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sábado, diciembre 17, 2011

Diario Devocional No. 6

por Astika das

A pesar de que el sábado 19 de noviembre era un día muy soleado y agradable, no se veía mucha gente en la Avenida Alcalde, por donde transitaba el desfile del Rathayatra. Pero la raquítica concurrencia no impedía la algarabía de los devotos Hare Krishna que, jubilosos, jalaban las cuerdas de los tres majestuosos carruajes que transportaban al Señor Jagannath, al Señor Balarama y a Lady Subhadra.

A medida que el desfile avanzaba, el número de espectadores aumentó notablemente. Al llegar a las inmediaciones de la Plaza Universidad, las escalinatas de los vetustos edificios del centro de Guadalajara se veían atestadas de mirones que, extrañados, veían aquel majestuoso y exótico espectáculo.

Mi hermano espiritual Ksiti Mohan Swami no paró de bailar y cantar el mahamantra durante todo el trayecto del desfile. Ksiti Mohan es un sannyasi muy sui-generis, pues a pesar de ser un renunciante regentea un restaurante vegetariano en Morelia. Se supone que los sannyasis no se deben involucrar en negocios lucrativos, sino que para su manutención deben depender únicamente de la misericordia del Señor Krishna.

En medio de su éxtasis, Ksiti Mohan me miró con mucha simpatía, se me acercó hasta donde jalaba el Carruaje del Señor Jagannatah, y me dijo: “¡Hola Joven Astika!”. El Maharaja es muy atento con los discípulos de Srila Prabhupada. Una vez que visité Morelia fui a verlo a su restaurante. Él me sirvió un suculento plato de prasadam --un verdadero banquete--, y mientras comía él hablaba como loro: “Los discípulos de Srila Prabhupada no son personas ordinarias --decía con su vehemencia acostumbrada--, son personas muy raras y uno se siente feliz y afortunado de tener el privilegio de asociarse con ellos”.

KSITI MOHAN ME REGALA SU JAPAMALA

Una vez concluido el desfile, divisé fácilmente a Maharaj Ksiti Mohan, pues su atuendo de sannyasi era de un color tan subido que parecía rojo enchilado. Me dio un gran abrazo de bienvenida. Rompí el hielo informándole que debido a las prisas del viaje había olvidado mi japa en Tamaulipas.

Tan pronto como escuchó esto, puso en mis manos su japamala y me dijo: “Para mí es un honor obsequiarte mi japa; no es necesario que compres otra”. Le agradecí su generosidad pero me sentí incómodo cuando vi que la bolsita que me estaba regalando tenía estampado el rostro del Señor Jagannatha, cosa que no es correcta. Estuve a punto de sacar la japa y devolverle la bolsita.

Pensé que hacer eso solamente complicaría las cosas, pues Ksiti Mohan Maharaj tiene una formación completamente iskconiana porque no tuvo la fortuna de vivir en los Mathas vaisnavas de India. Esa carencia impide que tenga cualquier suspicacia hacia las técnicas comerciales de ISKCON.

Recuerdo que en una ocasión, Avadhuta Maharaja, Bhakti Kusum Asrama (quienes eran Viraha Prakash y Brajendra Kumara en ISKCON), y yo, hicimos un parikrama en taxi por varios sitios sagrados de Vrindaban. Avadhuta Maharaja ya se había separado de ISKCON para refugiarse a los pies de loto de Srila Sridhara Swami en el Sri Caitanya Saraswath Math.

Mientras observaba por la ventana del taxi la reseca y arena tierra de Vrindaban, pude escuchar la picosa conversación de Avadhuta: “En ISKCON se valen de cualquier recurso con tal de vender. En las kurtas, en las bolsas de japa, en las cachuchas, en una palabra en todos lados estampan el mahamantra. En breve van a estampar los santos nombres en los calzones y en los brassieres de las devotas”.

