
por Radha Krishna das
Estamos en medio de una discusión sobre los estándares que existen en Vrinda como resultado de las enseñanzas y el ejemplo de su Fundador Acharya, Paramadvaiti Swami. Aquí la reflexión más importante es si éstos corresponden a las enseñanzas y el ejemplo de Srila Prabhupada.
Lo anterior es crucial, pues Paramadvaiti se presenta como acharya sucesor genuino de Srila Prabhupada, y también de Srila Sridhara Maharaja y de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati Thakura. Para rematar, Paramadvaiti basa su autoridad precisamente en este punto: ser el representante ideal de las enseñanzas de Srila Prabhupada.
Atulananda, el fiel lazarillo de Paramadvaiti, ilustra lo anterior en una carta suya del pasado 11 de marzo: "El espíritu de Prabhupada fue amplio y revolucionario, y ese es el mismo espíritu que yo siento que corre por las venas de mi hermano espiritual Gurudeva Paramadvaiti. He conocido a muchos vaishnavas, y puedo decir que en él es donde encuentro mejor representado a mi maestro espiritual, sin ánimo de ofender a nadie".
¿Será realmente así? Haciendo a un lado la pantalla propagandística, la cual puede crear una fachada de autenticidad --pero finalmente sin trasfondo--, debemos ver si realmente Paramadvaiti está representando dignamente a Srila Prabhupada.
Aclaremos algo. No estamos presionando aquí para que Paramadvaiti represente fidedignamente a Srila Prabhupada. Él puede hacer lo que quiera. El mundo moderno es muy libre, tolerante y ocurrente. Él puede seguir los pasos de Osho, de su amigocho Siddhaswarupananda, del ratón Miguelito, o de sus propias divagaciones mentales.
A nosotros aquí en El Tambor solo nos interesa Paramadvaiti a la luz de las enseñanzas de Srila Prabhupada, porque Paramadvaiti se promueve como representante de Srila Prabhupada --quizá el mejor de todos.
El problema es que muchos que han estado cerca de Paramadvaiti están convencidos de que se queda corto en este rubro. Y un análisis de sus enseñanzas y programas nos confirma lo anterior. La misión Vrinda tiene tremendas carencias para representar dignamente las enseñanzas de Srila Prabhupada, y las sustituye con verborrea, actividades karma-kandha, una gran sonrisa y muchos abrazos a las féminas de la organización.
En las cuestiones fundamentales de la práctica espiritual, ni Vrinda ni Paramadvaiti parecen seguir correctamente las enseñanzas de Srila Prabhupada. Lo anterior se me hizo más evidente luego de ver un video en el que discípulos de Srila Prabhupada hacían remembranzas suyas.
Existe un proyecto llamado Illumination Television, que distribuye una colección de entrevistas llamada "Memories of Srila Prabhupada" (Recuerdos de Srila Prabhupada"). En el reciente video promocional del capítulo 51, aparecen testimonios de dos discípulos de Srila Prabhupada que ilustran bien la actual discusión relativa a Paramadvaiti y Vrinda.

En el primer testimonio aparece Laxmimoni devi dasi, quien dice esto:
Y entonces [Srila Prabhupada] inició una conversación. Le preguntó a toda la audiencia, le preguntó a los devotos presentes: “¿Están todos cantando sus 16 rondas?”. Hizo esta pregunta de súbito. Dijo: ¿”Están todos cantando sus 16 rondas?”. Todos se quedaron callados. Nadie dijo nada. Entonces hizo la pregunta de nuevo: “¿Están seguros de que están cantando sus 16 rondas?”. Algunas manos se levantaron aquí y allá: “Bueno, quizá yo no".
Había un devoto particular que años después, quizá por esto, me enteré que era Bhakta das Prabhu, quien estaba en una escalera de mano, pintando, junto al vyasasana de Srila Prabhupada, en la puerta de entrada. Levantó la mano y dijo: “Srila Prabhupada, estoy trabajando duro para que el templo de Krishna esté bonito, y a veces solo duermo 4 horas de noche”.
Srila Prabhupada le contestó: “Entonces, duerme 2 horas, pero debes ingeniártelas para cantar tus 16 rondas”. Y continuó diciendo: “No es muy difícil, solo una hora en la mañana y una hora en la noche. ¿Cuál es la dificultad?” Y dijo: “Maya está en la parte posterior de Krishna. No es necesario que salgas a buscar a Maya. Con solo olvidar a Krishna, Maya estará allí”.
