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jueves, diciembre 03, 2009

Comentarios, Notas, Etc.

por Radha Krishna das

A veces recibimos en El Tambor algunos comentarios para ser publicados, pero el tema es lo suficientemente relevante que amerita tratarlo en una nota de este blog. O en el comentario recibido se incluye una pregunta que, junto con la respuesta, requieren un trato particular. Además, a veces recibimos mails en el buzón de El Tambor que vale la pena compartir con los lectores del blog. Aquí tenemos algunos casos.

~ ~ o ~ ~

A principios de noviembre recibimos el siguiente mail de Samuel:

Estimado prabu Radha krsna das, hare krsna por favor acepte mis mas humildes y respetuosas reverencias, mi nombre es Samuel y soy estudiante en mi pais Venezuela, quisiera hacerle una pregunta, recientemente comense a ir al templo de iskcom caracas, de hecho comense en diciembre 2008, a pesar de ello quise saber la verdad de lo que paso con el Guru Srila prabupada por lo que conclui, pude darme cuenta que los asociados al divino maestro Prabupad no cumplieron en totalidad lo que les pidio el maestro, ahora bien en su pagina usted menciona muchos gurus de peluche, me pregunto habra algun guru que no sea de peluche? habra uno que sea realmente fidedigno, si lo sabe hagamelo saber por favor, realmente lo busco, busco al devoto puro uttama adikari real para mi iniciacion, donde esta en la India?, me puede decir si hay alguno vivo?, es todo prabu sin mas espero su respuesta pronto....


La nota anterior es parecida a otras que hemos recibido de devotos que desean acercarse a un guru genuino, pero dudan si muchos gurus de Iskcon están lo suficientemente calificados para semejante responsabilidad. Esta duda de seguro aumenta con el tipo de notas que publica El Tambor Rugiente, cuya finalidad es ayudar a desarrollar una actitud crítica no conformista entre nuestros lectores.

Entonces, como respuesta a Samuel incluimos a contnuación una nota enviada a una devota hace algún tiempo:

Estimada Devota:

Gracias por tu mail.

Nuestro objetivo en El Tambor no es realmente guiar a nadie en dirección específica alguna dentro de las prácticas o grupos del movimiento Hare Krishna.

Nuestro eslogan es "Una Actitud Crítica Hacia el Movimiento Hare Krishna". Si podemos asistir a que gente como tú desarrollen una actitud crítica hacia lo que ven en forma cotidiana, para nosotros eso es suficiente.

Lo que viene después es cosa de cada quien. Como cada ciudad, templo, y persona son distintos, no podemos ni pretendemos decirle a nadie cómo actuar, pues creemos que si desarrollas una actitud crítica tu misma sabrás cómo actuar.

El blog no tiene la meta de jalar y acarrear gente, sino ser un lugar de referencia al que puedas recurrir cuando lo consideres necesario. El trabajo de razonar, concluir y actuar sigue siendo tuyo.

Gracias por escribir
Hare Krishna
Radha Krishna das


~ ~ o ~ ~

A finales de noviembre Xavi nos envió el siguiente comentario para publicación:

PAMHO
Intento ser devoto desde hace muchos años. Soy (o he sido) Homosexual. Hago esta distinción por qué tengo pareja estable desde hace dieciocho años, y hace quine que no mantenemos relaciones sexuales, y para mi es un gran apoyo en mi vida devocional (a pesar de no ser devoto). Mi indignación crece cada vez que en alguna pagina de devotos se trata este tema. Hay muchos devotos homosexuales, que están conteniendo sus impulsos e intentan servir fielmente a la misión de Srila Prabhupada, y siempre tienen que escuchar que Srila Prabhupada dijo…. Prabhupada hablo en muchísimas más ocasiones de sexo ilícito (en general), y estamos hartos de ver a parejas heterosexuales conviviendo sin casarse, conductas fáciles entre devotos de ambos sexos, y comportamientos permisivos. Pero Prabhupada menciono en, ¿Cuántas ocasiones?, ¿cuatro?, ¿diez?......la homosexualidad… y vamos a cebarnos en ellos, a pesar de que muchos estén esforzándose en llevar una vida limpia. Una buena crítica empieza con la autocritica. Gracias a todos los devotos tan avanzados, que se permiten desde una página en intenet criticar mis actos sin conocerme, en bien de mi avance espiritual. Por favor, dejen la doble moral. Hay casos concretos en todas las tendencias, no generalidades. Usen a nuestro Fundador Acharia como fuente de inspiración, no como arma arrojadiza.
Hay “Grandes Gurus” que quiebran a los devotos, pero también pequeños aspirantes que les ofenden y empujan hacia afuera en el día a día.
Ayudémonos mutuamente en nuestro esfuerzo, sin ser piedra de tropiezo para los demás, que para eso ya tenemos las grandes rocas.



El caso de la homosexualidad ya ha sido tratado en este blog, y creo que se hizo con el suficiente respeto. Sin embargo, el tema se ha enredado por las bendiciones que Hridayananda envió para la boda de una pareja gay de California, y por los resbalones homosexuales de Paramgati.

En lo personal no tengo ningún conflicto con nadie de tendencia gay por el hecho de que lo sea. También reconozco que alguien con orientación gay puede practicar conciencia de Krishna con la misma seriedad de cualquier otro devoto, pues las prácticas, las regulaciones y la experiencia espiritual son las mismas para todos.

Aquí el conflicto principal ha sido con las acciones de Hridayananda y Paramgati, las cuales han estado en los titulares todo este año.

De entrada, en el caso de Hridayananda, muchos piensan que se le atacó por tener una mentalidad de vanguardia e incluyente que ha prestado oidos al predicamento de la comunidad gay vaisnava, Eso no es cierto. La realidad es que como líder institucional, nuestro cuate el Ojo Rojo no tiene derecho para actuar independientemente de las normas doctrinales de la organización. Él trató de brincárselas, tal como lo ha hecho con muchas otras cosas, y eso fue lo que provocó las críticas en su contra.

Debemos reconocer que en general en Iskcon no hay una política oficial anti-gay, y que a nivel informal hay mucha tolerancia. Por ejemplo, aquí en México siempre han habido devotos gays. Cuando yo era presidente del templo en los Setentas tuve que enfrentarme con varios de ellos, pero no fue por ser ellos gays, sino porque andaban en el asrama seduciendo a otros devotos y a los invitados. Siempre se sabe quiénes tienen orientación gay, y eso no impide que cualquiera de ellos pueda hacer servicio en el templo en cualquier capacidad. Y digo "en cualquier capacidad" porque incluso un reciente presidente del templo era considerado gay a los ojos de todos, y sin embargo nadie le impedía desarrollar su servicio.

También veo a líderes de Iskcon que tienen tendencias y actitudes homosexuales. No los critico como lo hemos hecho con Paramgati porque ellos sí siguen sus principos regulativos y observan una vida de renunciación que cualquiera reconoce. Pero mi sospecha es que si no estuvieran siguiendo sus votos espirituales muy probablemente serían abiertamente homosexuales.

Pero lo anterior es distinto a lo que hizo Hridayananda, de tratar de imponer normas y hasta rituales abiertamente pro-gay, cuando en la tradición vaisnava simplemente no existen, ni hay instrucción alguna de Srila Prabhupada al respecto. Pero eso es lo que Hridayananda estaba tratando de hacer al proponer que hubieran ceremonias vaisnavas de unión gay, negándose a entender que él es simplemente un portavoz de una tradición. Nadie le ha pedido ni le ha dado la autoridad para sentirse un gran visionario ni reformador. Si quiere ser un gran reformador, que empiece reformando su propia vida personal llena de anarthas y actitudes de explotador, la cual se hizo muy evidente cuando vino a México en octubre.

En el caso de Paramgati tenemos a alguien que violó sus principios de celibato como sannyasi, y aunque fue a nivel homosexual pudo haber sido como heterosexual. A pesar de eso pretende permanecer como sannyasi y guru e imponer sus vicios en la institución, para vivir como parásito de ella.

Yo exhorto a Xavi a que continue su vida devocional de la mejor manera que pueda. Cantar el mahamantra en japa y en kirtan, leer el Gita, el Bhagavatam y el Caitanya Caritamrta, hacer servicio devocional, y estar en convivencia con devotos de confianza, es lo mejor que todo devoto puede hacer, independientemente de su orientación sexual.

~ ~ o ~ ~

A finales de noviembre Syamaradhe mandó el siguiente comentario:

bueno primero que nada ninguno de uds a entendido nada de lo que se a dicho anteriormente, se dice que las criticas a los demás son un portal al infierno y mas si son a los vaisnavas. la primera ofensa al canto de los santos nombres ¿la conocen? parece que no..."blasfemar o criticar a los devotos vaisnavas del señor que han dedicado su vida a propagar las glorias del santo nombre del señor"...
entonces si uds piensan de esta manera. (criticando) y están cantando (HARE KRISNA)... eso me hace llegar a la conclusión de que si llevan 20 o 30 años en conciencia de krisna sean discípulos de quien sea NO HAN COMPRENDIDO ABSOLUTAMENTE NADA y por eso deberían preferir estar MUERTOS en lugar de estar ofendiendo a personas que verdadera mente están haciendo algo por propagar el mensaje de Sri Caitanya Mahaprabhu. bueno espero que esto los haga refleccionar y dejar de ofender a los demás... imagínense nada mas y nada menos que a personas que verdaderamente sacrifican todo por servir a krisna y a su maestro espiritual. bueno a aquellos que hablan de esta manera no merecen ni que les diga hari bol no parecen ni devotos...


Como ya habíamos dicho en una ocasión, comentarios como el de Syamaradhe han de ser música para los oídos de gurus y GBCs mediocres que se sostienen con el apoyo ciego de esta gente tan sentimentalista.


Me imagino que mucho de lo que dice Syamaradhe ha de estar relacionado con las notas que han aparecido en las últimas semanas en El Tambor Rugiente sobre Hridayananda, aunque como no da detalles también pudo ser por nuestra crítica a cualquiera de los otros mediocres y oportunistas que rondan en Latinoamérica. Le ha de molestar que se declare aquí una serie de verdades sobre estos supuestos representantes de Srila Prabhupada que dejan tanto que desear. Pero, como dicen por ahí, la verdad no peca pero incomoda. A Syamaradhe se le escucha incómoda por las verdades expresadas aquí, y que son evidentes para cualquiera excepto para quien se esté tapando los ojos.

Hay una cita del Bhagavad-gita al respecto, que quizá Syamaradhe no ha considerado pero que es muy importante. Y está relacionada con la convicción de Srila Prabhupada de que sus discípulos y seguidores deben pensar por sí mismos, y no simplemente ser dependientes sentimentales de otros. Es la explicación que hace sobre el concepto de veracidad, que aparece en el significado del verso 10:4.

