sábado, julio 17, 2010

¡El Premi-Bhakta Aindra Prabhu nos ha Dejado Súbitamente!


por Aniruddha das

Vaishnavas y vaishnavis de todo el mundo. Por favor acepten mis más humildes reverencias. ¡Todas las glorias a nuestro amado maestro espiritual, shaktyavesa-avatara y yuga-acharya Su Divina Gracia Srila A.C. Bhaktivedanta Swami Maharaja Prabhupada!

Con mucho pesar acabo de leer una nota que me remitió Su Santidad Keshava Maharaja, en la que se informa de la súbita partida al mundo espiritual de premi-bhakta Aindra Prabhu.

Yo tuve la inmensa fortuna de asociarme con esta alma excelsa. No mucho, pero sí lo suficiente para constatar que era un devoto del más alto calibre; en realidad, un uttama-bhakta.

Una de sus múltiples glorias fue inaugurar, hace casi 30 años, el kirtan continuo, las veinticuatro horas del día, en el templo Sri Sri Krishna Balarama Mandir, donde residía permanentemente.

Todo aquel que conoció a Aindra Prabhu le consta que fue un devoto que se consagró a cantar Hare Krishna. Nunca se inmiscuyó en política y jamás tuvo el más mínimo deseo de obtener una posición eclesiástica o administrativa. Su único deseo y ocupación era cantar el maha-mantra y adorar a Sri Sri Radha Shyamasundar. Su conducta y su sadhana eran intachables. Era sumamente estricto en cuanto a no relacionarse innecesariamente con el sexo opuesto. En realidad, Aindra Prabhu era un dechado de todas las cualidades de un vaisnava.

Sri Aindra Prabhu era un sadhu brahmacari que se vestía de una sola pieza: con un dhoti blanco de seda cruda envolvía todo su cuerpo. Cruzaba sobre su pecho los dos extremos del dhoti y luego con las puntas hacía un nudo en la nuca. Siempre que se lo veía, tenía la mano metida en la bolsa de japa, cantando los Santos Nombres. Aunque nunca adoptó la orden de sannyasa. …¡Aindra Prabhu era más que un sannyasi! ¡Era un devoto de la más alta jerarquía, muy por encima de los asramas y varnas!

Los devotos lo reconocieron como un eminente erudito en las Escrituras gaudiya-vaisnavas. Se había sumergido en el océano de madhurya-bhakti-rasa y dominaba el tema no teóricamente, sino por vivencia personal. Recuerdo que con ocasión del tirobhava de Srila Prabhupada en 2004, Aindra Prabhu de repente se puso a respirar pesadamente, como sobrecogido por un intenso sentimiento, en el momento que se puso a recitar unos poemas de Jayadeva Goswami que describen los intercambios amorosos entre Radha y Krishna. Fue una emoción espiritual genuina, no un espectáculo barato.

En noviembre del año pasado, lleno de ansiedad, Sri Aindra Prabhu me dijo en el interior de su asrama —en realidad, era un altar— un cuarto ubicado en el tercer piso del edificio del gurukula, adyacente al templo: "Prabhu, ¡Sri Sri Radha Shyamasundar son mis ishta-devas! ¡¡No puedo vivir sin Ellos! ¡Ellos son mi alma y vida! ¡No puedo tolerar la idea de que me nieguen servirlos directamente!"

Como referencia necesaria, les diré que Aindra Prabhu había escrito un libro a pedido de Srila Prabhupada. En un sueño Srila Prabhupada se le manifestó y le pidió: "Quiero que escribas un libro sobre la importancia de la distribución de mis libros".

Aindra Prabhu era un devoto artista, un perfeccionista. Así que le tomó más de 6 años redactar elaboradamente el libro. Lo revisó muchas veces, lo pulía y documentaba más y más, mejoraba la dialéctica, y dilataba y ampliaba los temas. Repito: todos lo consideraban un erudito en las Escrituras. Y lo más asombroso: la manera como abordó el tema, es por decirlo de algún modo, totalmente sui generis.

Finalmente lo terminó y lo tituló: La Perfección del Arte de la Distribución de Libros. Poco después de completarlo, de nuevo Srila Prabhupada se le apareció en sueños. Aindra Prabhu aprovechó la ocasión para informarle: "Srila Prabhupada, ya escribí el libro que me pediste... ¿Lo quieres leer?". Entonces Srila Prabhupada le respondió: "When you publish it, I will read it". ["Cuando lo publiques, lo leeré].

Antes de publicarlo, le pidió a varios de sus hermanos espirituales su opinión de la obra. Estos devotos eran bhaktas maduros y muy adelantados en el servicio devocional.

La primera parte del libro es una fuerte crítica contra el actual liderazgo de ISKCON. Esto en sí ya era un escándalo. Y para mayúscula sorpresa de todos, la segunda parte del libro es una tesis sobre madhurya-rasa-tattva, en la que, ¡hari bol!: ¡Aindra Prabhu revela su siddha-svarupa, su forma espiritual eterna con la que sirve a Sri Sri Radha-Shyamasundar!

Sobra decir que la lectura anticipada del libro causó sorpresa entre los pocos que lo leyeron. Por supuesto, también hubo felicitaciones. Pero las noticias de la inminente impresión y distribución del libro llegaron a oídos de las autoridades locales.

