miércoles, noviembre 11, 2009

Paremos un Momento


por Radha Krishna das

El Tambor Rugiente empezó a presentar ciertas notas relacionadas con Hridayananda desde el mes de septiembre. Todo se centraba en el hecho de que él iba a estar presente en el Rathayatra de la ciudad de México. Este año se celebró el festival en octubre en vez de mayo, porque esos días estuvo en su apogeo la epidemia de influenza, y todos los actos públicos fueron cancelados por las autoridades locales.

El tema original no pasaba a mayores. Sin embargo, la misma actuación de Hridayananda una vez que llegó a México provocó que El Tambor Rugiente publicara nuevas notas sobre él, en las que se reseñaban sus ocurrencias y su estilo de vida tan ajeno al que corresponde a un guru y sannyasi del linaje de Srila Prabhupada. Y nos siguió llegando información sobre los desatinos de Hridayananda, la que fue apareciendo en nuevas notas durante el mes de octubre.

En algún punto en la segunda quincena de octubre el tema se convirtió en un asunto internacional, no limitado a Latinoamérica y el idioma español. En publicaciones y foros cibernéticos de Estados Unidos empezaron a aparecer en inglés testimonios y reflexiones sobre el estilo de vida karmi y las desviaciones filosóficas de Hridayananda. Eso cobró vida propia y actualmente en internet hay una serie de textos muy importantes sobre Hridayananda que remueven la máscara con la que él se presenta en Iskcon ante sus discípulos y seguidores.

Aunque a principios de año ya había existido una controversia a causa de las bendiciones matrimoniales que Hridayananda le otorgó a una parejita gay, y que dejaba ver la distancia tomada entre Hridayananda y Srila Prabhupada, esta segunda oleada es más seria pues tiene que ver con la conducta personal de este individuo y lo presenta como alguien caído de las normas de vida de un sannyasi vaisnava respetable.

Debido a la delantera que este tema está tomando en el idioma inglés, las próximas notas de El Tambor Rugiente serán precisamente traducciones de algunos textos que están apareciendo en Estados Unidos sobre Hridayananda.

Nosotros desde hace semanas pensábamos que el tema de Hridayananda estaba llegando a su fin, pero en realidad es algo que apenas empezaba y que conforme pasan los días nos sigue sorprendiendo a todos.

martes, noviembre 10, 2009

Un Incidente Más

por Radha Krishna das

El relato que hace Aniruddha das sobre los “encuentros cercanos del tercer tipo” de Hridayananda con una dama vaisnava brasileña durante la década de los 1980s, no es el único caso que existió... ni el primero.

Cuando Srila Prabhupada regañó a Hridayananda en Mayapur por permitir la entrada de devotas en su cuarto, ¡en el sagrado dhama y en presencia de su guru!, ya antes Hridayananda había sido el protagonista de otro incidente, que involucró personalmente a Srila Prabhupada y a la plana mayor de la GBC en Estados Unidos.

Resulta que en 1974 Hridayananda fue nombrado GBC de Latinoamérica, que en aquel tiempo se componía de templos en México, Argentina, Venezuela y Puerto Rico. El templo de México funcionaba normalmente, aunque tenía varios problemas, entre ellos la calidad de la adoración a las Deidades de Sri Sri Radha Madan Gopal, instaladas el año anterior.

Debido a eso nos sorprendió que durante el verano, no recuerdo bien la fecha, Hridayananda nos llamó desde Puerto Rico para pedirnos que le mandáramos tres pasajes de avión de San Juan Puerto Rico a México, porque estaba llevándonos las Deidades de Sri Sri Gour Nitai instaladas en la isla.

ANANGA MANJARI DD, IMAGEN RECIENTE.

Le mandamos los tres pasajes, y poco tiempo después llegó Hridayananda a México proveniente de Puerto Rico. En efecto, en la cabina del avión venían las Deidades de Sri Sri Gour Nitai junto con Hridayananda. Sin embargo, en el mismo vuelo también venía otra persona: Ananga Manjari dd, la antigua esposa de Hridayananda, y ya para entonces "viuda de Resnick".

Las Deidades descendieron del avión y no pasaron por la inspección de aduanas gracias a que teníamos un amigo muy influyente el aeropuerto, quien ayudó a que se fueran directamente al automóvil que Las esperaba.

Nosotros al principio no sabíamos quién era Ananga Manjari, y Hridayananda no nos dijo nada al respecto. Por otras fuentes luego nos enteramos de la naturaleza de esta pujari que había venido con las Deidades a México. Pero ella no había venido a México sólo para acompañar a las Deidades e instalarlas, sino que ahora ella se iba a quedar en México para atenderlas como pujari.

De nuestra parte no hubo realmente objeción alguna de que ella estuviera aquí, pues tener en México devotos de EUA con más experiencia y con un espíritu de colaboración representaba un beneficio para el mandir.

SRI SRI GOUR NITAI, DE PUERTO RICO Y MÉXICO.