"Satyam, la veracidad, significa que los hechos deben ser presentados tal como son, para el beneficio de los demás. Los hechos no deben ser tergiversados. Las normas sociales dicen que uno sólo puede decir la verdad cuando ésta le sea agradable a los demás. Pero eso no es veracidad. La verdad debe decirse de manera derecha y directa, para que los demás entiendan cuáles son los hechos realmente. Si alguien es un ladrón y a la gente se le advierte que es un ladrón, eso es verdad. Aunque a veces la verdad sea desagradable, uno no debe abstenerse de decirla. La veracidad exige que los hechos sean presentados tal como son, para el beneficio de los demás. Esa es la definición de verdad".

En El Tambor Rugiente preferimos guiarnos por estas palabras de Srila Prabhupada que por los exabruptos neuróticos y ciegos de Syamaradhe.

~ ~ o ~ ~

Y en octubre nos llegó un interesante comentario de Bhagavat Dharma das.

Una ultima cosa por el momento respecto a las manos en el bolsillo de maharaja, se dice que maharaja tuvo un accidente hace unos meses, al cerrar la puesta de un coche se "machuco" el dedo pequeño de una de las manos y creo le amputaron un pedazo, tal vez eso tambien es parte ademas de todas las demas cosas del porque los dedos en el bolsillo.


Yo escuché algo parecido al respecto. Creo que cerrando la puerta de un auto se machucó el dedo y la herida se complicó hasta el punto que tuvieron que mocharle una parte del dedo.

Sin embargo, eso no explica por qué pone ambas manos en los bolsillos del pantalón. Tampoco explica su gusto por la ropa karmi, ni el andar echándole ojitos a las chavas, ni ser tan arrogante, ni sus desviaciones doctrinales, ni todo lo demás.

sábado, abril 11, 2009

Gurus de Peluche # 6


por Astika das

ISKCON AYER Y HOY

Hoy [un día cualquiera de 2008] visité el templo de Iskcon del Distrito Federal, y me pude dar cuenta que el movimiento Hare Krishna está pasando por una crisis tan severa que, lamentablemente, es poco probable que algún día se logre recuperar de ella.

Del movimiento que en la década de los Setentas representaba una verdadera amenaza para el "establishment" Occidental, no quedan ni sus luces. En el mes de diciembre de 1975, en Vrindavan, India, después de informarse de los resultados de sankirtan en los Estados Unidos, Srila Prabhupada declaró: “Europa y Estados Unidos están en grave peligro de ser derrotados por el movimiento Hare Krishna.”

Esa declaración de A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, fundador acarya de ISKCON (Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna por sus siglas en inglés), era completamente válida en el momento que fue hecha, pero ahora resulta completamente irrelevante.

Actualmente, ISKCON ni siquiera puede resolver sus propios problemas, qué decir de representar un ejemplo a seguir por el mundo entero.

Después de comer en Govinda, el restaurante vegetariano del templo Hare Krishna, Radha Krishna Prabhu, Nrisimha Tirtha y yo, nos sentamos a platicar en la banca del patio del templo de Tiburcio Montiel 45.

LA VERSION SICODELICA DE GOVINDA

No bien habíamos comenzado a evocar los tiempos idos de Iskcon, cuando Govinda das —un joven rechoncho y chaparrito de cerca de 40 años, y de tez muy blanca cubierta de tatuajes—, sin ser invitado, se unió a nuestra conversación de sobremesa.

Govinda das mostraba tatuajes en los brazos, en el cuero cabelludo, y en la nuca. Los lóbulos de sus orejas lucían enormes pues en ellos se habían incrustado unas expansiones en forma de cilindros. En su labio inferior lucía varias sortijas de metal. En el mentón, poco más abajo del labio inferior, lucía una hilera de seis argollas. Dos aros plateados perforaban su ceja derecha. Confieso que antes yo sólo en revistas había visto personas que lucían en su cuerpo tantos tatuajes como los que lucía Govinda das.


Traté de aparentar ecuanimidad ante el cuerpo perforado y acicalado de Govinda das, mas internamente me resultaba repugnante su peculiar apariencia. Aunque siempre me he jactado de ser liberal, y a pesar de que durante la década de los Sesentas, durante varios años viví la experiencia jipi, y a pesar de que en esa época me drogué con mariguana, LSD, peyote, hongos alucinógenos, a pesar de que leí los poemas de Allen Ginsberg, las novelas de Henry Miller y de Charles Bukowsky, y a pesar de que durante los últimos 30 años de mi vida he venido continuamente repitiendo que no somos el cuerpo, aun así no podía evitar el vértigo, la fascinación, y la repulsión que simultáneamente me producían la apariencia de Govinda das.

A pesar de mi "background" cultural yo estoy chapado a la antigua, y para mí jamás será normal alguien que tatúe el cuerpo. Para mí, tatuarse el cuerpo es sinónimo de presidiario.

Era prácticamente incomprensible que el niño inocente, puro, casi angelical que —aproximadamente treinta años atrás— había sido mi discípulo en el Gurukula (la casa del maestro espiritual), se hubiera convertido en el "freak" que ahora se hallaba frente a mí, y quien, a pesar de su apariencia siniestra, a pesar de todos los esfuerzos que hacía por ocultar su verdadero ser, en su mirada se reflejaba cierta candidez, cierta ternura, cierta incomprensión por todos los horrores que le había tocado vivir en Iskcon.

LAS COSAS ESTÁN DE MIEDO

Yo le pregunté a Govinda das: “¿Cómo andan las cosas en el templo de Guadalajara?”

[Cabe aclarar aquí que en Guadalajara hay dos templos. Uno es el templo original de Iskcon, pero que ya no es de Iskcon sino que quedó en manos de Sanat Kumara das (por ser su propiedad y porque Iskcon no ha querido ir a recoger las Deidades), y de Ram Govinda Swami (o Paravata Maharaja). El otro templo es un pequeño espacio al que se mudó el contingente iskconiano en espera de que un juez les regale —mediante sentencia juicial— la propiedad de Sanat Kumara, cosa que ya no va a ocurrir. Aquí Govinda das se va a referir al primer templo, al de Sanat.]

Sin ningún preámbulo, Govinda das respondió: “Es algo horrible, Prabhu”. Y en seguida procedió a hacer el siguiente relato: “El templo de Guadalajara no es de Krishna ni de Prabhupada. El templo de Guadalajara es de Ram Govinda y de Sanat Kumar".

"Ahí, Ram Govinda lo es todo. Él es el pujari, él da las clases del «Bhagavatam», él dirige los kirtanes; él siente que es él —y no Krishna— el centro de todo; siempre que da la clase del «Bhagavatam» critica la tecnología pero todo el tiempo tiene su computadora sobre su regazo; dice que de entre sus discípulos, él prefiere a los que son gays".

"Sanat Kumara sabe que las Deidades le pertenecen a ISKCON pero no las quiere devolver porque las utiliza como anzuelo para hacer negocios". [En realidad Iskcon no ha hecho ningún esfuerzo por llevárselas. Es más, le han dicho a Sant que no tienen dónde ponerlas. Quizá las han querido dejar allí para demostrarle al juez que ahí es su templo y le quite la propiedad a Sanat. Una reciente sentencia del tribunal hace lo anterior virtualmente imposible.]

"Él está casado con dos mujeres que son hermanas, pero como ya está viejo y está muy gordo siempre está temeroso de que sus esposas se metan con los bhaktas jóvenes. Las esposas de Sanat Kumar no son vegetarianas, son carnívoras, y no son Hare Krishnas; ellas declaran abiertamente que son católicas".

"Ram Govinda simultáneamente dirige el kirtan, regaña a los devotos, y coquetea con las devotas. Siempre muestra preferencia por las devotas jóvenes. A ellas les pone las guirnaldas, y mientras da la clase del «Bhagavatam» no les quita la mirada de encima. A pesar de que dice ser sannyasi se encierra con las bhaktinis en su oficina durante cerca de dos horas. Siempre anda todo sudado y apesta a zorrillo, y la ropa la trae arrugada y sucia. Los devotos de Guadalajara lo bautizaron con el sobrenombre de "La Tamalera", porque sale a la calle con turbante y con la sikha toda enmarañada. Y mientras da las clases abre las piernas y por entre el dhoti se le puede ver hasta la kaupina”.

PALIDO REFLEJO DEL ISKCON DE PRABHUPADA

La candidez y la honestidad con que Govinda das cuenta todos esos pasatiempos de “Maharajá Chompiras”, que es otro de los motes con que los devotos de Guadalajara identifican a Parvata Maharajá, nos provocó gran hilaridad a Radha Krishna, a Tirtha das, y a mí. Sin embargo, la versión de Govinda das sobre el actual estado de cosas en el templo Hare Krishna de Guadalajara me hizo reflexionar sobre la enorme diferencia que existe entre la misión que hace apenas cuarenta y tantos años concibió Srila Prabhupada, la que según él estaba destinada a cambiar la faz demoníaca de la civilización, y en la parodia en la que la han convertido sus discípulos en el lapso de unos cuantos años.

(«El Tambor Rugiente» se solidariza completamente con Sanat Kumara en el litigio que ha tenido con Iskcon, sobre el intento de ellos de robarle su propiedad personal —donde está el templo original— mediante artilugios legales que han sido un fracaso. Por otra parte, conducir un templo exitosamente es un auténtico arte devocional que implica entrega, inteligencia, ejemplo personal, liderazgo, una actitud desinteresada, etc. Aparte de la presente nota, hemos recibido varios reportes de que el templo de Sanat no marcha bien.)

lunes, marzo 09, 2009

Gurus de Peluche # 5

Por Astika das

DARSHAN DE PELUCHE

Un amigo me reenvió el mail que recibió de la edición Febrero-2009 de «Darshan, Boletín de la Unión», que publica mensualmente el "Fundador-Acharya" del grupo Vrinda, "Su Divina Gracia" B. A. Paramadwaiti Swami. Lo empecé a leer y me llamó la atención que —a pesar de tratarse de una publicación presuntamente vaisnava— en ningún momento se menciona la palabra Krishna, y que aunque aparece el término "mi maestro espiritual", en ningún lugar vi el nombre Srila Prabhupada. Tampoco hay ninguna cita de «El Bhagavad-gita Tal Como Es», ni se recomienda cantar el Mahamantra HARE KRISHNA, HARE KRISHNA, KRISHNA, KRISHNA KRISHNA HARE HARE, HARE RAMA, HARE RAMA, RAMA RAMA, HARE HARE.

Apenas han pasado treinta y un años de la desaparición de Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada —quien el 14 de noviembre de 1977 concluyera sus pasatiempos terrenales—, y todo parece indicar que muchos de sus discípulos que se han nombrado gurus, tergiversan con una asombrosa facilidad el sentido mismo de la palabra "guru" y el ejemplo personal que Srila Prabupada nos dio. Hoy en día es guru quien dice ser guru, y todas sus ocurrencias son un maná extasiante para sus seguidores sin criterio.

Esa fue la impresión que me causó la conferencia que Narasimha Maharaj dictó en casa de su discípulo Janardana das, en Huejutla Hidalgo, en diciembre de 2008. Y fue precisamente en esa ocasión cuando acuñé el término GURUS DE PELUCHE, para calificar la actitud de algunos de mis hermanos espirituales. Alrededor de ellos todo es pachoncito y bonito, pero, ¿dónde está la sustancia?

