martes, junio 30, 2009

Click: Foto Misteriosa

FOTO MISTERIOSA, VRINDAVAN 1977.

Tenemos con nosotros esta misteriosa fotografía. En ella aparece Srila Prabhupada sentado en una silla mecedora en el patio central del Krishna Balaram Mandir de Vrindavan. Se encuentra junto al árbol tamal que hay allí, teniendo darshan de las Deidades. Es el año 1977, Srila Prabhupada está enfermo y porta unos lentes para protegerse los ojos de los rayos del sol.

MISMO LUGAR, FECHA RECIENTE.

Tamal Krishna Goswami lo está abanicando con una chamara. Atrás hay otro devoto cuya cara está semicubierta por unas ramas del árbol y quien tiene un abanico de plumas, y del lado izquierdo se ve otro abanico aunque no aparece la persona que lo tiene. En la parte inferior izquierda hay un devoto sentado en el piso, dirigiendo su mirada a Srila Prabhupada.

PRIMER PLANO DE SRILA PRABHUPADA.

Es una foto que a primera vista se siente tranquila, y hasta ansiaríamos haber estado presentes allí. El clima ha de ser caluroso pues nadie lleva kurta, incluso Srila Prabhupada.

ESCALERAS AL MUSEO DE SRILA PRABHUPADA. EL SAMADHI ESTÁ EN EL EXTREMO IZQUIERDO DE LA FOTO.

Pero en la foto hay mucho misterio que no es aparente. La imagen no existe en la colección de los Archivos Bhaktivedanta, y entonces es probable que sea una foto personal de alguien. La conocemos porque una versión a color de esta foto —de casi un metro de alto— estuvo colgada a la entrada del Museo de Srila Prabhupada, ubicado enfrente a su Samadhi (mausoleo).

SRILA PRABHUPADA EN LA MISMA SILLA MECEDORA, EN EL MISMO LUGAR, PERO EN OTRA FECHA.

Una versión más pequeña de la misma fotografía (de 25 cm. de alto), en blanco y negro, estuvo en la habitación de Srila Prabhupada de Vrindavan en un armario con puertas de vidrio, exhibiéndose con efectos personales de Srila Prabhupada. Luego la foto pasó a un lugar menos visible, detrás del murti de Srila Prabhupada que está en la mecedora.

Lo misterioso del asunto es que ambas fotografías han desaparecido, y por el momento no es posible verlas. La imagen que presentamos aquí es una fotografía tomada a la foto pequeña en la habitación de Srila Prabhupada, poco antes de que desapareciera.

PRIMER PLANO DE TAMAL KRISHNA GOSWAMI.

La fotografía grande a color desapareció del museo luego de que llegó a Vrindavan un discípulo filipino de Tamal Krishna llamado Janardana, y asumió el puesto de "general manager". La foto pequeña en blanco y negro desapareció después del Gour Purnima de 2009.

ACERCAMIENTO ADICIONAL.

No sabemos qué causó la desaparición de estas dos fotografías, pero sobran conjeturas al respecto. Quienes las han visto advirtieron que Tamal Krishna Goswami probablemente está haciendo un mudra (una señal mágica con la mano) que quizá él o sus seguidores no querían que se divulgara debido a su significado tal vez nefasto. ¿Qué significa ese mudra? ¿Hay algún factor tántrico en todo esto?

Pero antes de tratar de responder esas preguntas debemos tomar en cuenta que Tamal Krishna Goswami es el malvado favorito de Iskcon. Veamos algunas de las fechorias que muchos devotos le imputan:

● La desaparición y probable muerte de Visnujana Swami, luego de haberse apropiado del programa Radha Damodara Party que Visnujana había desarrollado durante años, y convertirlo en una máquina que causó infinidad de conflictos con todos los templos. A quienes arguyen que distribuyeron muchos libros, la respuesta es que Srila Prabhupada removió a Tamal del programa y lo desterró a China para que dejara de convulsionar a la institución.

● El suicidio de Gopijanavallabha Swami en 1980, quien trabajaba para él y a quien le dijo que ahora tenía que verlo como igual a Srila Prabhupada porque de lo contrario no regresaría con Krishna. Esto causó una incontenible ansiedad en este sencillo y amable devoto quien ya no supo cómo enfrentar la situación.

● El complot para envenenar a Srila Prabhupada en 1977 desde su puesto de secretario particular, ante varios indicios de la existencia de dicho complot.

● Haber descrito a Srila Prabhupada durante una conversación con Syamasundara das en Bombay como “un viejo senil y apegado”. Esto lo asegura Nara Narayana das quien escuchó personalmente la conversación.

