miércoles, noviembre 24, 2010

Notas sobre Paramadvaiti


Por Astika das

Mi esposa cruza la habitación donde escribo. Súbitamente se detiene y me dice: "Ya vi lo que está escribiendo". Su mirada tiene una actitud recriminatoria, pues está en desacuerdo que yo critique a Paramadwaiti Swami. Yo, indebidamente, me enardezco. Me incorporo bruscamente y le grito: “Por favor, no se meta en lo que no le importa. No impida mi servicio a Srila Prabhupada.” Ella --mirándome en forma desafiante-- me responde: “Hable de las cosas buenas de Paramadvaiti, no de las malas.”

Es obvio que mi esposa --como muchos Hare Krishnas-- está en contra de la crítica. Ellos confunden la crítica con la calumnia, pero éstas son dos cosas diferentes. Criticar significa observar los acontecimientos objetivamente, para después juzgarlos analíticamente. Hay autores de talla mundial --como Thomas Carlyle, el gran comentarista social-- que enfatizan la necesidad de criticar, de juzgar. Sin crítica no hay posibilidad de crecimiento. Por ejemplo, cuando R.K. critica mis notas me siento lastimado en la superficie, pero en el fondo le agradezco las observaciones.

Nunca nadie pudo hacer una crítica negativa de Srila Prabhupada a causa de su comportamiento, pues este siempre fue impecable. Nadie puede denunciar a Srila Prabhupada de robo, de violación o de desvirtuar la doctrina vaisnava. En cambio, en unas notas recientes de El Tambor, Gopananda das y la mataji Eva declaran estar profundamente decepcionados de Paramadwaiti Swami.

Gopananda acusa a Paramadvaiti de ladrón. En su larga y amarga denuncia, Gopananda dice que Paramadwaiti Swami --a base de engaños-- lo despojó de sus bienes materiales. Por su parte, la madre Eva declara estar decepcionada de Paramadwaiti Swami porque en sus clases no habla Krishna katha.

De acuerdo con la lógica de mi esposa, Gopananda no debería acusar a Pramadvaiti de ladrón, pues eso significa sólo ver el ángulo negativo del swami. Para ella, Gopananda debe glorificar a Paramadwaiti porque este dice que todos los devotos latinoamericanos son lindísimos, y porque acaricia a los bebés diciendo: “Se nota que va a ser todo un vaisnava, igual que su papá.”

Siguiendo esta lógica, la autoridad judicial no debió haber metido a la cárcel al famoso secuestrador mexicano "El Mochaorejas", porque a pesar de mocharle las orejas a sus víctimas y haber matado a varias de ellas, "El Mochaorejas" es una lindísima persona que le regaló a su mamá un condominio en Acapulco, y le dio un automóvil a su hermana. Los medios de información no debían ser tan negativos al enfocarse sólo en las cosas malas de "El Mochaorejas".

LOS HECHOS SON LOS HECHOS

En su libro "Un Diario Trascendental", Hari Sauri das narra que en cierta ocasión Tamal Krishna Goswami le preguntó a Srila Prabhupada si Sridhara Maharaj se podría enojar debido a que Srila Prabhupada había hecho una alusión negativa a él. Prabhupada le respondió: "¿Por qué habría de estar enojado? Yo no estoy inventando nada; simplemente estoy presentando los hechos tal y como son".

En la declaración anterior queda plenamente justificada la posición de El Tambor, pues aquí no se está inventando nada, sino sólo presentando los hechos y comentándolos desde la perspectiva vaisnava.

Nadie se está ensañando en contra de personas como Paramadvaiti. Si estos líderes siguieran al pie de la letra las instrucciones de Srila Prabhupada y del parampara que alegan representar, no sería necesaria la existencia de El Tambor Rugiente. Yo inicié El Tambor Batiente para denunciar las desviaciones y las mentiras de devotos y líderes. Cuando consideré cumplida mi misión, dejé de publicarlo. Sin embargo, afortunadamente, mi hermano espiritual Radha Krishna das consideró necesario darle continuidad a mi tarea y debido a eso comenzó a publicar El Tambor Rugiente.

No estamos aquí para atacar a las personas (ataque ad hominen), sino para investigar la naturaleza de sus desviaciones que desvirtuan la misión de Srila Prabhupada hasta el punto que la gente se pone a cuestionar la autenticidad del proceso devocional.

EL SANKIRTAN EN BOGOTÁ

Paramadwaiti Swami me invitó hace años a visitar la finca de Cundinamarca, cerca de Bogotá. Durante los días que viví en ese lugar me llamó poderosamente la atención que después del programa matutino, Paramadwaiti reunía a todos los sankirtaneros para diseñar las estrategias de sankirtan. La reunión comenzaba a las 9 am y se prolongaba hasta la 1 pm --la hora del prasadam. Después, los sankirtaneros reposaban un rato para luego continuar hablando de las estrategias de sankirtan hasta el programa nocturno.