La mejor explicación del fenómeno peluchezco está en una carta de Srila Prabhupada a Acyutananda das y a Jayagovinda das, del 21 agosto de 1968. Ya entonces Srila Prabhupada estaba enfrentando el problema de que sus discípulos creían que volverse guru era algo fácil. Acyutananda vivía en India y algunas personas se le acercaban para hacerlo su guru. Él lo consultó con Srila Prabhupada, y esta fue su respuesta:

"Lo primero, le advierto a Acyutananda que no trate de iniciar. No te encuentras en la posición adecuada ahora para iniciar a nadie... No quedes fascinado por esa maya. Yo los estoy entrenando a todos ustedes para que se vuelvan futuros maestros espirituales, pero no tengas prisa... No te sientas atraído inmediatamente por tales discípulos baratos. Uno debe elevarse gradualmente por el servicio".

UNA MINA DE ORO

El riquísimo y cuantioso material que ofrece la última edición de «Darshan» merece ser analizado de forma especial. Bhakti Alok Paramadwait Swami inicia su editorial de «Darshan» con el siguiente párrafo: "Quiero comenzar esta nueva edición del Boletín «Darshan» recordando una de las enseñanzas más importantes de mi maestro espiritual. Él fue un vivo ejemplo de este pensamiento: 'Siempre den lo mejor que tienen' ".

Salvo algunos volúmenes de «El Caitanya Caritamrita», yo he leído casi toda la literatura de mi maestro espiritual —800 versos de «El Bhagavad-gita Tal Como Es», 17,000 versos de «El Srimad Bhagavatam», varios volúmenes de «El Caitanya Caritamrita», y otras obras suyas como el «Viaje Facil a Otros Planetas». Asimismo he leído libros editados posteriormente por el BBT, tales como «La Ciencia de la Autorrealización». En ningún lugar he encontrado la enseñanza wishi-washi que menciona Paramadwaiti Swami, de que "Siempre den lo mejor que tienen". Srila Prabhupada siempre fue muy claro y específico en sus enseñanzas: NO SOMOS EL CUERPO, SOMOS SIRVIENTES ETERNOS DE KRISHNA, CANTEN EL MAHAMANTRA.

Después de cantar el Mahamantra durante 30 años y leer profusa y exhaustivamente la literatura de mi maestro espiritual, A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, yo entiendo que cuando Paramadwaiti Swami dice "den lo mejor que tienen" quizá quiera referirse a la Conciencia de Krishna. Pero para alguien que empieza el sendero espiritual, esa expresión carece por completo de sentido vaisnava. Para ellos, "lo mejor que tienen" puede significar su rostro, su saldo bancario, etc. etc., y asi ad infinitum.

SALVAMOS EL PELLEJO PERO ¿DÓNDE ESTÁ SRIDHARA SWAMI?

En el siguiente párrafo del editorial de «Darshan», Paramadwaiti Swami dice:

"En el día a día [sic] nos despreocupamos por mantener las relaciones con otros, el trabajo y las muchas ocupaciones nos vuelven muy limitados en el trato hacia las personas."

Respecto a las limitaciones "en el trato hacia las personas" a que se refiere Paramadwaiti Swami, me permito relatar una anécdota que él y yo compartimos en India. Paramadwaiti Swami, Hari Hara y yo nos encontramos en Miami. De ahí viajamos a Europa, donde visitamos varios países, principalmente Alemania, donde durante varios dias convivimos con la mamá de Paramadwaiti, y de ahí partimos a India.

SRI CHAITANYA SARASWAT MATH

Como viajamos en el mes de julio, o sea en pleno monzón, la temperatura bajaba y llegó una racha de lluvia al Sri Chaitanya Saraswat Math. Llovió durante varios días. El río Ganges se ensanchó muchísimo y llevaba poderosas corrientes de agua. Nosotros comenzamos a inquietarnos porque llovía día y noche. Algunos búfalos de agua (o domésticos) —con el cuerpo completamente cubierto por las turbias aguas del Govinda-kunda, y con sus cabezas aparentemente impávidas—, oteaban el horizonte. El agua entonces rebasó los limites del Govinda-kunda que está enfrente del Math, y siguió subiendo hasta entrar a las inmediaciones del asrama. Algunos devotos, atemorizados, comentaron que el agua ya había invadido el piso del templo, y que no había trazas de que amainara la tormenta.

La verdad, yo sentí un gran alivio cuando me dí cuenta que Paramadwaiti Swami se desgañitaba en el telefono tratando de conseguir un taxi que nos rescatara del asrama y nos llevara a Calcuta, pues si en tiempos normales el servicio telefónico en Navadwip es pésimo, en medio de aquella tormenta conseguir un taxi representaba una verdadera hazaña. Al fin Paramadwaiti Swami lo logró, y cuando vi llegar el taxi a la puerta del Sri Caitanya Saraswat Math mi corazón rebozó de júbilo.

Ya en el asrama de Calcuta, después de una deliciosa ducha, y en medio de un suculento plato de prasadam, se me vino a la mente Sridhara Swami. ¿Sobrevivió a la inundación? En las carreras por salvar el pellejo no pensamos en Guru Maharaj. Ni Maharaj Paramadwaiti, ni Hari Hara, ni yo en ese momento pensamos en Guru Maharaj; los tres salimos corriendo del asrama de Kolerganj. ¡En nuestro "día a día" de lluvia nos despreocupamos por Srila Gurudeva!

LIMITACIONES SIN LÍMITE

¿Se refiere Maharaj Paramadwaiti a sí mismo —a su apretada agenda personal que le obliga a volar continuamente, a abrir cuentas bancarias, a iniciar cientos de discípulos— cuando habla de ser "muy limitados en el trato hacia las personas"? En mi caso personal yo me preocupo por atender bien a mis clientes, en obsequiarles libros de Srila Prabhupada, en darles a cambio de su dinero valiosos objetos de arte.

"Por curioso que suene —continúa Paramadwaiti Swami— nuestras limitaciones no tienen límites". Ciertamente somos muy limitados. Por esa razón Caitanya Mahaprabhu dice que en Kali Yuga no es muy recomendable aceptar muchos discípulos, y según Srila Prabhupada es mejor practicar "vida sencilla con pensamiento elevado". Srila Prabhupada recomienda seguir las instrucciones de «El Bhagavad-gita Tal Como Es» para que nuestra vida se vuelva un éxito. En muchas ocasiones dijo que basta con repetir lo que él ya dijo, y no fomentar nuestras propias especulaciones. Una cita del mismo «Gita» lo resume todo: "Por lo tanto, uno debe seguir el sendero del «Bhagavad-gita» tal como lo expresa el «Gita» mismo, y cuidarse de gente con intereses egoístas que buscan en engrandecimiento personal desviándose del sendero real" (Bg 4.43, significado).

"Sin embargo —dice Paramadwaiti Swami— siempre buscamos ser aceptados por otros." Esa no es la recomendación de nuestros preceptores espirituales. En lugar de eso, ellos recomiendan siempre tratar de agradar a nuestro guru, y en la medida que agrademos a nuestro guru agradamos al Señor Krishna: Yasya prasadad bhagavat-prasado yasyaprasadan na gatih kuto 'pi. "Por la misericordia del maestro espiritual uno recibe la bendición de Krishna. Sin la gracia del maestro espiritual uno no puede hacer ningún avance."

CON LA INTENCIÓN BASTA

El Maharaja Paramadwaiti continúa en «Darshan»:

"Lo más importante en las relaciones interpersonales es la sinceridad del corazón. Mucho más allá de las dificultades está la intención".

Sin embargo, en «El Bhagavad-gita Tal Como Es» Srila Prabhupada dice que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones. Hay quien mata porque sus mejores intenciones son robar a su víctima. Alguien trata de ser completamente honesto consigo mismo y seducir a una mujer para llevarla a la cama. El campo de la especulación es insondable; por eso nuestros preceptores espirituales recomiendan que uno se ciña a las enseñanzas del sastra y no a la propensión especuladora de nuestra mente.

El absoluto lirismo de Paramadwaiti Swami se advierte en el siguiente párrafo:

"Quienes se dedican al cultivo de la espiritualidad anhelan compartir su vida con otros, porque ellos establecen santuarios en sus corazones que abren las puertas a todo el mundo."

Gour Kishora das Babaji solía cantar Hare Krishna en los basureros o cerca de los retretes, y hacía tal cosa para evitar la asociación del público. El discurso peluchezco y lírico del editorialista de «Darshan» demuestra un absoluto desprecio por sus lectores, pues de manera tácita asume que éstos desconocen los libros de Srila Prabhupada.

AHÍ LES VA "CIELITO LINDO"

Y el néctar peluchezco continúa: "El amor y las relaciones saludables también deben darse en la familia, pues debemos comenzar a entregar lo mejor de nosotros a los más cercanos." Estas declaraciones conciliatorias que son lugares comunes orientadas a fomentar el proselitismo, no coinciden con los cientos de enseñanzas que se encuentran en «El Srimad Bhagavatam». Allí se presenta frecuentemente a la vida familiar como un obstáculo en el progreso espiritual y como una fuente de fantasías y anhelos falsos. Más adelante, en el mismo párrafo, vuelve a aflorar el espíritu conciliatorio de Maharaj Paramadwaiti, no en su afán de complacer a su gurdeva sino al público ignorante, y para lograr tal cosa se refiere a Krishna como Dios.

En 1966, en Nueva York, se suscitó una discusión entre Srila Prabhupada y sus discípulos acerca del nombre oficial que debía llevar el Movimiento Hare Krishna. Srila Prabhupada propuso que se llamara Sociedad Internacional para la Conciencia de Krishna, pero sus discípulos consideraron que la palabra Krishna era desconocida en Occidente y además sonaba demasiado étnica. Para ellos sería mejor llamarla Sociedad Internacional para la Conciencia de Dios. Srila Prabhupada rechazó la propuesta de sus discípulos diciendo que Krishna es el nombre específico de Dios, mientras que Dios es un término genérico. Sin embargo, Paramadwaiti Swami no coincide con su "amado gurudeva" y se sale con la suya llamando Dios a Krishna, pues su estrategia es más redituable en términos de seguidores.

HAY QUE COMPARTIR LA SAL PERO NO EL CILANTRO

Dice Paramadwaiti: "Vivir en comunidad para aprender que todo lo que ocurre alrededor es perfecto." La frase anterior es uno de los subtítulos que incluye la edición de febrero del 2009 de «Darshan». Sin embargo, poco más adelante en ese mismo apartado Paramadwaiti Swami declara: "Cuando compartimos nuestra vida con otras personas nos damos cuenta que hay momentos en los que la convivencia se torna demasiado pesada, hasta el más mínimo detalle puede ser complicado." Las dos declaraciones hechas por el Swami en el párrafo anterior son contradictorias pues por un lado dice que la convivencia en la comunidad nos conduce a apreciar que todo lo que ocurre alrededor es perfecto, y por otro lado afirma que vivir en comunidad es prácticamente intolerable.