Las Deidades de Sri Sri Gour Nitai recien llegados fueron puestas en el altar con una ceremonia, y removimos a las que ya estaban allí. Eran un Gour Nitai más chico, de barro pintado, y la idea era enviarlos a Puerto Rico como intercambio. Esto nunca sucedió, y esas Deidades quedaron guardadas hasta que fueron destruidas y consagradas al río Amacuzac cuando Iskcon tenía una finca en esa zona.

Sin embargo, las cosas no terminaron siendo tan sencillas como parecían al principio. Tal como Aniruddha relata los interminables intercambios entre Hridayananda y la devota brasileña, en México también empezó a desarrollarse entre Hridayananda y la pujari una relación cargada de agitación y dualidad. Hridayananda buscaba cualquier excusa para llamarla y hablar con ella. A veces se peleaban como marido y mujer, y en otras la mandaba regañar.

A veces Hridayananda hablaba acerca de ella criticándola por su servicio, sabiendo que ella estaba detrás de la puerta escuchando lo que él decía. En otras ocasiones le mandaba recados con terceros, dándole órdenes y expresando su enojo.

Cuando Hridayananda hablaba con ella terminaba frecuentemente muy agitado y con ansiedad. Bajaba al primer piso a desquitarse con el primero que pudiera, quien frecuentemente era Maitreya Muni. En una ocasión le pegó con la danda en la cabeza. En otra ocasión le tiró en la cara un recipiente de prasadam que no era de su gusto, y jamás fue bueno para disculparse y reconocer que era injustificable llegar a tal extremo.

Cabe mencionar que, al igual que con la devota brasileña, aquí Hridayananda solía traer a su viuda para hablar con ella mientras estaba vestido con una gamsha. Al moverse para acomodarse en su asiento, invariablemente se le subía la gamsha y quedaba expuesto su "paquete genital". Diferentes devotos le hacían señas sobre la exhibición que estaba haciendo, las que casi nunca tomaba en cuenta.

Lo relevante aquí es que Hridayananda nunca había tenido ese tipo de comportamiento con otros pujaris o devotos de otros servicios. Todo esto era una telenovela en la que se palpaban la lujuria y la agitación incontrolables que él sentía. Además se veía su determinación por hacer caso omiso de las normas de comportamiento que deben regir la vida de un sannyasi. Y ante los ojos de la comunidad vaisnava se desarrollaba su show romántico. Así continuó esta telenovela durante algún tiempo.


Algunos devotos de Puerto Rico luego me dijeron que quitar a las Deidades de Puerto Rico para llevárselas a México había sido una arbitrariedad por parte de Hridayananda. Me dijeron que en realidad lo que Hridayananda quería era llevarse a la pujari a México con él, y utilizó el argumento de la falta de calidad en la adoración en Puerto Rico como excusa. Esto se nos hizo evidente también a nosotros al ser testigos de la telenovela que se estaba desarrollando entre ellos dos.

En México teníamos problemas para conducir la adoración a las Deidades sin ofensas, por lo que traer a las Deidades de Puerto Rico a México no era la solución para que se Les sirviera mejor. Y de Puerto Rico venía para atenderlas en México la misma pujari que las estaba atendiendo en Puerto Rico. Toda la idea carecía de sentido.

En Estados Unidos se empezó a ver este affair como un escándalo y se pronosticaba la caída inminente de Hridayananda. De diversas fuentes supimos que Srila Prabhupada tuvo conocimiento del caso, y que le había pedido a los GBCs de EUA que hicieran algo al respecto.

Creo que fue Rupanuga quien estuvo viendo este asunto para darle una solución, y de Estados Unidos se hicieron arreglos para que la Mataji Ananga Manjari saliera de inmediato de México, pues la situación no podía continuar así. En Estados Unidos acordaron enviar a una pujari sustituta, quien resultó ser Nanda dasi, una devota que vivía en Boston y que ha sido líder de Alachua en años recientes.

Nanda dasi no viajó a México debido a que alguno de nosotros la hubiera convencido de que viniera, pues ninguno de nosotros la conocía. Sin embargo, de repente apareció ella en el aeropuerto para ayudarnos con el servicio a las Deidades, en sustitución de la viuda de Hridayananda, quien salió prontamente del país.

La súbita aparición de Ananga Manjari en 1974 en México es incontrovertible. Hay muchos testigos presenciales. No sólo eso; hace un par de años ella y su esposo vinieron a México al Rathyatra, y él personalmente le contó a unos devotos que su esposa había pasado tiempo en el templo de México con anterioridad.

En este incidente podemos ver el atrevimiento de Hridayananda de llevar sus desviaciones al límite, de coquetear con las caídas, y de manipular las normas de conducta. Y los hechos hablan por sí solos.

1. ¿Qué hacen las Deidades de Sri Sri Gour Nitai de Puerto Rico en México? ¿Hay alguna verdadera justificación para que hubieran sido traídas aquí en 1974?