TAMAL KRISHNA GOSWAMI.

● Haberse esforzado para que permanecieran como “acharyas” de la institución pederastras como Bhavananda y demás fulanos desviados.

● Tergiversar el proceso de sucesión discipular luego de que Srila Prabhupada dejó este mundo (y Tamal lo confiesa en las conversaciones de la Piramid House).

● Crear un Gopi-bhava Club con Narayana Maharaja quien supuestamente estaba dando “néctar” filosófico íntimo a gente disque avanzada, a pesar de que Srila Prabhupada ordenó no hacerlo y que el mismo Iskcon tenía como norma no acercarse con Narayana Maharaja.

● Tener gente colectando fondos millonarios para que pudiera darse la gran vida, incluyendo ponerse a estudiar en Oxford con costo a cargo de Iskcon, cuando el ejemplo de Srila Bhaktisiddhanta Saraswati fue distinto, y que no es el papel de un guru renunciante irse a la universidad.

● Ocasionar pérdidas millonarias en proyectos fallidos como su hacienda de Oklahoma.

Y la lista continúa, pero mejor paramos aquí.

Por la fama que Tamal Krishna Goswami tiene ("créate fama y échate a dormir"), los devotos ven en la foto algo siniestro de parte suya hacia Srila Prabhupada: Ya sea el mudra mismo, o el semblante de TK, o lo que creen que Tamal siente sobre Srila Prabhupada —ellos confían en el viejo adagio de que “piensa mal y acertarás”.

¿UN MUDRA MALIGNO?

Es un hecho que la disposición de la mano derecha de Tamal no es natural para alguien que ostenta una chamara. Tener el dedo cordial totalmente extendido mientras los demás permanecen encogidos, requiere de un esfuerzo consciente y así lograr algún fin específico. No es algo que ocurre accidentalmente. Incluso si el dedo cordial se le hubiera soltado del control del dedo pulgar, no explica por qué el dedo está totalmente extendido. Hay alguna razón oculta detrás de dicha señal, y algunos creen que es un mudra maligno encaminado a tratar de dañar a Srila Prabhupada.

¿DÓNDE QUEDARON LAS FOTOS?

Tampoco es natural la desaparición de ambas fotografías de lugares prominentes de Vrindavan. La primera desapareció cuando arribó un agente de Tamal Krishna, y la segunda se esfumó luego de que varios devotos empezaron a interesarse en ella y eso preocupó a alguien.

—HOLA TODOS.

Sin embargo, en opinión de otros expertos, en esta fotografía Tamal Krishna simplemente le estaba enviando un caluroso f*ck you al universo entero, diciéndoles como decía José Alfredo Jimenez: "Hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley". Lo anterior, claro, hasta que se le atravesó un árbol en plena carretera en India y lo mandó a inaugurar su propio Samadhi.

SAMADHI DE TAMAL KRISHNA EN MAYAPUR.

lunes, junio 22, 2009

Click: En Iskcon Costa Rica

PRÉDICA
PRABHU PRTIVI-PAVANA

CANTOS DE GLORIFICACIÓN
MADRE NITYA

ADORACIÓN A LAS DEIDADES
MADRE ANANDA

CEREMONIAS VAISNAVAS
PRABHU ARJUNA VALLABHA

Bellas fotos del programa de Iskcon Costa Rica. Diversas actividades devocionales conducidas por devotos sirviendo a Sri Sri Nitai Gurasundara bajo la guía de sus gurus y la GBC. Pero aunque las fotos nos hablan de bhakti y dedicación, la realidad nos habla de otras cosas.

LA DIÁSPORA DE SRI SRI NITAI GOURASUNDARA.

Sri Sri Nitai Gourasundara primero fueron secuestrados de la finca en medio de la noche, para mantenerlos escondidos durante algún tiempo. Luego fueron "instalados" en un apartamento en la zona de San Pedro. Ahora los mudaron de nuevo, a la casa de los devotos que aparecen en las fotografías, escasamente a un kilómetro de la finca de donde fueron secuestrados. Pero como ese lugar es rentado, las Deidades tendrán que padecer una nueva mudanza próximamente. O sea que la diáspora de Sus Señorías las Deidades no termina.