Para sí hacerles el cuento largo, y puesto que por mi ignorancia de la electrónica siento que el espacio en el periódico virtual es infinito, me voy a permitir narrar aquí dos experiencias bastante amargas que vivieron mis hijos en el Gurukula, que es el sistema educativo implantado por mi maestro espiritual, A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, y del cual yo fui director en México durante ocho años.

Es importante que el lector sepa que ISKCON fue demandado y obligado a pagar 9 millones de dólares en E.U.A. por los gurukulis que alegan que sus derechos civiles fueron violados en el Gurukula, pues luego de pasar su infancia y parte de su adolescencia en esa institución —donde se les enseñó que los karmis son demonios con cuernos y rabo que arrojan olores fétidos a azufre—, y ya hechos unas piltrafas inútiles se les echó a la calle para que buscaran trabajo con los mismos karmis. Evidentemente, los derechos de los gurukulis fueron violados por ISKCON y reclamaron una indemnización por el grave daño que les hicieron.

LAS TORRES GEMELAS DESPERTARON UNA CONCIENCIA

Pocos días después de ser derrumbadas las Torres Gemelas de Nueva York, mi hija Krishna dasi me llamó por teléfono de Vancouver, donde reside desde hace muchos años. La catástrofe de las Torres Gemelas conmovió su conciencia y la hizo comunicarse conmigo después de diez años de silencio. "Papá —me dijo Krishna dasi— ahora que soy madre te puedo entender mejor y tengo muchos deseos de reanudar nuestra relación". Como siempre he sido muy seco no le pude expresar con palabras la inmensa felicidad que sentía por su iniciativa de romper el hielo que había durado más de diez años.

En el primer y único correo electrónico que me envió, Krishna dasi me informó que la experiencia que había vivido en su tierna infancia en el Gurukula la marcó para toda su vida; que durante varios años estuvo sometida a tratamiento siquiátrico para superar su aversión al movimiento Hare Krishna, pero que no se había recuperado del todo. Yo, subestimando la fragilidad de la conciencia humana, pensé que eso ya era cosa del pasado, y le dije: "Hay dos cosas que puedes hacer. La primera es unirte a la demanda del grupo de gurukulis para que por lo menos te indemnicen de tus gastos siquiatricos. O dos, haz lo que tu hermano Sri Krishna Murari; él no quiso participar en la demanda de los gurukulis". Cuando los gurukulis le invitaron a solidarizarse demandando a ISKCON, él rechazó la oferta diciendo que ya había olvidado todo, que no le interesaba demandar a nadie.

Sin embargo, yo no creo que Sri Krishna Murari haya olvidado algunos horrores que vivió en el Gurukula de Vrindabana de ISKCON. En una ocasión me reveló que varias veces fue violado físicamente. Y me imagino que esas experiencias son muy traumáticas a cualquier edad, pero mayormente a los 8 años de edad.

EL GURUKULA O LA CASA DEL MAESTRO ESPIRITUAL

Sri Krishna Murari siguió orinándose en la cama hasta los 14 años. Dejó de hacerlo cuando yo fui por él a India, lo traje de regreso a México, y le ofrecí el calor de mi hogar —que no era el hogar de su madre, pues ella y yo nos habíamos separado muchos años atrás, pero era de cualquier manera era un hogar—, y más importante que todo es que era un hogar de devotos, pues mi esposa, Bimala devi dasi, acogió con simpatía a su hijastro. Tan pronto como sintió el calor del hogar dejó de orinarse en la cama.

No estoy quejándome del Gurukula, y mucho menos de mi maestro espiritual A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada —como lo hizo Jagadish das ante los medios de comunicación, quien culpó a Srila Prabhupada de los desmanes que día a día perpetran los devotos de ISKCON, y eso a pesar de que Jagadish das durante muchos años fue ministro de educación de ISKCON. Al igual que Sridhara Swami, yo pienso que ISKCON es la institución más importante del mundo. Sin embargo, la institución que se esperaba que salvara de la catástrofe inminente al mundo está podrida hasta la raiz y no puede salvarse ni a sí misma.

HOLA HUERCOS.

Narro todo lo anterior sólo con el propósito de denunciar la posición irresponsable de Paramadwaiti Swami al declarar con la desfachatez de La Novicia Rebelde que en la vida en comunidad absolutamente todo es maravilloso. Esto me recuerda la vez que visité el templo de Girón Callao en Lima Peru. Paramadwaiti Swami no estaba presente y los devotos me pidieron que diera la clase del «Gita». Yo rechacé la invitación diciendo que prefería escuchar a un joven que acababa de recibir la orden de sannyasa. Pero el mismo joven sannyasi me suplicó que yo diera la clase. Cuando terminé de darla se me acercaron dos bhaktinas jovencitas y me dijeron que lo que yo decía era completamente distinto a lo que Paramadwaiti Swami decía en sus clases. Yo les respondí que lo único que yo hacía era repetir lo que había aprendido de mi maestro espiritual, A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, y que ignoraba por completo qué es lo que en sus clases decía su maestro espiritual.

Las devotas me contaron que las condiciones en que vivían en el asrama de mujeres, el cual estaba cerca del barrio de Lince, eran deplorables. Que vivían como reclusas, que con la justificación de que no somos el cuerpo se trataba por igual a una chica de 16 años que a una anciana de 60. Este es otro ejemplo de la maravillosa vida en comunidad a la que se refiere Paramadwaiti Swami.

EL CILANTRO ES COMIDA PARA SUDRAS

Durante un festival de Gour Purnima en la finca devocional de Colombia, Paramadwaiti Swami se enteró que los devotos habían comprado cilantro y que pensaban usarlo en las preparaciones del Festival. Él llamó a su habitación a los líderes de la cocina y los reprendió fuertemente: "El cilantro es horrible; es alimento para sudras." Evidentemente yo soy un completo sudra porque me fascina el cilantro, y parece que a aquellos devotos también les gustaba mucho. Pero, más que alimento para sudras, es evidente que a Paramadvaiti Swami simplemente no le gusta el cilantro. En «El Bhagavad-gita», Krishna afirma que lo que para alguien es veneno para otro es alimento. Al día siguiente, después de mangala aratik, yo salí del templo con la intención de cantar mis rondas al aire libre. El día apenas estaba despuntando. Caminé unos pasos afuera de la puerta del templo y me quedé maravillado al ver enormes manojos de cilantro, que los cocineros habían echado a la basura siguiendo la instrucción de gurudeva. Los exabruptos y ocurrencias del guru ya se habían convertido en dogma de fe.

miércoles, febrero 25, 2009

Gurus de Peluche # 4

por Astika das

LA INICIACION DE LOS SUDRAS

Bhakta Café —como ingeniosamente Hridayananda das Goswami bautizó a mi amigo Fausto Cantú Peña, director en la década de los 1970s del INMECAFE (Instituto Mexicano del Café, por sus siglas en español)— me invitó a un picnic dominical en uno de sus ranchos, el cual está situado en el estado de Morelos. En ese entonces yo vivía como bhakta en el templo de Bucho Montiel. Los bhaktas teníamos estrictamente prohibido asociarnos con karmis, pero el presidente del templo, RK, era de amplio criterio, y además sabía que yo no era susceptible de contaminarme más de lo que ya estaba, y por lo tanto me permitió asistir a la fiesta que el importante político mexicano organizaba en honor del famoso escritor norteamericano Alan Riding, autor del bestseller «Vecinos Distantes».

Ya entrada la noche regresamos al D.F. en uno de los coches de Fausto Cantú. El viajaba en el asiento delantero, junto al chofer, y yo —sentado en el asiento trasero— respondía a sus preguntas y, emocionado, le platicaba la experiencia que vivía en Bucho Montiel. Lo que a él más le asombraba era que alrededor de 60 devotos pudiésemos convivir debajo del mismo techo. Lleno de curiosidad, Fausto me preguntó: "¿Qué clase de personas viven en el templo?". Tengo que confesar que le mentí cuando le respondí que había muchos jóvenes como yo. La realidad era muy diferente. Además de RK, Brajendra Kumara y otros devotos más o menos educados, el resto de ellos no tenían mucho nivel.

Esta realidad se evidenció cuando Srila Prabhupada, durante una ceremonia de iniciación que celebró en el D.F. en 1975, le cuestionó a Hridayananda das Goswami: “¿Por qué me traes tantos sudras para iniciación?". Aunque este tópico sociológico parece irrelevante cuando hablamos de algo que no está basado en la identificación corporal, se vuelve relevante cuando vemos que al bhakti lo pueden entender realmente y sin sentimentalismos quienes son inteligentes, independientes y que no son fácilmente manipulables.

Y ese señalamiento que Srila Prabhupada le hizo a Hridayananada le debió servir como una orden para cultivar y educar devotos pensantes y con criterio propio en México. Pero Hridayananda no aprovechó esa oportunidad para servir correctamente a Srila Prabhupada, y se ha dedicado a cultivar la parte sentimentalista y fanática de quienes se acercan a él. Lo importante es que bailen como perritos y le demuestren fidelidad, lo demás puede esperar.

REPRESENTANTE DE DIOS CORAJUDO Y PREPOTENTE

Hridayananda das Goswami no inspiraba amor o ternura sino una mezcla de temor y solemnidad. Siempre exigía ser hospedado en las zonas más exclusivas de las ciudades que visitaba. En una ocasión, junto con los devotitos y los profesores del Gurukula yo le visité en una mansión campestre de Guadalajara que le habían alquilado.

Maharajá Hridayananda se mostró muy complacido por nuestra visita pues según Srila Prabhupada, el Gurukula representaba el semillero de donde saldrían los predicadores del futuro. Cuando llegamos a la mansión palaciega donde se hospedaba, alguien de su séquito de sirvientes le daba un masaje. Mientras tanto, los estudiantes y los profesores del Gurukula esperaban la aparición de aquella especie de semidios que recitaba de memoria cientos de versos de «El Bhagavad-gita Tal Como Es». Solemnemente se instaló en un colchoncito de borra de dos centímetros de altura forrado de tela de color azafrán y comenzó a recitar en sánscrito los primeros versos del Capítulo I de «El Bhagavad-gita Tal Como Es». Luego de recitar el verso le pedía a cada niño que lo repitiera . Cuando le llegó el turno a mi hijo Saunaka (Sri Krishna Murari), éste, completamente paralizado y mudo de temor, de puro miedo se hizo pipí delante de la concurrencia..

En otra ocasión, en el templo de Sri Sri Radha Modana Gopal, fuimos invitados todos los que formábamos parte del Gurukula a visitar a gurudeva a la hora del desayuno. El, furioso, exclamaba: “Los devotos son una bola de sudras que ignoran, que no saben atender al representante de Dios en la tierra". El presidente del templo de México, Brajendra Prabhu, se desgañitaba tratando de complacer al gurudeva, quien, no dejaba de quejarse: “Esta Halava está completamente fría. El dhal debe servirse en un pocillo especial. Esta absoluta negligencia es una ofensa contra el representante de Dios”. Poco antes, durante la clase del «Srimad Bhagavatam», HDG había hablado acerca del carácter humilde de los sadhus pero ahora, iracundo, despotricaba contra la incapacidad de los devotos. El presidente del templo, Brajendra Kumara, se veía lleno de ansiedad corriendo de un lado a otro de la amplia habitación que los devotos habían escogido para complacer a su exigente visitante.

