª edición del Ratha Yatra en el D.F.

Su Santidad arremetió en contra de los líderes de la sociedad actual, diciendo que —aparentando gravedad— son indiferentes ante el dolor humano, la matanza de animales, y el calentamiento global, pues lo único que les interesa es su bienestar personal. "Comidas Gratis" Maharaja se mordió la lengua al despotricar en contra de los líderes de la sociedad materialista, pues a pesar de que Srila Prabhupada formó Iskcon con la intención de rescatar al mundo de las garras de los líderes materialistas, Iskcon quedó en manos de líderes a quienes también lo único que les interesa es su bienestar personal y tener comidas gratis —pero con el agravante de que éstos ocultan sus intenciones en un halo de santidad.
El maravilloso e inefable Tejjavit
El maestro de ceremonias de la 7ª edición del Ratha Yatra fue el singular y siempre bien ponderado Tejjasvit quien, con su proverbial candidez y magistral frescura, calificó al Festival de los Carruajes Gigantes “el festival más antiguo del mundo”.
Afortunadamente, entre el respetable no había nadie del INAH (Instituto Nacional de Antropología e Historia), pues se hubiera comido vivo a Tejjasvit ante error tan garrafal. Sabemos que el festival de Rathayatra se celebra en Jagannath Puri, cuyo templo tiene casi mil años de antiguedad. Pero eso no se compara con celebraciones cristianas de casi dos mil años de antiguedad o celebraciones judías todavía más antiguas. Como el festival estaba lleno de ñeros atraídos al prasadam gratuito, se evitó cualquier posibilidad de reyerta cronológica.
No repita "Krishna, Krishna". Repita "Calma, Calma".
Lo mejor de la tarde fue cuando se montó en el escenario del festival en el Parque México alguien que el inefable Tejjasvit presentó como un siquiatra, traumatólogo de los dolores anímicos, exorcista, y no sé cuantos títulos más.
El susodicho doctor le pidió al respetable que por favor levantara la mano aquel que deseara vivir en ansiedad, en zozobra, o en condiciones miserables. Como era de suponerse, nadie levantó la mano. Luego, haciendo gala de su erudición, el galeno metafísico le lanzó al respetable otro osado planteamiento: “Ahora, levanten la mano aquellos que deseen vivir en paz”. Excuso decir que automáticamente se levantaron cientos de manos.
“Vamos a hacer un ejercicio que nos liberará de las tensiones”, el galeno metafísico le explicaba al público y le pedía que se pusieran de pie. “Extiendan los brazos, relájense, y mentalmente repitan: ‘Calma, calma, calma’ ”.
La credibilidad, la docilidad y la ingenuidad del público ante las declaraciones del doctor Perogrullo eran totalmente apabullantes. Esa es la clase de docilidad y estupidez que los líderes de Iskcon fomentan en sus seguidores, diciéndoles que esa humildad y tolerancia son características sine qua non para ser un devoto de primera clase.



















