jueves, octubre 15, 2009

Las Manos en los Bolsillos


por Radha Krishna das

En una reciente nota de «El Tambor Rugiente», le solicitamos a nuestros amables lectores que nos ayudaran a interpretar el significado sicológico de que Hridayananda das Goswami hubiera tenido las manos dentro de los bolsillos de su pantalón karmi durante la ceremonia de guru puja a Srila Prabhupada, en medio de la bienvenida que le hicieron ese día que llegó a México.

Podría parecer superfluo este tema, pero les aseguro que no lo es. Desde antes de que yo ingresara a vivir al templo como bhakta, se me instruyó que cuando uno asiste a un arati, tulasi puja, o cualquier ceremonia devocional, debe aprovechar para meditar intensamente en Krishna, Sus avataras y Sus devotos. Lo anterior debe ir acompañado de una conducta vaisnava respetuosa, ya sea poniendo las manos juntas, tocando algún instrumento, aplaudiendo, o levantando los brazos.


Los nueve procesos del servicio devocional, sravanam, kirtanam, visnu smaranam, etc., se conjuntan todos durante los aratis y en ceremonias como el guru puja. Imagínense lo que esto representa para nuestra vida devocional y la seriedad con la que deben tomarse. Eso no significa ser grave y aislado, pues un kirtan es tradicionalmente un evento de alegría inigualable. Sin embargo, nunca deben estar en juego el respeto a Krishna y Sus devotos, ni la elemental etiqueta vaisnava que nos corresponde manifestar.

En la primera parte de los Setentas no había guru puja diario. El guru puja sólo se celebraba en los templos cuando Srila Prabhupada estaba de visita. Si la visita duraba varios días entonces se hacía guru puja diariamente. De allí surgió la costumbre de continuar haciendo los guru pujas luego de que él se había ido. Los templos que nunca recibieron a Srila Prabhupada de visita empezaron también a ofrecer guru puja en forma diaria, y así quedó establecido el estándar.


Aunque en las diferentes instituciones de la Gaudiya Matha no se celebra un guru puja diario al acharya, y en la Gaudiya Math original (Bag Bazar, Mayapura, etc.) tampoco se le celebra un guru puja diario a su Fundador Acharya, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura, eso no le quita autoridad, seriedad, ni razón de ser al guru puja que se celebra en los templos de Iskcon. Mucho se podría escribir al respecto, pero no es el tema de esta nota.

El tema aquí es la seriedad y el respeto que merece la ofrenda de guru puja al Fundador Acharya de Iskcon de parte de alguien que se presenta ante el público como sucesor de Srila Prabhupada. ¿Es importante que esté vestido con hábitos devocionales en la ceremonia, o da lo mismo que vaya vestido de karmi? ¿Es importante que lleve las marcas de tilak ese momento, o es un excentricismo innecesario? Finalmente, ¿tiene relevancia que este visitante distinguido tenga las manos en los bolsillos del pantalón karmi durante la ceremonia, o estamos siendo demasiado fijados?


Srila Prabhupada estuvo en México en 1975. En esas fechas Hridayananda era el GBC del país, y participó en todos los guru pujas que se celebraron durante esa visita. Siempre estaba vestido de sannyasi, usaba tilak, y mostraba un lenguaje corporal que denotaba respeto hacia Srila Prabhupada. El lenguaje corporal del resto de la concurrencia fue igual. ¿Hay alguna diferencia sustancial entre esos guru pujas de 1975 y los de ahora? No. ¿Hay alguna diferencia entre la conciencia de Hridayananda de entonces y la de ahora? Parece que sí.

Todas las formas de etiqueta vaisnava deben observarse. El aspecto físico y el lenguaje corporal de la persona son muy importantes, pues nos revelan la conciencia de dicha persona. En el caso de Hridayananda es desafortunadamente evidente una conciencia karmi y un total desdén hacia Srila Prabhupada, mientras se sirve de la institución que cree haber heredado por designio divino y astucia personal. Por lo menos esa es la impresión que nos dan su apariencia y modales.

SU SERVILLETA DIRIGIENDO EL KIRTAN AL TÉRMINO DE UN EVENTO (ARRIBA DERECHA). OBSERVEN EL RESPETO QUE TODOS EXHIBEN.

En particular, el lenguaje corporal es muy revelador porque es muy difícil de manipular, incluso en alguien que trata de gobernar el suyo. Esto es porque la mente normalmente pasa a las palabras, y los demás optan por percibir a la otra persona por lo que dice. Pero la mente le puede mandar directamente mensajes al cuerpo, los cuales son leídos por la mente de otras personas sin la necesidad de las palabras. Allí las palabras salen sobrando e incluso pueden contradecir lo que se ve en el lenguaje corporal.

HASTA ALGUIEN QUE ESTÁ DETRÁS DEL VYASASANA MUESTRA RESPETO CON LAS MANOS JUNTAS.

El que Hridayananda anduviera con las manos en los bolsillos de su pantalón karmi durante el guru puja a Srila Prabhupada no habla bien de su actitud y respeto hacia su propio maestro espiritual y mucho menos hacia la asamblea de vaisnavas que se encontraban ese día en el evento. El buzón de «El Tambor Rugiente» quedó saturado con las interpretaciones que muchos devotos hicieron de dicho lenguaje corporal. Por tal motivo, decidimos juntar el material recibido y destilarlo en 5 significados sicológicos principales. Aquí los tienen:

1
Indiferencia o aburrimiento hacia lo que está ocurriendo en el entorno. En este caso era la ceremonia de guru puja de Srila Prabhupada. Hridayananda pudo estar aburrido con lo que estaba aconteciendo. Esto es normal si consideramos que vive fuera de los templos y se ha de sentir más cómodo cuando el puja va dirigida a él en vez de tener que ofrecérsela a alguien más.