Y todo esto, ¿para qué? Entre todos los argumentos que se han vertido en esta polémica, el más factible es que el plan para vender la finca era para mandarle dinero a la plana mayor de la GBC en Estados Unidos, quienes exigieron a Guru Prasad Swami dinero para ayudar a pagar los casi 10 millones de dólares que les costó el juicio de los Gurukulis. El supuesto plan de vender la finca para crear un templo y un centro cultural en San Jose era sólo una pantalla. La verdadera intención era llevarse el dinero y dejarle unos mendrugos a los incautos "ticos".

Según informes disponibles, la GBC quería 2 millones de dólares de la venta de la finca de Costa Rica para pagárselos a los estudiantes del Gurukula que le ganaron el juicio a Iskcon. Por tal motivo nunca quisieron escuchar las quejas de los devotos de la finca, ni nunca pusieron objeción alguna a los atropellos cometidos en contra de los devotos, y principalmente en contra de las Deidades. Lo único que les interesaba era el dinero.

Se sospecha que por ese mismo motivo Hridayananda Gurudeva se retractó del apoyo que le dio originalmente a la finca. En la demanda de los Gurukulis, se demandaba personalmente a varios GBCs, y entre ellos estaba incluido Howard Resnick, alias Hridayananda das Goswami. Si los Gurukulis querían confiscarle las sumas millonarias que ha acumulado a través de los años como fruto de su "carrera" devocional en Iskcon, pues mejor que le quiten el dinero a Costa Rica.

Y si gente incompetente como Guru Prasad Swami y sus secuaces querían mantener su puesto y la venia de la GBC, debían aportar dinero para que en Estados Unidos los vieran con buenos ojos. La realidad es que Guru Prasad Swami debió primero defender los intereses de los programas que supuestamente representa, como lo es Costa Rica.

Por desgracia, los Prabhucitos que le han servido de acólitos todo este tiempo a estos líderes corruptos, son cómplices de la gran ofensa en contra de Sri Sri Nitai Gourasundara por secuestrarlos, tratarlos como juguetes, y tratar de vender Su templo. Podemos entonces decir con confianza que la mala influencia de Guru Prasad Swami, Bhakti-bhusana y otros como Manonath y Virabahu, han sido determinantes en que nuevas generaciones de aspirantes a vaisnava se vuelvan ofensores como ellos mismos.

Por eso, en medio de la aparente devoción de los devotos en estas fotografías, su triste realidad es la de ser peones en un plan que no pueden ver ni pueden entender. Le hacen el juego a gente que sólo se burla de los devotos latinoamericanos, que los desprecia, que los considera inferiores, que se siente con derecho a robarlos, y que actúa como un parásito depredador. De todos modos, ¡Sonrían!

domingo, junio 21, 2009

¡Escucha, hombrecito! - 6


Por todo lo anterior, la atmósfera disfuncional de ISKCON es creación nuestra y de nadie más. Si nos hubiéramos opuesto a los tratos y actitudes irracionales, entonces habríamos puesto en práctica la instrucción de Srila Prabhupada que nos manda a “analizar todo cuidadosamente; nada deber ser aceptado ciegamente”, y en consecuencia, a rechazar por completo a hombres mundanos que en el movimiento de la conciencia de Krishna que se visten como vaisnavas.

“Pero si tú crees que los prabhucitos nos hemos causado nuestro propio mal, entonces, ¿por qué has escrito tantos capítulos explicando cómo los líderes lo han creado?” Primero, es necesario conocer los síntomas de la enfermedad que está afectando nuestro organismo, porque sólo así podemos combatir la enfermedad en todas sus manifestaciones.

Segundo, tienes que estar convencido de que hemos desarrollado la enfermedad, y de que ésta representa una verdadera amenaza para la obra cumbre de Srila Prabhupada. Por último, si bien nosotros, los prabhucitos, creamos a nuestros amos, ellos también se prestaron al juego. Por lo tanto, no pueden negar su responsabilidad en lo que atañe a la dinámica que solícitamente contribuyeron a crear. Para revertir la situación, primero que todo tenemos que conocer cuán seria es nuestra situación, así como las implicaciones y consecuencias de la misma. De lo contrario, no seguiremos con convicción la prescripción.

Tendemos a negar nuestras percepciones por temor de cometer vaisnava-aparadha. Pero esa no es la única razón. También lo hacemos porque somos perezosos, porque tenemos temor de las represalias, porque estamos conscientes de que si procesamos todos los datos que sucesivamente ingresan en nuestra conciencia, y que constituyen pruebas irrefutables de la irracionalidad de algunos de nuestros líderes —cuán interesados, egoístas y petulantes son, e, incluso, cómo en varios casos su conducta se corresponde con la de los psicópatas—, entonces perderíamos nuestro idealismo. Pero también lo hacemos porque queremos permanecer ciegos. No queremos encarar la realidad de que si abriésemos los ojos, tendríamos que lidiar con el hecho de que algunos de nuestros adorables líderes tienen pies de barro. Sin embargo, Prabhupada sí la encaró, como nos lo cuenta Hari Sauri en su libro Diario Trascendental:

EL GBC MONTESSORI: JUEGAS MIENTRAS APRENDES.