En una nota anterior ya comenté que cuando me salí de ISKCON y fui a la Sri Caitanya Saraswath Math, llegué vistiendo una kurta estampada con el mahamantra Hare Krishna. Cuando Bon Maharaja, un sannyasi negro italiano discípulo de Sridhara Maharaj, quien llegó a la Sri Caitanya Saraswat Math sin conocer ISKCON, vio mi kurta estampada me dijo: “Es ofensivo entrar al retrete con el mahamantra. Debes quemar o echar al río Ganges la kurta. Después de escuchar tal instrucción, me `irigí hacia el sagrado río Ganges, y sin ninguna consideración arrojé la kurta nueva que tenía el mahamantra estampado.

EL DISCURSO INAUGURAL DE GURU PRASAD PINOCHOPADA

Ksiti Mohan Maharaja y yo nos hallábamos sentados a unos cuantos metros del escenario que los devotos instalaron para colocar a las Deidades y llevar a cabo los eventos públicos del festival. Desde allí, Guru Prasad Swami dictó el discurso inaugural.

En su breve perorata mencionó varias veces el nombre del Señor Krishna y del Señor Jagannath. Pero en ningún momento de su discurso mencionó el nombre de Srila Prabhupada. Cuando le hice esta observación a Ksiti Mohan, él repitió su argumento de siempre: “Es una verdadera lástima, pero los nuevos líderes de ISKCON hacen todo lo posible para borrar del mapa a Srila Prabhupada”.

SRILA PRABHUPADA NO ES BIENVENIDO

En la declaración de Ksiti Mohan Maharaja no había indignación, solo resignación. Sin mostrar alteración alguna añadió: “Ellos deberían recordar constantemente la memoria de Srila Prabhupada. Gracias a Srila Prabhupada nos hicimos devotos, gracias a Srila Prabhupada se celebra el Ratha Yatra. A Srila Prabhupada le debemos la vida, y no mencionar su nombre es algo completamente ingrato”.

PREGUNTAS Y RESPUESTAS

Me dirigí a una pequeña carpa de lona blanca en la que había un letrero que decía "Preguntas y Respuestas". Era un espacio improvisado por los devotos para predicarle al público. En la carpa habían 50 personas que, atentamente, escuchaban la charla de Adhoksaya Prabhu, un antiguo devoto venezolano discípulo de Pinochopada, y que lleva mucho tiempo radicando en México.

Crucé la carpa y fui a sentarme en la tercera hilera, muy cerca de la mesa donde estaba el expositor. Éste, al verme entrar, juntó las palmas de sus manos en señal de reverencia y en voz alta expresó: “Haribol, Prabhuji”.

Las dos ocasiones anteriores que escuché a este devoto venezolano pensé: ¿Por qué Adhoksaya Prabhu, quien es inteligente y conoce bien las escrituras, después de haber presenciado miles de desviaciones, continúa en ISKCON? Traté de acallar mis elucubraciones, y me concentré en su conferencia.

Con la misma autoridad que habla siempre acerca de los sastras, en esa ocasión hablaba acerca de algunos pasajes de la Biblia. Hacía eso con el fin de tranquilizar la conciencia de una audiencia mayormente cristiana.

El aparato de sonido fallaba continuamente, y eso hacía inaudible la charla del conferenciante. Pero en vez de molestarse, Prabhu Adhoksaya aprovechaba la ocasión para hacer algún chiste ingenioso. Con absoluta confianza en sí mismo le pedía a los devotos que remediaran la falla.

¿QUÉ ONDA CON LOS GAYS?

Después de hablar cerca de una hora, le informó a los asistentes que podían hacer preguntas. Alguien al fondo de la salita le pidió que explicara el origen de la homosexualidad. Yo pensé que había mala leche en esa pregunta, pues todos saben que Guadalajara es la capital de los homosexuales en México.