2
Falta de respeto y hasta desprecio hacia los demás. Los demás en este caso son Srila Prabhupada y los asistentes a la ceremonia de guru puja. Quizá él no sienta ningún compromiso hacia la audiencia, y los ve sólo como paleros y lacayos. ¿Y Srila Prabhupada? Ya vimos a Hridayananda relativizar sus instrucciones, tratar de suplantarlo, contradecirlo y desobedecerlo con la mayor tranquilidad. Entonces no debe extrañarnos que durante una ceremonia de glorificación a Srila Prabhupada manifieste una vez más esa falta de respeto.

3
Falsedad. El niño que miente esconde las manos. Por otra parte, enseñar las manos implica que uno está siendo honesto. ¿Será que presentarse como guru ante Srila Prabhupada y toda una comunidad ansiosa por escucharlo, representen para él un show ya insostenible y una falsedad que no puede aguantar mucho más?

4
Seguridad. La mente va hacia los bolsillos a proteger los objetos que guarda allí o a proteger lo que esos objetos reprersentan. Casi siempre nos referimos a la cartera y demás accesorios personales que uno considera valiosos. “Yo los protegeré de este ambiente hostil y extraño”. Y también ocurre lo contrario. En un ambiente desagradable uno va inconcientemente a los bolsillos para buscar la protección que le dan los objetos que normalmente se guardan allí.

5
Y claro, no faltó el comentario ingenioso que señaló que Hridayananda tiene capacidad de multitasking, o sea multitarea, y así, mientras participaba en el guru puja con total respeto y concentración, simultáneamente podía jugar lo que algunos llaman “billar de bolsillo”.

(Imágenes de la visita de Srila Prabhupada a México en febrero de 1975.)

miércoles, octubre 07, 2009

Carta Abierta a Hridayananda


Por Harinamananda das (ACBSP)

La reciente visita de Hridayananda das G. a México D.F. ha sido todo un espectáculo de mal gusto que ha dejado un sabor muy desagradable en el corazón de todos. Desde mi anónima posición y sin ánimos de incurrir en crítica destructiva, no puedo quedarme callado y dejar que este acto pase inadvertido. Por un lado, da lástima ver cómo un hermano espiritual que ha adoptado los sumamente serios y graves papeles de guru, acarya y sannyasi, esté dando una representación teatral tan vergonzosa.

Yo recuerdo allá en los años setenta cuando Hridayananda era un sannyasi dedicado, y que a pesar de múltiples quejas en contra suya por su manera de ser despótica, se afanaba en seguir las instrucciones de Srila Prabhupada. Todos los que estuvimos cerca de él y que una u otra forma lo llegamos a conocer, tolerábamos sus defectos y excesos. A casi todos nos constaba de que no era un devoto puro, pero sí estaba dedicado a impulsar la misión de nuestro guru, Su Divina Gracia A.C. Bhativedanta Swami Prabhupada.

Por lo tanto, lo que escribo a continuación, no está motivado en absoluto por la envidia o la intención de denunciar arteramente su último desatino. Tampoco escribo para ventilar cualquier sentimiento malicioso en su contra, ni siquiera para emitir una crítica mordaz sin propósito positivo alguno. Sin embargo, siento la responsabilidad de hacer del conocimiento público la conducta referida, y la necesidad de dejar claro mi punto de vista al respecto.

Es sabiduría universal que si uno calla, se convierte en cómplice. Así que aunque esta exposición contenga inevitablemente una crítica, la misma, reitero, no tiene la intención de causar un efecto vejatorio, sino que consignar en blanco y negro mi entendimiento al respecto. Es más, quizás esto motive a otros devotos y devotas bien intencionados a exteriorizar sus respectivas opiniones y consejos, y así, entre todos, podamos ayudar a este hermano que tanto lo necesita. Por supuesto, en última instancia, no hay peor sordo que el que no quiere oír.

Nosotros, los devotos insignificantes, los grhasthas, hemos adoptado el asrama de la vida de casado y nos hemos dedicado a cumplir con nuestras responsabilidades familiares. Hemos aceptado este régimen de vida porque en un momento dado nos dimos cuenta de que no podíamos controlar plenamente nuestros sentidos. En otras palabras, a pesar del intento inicial que hicimos de contener y abatir el deseo sexual, nos percatamos que no era una acción inteligente el tratar de reprimir artificialmente dicha propensión. Por lo tanto, decidimos casarnos, tener hijos, y trabajar digna y honradamente para mantener una familia.

Lo mejor que hemos hecho fue reconocer con hidalguía nuestra atracción por el sexo opuesto, y tras contraer matrimonio formalmente, actuar con responsabilidad para sacar adelante esta institución social (si bien a todos les consta las dificultades, embarazos, vicisitudes, etcétera, que implica la vida familiar). Y por elemental obligación, en la medida de nuestra sinceridad, hacer todo lo posible para mantener el mejor estándar posible de vida espiritual.