Tras ser citado, Aindra Prabhu, humilde pero valiente como era, les proporcionó a estas autoridades una copia digital del manuscrito. Para no hacer largo este relato, baste decir que dichos funcionarios de ISKCON le prohibieron tanto la impresión como la difusión del libro. De lo contrario, sería oficialmente expulsado de la institución que fundó Srila Prabhupada, su maestro espiritual. He aquí la razón de las ansiosas palabras de Aindra Prabhu que apunté al principio.

Días antes de este acontecimiento, el 26 de octubre de 2009, Sriman Kurma Rupa Prabhu había celebrado gopastami, el día en que Sri Krishna formalmente asumió los deberes de un vaquero. Se organizó un extático festival con go-puja, kirtan y prasadam. Y Aindra Prabhu dirigió el kirtan. Siempre llevaba consigo un armonio portátil que él mismo había diseñado. Tenía una especie de pie o base que le permitía apoyarlo contra la cintura en caso tuviera que cantar Hare Krishna caminando (harinam sankirtan). Esta vez se sentó en una enorme alfombra a campo abierto y desde ahí cantó lleno de gozo los Santos Nombres por espacio de una hora.

Cuando se sentaba diariamente en la lujosa sala del templo, Aindra Prabhu siempre colocaba encima del armonio dos pequeños cuadros: uno con la fotografía de Srila Prabhupada, y el segundo con la fotografía de Sri Panchatattva. En la parte posterior de dicha sala los devotos construyeron una plataforma de madera donde Aindra Prabhu se acomodaba junto con el resto de kirtaniyas. Desde ahí, mientras cantaba con bhakti del más alto nivel, contemplaba sin cesar a Sri Sri Gour Nitai, a Sri Sri Krishna y Balaram y Sri Sri Radha Shyamasundar. Y por supuesto, a Srila Prabhupada.

Con ocasión de Gopastami, quedé extasiado de escuchar cómo Aindra iba subiendo las notas, medio tono a la vez, y cadenciosa y exquisitamente iba cambiando las melodías con que acompañaba el canto del maha-mantra: Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare / Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare. Y lo más importante: concentraba toda mi capacidad auditiva en el sonido de su voz; la voz de un premi-bhakta cantando puramente los Santos Nombres.

Claro, mi apreciación de Aindra Prabhu es subjetiva, personal. Pero créanme que hay muchos, pero muchos devotos que la comparten. En todo caso, su partida trágica y prematura, es una pérdida irreparable para ISKCON y no ISKCON. ¡La lamento profundamente! De verdad, ¡qué pérdida irreparable! Para nosotros.

A decir verdad, desconozco qué sucedió con la polémica que creó la intención de Aindra Prabhu de publicar La Perfección de la Distribución de Libros. Supe que los libros ya estaban en la imprenta cuando se originó la controversia. Y que un devoto los tiene guardados en una bodega.

Krishna obra de maneras incompresibles. Todo lo que sucede es Su dulce voluntad. Sri Srimad Aindra Prabhu fue un devoto ejemplar: ¡por más de tres décadas jamás salió de Vrindavan, y se dedicó a cantar sin cesar, de día y de noche, el Santísimo Nombre de Srimati Radharani, junto con el nombre de Su amante trascendental: Sri Shyamasundar! La voz con la que cantaba los Santos Nombres no sólo era dulce, sino que estaba impregnada de prema-bhakti. ¡Créanmelo!

El bhajana diario de Aindra Prabhu le consumía más de ocho horas. Dormía muy poco: dos o tres horas a lo sumo. La mayor parte de la noche se la pasaba cantando Hare Krishna y adorando a Sus Deidades, que incluían a Gour-Nitai, ante los cuales se postró en su momento póstumo.

Cuando le pregunté a Aindra Prabhu si iba acatar la prohibición que los líderes locales de ISKCON le impusieron a su libro, él me respondió: “¡Por supueto que no!” Nadie sabrá por qué Aindra Prabhu partió de esa manera. Pero de algo estoy completamente seguro: él nunca desobedeció ni desobedecería las órdenes que le impartió Srila Prabhupada. ¡Hare Krishna!

¡Todas las glorias sean para Sri Srimad Aindra Prabhu!
¡Todas las glorias sean para Srila Prabhupada!
¡Todas las glorias sean para Sri Sri Radha-Shyamasundar!

3 comentarios:

DEVARSHIPERU dijo...

Hare krishna, la partida de Aindra Prabhu me parece extraña, lo digo a partir de que aunquie no soy experto en astrologia, el periodo en el que dejo el cuerpo, señala que hay un elemnto extraño infiltrado, es decir puede que lo sucedido lo provoco alguien (rahu) alguien o algunos que consideraban la influencia de Aindra Prabhu como peligrosa.

este tipo de actividades parece tipico de la CIA, para que lo hagan ver como un accidente. por supuesto que el periodo en que dejo el cuerpo es ahi favorable por la posicion de jupiter en piscis, y la luna al frente con saturno en virgo. mas desde la luna , Rahu esta en la casa 4, es decir alguien en el mcuarto del devoto estuvo presente y podia a haber preparado eso.

Marte en Leo aspectando a Acuario, signo de aire(gas) es peligroso.

NO seria sorprendente que todo fue provocado por los mismo que envenenaron a Srila Prabhupada.

Gourasundara Das dijo...

Hare Krishna Prabhú.
Todas las glorias a Srila Prabhupada.
(El maestro de todos los devotos)
Me gustaria saber donde puedo encontrar la fuente de esas informaciones sobre la publicacion del prabhu y su controversial libro. Gracias, dandavats.

Radha Krishna das dijo...

Busca la informacion en Google. Hay mucha al respecto.