Equivocadamente pensé que Prabhu Adoksaja sortearía rápida e inteligentemente esa espinosa pregunta, pero para mi sorpresa comenzó a abundar en el tema de forma verdaderamente compleja. Hablaba tanto en términos freudianos que parecía que estábamos en un foro de sexualidad, y no en algo relacionado con la conciencia de Krishna.

En su elaborada elucubración, Adhoksaya Prabhu dijo que por practicar la vida sexual con mucha frecuencia, la gente se fastidia del sexo heterosexual y comienza a explorar el sexo anal, y que con el paso del tiempo crece su curiosidad por saber qué se siente recibirlo.

Según él, en el Srimad Bhagavatam aparece este argumento. Yo leí los nueve primeros cantos del Srimad Bhagavatam, y no recuerdo haber leído semejante teoría. A lo mejor ese pasaje me pasó de noche, pero el argumento de Prabhu Adhoksaya me parecía una absoluta especulación. En ese momento recordé la carta que un devoto le escribió a Srila Prabhupada, en la que le decía que había superado su problema de drogas y otros vicios, pero que no había podido superar su homosexualidad. Srila Prabhupada escuetamente le respondió que no importara que fuera hombre o mujer, y que simplemente tratara de servir a Krishna.

Adhoksaja Prabhu pudo utilizar ese argumento de Srila Prabhupada y no meterse en el berenjenal en que se estancó. Los devotos no se supone que seamos expertos en asuntos sexuales; no tenemos por qué serlo. Alguien le pudo haber respondido a Adhoksaja que existen casos de niños o niñas que desde que nacen muestran tendencias homosexuales, sin que hayan estado practicando sexo con anterioridad.

Hasta antes del momento en que Prabhu Adoksaya trató el asunto de la homosexualidad, la conferencia había resultado ser todo un éxito. Pero cuando se internó en asuntos freudianos despertó inquietud entre los asistentes.

Más tarde me topé con Prabhu Adhoksaya en un puesto de prasadam. Le comenté que su conferencia había estado excelente, pero que hubo un punto que no me había gustado. Prabhu Adhoksaja respondió visiblemente indignado: “Ya sé qué parte no te gustó; fue en la que hablé acerca de la homosexualidad". “Efectivamente”, le respondí. Prabhu Adhoksaya, quien hasta ese momento se había mantenido muy sereno, se puso iracundo, y visiblemente perturbado exclamó: “Eso que dije sobre la homosexualidad está explicado en el Srimad Bhagavatam. Ahí mismo se explica que el Señor Brahma practicaba el sexo anal".

REVELACIONES DE UN MÍSTICO… MEXICANO

Pippalai Prabhu está preparando un libro de entrevistas a los discípulos de Srila Prabhupada, y aprovechando mi visita a Guadalajara quiso entrevistarme sobre el Gurukula. Nos sentamos en un cafetín del centro de Guadalajara llamado "El Salvador". “Me interesa que me cuentes tu experiencia con el Gurukula --me dijo-- pues durante ocho años tú lo dirigiste y me interesa conocer tu experiencia”. Luego, con absoluta franqueza, añadió: “No quiero que te desgarres las vestiduras, ni me interesa presenciar desplantes protagónicos. Únicamente estoy interesado en saber cómo funcionó el Gurukula”.

Antes de abordar el tema del Gurukula, le confesé a Prabhu Pippalai que me parecía muy extraño que la Mataji Jadurani dejara de hablar de Srila Prabhupada desde que se refugió en Narayana Maharaj. ¿Cómo ocurrió eso, siendo que ella fue una de las primeras discípulas occidentales de Srila Prabhupada, y con sus pinturas se ilustró el Gita y el Srimad Bhagavatam?

Pipalai Prabhuji me reveló que vivió muchos años en Nueva York, y por lo tanto tuvo la oportunidad de convivir en muchas ocasiones con Jadurani. Me dijo que Jadurani no se opuso al sistema ilícito mediante el cual once discípulos de Srila Prabhupada se volvieran los “acharyas” sucesores de Iskcon. Pero se oponía rotundamente a que nombraran acharya a Satsarupa, pues habían estado casados y lo conocía hasta en la intimidad del sleeping bag. “Muchos de esos autoproclamdos acharyas eran gays, --declaró Pipalai das, y categóricamente añade-- y Satsarupa es jotito”.