Todo aquel que vivió varios años como brahmacari, sabe muy bien a lo que me refiero: cuesta mucho adoptar la situación existencial de grhastha, en especial, el cargar todo el peso y desgaste que esta significa. Con todo, esta posición es mucho más segura que pretender ser lo que uno no es. Es mas — para abordar ya el tema toral de este escrito—, es una vergüenza presentarse de la manera como lo ha hecho Hridayananda das G.

Quizás él piensa que está por encima de la conducta, las formalidades y el sadacara vaishnava; que “el hábito no hace al monje”. Quizás piensa: “yo soy un acarya y puedo hacer los cambios que crea pertinentes pasando por alto las instrucciones impartidas tanto por mi guru como por la cadena de sucesión discipular. Quizás piensa que “este movimiento es dinámico y para evitar un ostracismo social, es mejor que evolucionar y adoptar pautas y costumbres que sean más asequibles al público occidental. Empezando por los milenarios atuendos devocionales…”. Cuando poco antes de zarpar para Nueva York, Bon Maharaja criticó a Srila Prabhupada por no saber cómo utilizar cuchara, cuchillo y tenedor, este le respondió: “Yo no voy a Estados Unidos para aprender, sino a enseñar”.

El año pasado tuve la oportunidad de escuchar de su propia boca los argumentos que Hridayananda está esgrimiendo para justificar su “cambios”, su preferencia por la moda, las tendencias sociales (como su apoyo a los matrimonios entre homosexuales), y las ideas y temas contenidos en la literatura occidental (como la novela “Crimen y Castigo” de Fedor Dostoievski).

Sin embargo, en lo que a nosotros, los discípulos de Srila Prabhupada concierne, lo importante no son los argumentos de Hridayananda; lo importante son las instrucciones, directrices, ejemplo, etc. que Srila Prabhupada nos ha legado. Srila Prabhupada criticó a sus hermanos espirituales que al principio de la década de los treinta del siglo pasado, comisionados y subvencionados por el propio Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura para diseminar la conciencia de Krishna en Europa, regresaron a India poco tiempo después vestidos de karmis. Esto desagrado mucho a Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati. Y me imagino que también fueron objeto de críticas por parte de la comunidad vaishnava de ese tiempo.

Yo personalmente recuerdo como Srila Prabhupada hacía mucho énfasis en que sus discípulos teníamos que presentarnos ante el público como auténticos devotos: con la cabeza rapada, sikha, con kunti-malas, tilaka, etc. Qué decir del que supuestamente representa en forma genuina no sólo a Srila Vyasadeva, sino al inaugurador de nuestra línea discipular, Sri Chaitanya Mahaprabhu, que por antonomasia es el modelo perfecto de un sannyasi que ha abandonado el “excremento” que son las mal llamadas “sociedad”, “amistad” y “amor” del mundo material, y ha abrazado de lleno la vida devocional. Dicha transición precisamente se ve reflejada en el abandono de todo aquello que tenga siquiera un aroma o apariencia a la vida mundana que se dejó, y en la adopción de hábitos externos —de conducta y de expresión— que muestren a la gente común que dicha persona (la que adoptó la orden de vida de renuncia) ahora está consagrada a Dios. Srila Prabhupada siempre dijo que simplemente por contemplar el aspecto exterior de un vaishnava —con su cabeza rapada y marcas de tilaka bien pintadas, con su sikha y sus atuendos anaranjados o blancos, y con la japa en la mano—, la gente corriente de inmediato se purificaría y el pensamiento le saltaba espontáneamente: “Ah, aquí está un hombre de Dios”.

Si Hridayananda das sigue actuando, insistiendo en vestirse a la usanza occidental y en secundar tendencias sociales del “nuevo orden mundial”, díganme ustedes, apreciados lectores, ¿dónde está la prueba de que este hombre se ha integrado de lleno a la cultura y filosofía de la conciencia de Krishna? ¿Dónde está la voluntad, el deseo, de seguir los pasos de nuestro maestro espiritual, Srila Prabhupada? ¿Dónde está su deseo de demostrarle a las almas condicionadas que no es una persona común y corriente del mundo material, y en vez de continuar la costumbre de nuestros acaryas genuinos de lucir el santo y sencillo hábito de renunciante, opta “sofisticadamente” por vestir camisas deportivas Polo, pantalones Dockers y hasta un vulgar gorro de béisbol? ¡Ni siquiera los rimpoches budistas, …¡ni siquiera las viudas líderes de los especuladores Brahma-kumaris!, con todo y su ateísmo velado y mentalidad de “homogenizarlo todo”, han optado por deshacerse de las túnicas védicas, y reemplazarlas por ropas “modernas” que ponen en evidencia el carácter materialista [por no decir sensual] de la actual civilización occidental.

Rama Krishna y Vivekananda, en su afán de “plegarse” a las costumbres occidentales, transigieron tanto que llegaron al colmo de comer carne. Srila Prabhupada escribió un artículo ridiculizando la misión Rama Krishna y llamándola “murgi Mission” [la Misión gallina, por el hábito que adoptaron de comer carne de pollo].