2. El estándar de adoración de Puerto Rico no era malo como para justificar remover las Deidades a otro templo. Esto me lo confirmaron devotos de Puerto Rico con los que platiqué después del incidente. De todos modos, si había malos niveles de adoración en Puerto Rico esto se hubiera debido a la mediocridad de su pujari. Pero nosotros vimos a esa misma pujari desempeñándose en México, y era muy competente en su servicio. Ella también podía haberlo sido en Puerto Rico.

3. ¿Cómo es que de repente Hridayananda nos avisó que las Deidades de Puerto Rico iban a venir a México para que se les atendiera mejor que en Puerto Rico, si aquí en México realmente no teníamos un buen programa de adoración de Deidades?

NANDA DASI (AL FONDO) EN CHAPULTEPEC, EN 1975.

4. ¿Cómo es que terminó en Mexico Nanda dasi, quien permaneció aquí hasta 1975 e incluso estuvo presente durante la visita de Srila Prabhupada a México en febrero de 1975, sin que aquí nadie la conociera ni la hubiera invitado, si no es porque la enviaron de Estados Unidos para ayudar a conjurar la caída inminente de Hridayananda?

5. Muchos discípulos de Srila Prabhupada en México fuimos testigos de la engorrosa relación que Hridayananda insistía en mantener con su viuda, quien se portó mucho más como una dama que él como un sannyasi?

6. La conclusión de todos los testigos de este romance, tanto en México como en Puerto Rico, fue que Hridayananda trajo a su viuda a vivir a México pues él pasaba más tiempo aquí, y en consecuencia estaría más tiempo con ella en medio de la engorrosa relación que él organizó. Hridayananda utilizó a las Deidades de Puerto Rico como excusa para tener a su viuda en México.

Como colofón a este vergonzoso incidente, presento aquí la sección relevante de una carta que Srila Prabhupada le escribió precisamente a Hridayananda das poco tiempo después de los hechos narrados en esta nota. Podría ser que Srila Prabhupada le estuviera dando instrucciones a Hridayananda relacionadas con el incidente recien ocurrido. Vean ustedes y juzguen:

~ ~ ~ o

31 de octubre de 1974

Bombay

Mi querido Hridayananda das Goswami:

Por favor acepta mis bendiciones. He recibido tu carta fechada 26 de septiembre, 1974, y tomé nota de su contenido.

Me alegra mucho saber que supervisas que los devotos mantienen las prácticas devocionales. Este es el secreto para alcanzar el éxito. Por lo tanto, estoy haciendo énfasis en ello. Y si tú también haces énfasis en ello y te presentas como un vaisnava ideal, entonces serás mi representante completamente.

Nosotros no buscamos títulos ni designaciones. El Señor Caitanaya estableció el principio de que debemos enseñar con nuestro ejemplo personal. Eso es lo que yo he tratado de hacer. Así, si todos ustedes mis discípulos hacen lo mismo entonces el futuro de nuestro movimiento estará lleno de gloria.

o ~ ~ ~

Las Caídas de Hridayananda


por Aniruddha das

Queridos devotos, podría darles una extensa narración sobre la caída de Hridayananda con una dama discípula suya llamada Devamrta, una atractiva mujer de Brasil que Rocana das mencionó recientemente en su artículo “Aparadhi a la Orden de Sannyasa”.

Yo era su sirviente personal durante esa época y fui testigo presencial de ese lance amoroso escandaloso. A reserva de escribir una narración más detallada, voy a relatar los siguientes incidentes para refutar la defensa ciega que Chandrabhanu das hace de Hridayananda.

Hridayananda le ordenó a Brahmatirtha que instalara una línea telefónica personal a la habitación de Devamrta en el así llamado Edificio Vaikuntha de Govinda, para que se pudiera comunicar de manera directa y privada con ella todo el tiempo. Él se pasaba horas y más horas hablando con esta mujer, ya fuera en persona o por teléfono. Yo contaba las horas que pasaba asociándose con esta mujer, y muchos días se pasaba ocho horas hablando directamente con ella o por télefono y cartas. Este debe ser un récord para un supuesto sannyasi.

Recuerdo perfectamente (pues se me quedó grabado en la mente) que un día Hridayananda se levantó a las 4:00 am y le llamó de inmediato a Devamrta. Yo lo asistía y observaba todo el tiempo. Así que, este día particular estuvo al teléfono con ella por más de tres horas y media, durante todo el brahma-muhurta. Para que yo no pudiera escuchar los detalles de esa conversación, me pidió que abandonara la habitación y le pusiera seguro a la puerta. Estuve esperando todo ese tiempo con ansiedad pues, como buen sirviente, quería proteger a Hridayananda de la actitud sugestiva de esta mujer. Pero en realidad, el responsable de establecer y mantener esta relación íntima era el mismo Hridayananda.