En dicha reunión se hablaba del precio de los libros, de qué libros debían publicarse, de cómo abordar a los karmis. Yo me aburría letalmente y le solicité permiso al Maharaj para ausentarme de la reunión trascendental. En la reunión que duró toda la semana no se hablaba de temas trascendentales, sólo se hablaba de asuntos administrativos.

MAYAPUR NO ES PARA HABLAR DE ADMINISTRACIÓN

La mentada reunión para impulsar el sankirtan en Colombia me hizo recordar que una ocasión que Srila Prabhupada vio a sus discípulos teniendo reuniones durante una semana en Mayapur sobrer temas administrativos, los recriminó señalando que a los los lugares sagrados había que ir a profundizar la vida espiritual y no a hablar todo el tiempo de asuntos administrativos.

Yo siempre pensé que el sankirtan se reducía a cantar bien las rondas, a leer con cuidado los libros de Srila Prabhupada, y a seguir estrictamente los principios regulativos --no carne, huevos ni pescado, no alcohol o drogas, no juegos de azar y no sexo ilícito. Yo muchas veces personalmente experimenté eso. Pero al igual que muchas otras actividades de ISKCON, los devotos convirtieron al sankirtan en un mero asunto administrativo y un vil negocio.

¿LEE PARAMADVAITI A SRILA PRABHUPADA?

La madre Eva respalda su señalamiento --de Paramadwaiti en sus clases sólo habla de temas mundanos y no de Krishna ni Srila Prabhupada-- enexando dos extensos textos de las mencionadas clases. Esto que ella dice yo lo tengo bien sabido desde que visité hace años el templo de Vrinda en Lima, Peru, y los devotos me pidieron que les diera la clase de El Bhagavad-gita.

Cuando ellos me lo pidieron yo me negué a dar la clase. La verdad, dicha sea de paso, en mi negación había mucho de ego falso. Aunque uno esté ansioso por dar la clase dice lo siguiente para parecer humilde: “No prabhu, yo soy muy caído. Sólo soy un indigno sirviente de Srila Prabhupada.” Ante tal respuesta, los devotos invariablemente insisten con mayor vehemencia: “Por favor, Prabhu Astika, usted es discípulo de Srila Prabhupada y amigo íntimo de gurudeva (Paramadwaiti Swami).

Aunque en realidad yo sí quería dar la clase, me parecía impropio hacerlo porque entre los devotos peruanos presentes había un joven sannyasi. Les dije tratando de no convencerlos: "Soy un grhasta, soy un ordinario hombre de negocios.” Y ante la insistencia de ellos y del joven sannyasi accedí a dar la clase del Gita.

EL BHAGAVAD-GITA TAL COMO ES

Esa noche seguí el procedimiento enunciado por Srila Prabhupada para dar la clase de El Gita. Después de leer el significado de Srila Prabhupada, hasta donde pude me ceñí a la explicación de mi maestro espiritual. Durante la sesión de preguntas y respuestas, un asiduo visitante me confesó que mi exposición era completamente diferente a las de Paramadwaiti Maharaja. Yo le respondí que este es un proceso personal, y que cada persona es diferente. Pero el invitado insistió en que yo me había ceñido al significado de El Bhagavad-gita mientras que el Swami trataba todo tipo de asuntos en sus clases.

BENDITO ENTRE LAS MUJERES

Al día siguiente, después del programa, varias devotas me pidieron permiso para sentarse a mi lado durante el prasadam. Yo, encantado, acepté su petición.

Se trataba de muchachitas de 15 o 16 años, que querían aprovechar que su Gurudeva andaba de viaje para plantearme sus dudas y quejas. Estaban completamente insatisfechas; me contaron que en el dormitorio del asrama vivían en condiciones desastrosas, que las trataban como engendros del diablo, y que las mandaban todo el día a mendigar.

Yo me sentí avergonzado al ver que me habían servido varios suculentos guisados en un enorme plato de acero inoxidable, mientras que a las bhaktinas les sirvieron unos cuantos porotos y un pedazo de pan en un plato de cartón. Terminé repartiéndoles a ellas mi plato de prasadam para que todos comiéramos lo mismo. Luego las devotas me solicitaron poder acompañarme a una población cercana llamada Chosica, donde yo iba a ir a comprar pinturas. Pero yo, reconociendo mi atracción hacia chicas tan lindas, rechacé su petición y partí solo.

1 comentario:

Kalki Avatar Das dijo...

tu naturaleza ofensiva crea desastres en la tierra....por devotos como tu, que ofenden a santos es que existe mas miseria sobre la tierra. no te has dado cuenta...buscas hacer daño y no dar un comentario de valor...espero que Krishna te llene de misericordia y te quite esa maya que cubre tus ojos con ofensas...
Att: Kalki Avatar Das