Hoy día, con todo y su fastuoso título de “Doctor en sánscrito” otorgado por la universidad de Harvard (recuerdo el argumento que sacó a relucir cuando se inscribió en la misma: “Voy a asistir a la universidad para luego predicar a los no devotos”), Hridayananda no se viste como un monje monástico de la línea gaudiya-vaisnava, no canta los mantras gayatris (los sastras dicen que luego de un año de no cantarlos, uno pierde irrevocablemente su condición de brahmana) y no canta rondas. Así mismo, no asiste a ninguna función devocional, no tiene un altar en su casa, y tampoco adora a las Deidades.


Mi hermano espiritual, Hridayananda das, si te da vergüenza vestir como sannyasi, si no sigues estrictamente las reglas y requerimientos de este asrama, entonces no experimentes ni pena ni desasosiego. Y tampoco entres en una crisis emocional. Por favor selecciona a una devota decente y cásate. Nadie te lo va a recriminar; al contrario, si bien un tanto decepcionados, los devotos aplaudirán tu valor y tu honestidad. Quizás así puedas dar un mejor ejemplo y no crear confusión —y lo que es peor, dado la enorme inversión emocional que han hecho en tu persona, se den a la absurda tarea de racionalizar tus actos para recubrirlos de “bhakti”— en aquellos que por bisoños, peleles o ignorantes, todavía creen que tú eres “un devoto puro”, uno de los “once” primeros “acaryas”. Tú mismo, con tus propias acciones y desviaciones (incluyendo la publicación del “Origen de la Jiva”), te has encargado de echarte fango por todo el cuerpo, y encima, ahora pretendes insultar la inteligencia de los devotos serios cuando tratas de justificar tus necedades.

En noviembre del año pasado (2008) te visité en la comunidad de Alachua. Durante mis cinco días de estancia me alojé en la casa de un amigo, un muchacho a quien yo predique y convencí de mudarse a Alachua para iniciarse en el servicio devocional. Noté que este bhakta no vestía como un vaisnava, ni lucía tilaka. A pesar de que es muy regulado y asistió a mangala-aratik todos los días que estuve con él, siempre lo veía con ropa karmi. Dada la confianza que nos profesamos, le pregunté cuál era el motivo por el que desdeñaba las instrucciones de Srila Prabhupada al respecto. Este bhakta me respondió: “Hridayananda G. nos ha aconsejado que no nos rapemos la cabeza, que no luzcamos más sikha y no usemos ropas devocionales”. A continuación yo emprendí una alocución filosófica e histórica. Tras escuchar mis argumentos, el muchacho en el acto admitió que había cometido un grave error por haber seguido tus “consejos”, Hridayananda das.

Tras dicho incidente, he hablado con él telefónicamente en varias ocasiones, y me cuenta que ahora se siente muy contento y realizado de ponerse dhoti y kurta, y de decorarse con tilaka doce partes del cuerpo, tal como manda Srila Rupa Goswami en su “Néctar de la Devoción”. Me ha dicho categóricamente que ahora sí sigue las instrucciones dadas por Srila Prabhupada, no sólo en el tema en cuestión, sino en todos los demás aspectos.

El punto que quiero resaltar aquí es que la actitud de Hridayananda esta causando mucha confusión y zozobra entre los neófitos, por muchos años que tengan de “ponerse el disfraz” de vaishnavas. Por sus arraigados condicionamientos —consecuencia de millares de vidas en el mundo material— y la falta de una guía idónea, ellos ven la conducta equivocada de Hrdayananda como un ejemplo a seguir. Estos kanistha-adhikaris, que no están muy lejos de la línea de demarcación entre el ámbito del servicio devocional rudimentario y la grotesca vida material (“el niño que llora, y la madre que lo pellizca”), están siendo expuestos a un ejemplo nada edificante, mucho menos saludable. Puede dar al traste con sus loables aspiraciones iniciales de volverse devotos, sirvientes del sirviente del Señor de las Gopis, mil veces relegados. Yo, impelido por un sentido de responsabilidad y por el celo de mantener incólume el nombre de mi maestro espiritual, Su Divina Gracia A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada, declaro aquí, desde mi humilde pero experimentada posición, que hago el presente exhorto para prevenirlos no sólo a ellos, sino a ti (por si acaso no te has dado cuenta por qué camino andas). Por favor, Hridayananda das, ¡detén tu conducta necia, termina con la típica soberbia que te ha caracterizado, que ahora definitivamente te ha cegado! Te lo pido con toda sinceridad y con las mejores intenciones: ¡ya no crees más confusión y “fundamentalismo religioso” entre los devotos de Latinoamérica!, la mayoría de los cuales, reitero, son neófitos, susceptibles al engaño y la manipulación de aquel a quien ven como su “guía máximo”!


Lo que hemos estado presenciando en ISKCON desde los últimos 32 años, es muy triste y lamentable. Todo tipo de desviaciones están a la orden del día, no es sólo Hridayananda, sino en muchos otros dirigentes que de una u otra manera han desarrollado el poder místico de ser dos personas diferentes al mismo tiempo, y todo esto avalado y bendecido —pasado por alto por motivos políticos, hecho de lado con la vista gorda—, por la cúpula gobernante de ISKCON: la GBC.