ELENA PONIATOWSKA: EL CAMINO AL INFIERNO ESTA LLENO DE BUENAS INTENCIONES

Como siempre fui un ferviente admirador del Suplemento Cultural de la revista «Siempre», lo primero que hice cuando llegué de la provincia al D.F. fue visitar en su casa a Elenita Poniatowska.


Volví a visitarla en varias ocasiones ya siendo devoto de Krishna. Ella se impresionaba mucho porque yo usaba peluca para salir a la calle a distribuir los libros de Srila Prabhupada. Delante de sus hijas me pedía que me quitara la peluca y que les mostrara la sikha. En una de mis visitas le pedí que hiciera un reportaje para el suplemento cultural del «Novedades» sobre la visita al templo de México de Hridayananda das Goswami. Cuando al día siguiente Elenita llegó al templo de Bucho Montiel, Hridayananda das Goswami, en compañía de varios de sus discípulos, se hallaba comiendo prasadam. Aproveché ese tiempo para mostrarle el templo a Elenita. A esa hora, las cortinas del altar estaban abiertas. Cuando Elena vió las imágenes de mármol de Sus Señorias Sri Sri Radha Modana Gopal exclamó: “¡Qué figuras tan feas, parecen de cera!”. Yo no hice ningún comentario. Srila Prabhupada declara que la deidad es el aspecto más esotérico del proceso Hare Krishna, y si se supone que para los devotos es difícil comprender el aspecto arca-vigraha de Krishna, ¿qué se puede esperar de alguién que no canta Hare Krishna ni lee los libros de Srila Prabhupada, ni se asocia con sadhus, ni come prasadam? Sin embargo, cuando los devotos se enteraron por la crónica del «Novedades» de la opinión de Elena Poniatowska sobre la Deidad, la calificaron de demonia, de bruja pecaminosa.

Hridayananda nos recibió a Elena y a mí con una gran sonrisa y nos invitó a sentarnos en unos cojines frente a él. Elenita después de revisar con la mirada la habitación exclamó: “¡Que espantosa decoración!”. De inmediato, Hridayananda das Goswami salió en defensa de sus discípulos: “La hicieron los devotos. Ellos no son decoradores profesionales. Pero su intención de servir a su gurudeva es muy buena.”

martes, febrero 17, 2009

Gurus de Peluche # 3

por Astika das

Al leer la última entrega de «El Tambor Rugiente», en la cual queda al descubierto la posición wishi-washi de Hridayananda das Goswami, uno se explica el por qué del fracaso del Movimiento Hare Krishna. Agradezco que existan foros como este que nos permiten poner en evidencia a los nefastos personajes que frenaron el Movimiento que —según Srila Prabhupada— salvaría al mundo. En vez de eso se convirtió en una organización disfuncional, en una guarida de holgazanes que en los últimos años se han dedicado a dilapidar el patrimonio que heredaron de su maestro espiritual.

En la presente nota me limitaré a narrar algunas anécdotas personales relacionadas con Hridayananda das Goswami, quien —en Mayapur, West Bengala, India— le dio la iniciación harinama a mi hijo Sri Krishna Murari. Afortunadamente él rechazó todo vínculo con este funcionario de ISKCON que en el pasado se caracterizaba por denostar implacablemente todo aquello relacionado con el sexo pero que, gracias al fervor con que canta sus rondas, Krishna lo ha iluminado hasta el grado de convertirlo en el bienqueriente de la causa gay.

CON AMIGOS COMO ÉSTE

A principios de la década de los Ochentas, en un salón de las instalaciones del templo de Mayapur Chandrodaya Mandir, mi esposa, Bimala devi dasi fue sometida a un juicio sumario por “su santidad” Hridayananda das Goswami y un grupo de sus discípulos. En ese tiempo, Hridayananda das Goswami estaba furioso porque muchos discípulos de Srila Prabhupada desertábamos de ISKCON para buscar refugio bajo los pies de loto de Srila Sridhara Swami.

Bimala devi dasi me contó que delante de cincuenta de sus discípulos, Hridayananda das Goswami la humilló diciéndole que ella se casó conmigo solamente por mi genital. Yo no estaba presente en esa ocasión pues ya me hallaba en el asrama de Sridhara Swami, y hacía todo lo que estaba de mi parte para que mi esposa se fuera también allá. Mientras tanto, en ISKCON consideraban que debido a mi asociación con Srila Sridhara Swami y los devotos de la misión Sri Caitanya Saraswath Math, yo estaba contaminado y por lo tanto comisionaron a la madre Sita —la ex-esposa de Jagajivan das— para custodiar a Bimala devi dasi y evitar que se asociara conmigo.

Mi esposa se llamaba Madravati devi dasi en ISKCON, y era discípula de Pancadravida Swami. En Vrindavan posteriormente ella fue a visitar a un kaviraj. Iba en compañía de una devota italiana que fungía como su guardaespaldas para evitar que yo me acercara. A pesar de la renuencia de la devota italiana, yo me subí en la riksha que las transportaba y le prediqué todo el camino sobre escapar de ISKCON y asociarse con los devotos de Sridhara Swami. Al fin lo logré. Ella se unió al Math de Srila Sridhara Swami y yo conseguí su iniciación de manos de él.

SRILA SRIDHARA SWAMI ES MALO

Mi hijo Sri Krishna Murari vivió en Vrindavan, India, de los 8 a los 14 años. Srila Prabhupada nos pidió a todos sus discípulos que lleváramos a nuestros hijos al Gurukula de Vrindavan, India, para que emprendieran la vida devocional desde la más tierna infancia. Después de la partida de Srila Prabhupada las cosas se comenzaron a deteriorar, y lo que se había planeado como “el semillero de los futuros predicadores” se convirtió en una guarida de homosexuales y fanáticos. Cuando yo me di cuenta de esto traté de sacar a mi hijo del Gurukula, pero varios de los principales líderes de ISKCON me sometieron a un juicio sumario en las instalaciones del templo de Vrindaban e impidieron que sacara del Gurukula a mi hijo, Sri Krishna Murari.

Dhanurdhara Swami, director del Gurukula de Vrindavan, me pidió que me presentara en su oficina después del prasadam de la mañana. En la oficina se hallaban Bhurijana das, Ananta Deva das, el mismo Dhanurdhara Swami, y otros funcionarios de ISKCON a quienes no recuerdo. Ellos me dijeron que no podía sacar del Gurukula a mi hijo porque yo estaba contaminado por las enseñanzas de Sridhara Swami, y que por lo tanto, en vez de ayudar a mi hijo lo contaminaría. En ese momento yo debí haber acudido a las autoridades judiciales de India y solicitar la extradición de mi hijo, pero me sentía impotente.

Lo único que hice fue acudir a la habitación de mi hijo con la intención de despedirme de él. Los líderes de ISKCON le habían lavado el cerebro a mi hijo diciéndole que por asociarme con Srila Sridhara Swami yo me iría al infierno, que la energía ilusoria de Krishna me había atrapado en sus redes, y que tenía prohibido asociarse conmigo. Yo me consolé viendo que él estaba satisfecho en su servicio como pujari de las Deidades del Krishna Balarama Mandir.

VA DE NUEZ

Al año siguiente volví a Vrindabana, pero los devotos del Krishna Balarama Mandir me informaron que los niños del Gurukula habían viajado a Mayapur para celebrar Gour Purnima. Me fui a Mayapur a buscar a mi hijo. Para entonces ya no necesité convencerlo de abandonar ISKCON. Él ya se hallaba completamente insatisfecho con la atmósfera que privaba en la organización que fundara Srila Prabhupada. Antes de decirle yo nada, él me pidió que lo sacara del Gurukula y que lo llevara conmigo. Entre los dos planeamos una estrategia: Le diríamos a su gurudeva, Hridayananda das Goswami, que viajaríamos de vacaciones al sur de India.

Se nos informó que Hridayananda das Goswami y un nutrido grupo de sus discípulos se hallaban reunidos en uno de los salones del Sri Chandrodaya Mandir. En efecto, cuando Sri Krishna Murari y yo entramos al salón donde se celebraba el istagosthi, un grupo como de cincuenta devotos escuchaban absortos las gracejadas de su gurudeva. Al vernos entrar, haciendo alarde de su sentido del humor y de su manejo del idioma español, Hridayananda das Goswami exclamó: “Ah, de tal palo tal Astikito”. Los discípulos celebraron con risotadas la gracejada de gurudeva. Luego, desviando su atención hacia mí, preguntó: “¿Y qué planes tienes, Astikito?”.

Yo le respondí que al día siguiente, Sri Krishna Murari y yo viajaríamos al sur de la India. Haciendo una de sus acostumbradas rabietas exclamó: “Pero aún no termina el curso académico de Gurukula. Aún hay una semana de clases”. Para apaciguarlo, le respondí que yo viajaría solo y que en una semana regresaría por Sri Krishna Murari.

Murari y yo salimos del istagosthi y corrimos para escaparnos de ISKCON. Cruzamos el Ganges y nos instalamos en el asrama de Srila Sridhara Swami. Murari y yo habíamos acudido al istagosthi de Hrdayananda para hacer correctamente las cosas. Pero en ISKCON lo único que funciona es la mentira, y por eso tuve que recurrir a esa mentira piadosa para rescatar a mi hjo. ¡Qué tenía que entremeterse Hrdayananda en mis funciones como padre de familia!

Una vez en Navadvipa, Bhakti Kusum Asrama me llevó a una reunión que se celebró en el pequeño brazo del Ganges que pasa cerca de Kolerganj Math. Ahí yo le confesé a Sagara Swami que me sentía mal por estar sacando del gurukula a mi hijo, pues Srila Prabhupada le pidió a sus discípulos que nuestros hijos estuvieran allí. Sagara Swami respondío: "En ISKCON ya no existe el Gurukula, pues Gurukula significa la casa del guru y en ISKCON ya no hay guru pues se dedican a blasfemar en contra de Sridhara Swami". Después de esa breve explicación me quedé más tranquilo. Govinda Maharaj también le planteo mi preocupación a Srila Sridhara Swami, y él dijo: "No tiene porqué preocuparse. Él y Bhakti Kusum Asrama no fueron al gurukula y ahora son buenos devotos."

EL NEFASTO DHANURDHARA

En realidad, yo desconfié todo el tiempo de Dhanurdhara Swami. El tiene algo de autista. En una ocasión yo llegué a la habitación de mi hijo, Sri Krishna Murari, en el edificio del Gurukula, y me sentí muy mal al ver que mi hijo tenía tiña en la cabeza. Yo me quejé amargamente con Dhanurdhara Swami; le dije que en México esa enfermedad sólo se daba entre el lumpen, entre la gente más desprotegida de la sociedad mexicana, y que era por falta de higiene. Él me respondió: "Lo que pasa es que Murari es un gran devoto, es un avadhuta. A él le interesa muy poco la higiene."