"Prabhupada se quejó otra vez conmigo de los dolores que sentía en su pecho… Me explicó que los problemas en la administración [de ISKCON] le han creado un estrés excesivo. …Él dijo que no se desentendería por completo porque temía que ISKCON se volviese otro Gaudiya Matha. Prabhupada quiere que lo releven de administrar, pero me dijo que a menos de que él se convenza que el GBC sea capaz de trabajar maduramente, sin albergar motivaciones de carácter personal, no está dispuesto a dimitir".

Y desde su partida, a menos que nosotros lo hagamos, ¿quién o quiénes mantendrán honestos a aquellos que tienen motivos personales? Pero prabhucito, tú vas a contradecir esta propuesta con pensamientos necios relacionados con el pasado. Los pequeños Grandes Prabhus te explicarán lo trabajadores y sinceros que han sido los comisionados de la GBC. Te dirán esto y aquello. Pero no. No hemos de volvernos condescendientes. Tenemos que permanecer vigilantes. Ello es un signo de buena salud. Y ya que Prabhupada partió —e incluso, antes de haber partido— nuestra vigilancia está plenamente justificada. Prabhucito, ¿por qué tienes fe ciega en el actual sistema? Es muy bueno que te hagas dicha pregunta.

Quieres confiar ciegamente en el sistema, no por el deseo de cooperar con Srila Prabhupada, aunque en la práctica lo justificarás con esta misma razón. No obstante, tu verdadero motivo, ¡oh, prabhucito!, es que quieres tener paz y deseas disfrutar a ISKCON. No servirla, sino disfrutarla. Y tú sabes perfectamente bien que si “les sigo el juego a los pequeños Grandes Prabhus, eventualmente alcanzaré la cima, y entonces podré disfrutar aún más”. Si estás determinado a no ver, a no distinguir la verdad de la ilusión, ninguno te podrá detener, prabhucito. Aguarda el momento oportuno y trata afanosamente de ganarte el favor de los pequeños Grandes Prabhus, —consíguete uno o dos títulos, una puesto importante por aquí y otra por allá—. Gracias a ello, en tu interior te dirás que estás recibiendo la misericordia de Krishna, pero no te das cuenta de que estás perdiendo más y más de ti mismo en el nombre de la autorrealización.

"MAÑANA BANANA".

Prabhucito, la cualificación para entrar en el nitya-lila de Vrajendanandana no se basa en tu capacidad para disfrutar, sino en tu actitud servicial. Crees que quieres prema-bhakti, pero en realidad no tienes el deseo de servir. Si quieres servir, nunca, pero nunca permitas que otros te despojen de la responsabilidad de hacer tuyo la parte del legado que Srila Prabhupada nos dejó, y con ello contribuyas a que las cosas se sigan arruinando aún más. Permitiste que ellos te despojasen de tu responsabilidad, no porque amas a Prabhubada, sino porque quieres evadir el asumir responsabilidad. Quieres bienaventuranza, alegría y paz, pero sin pagar el precio de éstas: cantar el mantra Hare Krishna sin ofensas y practicar prolongada y correctamente servicio devocional. Anhelas moksa, prabhucito, no servir eternamente al Señor. Y a tus Grandes Prabhus les tiene sin cuidado que que anheles moksa. Ellos piensan que dicho logro es fantástico. Tu deseo de moksa les permitirá a ellos desbaratar a su antojo el legado de Prabhupada. No importa si lo hacen consciente o inconscientemente; el resultado es el mismo.

Sólo podemos destruirnos desde adentro. Específicamente, podemos ser destruidos únicamente si insistimos en querer ser prabhucitos o pequeños Grandes Prabhus. Así seremos destruidos de dos maneras: individual e institucionalmente. Lo único que se necesita para que la dinámica disfuncional, destructiva, prevalezca, es que los buenos devotos no hagan nada. Esta es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

K.d.

Nota 1: “¡Oh, gran fuerza de la verdad, que contra los artificios de los hombres, las astucias, las trampas, y contra las ficciones y las insidias de todos, sabe defenderse por sí misma!".