Hridayananda ha logrado estar en dos lugares al mismo tiempo. “Me presento como sannyasi, como guru, y desvergonzadamente, sólo impulsado por mi deseo consciente o inconsciente de saciar mi ego, acepto un nivel de adoración únicamente reservado para un devoto puro, para el sagrado representante de Srila Vyasadeva (como lo fue Srila Prabhupada). Por otro lado, llevo una vida diferente, privada. Sí. Tengo no sólo mi propia/s casa/s, sino una millonaria cuenta bancaria. También tengo un trabajo karmi, visto de karmi, y en contra de lo que personalmente me ordenó Srila Prabhupada tras simular en Mayapur que me daba un golpe con la danda, me relaciono con mujeres abierta y descaradamente. Encima, no asisto a ningún programa (para ser franco: ni los observo en mi casa), no canto más los mantras gayatris, y ni siquiera canto regularmente mis dieciséis rondas del excelso y munificiente maha-mantra, la razón de ser del devoto de Krishna.

“¡Caramba!, …y saben qué es lo más chistoso: ¡la gente me adora por tener esta doble personalidad, por haber desarrollado este rarísimo poder místico! [“La inmensa mayoría de personas en este mundo, son lo que yo llamo ‘animales de rebaño’”. John Palmer, 2009. Cirujano plástico estadounidense] A decir verdad, se requiere de un poder místico avieso para hacer esto, o estar rodeado de una multitud de ignorantes incapaces de entender “la verdad más elevada que existe. La verdad más elevada que existe es la realidad que, por el bien de todos, se hace distinguir de lo ilusorio” (Srimad-Bhagavatam, 1.1.2). Y por si fuera poco, estos ignorantes, por no tener dignidad ni conocimiento, no reparan la mayúscula ofensa que cometiste contra ellos cuando los dejaste plantados durante el Ratha-yatra. Para ellos, …¡fue el último de tus “pasatiempos”!

Hridayananda, escúchame: yo tengo tu misma edad, te conozco desde hace más de treinta anos, hemos abrazado el mismo sendero espiritual, y tenemos en común al mismo y glorioso guru. Por lo tanto, apoyado en estas realidades, para beneficio de la misión de nuestro amado Srila Prabhupada (ojalá lo ames tanto como yo), te pido muy encarecida y fraternalmente: por favor adopta la vida de casado. Créeme, no es tan mala si uno actúa con responsabilidad. Te garantizo que si eres sincero, avanzarás mucho más de donde estás ahora: en ese hazmerreír que has hecho de tu sannyasa, en ese limbo sórdido e hipócrita —por favor, te pido mil disculpas por mi franqueza— que te ha mantenido atascado, encarcelado, y sin poder un paso más en la dirección correcta. No te voy a decir que la vida familiar es fácil, pero es lo más aconsejable y juicioso para ti.


Tus acciones claramente nos demuestran que no estás a la altura de lo que pretendes o aparentas ser. Nos das a entender que estas confundido, descarriado, y que necesitas cambiar tu condición existencial por una que haga menos daño no solamente a tu persona, sino principalmente a la misión de nuestro gurudeva. No puedes seguir manteniéndote a flote por mucho tiempo más en esa endeble plataforma a la que te has encaramado. Si insistes en continuar tu teatro —y no será por mucho tiempo, aunque para justificarte salgas con toda clase de malabarismos de palabras y citas de Srila Prabhupada— el resultado final será muy doloroso: por fingir estar en un plano existencial y devocional que no te corresponden, caerás irremediablemente. Hoy día hay muchos gurus engañadores, incluso en ISKCON, que predican cualquier cosa; no obstante, Srila Prabhupada siempre quiso que sus discípulos, especialmente aquellos que tenían la posición de líderes, dieran el mejor ejemplo y “siguieran sus pasos” sin desviarse un milímetro. Que no cambiasen una sola palabra de lo que había dicho, so pena de provocar “caos”.


Si tú, al igual que Guru Prasad Swami., te aferras en mantener a como de lugar —y a pesar de dar muestras tangibles de que tu mente mora en los objetos de los sentidos [Bhagavad-gita 3.6]—, esa ilusoria posición de liderazgo, eso es tu libre, soberana y peligrosísima decisión. Sin embargo, por el amor que tenemos la obligación de profesarle a Srila Prabhupada, te repito mi sincero pedido una vez más: no le hagas más daño a su mision ni a sus seguidores, y, por favor, ¡cásate!

Sinceramente,

Harinamananda das (ACBSP)

El Profe

(Siguiendo con nuestro análisis de la visita de Hridayananda das Goswami a México, presentamos ahora la nota que un devoto llamado Bhagavat Dharma das hizo llegar a la redacción de «El Tambor Rugiente» con sus impresiones personales al respecto.

Este testimonio es muy importante, pues nos muestra cómo ven los devotos el comportamiento y el ejemplo que dan los líderes de la sociedad, algunos de ellos auténticas vacas sagradas. Lo que ellos logran ver supera los parapetos levantados para crear apariencias que frecuentemente no coinciden con la realidad.)


por Bhagavat Dharma das

Hablaré un poco sobre el Profe Howard. Desde hace tiempo que quiero hablar de él pero no me atrevía para evitar la satanización, excomunión, exilio y “quema de demonios herejes”, que se acostumbra en Iskcon. Ya estoy convencido de que no sufriré una reacción kármica. ¡Qué bien se siente conocer las cosas y saber que no incurro en actividades pecaminosas al hablar! Bueno, pues resulta que el Profe sigue ocupando el lugar de un devoto puro y de un sannyasi, además de puestos dentro del “clero vaisnava iskconiano” sin estar debidamente calificado. Ha llegado hasta contradecir a Srila Prabhupada, diciendo —entre otras cosas peores— que Srila Prabhupada especulaba y que ahora él sabe más que su propio guru. Esto está condenado en la sastra.