Yo me sentí muy mal por la respuesta de Dhanurdhara e inmediatamente me dirigí a la habitación de Tamal Krishna Goswami, quien ese año era la autoridad máxima del festival de Vrindaban. A diferencia de la habitación de mi hijo, la habitación de Tamal Krishna Goswami parecía un espejo de limpia. Él era custodiado por dos sirvientes; uno cuidaba la entrada de la habitación y el otro lo acompañaba dentro de la habitación. Cuando le planteé mi queja se mostró muy indignado y mandó llamar a Dhanurdhara Swami. Más tarde apareció furioso Dhanurdhara Swami en la habitación de Murari, y me reclamó: "¿Por qué me acusaste con Tamal Krishna Goswami? Yo le respondí que no tenía ninguna otra salida.

BLASFEMIAS EN CONTRA DE SRIDHARA MAHARAJA

Cuando le dije a Hridayananda Maharaja que no me llevaría conmigo a Sri Krishna Murari al sur de India, sino que regresaría por él en una semana, mi respuesta pareció complacerlo pues esbozó una enorme sonrisa de satisfacción, y en seguida continuó con su disertación: “¡Ha…sí. Estábamos en que Sridhara Maharaja desea robar la obra de Prabhupada. Él ambiciona sus discípulos, sus asramas.” Los discípulos de Hridayananda das Goswami asentían con la cabeza a las declaraciones de su gurudeva. Sin embargo, yo sabía que todas esas declaraciones eran completamente falsas pues el propio Srila Prabhupada le pidió Srila Sridhara Swami: “Tú no tienes que ir a Occidente. Yo me encargo de traer a los occidentales, y tú les predicas. Construiremos un elevador para que no batalles con tus piernas al subir por la escalera”. Sin embargo, Srila Sridhar Maharaja rechazó la propuesta de Srila Prabhupada; a él no le gustaban las multitudes. Él prefería hablar hari-katha con dos o tres amigos en la intimidad de su habitación.

Yo me sentía rabioso al escuchar las calumnias de Hridayananda das Goswami en contra de Srila Sridhara Swami. Sin embargo también me sentía impotente, como cuando los líderes del Gurukula me sometieron al juicio sumario en el Krishna Balarama Mandir y me impideron llevarme a mi hijo. La única salida que tenía era fingir demencia pues de lo contrario mi vida peligraba.

(Continuará)

lunes, enero 26, 2009

Gurus de Peluche # 2

por Astika das

POZOLE PARA UN EXTRAÑO

Narasingha Maharaj, como es debido, ocupaba la cabecera de la mesa. La cabecera del lado contrario estaba ocupada por el anfitrión, Janardana Prabhu. A mí me acomodaron entre Hrisikesa Prabhu y Parvata Maharaja. Enfrente de mí estaban sentados los dos acompañantes de Narasingha Maharaj —Madhava Maharaj y Jajadev das Prabhu. Me imagino que mí no esperada aparición cambió el sesgo de la conversación. De alguna forma, yo debía justificar mi presencia en un lugar donde no había sido invitado.

Debido a que los distinguidos invitados no hablaban español, el idioma inglés era obligado. De vez en cuando, para regocijo de la concurrencia, con un insuperable acento gringo, Maharaja soltaba alguna gracejada en castellano: "El pozole ser rico". La concurrencia, al unísono, festejaba la ocurrencia. A mí me hubiera gustado saber qué puntuación, en una escala del 1 al 10, los distinguidos huéspedes, le darían a mi dominio del idioma inglés. Según yo, merezco 6, pero generalmente soy demasiado condescendiente conmigo mismo.

Cuando yo me expresaba, notaba que Maharaj fruncía levemente el entrecejo e inclinaba la cabeza en la dirección en que yo me encontraba, mostrando que hacía un esfuerzo por comprender lo que yo trataba de decir. Yo repetía nuevamente lo que acababa de decir, pero esta vez alzando más la voz y tratando de mejorar la pronunciación: "R.K. did not come because he is attending a Buddisth meeting in México City. He called me this morning explaining that he will be coming tomorrow morning". (Estimado lector, ¿qué calificación merezco en una escala del 1 al 10?) Maharaj entonces desfruncía el entrecejo y asentía.

Percibí que tanto los comensales como los jóvenes que servían se mostraban suspicaces porque mi actitud y mi tono de voz no mostraban la sumisión que se supone se debe mostrar al hablarle a un Maharaj tan excelso como el que estaba frente a mí. Supuestamente yo debía utilizar un tono de voz más amable, con inflexiones de voz más pronunciadas, y no hablar de tú a tú con alguien que se supone ocupa una posición mucho más exaltada que la mía. Con mi actitud, yo no sólo demostraba irreverencia hacia un superior, sino que desmitificaba la jerarquía que ellos le atribuían al distinguido Maharaj que con su presencia honraba a Huejutla.

TU ARTE Y MI ARTE

Cuando declaré que para sobrevivir me dedicaba a vender arte, Jayadeva Prabhu respondió que, desgraciadamente, él y Madhava Maharaj hacían lo mismo.

—¿Qué clase de arte? —le pregunté yo con curiosidad.

—De todo —Jajadev respondió desganado y con su acostumbrada sonrisa lacónica-despectiva-condescendiente. Me hubiera gustado que Jayadev se portara un poco más "...compasivo, poético, alegre", que Srila Prabhupada explica son algunas de las 27 características que distinguen al devoto de Krishna.

—¿En dónde venden arte? —le pregunté luego con sincera curiosidad.

—En todas partes —respondió con su acostumbrada sonrisita.

Cuando les dije que yo vendía arte en la ciudad de México, Prabhu Jajadev exclamó: "La ciudad de México debe ser horrible". Yo le respondí que no, que tiene sus cosas horribles pero que también tiene sus cosas hermosas. "De hecho —le dije— yo pienso retirarme pronto de vender arte, no porque no me guste o la gente sino porque ya tengo 64 años y deseo dedicar la poca energía que poseo en distribuir los libros de Srila Prabhupada, y pienso que el D.F. es un campo excelente de prédica. Srila Prabhupada comenzó su misión de prédica en Nueva York, no en Huejutla".

EL JOVEN MADHAVA MAHARAJA

Narasingha Maharaj dijo que el sannyasi joven —Madhava Maharaj—, quien ahora tiene 34 años, le acompañaba desde los 18 años. Yo le respondí que yo ya lo conocía. Quince años atrás yo había visitado el asrama —el lugar sagrado donde Caitanya Mahaprabhu, en compañía de sus asociados íntimos celebraba kirtanes nocturnos. En ese sitio, Narasingha Maharaj y Tripurari Swami tenían un pequeño asrama, y yo solía visitarlos en compañía de Paramadwaiti Swami.

De hecho, Madhava Maharaj en su adolecencia me sirvió de ejemplo práctico para entender las palabras de Srila Prabhupada cuando se refiere a que el proceso de bhakti yoga es tan poderoso que los jóvenes pierden el interés en los centros nocturnos, en la bebida, en los cigarrillos, en el cine, y se dedican en cuerpo y alma al servicio devocional. No obstante, Madhava Maharaja, después de dedicar tantos años a la práctica del servicio devocional no se veía jovial y entusiasta.

MARK TWAIN:
ORIENTE ES ORIENTE Y OCCIDENTE ES OCCIDENTE

Aparentemente la fusión de Oriente y Occidente que Srila Prabhupada pretendía aún no se logra. Los occidentales podemos disfrazarnos de Hare Krishnas pero los orientales descubren que eso es sólo una mera pose. Por esa razón, cuando durante los festivales religiosos los occidentales —enfundados en la indumentaria devocional que recién adquirimos en Loi Bazhar, y cargando costosísimas cámaras fotográficas— caminamos por las festivas calles de Vrindaban, los vrajavasis nos gritan: "Red monkeys".

Maharaj Madhava me hizo recordar a los red monkeys de Vrndavana. Ataviado con un yogui-pant de color azafrán, y una bata —también de color azafrán— que le colgaba hasta debajo de las rodillas, daba la impresión de alguien que se dispone a participar en una pasarela de moda. Me dio la impresión de que no estaba totalmente en sincronía con la vida de renunciante.

Srila Prabhupada tuvo que utilizar muchos trucos para atraer a los occidentales a la Conciencia de Krishna. Él sabía que si presentaba en Occidente la Conciencia de Krishna tal y como se practica en Oriente, ningún occidental se hubiera sentido atraído. Por eso instauró el Prasadam, el Festival Dominical, música exótica, ritos de fuego participativos, vestimentas hindúes, etc. En mi caso fueron un gran atractivo. Recuerdo la primera vez que vi en la Zona Rosa a una chica ataviada a la usanza Hare Krishna. Quedé poderosamente atraído a ella. Hasta comencé a tener fantasías con ella: "Que padre sería estar en un cuarto con ella, y poco a poco, suavemente, despojarla de esa enorme tela" (en ese entonces yo desconocía que esa tela se llama sari).

(Continuará)

sábado, enero 03, 2009

Gurus de Peluche # 1

por Astika dasa

Narasingha significa mitad hombre / mitad león. Narasingha es el título que Srila Sridhara Swami le dio a Jagatguru Swami, luego que éste, decepcionado de los malos manejos administrativos de sus hermanos espirituales, abandonó ISKCON —la misión que fundara en Nueva York, en 1965, su maestro espiritual A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada— y buscó refugio en la misión Sri Caitanya Sarasvata Matha.

La primera vez que visité la India, en marzo de 1977, al descender del autobús que me transportó de Calcuta a Mayapur, el primer devoto occidental que divisé en el Holy Dham fue precisamente Jagatguru Swami. En ese entonces él era un flamante sannyasi que apenas el año anterior había recibido la orden de renunciación de parte de Srila Prabhupada. Recuerdo que calzaba vistosas sandalias hindus de madera, y en el antebrazo llevaba ceñido un kavacha —que es un pequeño adminículo de plata que contiene tierra del santo dham.

Su personalidad era la de un hombre inquieto, extravagante, no precisamente sumiso. De no haber sido rescatado de las redes de maya por el movimiento de SKT de Caitanya Mahaprabhu, seguramente hubiera sido un aguerrido hombre de negocios.

En la víspera de mi primer viaje a la India, los devotos de México Mandir me recomendaron que al pasar por Nueva York comprara algunos adminículos electrónicos pues los hindúes se atraen poderosamente a esa clase de cachivaches y fácilmente se puede negociar con ellos. Siguiendo el consejo de los devotos mexicanos, en Nueva York compré una grabadora Sony. Curiosamente, no fueron los hindúes quienes me compraron la grabadora Sony, sino que fue precisamente Jagatguru quien me compró el aparato con la intención de a su vez negociarlo más adelante.

En otra ocasión, mi hijo Sri Krishna Murari y yo visitamos Vrindaban, India. Murari asistió al Gurukula de Vrindaban desde los 8 hasta los 14 años. Cuando volvió conmigo a la India debía tener ya 18 años, y él deseaba volver a visitar el lugar sagrado que para él significaba tantas cosas. Para ese entonces yo ya había desertado de ISKCON y me asociaba con los devotos de la Sri Caitanya Sarasvata Matha, leía los libros de Su Divina Gracia Srila Sridhara Swami, y por lo tanto era indeseable en ISKCON, pues —según los devotos de ISKCON— todos aquellos devotos que viviéramos afuera de ISKCON, y que nos asociáramos con algún hermano de Srila Prabhupada, estábamos en maya.