En el condominio donde vivía, Hridayananda se levantaba muchas noches perturbado. Estaba tan absorto con esta mujer que se le olvidó tomar medidas “preventivas” elementales. Yo cuando me despertaba me dedicaba a atenderlo (alistaba sus ropas, etc.) y de allí me iba al baño a hacer limpieza. En esas ocasiones encontraba mojadas sus kaupinas [calzón monástico], que emanaban un olor particular a semen. Estos sueños mojados eran obviamente el resultado de estar agitado sexualmente por su asociación con esta mujer. ¡Y este supuesto “acharya” estaba traduciendo el Décimo Canto “para el bienestar de todas las almas condicionadas”!

Decepcionado y triste me ponía a lavar los kaupinas manchados de semen. Sí, poco tiempo después de esto dejé para siempre la compañía de este hombre.


Cuando Hirdayananda hablaba con esta mujer era muy frívolo, haciendo chistes y relacionándose con ella como si fueran amantes. A veces le decía “monstrua” o “bonitinha” [portugués de "muy bonita"] cuando estaban solos, aunque a veces yo estaba cerca y lo escuchaba.

Yo le daba masaje a Hridayananda diariamente, en ocasiones hasta 3 veces. Cuando ciertas veces le estaba dando masaje en el condominio, él llamaba a esta mujer y hacia que se sentara directamente en frente de él. Ella se sentaba en una estera apenas a 2 metros de distancia, y él sólo vestía una gamsha. Yo siempre iniciaba los masajes detrás de él, mis manos concentradas en su cabeza y espalda. Pero el movimiento causado por el masaje siempre hacía que se subiera la gamsha y quedaba expuesta su zona genital apenas cubierta por la kaupina.

Esta mujer trataba sin éxito de no ver directamente la masa genital, pero eso era obviamente imposible. Para rectificar la situación yo volteaba y ponía en frente de él y deliberadamente la bajaba la gamsha para cubrirlo de nuevo aunque fuera hasta las rodillas. Pero la gamsha de nuevo se recorrería inevitablemente para exhibir las partes íntimas de Hridayananda ante los ojos de esta mujer.

Todo hombre sabe que este es un juego sexual sutil. El grado de agitación sexual entre estos dos no era sólo evidente sino desvergonzado. Yo prevenía a Hridayananda: “Cuídate de las intenciones de esta mujer”. Algunas veces me respondió: “Si estuvieras en mi lugar te sentirías sobrecogido por la lujuria. Y estás proyectando eso en mí”.

Una vez le dije: “Esta relación puede arruinar tu reputación. Tú estás traduciendo el Srimad-Bhagavatam, y a los devotos les gustaría que te comportaras como un maestro espiritual auténtico”. Nunca me hizo caso. También se burlaba de de las quejas en contra suya de parte de hermanos espirituales bien intencionados pero preocupados y de sus seguidores. Él sólo dejó de asociarse públicamente con esta mujer (a quien ahora veo como más como una víctima que alguien que trataba de que cayera este supuesto guru) hasta que Gopiparanadhana y Dravida lo amenazaron con ya no trabajar con él respectivamente en la traducción y redacción del Bhagavatam.

Hridayananda podía ver que yo estaba actuando como un guardaespaldas leal, para protegerlo todo el tiempo de esta mujer, así que me mantenía en guardia todo el tiempo porque así tendría un tercero que podía confirmar que “él no estaba haciendo nada malo”.

Estoy actualmente en India y dos veces he tenido que reiniciar este texto porque se fue la electricidad. Podría escribir un libro entero sobre la saga de Hridayananda y Devamrta. Sin embargo, cualquier devoto brahmínico que quiera llegar a la conclusión correcta sobre el estatus de Hridayananda, tendrá suficiente con lo dicho aquí. Esta reseña es similar a las fotos de Hridayananda que Harinamananda publicó en el Sampradaya Sun.

Esta es una historia triste pero verídica que debe conocerse para que los devotos de todo el mundo sepan quién es el verdadero Hridayananda, directamente de parte de alguien que fue su sirviente personal por más de cinco años —y de parte de alguien que no es un hincha fanático de Iskcon.


Lo detalles que he presentado aquí son ciertos, y estoy dispuesto a repetir esta historia en frente de Srila Prabhupada, las Deidades y la GBC.

lunes, noviembre 09, 2009

Sal de tu Escondite

por Harinamananda das

Los recientes artículos en el Sampradaya Sun escritos por Rocana Prabhu, Aniruddha Prabhu, y devotos de todas partes, que denuncian la actitud tan ofensiva de Hridayananda hacia Srila Prabhupada, son testimonios reales de las desviaciones en las que ha incurrido este individuo.


Yo en lo personal soy testigo de lo que declaró Aniruddha Prabhu en su artículo. En aquella época yo vivía en Panamá, Centroamérica. Aniruddha estaba en Miami, Florida, sirviendo a Hridayananda. Un día él me llamó pidiéndome que fuera a Miami y sirviera de testigo de los acontecimientos que ahora relata en su artículo [que que está siendo trducido al español].

Permanecí varios días en Miami y pude ser testigo presencial de esos hechos. Aniruddha siempre ha sido un devoto inteligente, capaz y con un gran deseo de servir a Srila Prabhupada. Tal como señala Rocana, Hridayananada nunca hubiera escogido como sirviente a un individuo que no fuera capaz. Esa es la razón por la cual Aniruddha sirvió como asistente a Hridayananda por tanto tiempo.