Lo que dijo específicamente fue que el evento en donde en la asamblea quisieron desnudar a Draupadi, y Krsna le proveyó tela, es sólo una historia popular de India que no esta en ninguna sastra, y que a veces Srila Prabhupada no sabía y decía que era sastra, etc. Ahora se puede pensar “nada mas falta que diga que la sastra se equivoca”. Y pues sí, ha dicho cosas como que la descripción de los infiernos del «Bhagavatam» es exagerada, y es solo para asustar. ¿Que?. En fin, dice tantas cosas. Además ridiculiza la ropa tradicional de los devotos. El gran académico no se ha puesto a pensar que toda institución religiosa tiene sus propios “hábitos”, y ridiculiza la ropa que usaba Srila Prabhupada y los devotos.


Dice que a veces los devotos parecen payasos. Pero quien parece payaso es él, pues es un “sannyasi renunciante dedicado exclusivamente a Krsna” con esa ropa saliendo a correr, tocando en el piano música clásica e instrumental, y dedicándose a actividades de recreación, etc. Pues puede que él se vea ridículo haciendo cosas de karmis vestido así. Imagínense al sannyasi corriendo por Beverly Hills con muchachas y muchachos.


Por eso ahora no usa kantimala, cordón sagrado, vestimenta devocional, en pocas palabras nada. Si se dedicara a lo que debe dedicarse un sannyasi no sería ridículo. Además de sus eternos chistes de cada 20 minutos sobre el dinero, sobre "saca tu tarjeta de crédito y te inicio", oh sí, donativos, puro depositar, nada de retirar, etc. ¿Qué más necesita él hacer para que los demás se den cuenta que ya se desvió, ya se cayó, ya no sigue a Prabhupada y las sastras? Sólo es un Profe. Si quieren tener su conocimiento “trascendental”, métanse a una escuela y pónganse a estudiar y en pocos años tendrán ese “sublime conocimiento”. Pero la mayoría de sus discípulos ni se enteran, a pesar de las cosas que dice y que varios se ven perturbados, solo les queda decir: "Sí acha-rya adeva", pues ya con tantos años en Iskcon ¿cómo se van a revelar?. Lo perderían todo, ¡serían parte de los exiliados! Por eso se callan.


Ya veremos qué pasa cuando el Profe se caiga oficialmente, pues de cualquier manera ya está en el suelo. Además está todo lo que se dice de él en relación con las mujeres y las parejas gay, ¡qué moderno! Siempre hay un ojo que vigila y a veces vigila muy cerca. Si supieran que un gran número de devotos dentro de Iskcon los vigilan, no están de acuerdo con ellos y no son unas tontas ovejitas como regularmente se les ve, ¿podrán dormir bien? No falta mucho para que el Profe caiga, obviamente que por su ego gigantesco no se retirará, sino que será de una manera muy vergonzosa.


Después de eso, seguirá como un Profe hablando de todo menos de Krsna (se han fijado lo poco que habla de Krsna), vistiendo de karmi, sin cordón ni kanti. Será igual que ahora pero ya sin discípulos esclavos ciegos que le paguen hoteles de lujo y casas, que se la pasen haciéndole de comer, alabándolo, riéndose de sus “chistes". Insisto, es mejor entrar a una universidad; sale más barato y les enseñan lo mismo.

martes, octubre 06, 2009

Click: Cuello sin Kantimala


por Radha Krishna das

Cuando preguntamos porqué Hridayananda no usaba kantimala durante su viaje a México, se nos informó que era porque la suya le estaba irritando la piel.


Sin embargo, nos pusimos a ver fotos disponibles en la internet, y notamos que la cuestión de la kantimala no era reciente o que ocurrió mientras Hridayananda viajaba a México.


Pudimos ver que dondequiera que anduvo en estas fotos, nunca trae la kantimala. Menos aun había señales del cordón sagrado brahmínico. Nos preguntamos, ¿cómo le hará para cantar su mantra gayatri tres veces al día?


Las fotos presentadas aquí fueron tomadas en varios lugares: Brasil, California, Ohio, Florida, etc.


Aunque este asunto sobre si Hridayananda trae o no kantimala parece peccata minuta, no lo es. En el caso de alguien que se presenta como guru y sannyasi dentro del linaje vaisnava este detalle es muy importante.


Y es muy importante porque sabemos que Hridayananda junto con otras personas forzaron a toda la sociedad creada por Srila Prabhupada para que los aceptaran como tales. Y se les aceptó así.


La kantimala es un símbolo elemental de un practicante vaisnava. ¿Qué clase de práctica puede ser la de alguien que lleva un rango tan elevado dentro de Iskcon si ni siquiera se puede poner una kantimala en el cuello y el cordón sagrado de brahmana?


En el caso de Hridayananda esto es más preocupante porque además de no tener kantimala, se pasa la mayoría del tiempo alejado de la asociación de devotos en la Sociedad, usa la mayoría del tiempo una vestimenta karmi, atiende infinidad de asuntos mundanos, y anda rodeado frecuentemente de damas.


Entonces la ausencia de kantimala en su cuello se vuelve síntoma de algo mayor y preocupante.


¿Será que el orden y las normas que estableció Srila Prabhupada para la práctica del vaisnavismo dentro de Iskcon pueden ser desacatadas impunemente?