Estando satanizados en ISKCON, Sri Krishna Murari y yo buscamos refugio en la Misión Caitanya. Jagatguru fue quien nos atendió en esa ocasión y, además de hospedarnos, nos invitó a asistir con él al Kumbhamela. Desgraciadamente no fuimos con él, pues teníamos programado un viaje a Navadwip para recibir darshan de su santidad Sridara Maharaj.

DE BRAHMACARI PESADO
A PROSPERO HOMBRE DE NEGOCIOS

Jagatguru y yo somos hermanos espirituales; los dos recibimos las dos iniciaciones de Srila Prabhupada. Sin embargo, él decidió hacer su residencia en India, donde ha vivido casi cuarenta años, y yo sigo viviendo en Occidente. Además, él recibió la orden de Sannyasa de Srila Prabhupada y yo sigo siendo un mal grihastra.

También tuve la oportunidad de revisar el hermoso libro «Kumbhamela» que es de la autoría de Narasingha Maharaj, el cual es una colección de maravillosas fotografías que le permiten al lector, así sea de manera parcial, conocer el principal festival religioso de la India. En algunas ocasiones también leí algunos números de la revista «Clarion Call», donde Narasingha Maharaj colaboraba.

De alguna forma Narasingha Maharaj y yo tenemos varias cosas en común, por eso me sentí muy contento cuando por teléfono RK me informó que Parvata Maharaj le había comunicado que el 29 y el 30 de diciembre del 2008, Narasingha Maharaja estaría de visita en la casa de Janardana Prabhu, en Huejutla, Hidalgo.

Janardana trabajo dos años como maestro de asrama en el Gurukula de México, del cual yo era el director. Recuerdo muy bien que una noche él y su esposa Bhadra tuvieron un agarre campal, y yo tuve que llevar a la terminal de autobuses a Prabhu Janardana y a su hijito Hrisikesa, quien en ese tiempo debe haber tenido dos años de edad.

Ya adolescente, Hrisikesa das visitó India en compañía de otros devotitos, Mandali Bhadra, Vidura Prabhu, Iswara das. De regreso de la India, me visitaron en mi casa del DF y muy emocionados me contaron algunas de sus experiencias. Seguramente en ese viaje Hrisikesa hizo amistad con Narasingha Maharaja.

Como RK fue sannyasi y vivió en Los Angeles, tuvo la oportunidad de convivir más que yo con Narasingha Maharaja. Me dice que viajaron juntos varias veces, en Hawaii e India, y RK le compró algunos cachivaches hindúes que muy orgulloso me mostraba a mí.

Por consiguiente, RK pensaba que la visita de Narasingha Maharaja a Huejutla representaba una excelente oportunidad para asociarnos. Me informó que del 27 al 29 de diciembre él asistiría a un retiro de meditación en Las Lomas de Chapultepec, pero que el 30 viajaría en su Jeep nuevo a Huejutla. También me informó que el martes 29, Narasingha Maharaja dictaría una conferencia, y que el miércoles 30 habría un picnic. Con su acostumbrada actitud antisolemne me confesó que él prefería asistir sólo al picnic. Acordamos que yo viajara en autobús a Huejutla. Él le envió un correo a Hrisikesa pidiéndole toda la información relacionada con la visita de Narasingha Swami a Huejutla.

ALGUNOS AROMAS EXTRAÑOS
COMIENZAN A PERCIBIRSE

RK me dio el teléfono de la casa de Hrisikesa diciéndome que me comunicara con él para informarme acerca del programa. Mi primera inquietud surgió cuando Ruth, la esposa de Hrisikesa, contestó el teléfono y al yo preguntarle acerca del programa relacionado con la visita del Swami, ella me confesó que no estaba informada de nada. En sus respuestas a mis preguntas no se advertía la más mínima cordialidad. Le pedí el teléfono de su suegro, Janardana, y me respondió que no lo sabía.

Era completamente extraño que después de 7 años de matrimonio con Hrisikesa (a quien conoció mediante el internet) no supiera el teléfono de su suegro. Sobre todo cuando viven en un pueblito de 50,000 habitantes (claro que la densidad de la población no es proporcionalmente inverso al nivel de comunicación entre la gente, pues en megalópolis como el DF y Nueva York mucha gente sabe perfectamente el # telefónico de sus familiares).

Ruth me pidió esperar en línea mientras buscaba el # telefónico de su suegro. Mientras buscaba el # telefónico se escuchaba como si estuviera revolviendo una canasta llena de papeles. Después de su afanosa búsqueda me dio un número telefónico. Le pregunté que cómo estaba el clima en Huejutla, y de mala gana me respondió que caluroso. Marqué al # telefónico que Ruth me acababa de dar; contestó una voz adolescente y me dijo que no conocían a ningún Janardana.

Para llegar a Huejutla por autobús primero hay que viajar una hora por una excelente autopista a La Bella Airosa (Pachuca), y luego serpentear durante 6 horas de subida por una carretera sinuosa y estrecha, y luego de la misma forma ondulante bajar otra hora. Cuando le pregunté a Hrisikesa por la mejor línea de autobuses, él le puso tres palomitas de excelencia a ADO. Sin embargo, como era la temporada de fin de año en ADO no había asientos, y tuve que viajar hasta Pachuca por Estrella Blanca, y en otro autobús de la misma línea hasta Huejutla.

Al internarme por la Huasteca Hidalguense y recordar la película de Cuarón que había visto la noche anterior en un cine de Perisur, pensaba que películas como «Rudo y Cursi» no logran captar la realidad de la población asiática y surrealista de este país, y se quedan en pálidos intentos de mentes fresas de la Zona Rosa por concebir una realidad tan compleja como la mexicana.

Lo bueno de haber escogido Estrella Blanca y no ADO, es que cuando pregunté en la estación de autobuses por la dirección de Janardana, mi interlocutor me respondió: “Nomás cruce la calle, coja el callejón que está junto a la taquería, y como a cien metros, en el portón verde, ahí mero es”.

La casa de Janardana das es un verdadero palacio hindú, un bunker esotérico de cuatro pisos. En la planta baja, al cruzar la verja, está la casa del perro guardián, un pastor alemán que está encadenado a su perrera, y que al ver entrar a uno no se inmuta; en seguida hay una casa muy modesta, típica de la región, en la cual vive el patriarca de la familia Hernández —el papá de Janardana—, un anciano de 104 años de edad. Enfrente de la casa del patriarca de la familia Hernández hay una estancia rústica, con piso de finito, con techo de palma, una mecedora, un mostrador y un teléfono para atender los pedidos de los clientes. Al fondo de la planta baja del bunker está la panadería de Janardana, “La Panadería Casera”. En una flotilla de camionetitas Nissan con su camper, surten de pan a los restaurantes, cafeterías, y panaderías de la población.

Tan pronto ingresé al bunker de Prabhu Janardana, varios panaderos se me acercaron para interrogarme. Cuando les aclare que era amigo del patrón y que venía de visita, suavizaron sus rostros adustos y señalaron hacia una enorme puerta de madera fina y pesada que conducía al interior de la casa. Éste era muy opulento y contrastaba notablemente con el ambiente de miseria y carencias que se respira por las calles de Huejutla. La construcción estilo hindú es muy sólida. Los muros deben medir 5 ó 6 metros de altura; son muy blancos; los entrepaños de los muebles son de madera fina, parecen de caoba; en la cocina, varias muchachas muy jovencitas, vestidas con el atuendo típico de la región, hablaban en nahuatl y reían todo el tiempo. Contar con un ejército de mucamas indígenas es un lujo que no se puede dar ni Obama.

Janardana Prabhu debe haber aumentado treinta o cuarenta kilos durante los treinta años que han pasado desde que trabajaba conmigo en el Gurukula de Guadalajara; ataviado con kurta y dhoti blanco, luce como un Maharaja hindú —en México en vez de decir maharaj, todo mundo dice “marajá”, seguramente por comodidad eufónica— que sin ninguna dificultad podría entrar al templo del Señor Jaggannath, en Orissa. A mataji Bhadra, la esposa de Janardana das, le dio mucho gusto verme después de 5 años.

Janardana das le pidió a Bhadra y a la servidumbre aborigen que me sirvieran prasadam. En un plato grande de acero inoxidable me sirvieron dos subjis y un arroz blanco, y en un platito hondo me sirvieron el postre, un exquisito flan con piñones y pasas. El suntuoso banquete de prasadam bien compensaba la austeridad del viaje del D.F. a Huejutla, Hidalgo, en el corazón de la Huasteca Hidalguense que había durado casi 8 horas.

Janardan Prabhu lucía radiante por ser el anfitrión de tres distinguidos vaisnavas —Narasingha Maharaj, Mahadava Maharaj, quien es su discípulo, y Jayadev Prabhu, discípulo de Srila Prabhupada. Cuando le pregunté por sus huéspedes a Prabhu Janardana, él me respondió que ya se habían retirado a sus habitaciones, que después de un largo viaje internacional estaban fatigados.

Durante la sobremesa Janardana Prabhu hizo una apología de la personalidad de Narasingha Maharaj: “El es un devoto muy avanzado y no se comporta como los devotos de ISKCON de otra época; nuestra relación es muy familiar; todo el ambiente es muy relajado”. Luego llevándose ambas manos al lado de su cara estilo entre nahuatl y morisco-hindú, añadió: “Maharaja posee una visión muy amplia, muy generosa, no es rígido como la cosa era antes”. “Es más —muy entusiasta añadió Janardana—, en el sur de la India Maharaj tiene un asrama muy bonito; este año mis hijas estuvieron por alla- En el asrama tiene instalaciones de primera clase; él mismo da clases de natación y de surfing”. Janardana dijo esto último con el éxtasis que antiguamente se hubiera dicho: “Maharaja distribuyo doscientos «Bhagavad-gitas» pasta dura”.

Cuando Janardana das mencionó las clases de surfing, que en su asrama del sur de la India daba Maharajá Narasingha, recordé una de las 18 caminatas que componen el libro «La Vida Proviene de la Vida», donde —al observar surfeando en las olas de la costa de California a unos jóvenes— Srila Prabhupada pregunta: “¿Qué es lo que están haciendo ellos?”. Uno de sus discípulos le responde; “Están surfeando”. A lo que Srila Prabhupada responde: “Ellos no están surfeando, ellos están sufriendo”.

En ese momento recordé que en mi maletín llevaba «El Periódico de Saltillo», una publicación mensual que publica mis artículos. Le comenté a Janardana que yo recordaba que a su hijo Hrisikesa le interesaba el periodismo, y que me gustaría conocer su opinión sobre mi articulo “El Tec. de Monterrey y el Quijote”, que apareció en su última edición. Janardana me respondió que a la que le gustaban ese tipo de publicaciones era a su esposa, la madre Bhadra. Entregándole el periodiquito a la mataji Bhadra, le señalé la página donde aparece mi artículo, y le pedí que lo leyera, que me diera su opinión, y que me lo regresara, pues necesitaba la referencia del correo electrónico del periodiquito. La madre, de muy buena gana, cogió el periodiquito, prometió leer mi artículo, darme su opinión y al día siguiente regresármelo.