Soy testigo también de todo el sufrimiento que tuvo que pasar Aniruddha cuando pudo entender sin fanatismos que Hridayananda estaba resbalándose de su inflada posición como guru y sannyasi. Aniruddha fue un asistente fiel pero no ciego, y para corroborar sus impresiones al respecto me llamó para que yo fuera testigo de las aventuras de ese asi llamado guru y sannyasi.

Por otro lado secundo la posición de Rocana Prabhu. Como miembros de la comunidad vaisnava retamos a Hridayananda a un debate público, basado en las enseñanzas de Srila Prabhupada, para discutir sobre su actitud ofensiva hacia Srila Prabhupada.

Si tú, Hridayananda, te crees tan inteligente y docto en la materia, si te crees un académico de renombre, y si te crees un verdadero guru, te pedimos que aclares lo que muchos consideramos tus desviaciones y ofensas hacia Srila Prabhupada y sus instrucciones. Te retamos a un debate público tanto en el Sampradaya Sun como en El Tambor Rugiente, para que tengas la oportunidad de justificar tu proceder.

Nosotros te retamos a que des la cara y no te estés escondiendo detrás de estos pobres fanáticos seguidores tuyos, que en vez de ayudarte te están hundiendo más con su fanatismo. Sal de tu escondite, da la cara y defiende tu posición si es que tienes valor para hacerlo. Conocemos tus tácticas. Estás esperando que el huracán se aleje, o estás esperando que alguien más salga a defenderte. Mas no hemos visto que tu tengas el valor de hacerlo personalmente. Si te queda algo de dignidad, lo menos que puedes hacer es salir de tu confortable escondite y defenderte como lo hacen los verdaderos vaisnavas y filosofos.

Esa es la tradicion vaisnava. Si surge un desafío sobre ideas y posiciones filosóficas, uno tiene la obligación de salir y defender sus convicciones. Incluso en nuestra degradada cultura occidental es de personas dignas y valientes salir a defender su reputación. Tu tienes esa obligación moral. Si no aceptas este desafío, eso significa que sabes que serás derrotado y todos se darán cuenta que eres un especulador que solo quiere usurpar la posición de Srila Prabhupada.

Sal de tu escondite Hridayananda, y convéncenos que tienes la razón. De lo contrario, entonces acepta tu derrota y no sigas dañando más la misión de nuestro maestro espiritual.

Y ustedes, los integrantes de la GBC, tienen la obligación moral ante nuestro maestro espiritual Srila Prabhupada de defender su misión. Ustedes han mantenido una actitud pasiva ante los insultos de este individuo hacia la misión de nuestro guru y su memoria. Es el deber de ustedes salir al frente a defender el legado de Srila Prabhupada. La actitud que han exhiido hasta ahora sólo refleja incompetencia y cobardía. Si tienen miedo, si se sienten incompetentes para defender la misión, entonces renuncien y denle la oportunidad a otros con más valor e integridad.

SRILA PRABHUPADA KI YAI !!!

miércoles, noviembre 04, 2009

¡ Y Qué Botón !

por Radha Krishna das

Bhakta Eduardo señaló en su reciente nota que el video sobre Hridayananda no aclara las dudas que hay acerca de él, sino que las confirma. En efecto, los argumentos que Hridayananda presenta en 2005 para justificarse ponen más en evidencia su propio predicamento y su actitud poco respetuosa hacia Srila Prabhupada. Veamos algunas de sus declaraciones.


Hridayananda dice que Srila Prabhupada viajó durante 12 años, mientras que él lleva viajando casi 34 años, "casi el triple" que Srila Prabhupada.

La anterior declaración es una vil mentira. De entrada, si sumamos los años desde 1965 —cuando Srila Prabhupada abordó el barco hacia Estados Unidos— hasta 1977 —cuando concluyeron sus pasatiempos manifiestos— nos da un total de 13 años. Por otra parte, "casi 34 años" no es lo mismo que 34. Entonces, 13 en relación con menos de 34 se aleja cada vez más del “casi el triple" que Hridayananda pretende establecer al competir con su propio guru.

Luego, los viajes de Srila Prabhupada como monje y misionero de Sri Caitanya Mahaprabhu no se limitan a los 12 años que señala Hridayananda. Por ejemplo, acabo de leer el Manifiesto de «La Liga de Devotos», publicado en 1953. Srila Prabhupada registró esta sociedad mientras vivía en India, y es considerada la precursora directa de Iskcon pues hasta sus estatutos son muy similares. Desde aquellos años Srila Prabhupada viajaba y organizaba programas para presentar las enseñanzas de nuestro paramguru Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura.

En un párrafo de dicho manifiesto Srila Prabhupada dice: “La Liga de Devotos quiere presentar con un uso práctico estos dos Temas trascendentales prominentes para el beneficio de la sociedad humana en general”. (Estos dos temas son la naturaleza divina de la entidad viviente, y las necesidades del alma espiritual.)