Lo anterior nos da una idea de la importancia que Srila Prabhupada le daba al canto de las 16 rondas diarias del mahamantra Hare Krishna. Claro, hay un sinnúmero de instancias adicionales en las que Srila Prabhupada recalca lo mismo, pero esta anécdota parece ilustrar todo muy bien.
Mucha gente que participó anteriormente en Vrinda, ¿los Vrindófilos Anónimos?, constata que Paramadvaiti no recalca ni exige el canto de las 16 rondas a sus miembros. Bueno, si no se lo exige a sí mismo, sería muy difícil exigírselo a los demás. Parece que prefiere mantener a sus huestes atarantadas con actividades karma kandha, en vez de que sigan las prácticas mínimas de la vida en el asrama.
En el ejemplo anterior, no es que Srila Prabhupada fuera muy severo o cruel al decirle a Bhakta das que durmiera dos horas con tal de cantar sus 16 rondas. La realidad es que la mente busca todo tipo de actividades y distracciones con tal de no aplacarse y concentrarse en la japa.
La función convencional de la mente es el pensamiento, el recibir estímulos, el planear, el recordar. El Gita habla de socati y kanksati, desear y lamentarse. Para Srila Prabhupada no había excusa para que un devoto dejara sus rondas. Era más importante que Bhakta das terminara sus rondas que pintar el templo. Pero si Bhakta das insistía en pintar el templo de prisa, debía hacerlo sin sacrificar sus rondas. Era decisión de Bhakta das cómo organizar su tiempo.
Srila Prabhupada aquí identifica el canto de las 16 rondas con recordar a Krishna, y no cantarlas con olvidarlo. Si Vrinda no hace énfasis en el canto de las 16 rondas, esto definitivamente representa un olvido de Krishna, a pesar de las justificaciones que Paramadvaiti y Atulananda puedan presentar. Y si Krishna está olvidado, Maya estará allí. Es por eso imposible separar la ausencia de las 16 rondas en Vrinda, de los abrazos, de las cucharas, de las orejas, etc. Todos ellos son lo que llena el hueco causado por la ausencia de Krishna, de la japa, de las 16 rondas.

Hay otro testimonio muy importante del video. Corresponde a Laksmi Nrsimhadev das, devoto muy identificado con el templo de Nueva York. Dice él:
Fue durante el kirtan del Guru Puja. Yo me había colocado entre quien iba a cantar y Srila Prabhupada. El vyasasana de Srila Prabhupada estaba a mi izquierda, y el micrófono estaba como a 6 metros enfrente de Srila Prabhupada. No diré el nombre del devoto que estaba dirigiendo el kirtan, y dejémoslo para la posteridad.
Total, ellos tenían una reputación de organizar el kirtan de forma muy coordinada. Diré que estaban muy orgullosos del modo en que hacían sus kírtanes. Quienes tocaban los kartalas lo hacían con mucha intensidad. Todos tenían una coordinación muy buena.
El cantante entonces se acercó al micrófono estando Srila Prabhupada allí. Generalmente Srila Prabhupada permanecía muy meditabundo cuando se sentaba en el vyasasana mientras los devotos cantaban "sri guru carana padma". Este devoto se acerca al micrófono, y tenía una voz muy buena. Él era en realidad un buen cantante, y desde esa perspectiva su actuación era buena.
Se acercó al micrófono, y todos sus músicos con kartalas y mrdangas bien entrenados lo estaban rodeando. Entonces comienza con “sri guru carana padma”, [se ríe] totalmente clavado en lo que hacía. Y todos los que tocaban kartalas y mrdangas también estaban totalmente clavados.
Srila Prabhupada estaba allí sentado, y abrió los ojos y dijo: “Paren el kirtan”. [Se ríe.] Todos quedaron paralizados. Los que tocaban kartalas se paralizaron, el cantante se paralizó y se quedó con la boca abierta. Yo podía ver bien todo porque estaba cerca de él y de Srila Prabhupada. Fue como si le hubieran dicho al camarógrafo: “¡Corte!”. Seguro que al cantante le pareció esto una eternidad [se ríe].
Srila Prabhupada entonces dijo. Nitai Chand Goswami estaba parado frente a mí, y Prabhupada lo señaló y dijo: “Nitai Chand, dirige el kirtan”. Nitai Chand hizo un gesto de “está bien Srila Prabhupada”. Alguien le pasó una mrdanga y comenzó a dirigir el kirtan.