Antes de despedirme de Prabhu Janardana le pregunté cuál sería el programa del día siguiente. Él me dijo que todo era muy informal, muy familiar, que todavía no había nada establecido; sin embargo, me aconsejo que no llegara muy temprano: “Yo trabajo casi toda la noche, y me levanto hasta las 10 de la mañana”.

EL SADHANA ES PARA PRINCIPIANTES,
NO PARA LAS ALMAS AVANZADAS

Tengo la costumbre de salir a caminar todas las mañanas a las 6.30, y bajé desde el cuarto piso del Hotel Plaza hasta la recepción para de allí caminar por los alrededores de Huejutla cantando el santo nombre de Krishna. Ingenuamente le pregunté a Eliseo, el recepciónista del Hotel Plaza, si habría alrededor algún lugar solitario donde yo pudiera meditar. Él me sugirió que caminara hacia el centro del pueblo; yo pensé que a esa hora la gente comienza a caminar y que mejor sería caminar en la dirección contraria. Cuando le revelé mi mente a Eliseo, éste me dijo: “No, allá es muy peligroso. Hay muchos que se drogan; mejor camine hacia allá, y con su índice señaló hacia el centro de Huejutla”.

A pesar de que llevo más de treinta años cantando el santo nombre, la mente no deja de atacarme. En «El Bhagavad gita Tal Como Es», Srila Prabhupada explica que nuestra mente puede ser nuestro mejor amigo o nuestro peor enemigo. Y, en realidad, el canto del santo nombre es una forma de aquietar la mente, de hacerla nuestra amiga. Mas al ver las destartaladas calles de Huejutla —horadadas, diría un amigo culto—, le daba gracias a Krishna que tres de mis cuatro hijos no vivan en este país. De cada poste de luz colgaban pregones mostrando a los candidatos de los tres partidos políticos: “Para que ganes más, vota por tal y tal”, “Para que Vivas Mejor”, “Por un Nuevo Huejutla”. La misma cantaleta desde hace siglos, y sin embargo cada día hay más ansiedad, menos cordura, y más desesperanza entre la gente. Después de caminar 8 ó 10 cuadras se acababa el centro del pueblo y comenzaban los suburbios. Las construcciones eran muy elementales; aún se ven muchos huertos con naranjos, papayos y otros árboles propios de la Huasteca. En realidad, comparado con la mayoría de la población hidalguense, Janardana Prabhu vive como un emperador.

A mi lado pasaban campesinos que vestían pantalones y blusas de manta cruda y calzaban huaraches. Cuando yo, en español, les daba los buenos días, ellos respondían en un español que denotaba que no era su lengua madre. Ellos aún no ingresan al mundo de los aparentes problemas por no hablar varios idiomas, por no leer tantos libros anualmente, y por no poseer computadora. El paisaje en la Huasteca Hidalguense es hermosísimo. En medio de colinas circundantes, Huejutla aparece sacado de un cuento de hadas. Sin embargo, en esa villita de apariencia bucólica hay tráfico de drogas, corrupción política, prostitución, alcoholismo, analfabetismo, un deseo incontrolable por abandonar esa aparente tranquilidad bucólica y trasladarse al espejismo de las grandes ciudades, o de pasar a USA.

EL SERVICIO DEVOCIONAL MEZCLADO

No dejo de seguir identificándome con el cuerpo. Aún me es imposible trascender mi condición de mexicano. Me gustaría llegar a cantar puramente el santo nombre. Lo que me consuela es que mi maestro espiritual dice que sólo hay una manera de perfeccionar el santo nombre de Krishna, y esa manera es seguir cantando. Por esa razón, yo decidí cantar diariamente 18 rondas, y no las 16 reglamentarias. A pesar de que los devotos de la Sri Caitanya Sarasvata Matha declaran que no hay que atormentarse —que si uno es incapaz de cantar 16 rondas, por lo menos debe cantar 4—, también afirman que es más efectivo cantar sinceramente aunque sea una sola vez el santo nombre que cantar como perico 16 rondas.

Srila Sridhara Swami en alguno de sus maravillosos libros dice que cantar mecánicamente equivale a disparar con balas de salva. Estas y otras elucubraciones similares me atacan mientras canto el santo nombre. Aunque sería mejor parar el flujo de conciencia y únicamente repetir puramente HARE KRISHNA, HARE KRISHNA, KRISHNA, KRISHNA, HARE HARE, HARE RAMA, HARE RAMA, RAMA RAMA, HARE HARE. De cualquier forma prefiero esta clase de elucubraciones a perder el tiempo sentado frente a la TV.

LA MISMA HISTORIA DE TODOS LOS MATHS

En la casa de Janardan Prabhu todavía todo estaba muy quieto cuando llegué a las 9 de la mañana. Sólo en la cocina había movimiento. Tres jovencitas —no la servidumbre nahuatl, sino una de las hijas de Janardan Prabhu, su nuera y una invitada— y un jovencito, muy concentrados cocinaban el almuerzo para los distinguidos huéspedes. Les saludé en voz alta pero ellos respondieron mi saludo de forma displicente. Después de todo, yo no formaba parte de la comitiva de huéspedes distinguidos. Yo desconozco si los ufanos bhaktas sabían que yo soy discípulo de Srila Prabhupada, que durante 6 años dirigí el gurukula de México, que Prabhu Janardana trabajó bajo mi dirección dos años en el Gurukula, que en «El Srimad Bhagavatam» se dice que cuando alguien llega a tu casa, incluso si es tu enemigo, se le debe ofrecer una estera de paja y un vaso de agua.

Sin embargo, los hacendosos bhaktas me miraban con tanta desconfianza, con tanta reticencia, que yo comencé a sospechar que mi presencia era indeseable en el satsanga de Huejutla. En ese momento me di cuenta que Parvata Maharaj cometió una grave indiscreción al informarle a RK de la convivencia en Huejutla, pues RK entendió que se trataba de un programa de prédica y no de una reunión privada entre la familia Hernández —o sea la familia de Janardana Prabhu (o Chucho, como de cariño le dice su familia)— y Narasingha Swami, Madhava Swami, Jajadeva Prabhu, y el propio Parvata Swami.

En «Sri Guru y Su Gracia», Srila Sridhara Swami dice que para el guru es más agradable reunirse en privado con sus discípulos, sin la presencia de sus hermanos espirituales, porque los discípulos lo ven como el representante de Krishna. En cambio el hermano espiritual lo trata de tú a tú, y eso puede confundir a los discípulos.

La misma actitud celosa, reticente que mostraban los jóvenes que preparaban el almuerzo de Narasingha Maharaj, la he observado en los discípulos de Govinda Maharaj, de Paramadwaiti Maharaj y de Asrama Swami. Todos los grupos de vaisnavas que conozco actúan de la misma forma porque en entrenamiento es similar.

Eventualmente yo asisto a desayunar con un grupo de amigos karmis que se reúnen los sábados en el mezzanine de Sanborns de Insurgentes (cerca del Teatro de los Insurgentes). El Grupo se llama GANAS (Gente de Alto Nivel Amigos de los Sábados). Cuando me ven llegar, a pesar de que saben que soy Hare Krishna, que no como carne, ni huevo, ni pescado, que no pertenezco —como ellos— a ningún partido político, a pesar de todas esas diferencias, cuando eventualmente me aparezco en esas reuniones, todos esos KARMIS, COMEPERROS, y DEMONIOS, se llenan de júbilo, me abrazan, me preguntan por qué me había ausentado durante tiempo.

En cambio, cuando los devotos me ven llegar, se sienten ofuscados porque saben que —a diferencia de muchos de ellos— yo regularmente leo la literatura vaisnava, canto diariamente 18 rondas; hago todas esas cosas que a pesar de que Srila Prabhupada las recomendó, a ellos les resultan odiosas.

Para los karmis, yo resulto ser un personaje interesante y curioso; muchas veces, después de que escuchó durante horas sus propuestas para arreglar el mundo, ellos me preguntan: “¿Y tu qué opinas?”. Y cuando opino me prestan mucha atención. En cambio, a los devotos les molesta mi presencia porque saben que leo los libros de Srila Prabhupada, que poseo un pensamiento independiente, que no soy borrego como ellos —que rechazaron la borregada de los karmis para sumarse a la borregada de los Hare Krishnas.

LA VERDAD NO PECA PERO INCOMODA

Curiosamente, entre los jóvenes que preparaban el almuerzo de los visitantes a la casa de Prabhu Janardana estaba Ruth —la esposa de Hrisikesa— quien un día antes, por teléfono, me había dicho que ella no estaba enterada del programa. No me pidieron que me sentara, no me ofrecieron nada de comer, me vieron con desconfianza. Cuando les volví a preguntar cuál era el programa, me respondieron que Maharaja estaba indispuesto. Esa misma respuesta la he escuchado miles de veces entre los discípulos de los gurus del movimiento Hare Krishna ¿Por qué todos los Maharajas del mundo siempre están indispuestos? Si Srila Prabhupada hubiera estado indispuesto nunca hubiera viajado; hubiera permanecido en Calcuta comiendo chapatis. Pero si eso hubiera sucedido y Srila Prabhupada jamás hubiera venido a Occidente, muchos de estos Maharajas que ahora se sienten indispuestos, estarían desempleados y homeless en el mundo material.

Pero para su buena fortuna, Srila Prabhupada nunca o casi nunca se sintió indispuesto. En el «Diario Trascendental» de Hari Sauri leemos que en su último viaje de Nueva York a Londres, Srila Prabhupada ya tenía ochenta años y su salud era muy precaria. Toda la noche viajó recostado, enfermo, en su asiento. Pero la enfermedad no lo arredró, y aún enfermo aceptó la invitación que le hizo Bhagavan das de ir a predicar a la granja de Francia. Prabhupada nunca dio su brazo a torcer.

Como no hubo ninguna invitación de parte de los devotos a comer prasadam, decidí meterme a comer bhoga en el restaurante Galván. Volví de nueva cuenta a la casa de Prabhu Janardana a las 11 de la mañana. En la mesa de honor estaban los anfitriones y los huéspedes distinguidos. Cuando me vieron entrar al comedor, Parvata Maharaj exclamó en voz alta: “Astika Prabhuji”, para que todo mundo se enterara de la identidad del intruso que venía a perturbar el opíparo almuerzo. Me senté junto a Narasingha Maharaja, y al ponerme a platicar con él en inglés le conté la anécdota de la grabadora Sony. Sorprendido, reconoció que en ese tiempo él buscaba gangas entre los visitantes para hacer negocios. Me di cuenta que él no se acordaba de mí, y parecía no hacerle mucha gracia mi súbita aparición. Le conté como él fue el primer devoto occidental que divisé desde el autobús la primera vez que llegué a Mayapur.

(Continuará)