Pero vayamos aún antes en el tiempo, a 1944, cuando Srila Prabhupada fundó y empezó a distribuir la revista Back to Godhead (De Vuelta al Supremo) en India. Él siguió editándola personalmente hasta 1960. Él escribía prácticamente todos los artículos, supervisaba la impresión, y distribuía cada uno de los ejemplares (1,000 de cada número) de persona en persona. Fue una lucha lanzar esta publicación porque era la época de la Segunda Guerra Mundial y había escasez de papel. Srila Prabhupada se mudó a varias ciudades durante ese tiempo, y en todas se las ingeniaba para continuar la publicación y la distribución de la revista. Luego, cuando vino a Occidente, reanudó su publicación con la colaboración de sus discípulos.


No olvidemos tampoco los libros que Srila Prabhupada publicó desde los 1950s, incluyendo el Srimad-Bhagavatam, Primer Canto. Estos implicaron muchos viajes para imprimirlos y distribuirlos.

SRILA PRABHUPADA, DELHI, 1964.

Pero para Hridayananda los viajes y el trabajo misional de Srila Prabhupada desde 1944 e incluso antes no cuentan para nada. Él está en competencia con su propio guru y hasta cree que ya le ganó. "Prabhupada sólo viajó 12 años y yo 34 años. Yo soy más chingón". Y los borreguitos cantan: "¡Jaya Acharyadeva!".

Consideremos además lo siguiente. Hridayananda en 2005 no llevaba viajando y predicando los casi 34 años que alega. Para 1984 él había dejado de vivir en templos para siempre y se pasó años estudiando por su cuenta, aislado de las actividades institucionales de Iskcon. Incluso dejó de ser GBC activo por estar demasiado dedicado a sus asuntos personales. Él mismo también menciona que en 1977 tenía colapsos nerviosos y de salud que lo postraban durante meses. ¿Cómo es entonces que lleva 34 años viajando? Será un intervalo total de 34 años, pero lleno de lagunas que disminuyen considerablemente sus "horas de vuelo". De todos modos, sus fans gritan emocionados: "¡Jaya Acharyadeva!".

La conversación donde Hridayananda dijo todas estas tonterías surgió precisamente de la pregunta que le hicieron: ¿Por qué tanto abandono? Sus propios seguidores consideran que ha abandonado su trabajo y que no está a la altura de los títulos y honores que recibe. Pero él considera todo ese abandono como parte de sus gloriosos "casi 34 años" de viajes.

Y si además consideramos lo que Hridayananda mismo dice —que el guru necesita "su propia vida"—, entonces sus horas efectivas de vuelo durante esos "casi 34 años" serán todavía más raquíticas. Los números no cuadran, excepto en la mente de Hridayananda en su afán por ser superior a su propio guru. Cantan los borreguitos: "¡Jaya Acharyadeva!".


Finalmente está lo que podríamos llamar “la calidad de la prédica”. Un momento de prédica y presencia de Srila Prabhupada supera siglos de viajes de Hridayananda, quien llega a cualquier lugar para que lo adoren, lo sirvan, lo entretengan, le festejen sus chistes, lo glorifiquen, y sus lacayos brinquen en un trance masoquista cada vez que les da órdenes. Mucho viaje vestido de karmi, cotorreando con las chavas, haciendo chistes zonzos, llevándose el dinero de los templos. Con Srila Prabhupada teníamos el peregrinar de un nitya-siddha (una alma eternamente liberada), pero con Hridayananda es más bien el circo viajero de un nitya-baddha.

Veamos además el resultado de los viajes pastorales y la prédica de 12 años de Srila Prabhupada por el mundo, comparado con los “casi 34 años" de Hridayananda. Srila Prabhupada formó un poderoso movimiento espiritual que por primera vez en la historia presentó las enseñanzas de Sri Caitanya Mahaprabhu en todo rincón del mundo. Hridayananda se la ha pasado explotando esa misma institución, ha sido actor importante en las crisis que ha vivido este Movimiento, y su "prédica" está salpicada de elementos mundanos que no han contribuido al desarrollo positivo del Movimiento.

A pesar de todo eso tenemos a sus seguidores celebrándole tanto supuesto logro: “¡Jaya Acharyadeva, en efecto usted sí es bien chingón!”.

Luego Hridayananda critica a quienes dicen que el guru no necesita tener su propia vida.

Para Hridayananda, un guru sí necesita su propia vida. Sin embargo, no le asiste la razón y parece que simplemente está tratando de justificar una vida llena de anarthas (vicios indeseables). La realidad es que un sannyasi y un guru no necesitan tener su propia vida. Es más, no deben tener su propia vida. Si la quieren, entonces que renuncien a ser sannyasis y gurus.