Aquí no estamos haciendo una condena tácita a quienes tienen tendencias homosexuales, sino a quienes tienen cuestiones de sexualidad sin resolver pero que pretenden hacerle creer al mundo que son seres autorrealizados.

BHAVANANDA MAHARAJA: EMPERADOR PEDERASTA DE LA CIUDAD VEDICA

En seguida Pippalai das me contó una anécdota de Bhavananda das, que merece hacerle un extraordinario guión cinematográfico.

A Prabhu Pippali le tocó vivir los primeros años de ISKCON en India, pues estuvo ocho años en ese país. “Los primeros años --me cuenta Prabhu Pippalai-- ISKCON era muy pobre, tan pobre que había muchos niños desnutridos en Mayapur". Con la intención de erradicar ese mal, Srila Prabhupada le pidió a Jayapataka Swami que comprara unas vacas y abriera un gosala (establo). Prabhu Pippalai fue designado encargado del gosala.

El gosala estaba situado como a 500 metros del Sri Candrodaya Mandir de Mayapur. Pippalai Prabhu dormía, comía y cantaba sus rondas en el Gosala. Su única compañía era su ayudante, un chico musulmán. Pippalai tenía estrictamente prohibido alejarse del gosala pues entre los habitantes de Mayapur se practica mucho el abigeato, o robo de ganado. Por lo mismo Pipalai Prabhu tenía estrictamente prohibido abandonar el gosala.

En cierta ocasión que Srila Prabhupada se hallaba de visita en Mayapura, Pipalai sintió un vehemente deseo de alejarse del gosala para asistir al templo a escuchar las clases de su maestro espiritual. Cuando escuchó en la distancia un extático kirtan, no resistió ese deseo y, cogiendo un atajo que solamente él conocía, se encaminó hacia el templo.

Cuando Jayapataka y Bhavananda lo vieron en el templo, lo reprendieron por abandonar su dharma. Bhavananda montó en uno de sus acostumbrados ataques de cólera, y salió disparado hacia el gosala a fin de defender a las vacas. Pipalai Prabhu decidió también volver al gosala. Para llegar antes que Bhavananda, tomó un atajo que solamente él conocía y que pasaba al lado de la cabaña de su asistente, el joven musulmán.

Al pasar por la cabaña, repentinamente escuchó sonidos extraños. Curioso por conocer su origen, Pipalai se acercó y miró por la ventana. ¡Oh sorpresa! Postrado de rodillas, Bhavananda practicaba sexo oral con el joven pastor. Al pie de aquella erótica y aterradora escena ocurriendo en la tierra sagrada de Mayapur, se veían varios dólares desperdigados en el piso.

ISKCON PREMIA LOS ABUSOS DE BHAVANANDA

Mientras fue líder en ISKCON e incluso "acharya" de la institución, Bhavananda violó a varios niños del gurukula, devotos jóvenes, trabajadores, taxistas, etc. Luego de que lo removieron por su vergonzosa conducta, se fue a vivir muchos años a Australia, donde lo acogieron seguidores suyos fanáticos.

Bhavananda regresó en años recientes a vivir en ISKCON Mayapur. Lo han puesto de presidente y coordinador de la construcción del nuevo templo. Todos los grandes líderes de ISKCON, empezando por Jayapataka, saben bien de qué pie cojea Bhavananda. Pero si Pippalai tiene razón y muchos de los proclamados sucesores de Srila Prabhupada son "jotitos" de corazón, entoncas no es de extrañarnos que hayan recibido a Bhavananda en Mayapur con los brazos abiertos y sin preocuparse de las nuevas violaciones que pueda cometer allá.