¿Qué ejemplo van a recibir los devotos nuevos que se acercan al movimiento de Srila Prabhupada, cuando sus líderes deciden discrecionalmente qué principios y normas seguir dentro de la institución?

Se desapareció


por Radha Krishna das

Había mucha emoción porque Hridayananda das Goswami estaba en México. Pero luego de algunos días veo a mucha gente confundida y decepcionada. Aunque en cierto sentido la culpa es de ellos mismos. Las expectativas sentimentalistas —aun en medio de un proceso tan serio como lo es el vaisnavismo de Sri Caitanya Mahaprabhu— van a acarrear las predecibles consecuencias dentro del plano mental.

Aquí en «El Tambor» relatamos cómo Hridayananda llegó vestido de karmi al templo. Y así, vestido de karmi, con su gorro de béisbol puesto, presidió su propia recepción que incluyó sentarse en el vyasasana para hablar ante la audiencia.

Cuando Srila Prabhupada vivía, los sannyasis y devotos en general sólo se vestían de karmis cuando tenían que cruzar fronteras hostiles donde quizá les impidieran la entrada vestidos de vaisnavas. Pero una vez cruzada la inmigración, se vestían de vaisnavas en el trayecto al templo, y llegaban como vaisnavas impecables ante la congregación y las Deidades. Pero ese no ha sido el caso con Hridayananda en México, ni en Brasil.

Ya habíamos mencionado que a México han arribado todo tipo de sadhus vestidos de vaisnavas, y nunca han sido hostigados por las autoridades, pues existe la consigna oficial de respeto a los representantes de todas las religiones. Estoy seguro que en Brasil es el mismo caso.

Entonces, ¿por qué andar vestido de karmi en plena visita pastoral? Ya sea durante el viaje o luego de llegar al templo, no se justifica que Hridayananda esté vestido de karmi, a menos que eso sea un mal hábito que él está tratando de imponerle a esta dócil congregación, para obligarlos a que lo acepten como él quiere.

Luego de que Hridayananda llegó al templo vestido así, algunos devotos notaron que además no llevaba el cordón sagrado brahmínico, o al menos nunca se lo pudieron encontrar. Tampoco le vieron la kantimala, aunque dicen por ahí que sí la llevaba, pero suelta porque apretada le molesta la piel. Vaya usted a saber qué está pasando realmente.

Yo creo que así como Hridayananda era muy ingenioso en Los Angeles para comerse todos los pasteles con sabor a chocolate que se le antojaban— pidiendo que se los elaboraran de algarrobo—, pues de la misma manera debió resolver su molestia cutánea haciéndose una kantimala y un cordón sagrado hipoalergénicos. Pero no parece ser un asunto que le interese mucho, y sólo dice que le afectan la piel, y colorín colorado.

Hablando de chocolate, resulta que cuando Hridayananda llegó al templo se encontró de repente cara a cara con el Prabhu Caitanya. Cuando lo vió le dijo: “¡Ah, el Chocolate”. Esto dejó a Caitanya pensando: “Si prefiere decir la palabra ‘Chocolate’ en vez de ‘Caitanya’, es asunto suyo”.

Y, ¿qué pensar de que tuviera las manos metidas en los bolsillos del pantalón karmi durante el gurupuja de Srila Prabhupada? Eso causó todavía más confusión. De lo contrario no me lo hubieran mencionado tres devotos distintos. ¿Es este tema relevante? Yo creo que sí. El lenguaje corporal dice más que las palabras y las apariencias. Yo invito al lector a que me ayude a descifrar el significado sicológico de esas manos en los bolsillos.
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Hridayananda dio una clase en el templo el miércoles. Las cortinas del altar estaban cerradas pero fueron abiertas de repente a media clase. En forma socarrona el Goswami dijo: “Oh, ahí está el jefe”. Para él, todo es motivo de chiste, incluso Sri Sri Radha Madan Gopal. No me imagino a Srila Prabhupada o a cualquier discípulo suyo que sigue correctamente sus pasos, ver a las Deidades y señalar: “Ahí está el jefe”, extrayendo de la audiencia la predecible risita zombie impotente.


Y en típico estilo suyo, Hridayananda de repente se declaró enfermo y dejó plantada a la numerosa concurrencia que asistió a las iniciaciones del viernes en la tarde. Hubo una ceremonia de fuego, pero él nunca llegó. Estableció una videoconferencia desde su residencia y dijo unas palabras que casi nadie entendió debido a la conexión tan defectuosa. Luego dio instrucciones que los iniciados deberían ir el sábado en la mañana a su casa a recoger su japa y nombre de iniciado.

Pues algo parecido sucedió el sábado durante el Rathayatra. Nunca apareció. Se quedó en sus aposentos sin asistir al festival, a pesar de que era el orador titular del evento. El domingo pasó lo mismo. Él era el orador principal del día y tenía programada una conferencia de nombre "Un oásis en medio del desconcierto". Entre los devotos terminó siendo "Un desconcierto en medio del Rathayatra".

¿Qué tan enfermo estaba realmente Hridayananda? ¿Estaba tan impedido para hablar que se tenía que quedar en su casa todo el día? ¿Era su malestar tratable con aspirinas y un antidiarreico? ¿Sería que en realidad no estaba tan enfermo, pero los eventos carecían para él de la suficiente importancia que justificaran su presencia?