Algún guru casado —que resida en Kolkata o en una remota aldea— quizá necesite ciertos momentos de vida propia para atender a su esposa, la manutención de su casa y el cuidado de sus hijos. Aun así, lleva una vida de paka-vaisnava y probablemente tenga brahmacaris viviendo en su casa, la cual está abierta a cualquiera en todo momento. Pero eso no es lo mismo que llevar una vida privada en Gainesville o Beverly Hills, rodeado de risueñas damiselas, enseñando cursos mundanos en universidades, y tocando partituras de Bach en un teclado eléctrico.

Y en Iskcon, la actitud de dedicación total a la misión de Sri Caitanya Mahaprabhu debería ser todavía más contundente debido al ejemplo personal que Srila Prabhupada dio como sannyasi y guru: Estar 24 horas al día dedicado en cuerpo y alma al servicio de Krishna, de los devotos, y de las almas condicionadas que buscan un consuelo en su existencia material. Sí, el guru y el sannyasi no tienen vida propia. Su vida es de servicio y de entrega.

Recuerdo haber visto en 1987 una entrevista televisiva que le hicieron a un sacerdote católico de Los Angeles con motivo de la inminente visita del Papa Juan Pablo II a esa ciudad. Este era un tipo joven y bien parecido, como el padre Alberto, y la entrevistadora le estaba preguntando qué había significado para él haberse vuelto sacerdote. Su respuesta fue: "Antes, primero era yo, luego era yo, y al final era yo. Si quedaba algún tiempo después de eso, podía yo pensar en los demás. Ahora es lo opuesto. Primero están los demás, luego están los demás, y al final están los demás. Y si queda algún momento adicional, lo puedo utilizar para alguna necesidad personal".

Este sacerdote nos habla de una vida consagrada a la misión pastoral. Y si nos vamos al ejemplo de Srila Prabhupada, Srila Bhaktisiddhanta o los Goswamis de Vrindavana, veremos precisamente una vida de dedicación, muy ajena a ese concepto especulativo de Hridayananda de que el guru y el sannyasi deben “tener su propia vida”.

Lo anterior es una farsa mayor si consideramos que Hridayananda lleva décadas viviendo a expensas del Movimiento sin dar un buen ejemplo. Recuerdo que luego de volverse “acharya” llegó una vez a Los Angeles y me ordenó que el BBT Español debía comprarle un Cadillac que estuviera a su disposición cada vez que llegara. El flamante Mercedes Benz de Ramesvara había despertado su espíritu competitivo y no quería quedarse atrás. Yo me rehusé a hacerlo y eso provocó un conflicto más entre nosotros.


A finales de los 1970s Hridayananda llegó como un "acharya" a la finca de Brasil exigiendo que le construyeran su propia casa hasta con piscina propia. Yo fui testigo personal de eso. Y están sus legendarias visitas a México, donde el punto culminante del viaje era cuando recibía miles de dólares como daksina personal. En Miami se mandó construir un penthouse arriba del templo, gastando más dinero en sí mismo que en el santuario de las Deidades. Y luego de que todos sus caprichos le fueron satisfechos, terminó mudándose a un apartamento del edificio contiguo con la renta a cuenta de Iskcon. Con este tipo de actitudes, es comprensible que esté a favor de que el guru de Iskcon tenga "su propia vida".

Hridayananda señala que algunos creen que la salud del guru no importa, y que mejor muera “en el campo de batalla”.

Esto es una rotunda tontería. Nadie que yo conozca espera que sannyasis, predicadores y gurus sean negligentes con su propia salud y que laboren hasta colapsarse y mueran. Lo que Hridayananda dice aquí es sólo para manipular los sentimientos de su audiencia.


Hridayananda trata de invertir las causas con las consecuencias. Estamos de acuerdo que el guru no debe agotarse hasta morir "en el campo de batalla". Pero todos fuimos testigos cuando unos individuos voraces, que se autonombraron sucesores de Srila Prabhupada, quisieron acaparar honores y gloria. Luego de experimentar una aguda indigestión existencial y recibir inesperadas reacciones kármicas, salieron huyendo diciendo que se están muriendo en el campo de batalla y que necesitan una vida propia. En ultima instancia no pudieron digerir el mundo que intentaban tragarse, pero de todos modos quieren la adoración, los privilegios, y una vida karmi disfrazada de devoto.

Dice también Hridayananda que Srila Prabhupada lo nombró guru en 1977.

Esta es la mentira más grande del mundo. Srila Prabhupada jamás lo nombró a él guru en 1977, ni en ningún otro año. No únicamente eso, sino que tampoco lo nombró acharya, tal como él y otros 10 alegaron ante todo Iskcon. Y mucho menos hubiera estado Srila Prabhupada de acuerdo que Hridayananda se autoproclamara "Acharyadeva", más aun considerando el mal ejemplo que da por doquier.