Lo que aprendí de esto, esa imagen se quedó permanentemente en mi corazón, porque me gusta dirigir el kirtan, he dirigido kirtan en el pasado, dirigí el kirtan ante Srila Prabhupada. Lo que aprendí, lo que recordaré mientras esté vivo es que Srila Prabhupada, antes que nada, era muy peculiar, le preocupaba mucho la actitud que tuviéramos al dirigir el kirtan. Es yajñaih sankirtana-prayair [SB 11.5.32]. Es nuestro sacrificio para satisfacer a la Suprema Personalidad de Dios.
Srila Prabhupada se fijaba en la actitud que tuviéramos al glorificar al guru y al Santo Nombre. Lo que yo hago, hasta la fecha, es orarle al Señor Nrsimhadeva antes de dirigir un kirtan. Rezo una pequeña oración: “Mi querido Señor Nrsimhadeva, deja que coloque mi orgullo tipo Hiranyakasipu en el altar de Tu regazo, y destrúyelo con Tus uñas trascendentales”.
Pude ver que a Srila Prabhupada no le gustaba que hubieran vestigios de orgullo, ni ningún tipo de coreografías, o cantar como si fuera un espectáculo. Quería que fuera un acto de devoción.
Aquí vemos la importancia que Srila Prabhupada le daba a la calidad del kirtan. Ya en una nota anterior relaté cómo Srila Prabhupada suspendió el Hare Krishna Road Show, y descontinuó el uso de armonios y guitarras en los aratis del templo. Ahora, en este relato, Srila Prabhupada va más allá y detiene un kirtan que parecía extático e inspirado, dirigido por devotos vestidos con kurta y dhoti, y acompañado de instrumentos tradicionales --los kartalas y las mrdangas.

Srila Prabhupada aquí vio algo --una actuación, una coreografía, una simulación. Y aunque el canto era el "sri guru carana padma", la glorificación del maestro espiritual, la glorificación de Srila Prabhupada mismo, él la detuvo por notar un exceso, un performance que no correspondía a lo que debe ser el kirtan en la línea del Señor Caitanya.
Contrasten el ejemplo del relato anterior con el sankirtan de Vrinda en Halloween, con el kirtan-salsa de su discípulo Damodara Maharaja, con los aratis acompañados de guitarra, y con el mismísimo Paramadvaiti y su ukulele cantando supuestamente el mahamantra en guarani, como si fuese tan difícil para los guaraníes decir "Hare Krishna". ¡Qué barbaridad! ¡Qué vergüenza!
En vez de que Paramadvaiti, como supuesto acharya, establezca los estándares de la línea discipular que dice representar --la cual queda claramente ilustrada en el ejemplo anterior de Srila Prabhupada--, permite y estimula toda especulación ciega que surja, sin poseer el criterio elemental de cualquier presidente de templo entrenado en tiempos de Srila Prabhupada para diferenciar las normas de la burla.
Quizá Paramdvaiti siente tener una visión superior a la de Srila Prabhupada. Quizá Srila Prabhupada no pudo ver lo que Paramadvaiti sí pudo. Quizá Paramadvaiti descubrió una veta para volver al mundo consciente de Krishna que nadie había notado antes. El ukulele, la salsa y los arrimones, se combinan para generar una reacción en cadena que propague el prema-bhakti por el mundo entero.
Recuerdo haber estado en Mayapur en 1976, cuando a los organizadores del festival anual de Gour Purnima se les ocurrió armar un concurso de grupos de kirtan. Se juntaron devotos de diversos templos para formar sus grupos, y se acercaron grupos locales para también participar.

De nuevo, cuando Srila Prabhupada se enteró de esto, de inmediato suspendió el concurso. El kirtan no es una competencia, ni está relacionado con premios. Lo anterior nos dice que Srila Prabhupada estaba constantemente supervisando el desarrollo de Iskcon, y llevaba al kirtan --y a toda la institución-- de menos a más. Cada momento buscaba que expresaran su sentido original y auténtico, depurando continuamente la mala hierba.
Paramadvaiti Swami pide 10 años para que toda la creación sea testigo de su plan maestro. ¿Cómo van a ser los kirtanes allí en 10 años? ¿Incluirán belly-dancers y un dragón chino? ¿Irá a aparecer su grupo de sankirtan en el carnaval de Río?