¿Qué pensar de todo esto? Ropa karmi en el vyasasana, ausencia de compromiso inquebrantable en los programas de prédica, video-darshan, toda una concurrencia colgada en un evento tan importante como lo son unas iniciaciones, desaparecido durante los dos días del Rathayatra. ¿Qué lectura darle a esta serie de fenómenos?

El sábado en la noche, un grupo de Tulancingo se trasladó a la residencia de Hridayananda para participar en un darshan con él. Uno de los allí presentes me dijo que estuvieron de las 8 a las 10:30 con él y se veía totalmente normal. Añadió: "Su sentido del humor estaba intacto". Y agregó que uno de los sirvientes de Hridayananda le dijo que la noche anterior estuvo levantado hasta las 11:30, y que pasaba el tiempo tocando el piano. Durante el video-darshan también se veía bien, podía hablar normalmente, y no tuvo que interrumpirlo para ir al baño.

Aquellos con quienes hablé sobre este tema concluyen que Hridayananda se desapareció el viernes, sábado y domingo, simplemente porque no le interesaba lo que estaba pasando. Se le hizo más fácil escudarse en un padecimiento médico, real o aparente, para quedarse en un ambiente cómodo al margen de los programas oficiales.

Incluso si tuviera alguna dolencia, su semblante no daba señales de una verdadera emergencia. ¿Qué hubieras hecho tú, estimado lector, si tuvieras chorrillo pero de repente se te presenta la oportunidad de ver a Srila Prabhupada y servirlo personalmente? Pues aunque fuera con un pañal te aprovechabas de tal bendición.

Pues asistir al Rathayatra y servir a los devotos son también manifestaciones de la misericordia de Srila Prabhupada, y deben ser vistos de esa misma manera. Por eso es muy difícil de aceptar que Hridayananda no se hubiera aparecido para nada en los eventos públicos durante esos tres días.

—A ELLOS NO LOS QUIERO, PERO A ELLA SÍ.

Un discípulo de Srila Prabhupada dio su propia explicación, aunque no puedo revelar su nombre para evitarle consecuencias. Él escuchó personalmente a Hridayananda decir una vez durante una conversación en México que los mexicanos eran peores que los negros. En ese contexto se entendería muy bien su indiferencia y desgano por convivir con ellos durante los eventos que estaban programados. En otras palabras, no los quiere.

Y un devoto me relató lo que escuchó cuando otro devoto le ofreció a Hridayananda durante esta última visita una entrevista para la radio. Éste le contestó: "Ya no me hablen del Rathayatra". Con esto quizá podemos comprender mejor su ausencia del festival.

Ya cuando se hablaba libremente del tema, otro devoto hizo la observación que Hridayananda dejo de visitar México con la frecuencia acostumbrada cuando disminuyeron los abundantes daksinas que le daban cada vez que venía a México. A eso, un discípulo de Srila Prabhupada dijo que cuando él era el presidente del templo de Veracruz una vez Hridayananda le pidió un préstamo de diez mil dólares. El devoto tomó todo el capital del templo y se lo entregó. Nunca más supo sobre los diez mil dólares. Hridayananda no hizo el más mínimo intento de pagarlos, ni se comunicó con él para darle una explicación. Simplemente el dinero desapareció.

En fechas recientes apareció en el «Sampradaya Sun» una editorial sobre el fracaso de Iskcon para establecer un sistema de gurus digno. Ahí se hace un análisis de los 11 acharyas originales, y se introduce el concepto de la “lenta pero estable decadencia” de algunos de ellos. Hridayananda queda incluido en esa categoría. Leamos más al respecto:

“El primer acharya de zona que se cayó fue Hansadutta. Se cayó al poco tiempo de que Srila Prabhupada se había ido —poco después de ser incluirlo como uno de los supuestos once acharyas que cometieron este error. Algunos años después le tocó a Jayatirtha. Y todo ese tiempo hubo gente como Bhavananda, quien llevaba una vida caída pero era protegido por sus amigos. Así que todos ellos —en diversas medidas y maneras— se cayeron de la posición espiritual que alegaban tener, pues todo era un simple ardid. En mayor o menor grado, casi todos ellos parecían sinceros, fuertes y capaces de mantenerse, hasta el momento en que se caían.

“Entonces, justo después del Movimiento de Reforma, hubieron a finales de los 1980s unas caídas grandes y significativas, a saber Ramesvara y Bhagavan. Y no olvidemos a Kirtanananda. Incluso después de la Reforma tuvimos gente como Satsvarupa, quien se encontraba en medio de una lenta pero estable decadencia. Harikesa también estuvo en decadencia durante un período prolongado, y se fue finalmente en medio de una gran nube dramática. Hridayananda Swami ahora también se está desvaneciendo en forma lenta pero segura hacia la no-existencia, tanto como Swami, Guru, y hasta como devoto. Tamal Krishna Goswami, quien se desvaneció en forma muy parecida a la que Hridayananda está experimentando ahora, tuvo un fin dramático y trágico al morir en un accidente automovilístico. Y más recientemente, Jayapataka Swami también tuvo una crisis médica muy dramática y traumática, aunque predecible, y ya no puede mantener su posición con efectividad”.


¿Será el comportamiento de Hridayananda un adelanto de lo que aquí se predice para él? Esperemos que no sea así, aunque las señales que pudimos observar durante su visita son preocupantes.