Él y otros 10 más obligaron a toda la sociedad a aceptarlos como acharyas iluminados y sucesores dignos de Srila Prabhupada. Luego se hizo evidente que todo había sido una farsa y ellos mismos quedaron afectados por esta ofensa. Algunos se han vuelto loquitos, otros se han caído, otros llevan una vida aislada, y otros han tenido enfermedades severas. Lo que sí sabemos es que alguna reacción les cayó a los supuestos 11 acharyas sucesores. Los únicos que permanecen en Iskcon de esos 11 son Satsvarupa, Jayapataka y Hridayananda. Ya vimos lo caído y confundido que está Satsvarupa. Jayapataka sufrió una embolia cerebral el año pasado que lo ha dejado parcialmente paralizado. Y Hridayananda lleva años viviendo prácticamente como un karmi.


Irónicamente, al final de esa afirmación dice: "... entre nosotros hay pocos que sobrevivieron. Y gracias a Krishna soy uno de ellos". Muchos no están seguros de que haya sobrevivido, y desde hace tiempo lo tienen en la lista de quienes se han desviado del sendero trazado por Srila Prabhupada.

Srila Prabhupada se volvió sannyasi a los 63 años y Hridayananda a los 23.

Hridayananda continúa su campaña de compararse con Srila Prabhupada. En esta instancia son las edades en las que se volvieron sannyasis. Y aquí menos es más. Prabhupada es 63 y Hridayananda es 23. Hridayananda gana. Aunque en realidad la lógica de esta comparación tiene poco sentido pues no sirve para justificar sus abandonos como misionero y guru.

También hay que considerar la calidad del sannyasa. Hridayananda tiene 60 años, y en poco tiempo tendrá los 63 años que tenía Srila Prabhupada cuando se volvió sannyasi. Pero Hridayananda ahora casi parece un karmi y es poco probable que eso cambie cuando cumpla 63 años. Más bien podemos suponer que se va a llenar de más excentricismos y anarthas para entonces: Tocará mejor las partituras de Bach, su closet de ropa karmi estará más surtido, tendrá nuevas sandalias "Crocs" para usarlas durante las iniciaciones, quizá se habrá tomado más fotos abrazando a jovencitas, habrá perfeccionado las gracejadas que dice para sacarle las risitas nerviosas a sus lacayos, y se habrá sentado en más vyasasanas vestido de karmi. Y hay quienes apuestan a que a los 63 años Hridayananda ni siquiera va a ser un sannyasi. Entonces no entendemos el sentido de las comparaciones que hace.

Hridayananda dice que Srila Prabhupada lo puso como responsable de 20 países como GBC cuando tenìa 25 años de edad.

Vemos de nuevo aquí la tendencia de Hridayananda por alabarse y exagerar, con la finalidad de verse más importante y destacado. Hridayananda se está refiriendo específicamente aquí al año de 1974, cuando tenía 25 años y Srila Prabhupada lo nombró GBC de Latinoamérica. Aunque en esta región hay más de 20 países, la realidad es que Hridayananda no trabajaba en 20 países con templos de Iskcon a la edad de 25 años. ¿Qué necesidad tiene de manipular los hechos para verse mejor?

Hridayananda dice textualmente: "... con 25 años Prabhupada me puso como responsable por 20 países". Ese año, cuando él tenía 25 años de edad, había templos en México, Venezuela, Argentina y Puerto Rico. No sé si ya había templo en Santo Domingo, pero entre todos no sumaban 20 países. En consecuencia lo que él dice aquí es una mentira.

En el siguiente par de años se abrieron templos en Guatemala, Costa Rica, El Salvador, Colombia, Ecuador, Brasil, y algún otro país. Pero eso tampoco suma 20 países, y Hridayananda ya no tenía 25 años. Entonces vemos en Hridayananda una necesidad de manipular los hechos, ajustar la verdad para verse mejor que la realidad, y a veces incluso mejor que Srila Prabhupada.

Dice Hridayananda que asumió un papel de liderazgo en una sociedad completamente convulsionada.

La inmadurez y las ambiciones personales de los líderes, entre ellos Hridayananda, son lo que causó tanta convulsión dentro del Movimiento. Para poder implantar el sistema en el que ellos aparecían como devotos puros y el mundo quedaba dividido en zonas de influencia privadas para cada uno de ellos, tuvieron que pisotear a mucha gente, aniquilar a sus opositores, decir muchas mentiras, encubrirse mutuamente cuando se empezaron a caer, pelearse entre ellos por discípulos y territorios, etc.

Esas fueron las convulsiones dentro de Iskcon, pero fueron causadas por ellos. Es falso que Hridayananda llegó a trabajar para resolver unas convulsiones existentes. Entre él y otros más las causaron. Pero ahora se trata de presentar como un héroe cuando en realidad estaba consolidando su pequeño imperio sin importarle las convulsiones que estaba ocasionando.


Conclusión

Es obvia la manera en que Hridayananda deforma la verdad, minimiza a Srila Prabhupada, se ensalsa, y logra impresionar a un público sin discernimiento. Todo lo que Hridayananda dice le es festejado con los ¡Jaya!, las risitas co-dependientes predecibles, y los asentimientos de cabeza ante cada declaración suya. Es aquí donde los atuendos vaisnavas le rinden pleitesía a las modas karmis.