—Cicerón

¡Escucha, hombrecito! - 5


— VI —

El hombre verdaderamente grande toma muy en serio tu libertad. A fin de implantarla de una manera práctica, tiene que rodearse de muchos hombrecitos, colaboradores y mandaderos, porque por sí mismo no puede ejecutar dicho trabajo monumental. Además, si no se hubiera rodeado de pequeñas grandes personas, tú no hubieses podido comprenderlo y lo habrías dejado tirado en la orilla del camino. Rodeado de tantas pequeñas grandes personas, él se hace del poder para ti, o de una fracción de la verdad, o de una nueva y mejor creencia. Él escribe evangelios, promulga leyes que validan tu libertad, etc., y cuenta con tu apoyo y seriedad. Él te saca de tu ciénaga amoral. A fin de mantener unidas al montón de pequeñas grandes personas; a fin de no perder tu confianza, el hombre verdaderamente grande tiene que perder un pedazo tras otro de su grandeza, la cual fue capaz de alcanzar en la más profunda soledad intelectual, muy lejos de ti y del bullicio cotidiano, pero, aún así, muy cerca de tu vida. A fin de ser capaz de dirigirte, tiene que tolerar que lo transformes en un dios barato e inaccesible. Tú no hubieses llegado a tenerle confianza si él se hubiera quedado como el hombre ordinario que era…

El párrafo anterior nos pone a reflexionar. Curiosamente, ese pasaje es un comentario directo a nuestra última iniciativa reformista [1983], y a cómo los prabhucitos volvieron un rotundo fracaso ese esfuerzo conjunto, que a la postre convirtió en prabhucitos —o sea, iguales a los que pretendían rectificar— a aquellos que lo lideraron. Uno incluso podría concluir —teniendo presente que el prabhucito, a semejanza de su contraparte materialista, el hombrecito— quiere seguir siendo un prabhucito o quiere volverse un pequeño Gran Prabhu. Él quiere volverse sannyasi o dirigir el ministerio de la orden de sannyasa o cualquier otro ministerio. O volverse GBC o guru o adoptar cualquier otro cargo importante. Y, por supuesto, todos los prabhucitos están subidos en el mismo bote.

¡Qué barbaridad!, los líderes de nuestro último movimiento reformista sucumbieron al señuelo de convertirse en dioses inaccesibles. Ellos no pudieron permitir el sacrificio de su grandeza.

El pasaje citado arriba explica el por qué Srila Prabhupada también tuvo que rodearse de pequeños Grandes Prabhus, de la misma manera que lo hicieron sus predecesores. Sin embargo, por ser extraordinariamente grandes, ellos no sucumbieron al círculo vicioso descrito aquí, de pasar de la condición de ser verdaderamente grandes a convertirse en prabhucitos, porque no permitieron que las masas adoradoras los transformarse en dioses inaccesibles. Los prabhucitos tienen la manía de endiosar al acarya, creyendo que ello es una muestra de su fervor devocional. A decir verdad, no es más que un mecanismo mental para anteponer un gran trecho de distancia entre ellos y el acarya, y así proclamar su impotencia: “Ninguno como Srila Prabhupada”. “Únicamente tú eres ese insigne Srila Prabhupada”. De esa manera, los prabhucitos se desapoderan para seguir los pasos del acarya, cuyo mensaje es: “Entended el principio del parampara y volveos como yo”. “Haced como yo he hecho”. “De tal palo, tal astilla” [en inglés: Like father, like son]. Pero no. Los prabhucitos quieren desapoderar a tantos como sea posible, porque el prabhucito quiere que lo acompañen en su miseria.

— VII —

De esta forma, tú mismo produces tu nuevo amo. Al ser promovido a la posición de nuevo maestro, el hombre grande pierde su grandeza porque su grandeza radica en su franqueza y honradez, en su sencillez, en su coraje, en su comunicación directa con la vida.

He aquí un punto crucial que los prabhucitos tienen que entender: nosotros creamos a nuestros amos y los encumbramos a unas alturas tan fantásticas, que pierden el contacto con la realidad. Luego tenemos que pagar por nuestra necedad cuando las cosas salen mal. El precio de nuestra aquiescencia es el mismo, siempre. Por una parte, algunos prabhucitos se resienten al percibir franqueza, sencillez y coraje. Tienen mil maneras de ocultar su duplicidad [def.: doblez, falsedad] y hacerla pasar como “amor por la armonía”, “unidad en la diversidad” y cosas por el estilo. En cualquiera de los casos, ellos pierden contacto con la realidad.

"EVITA PERSONAS FALSAS".

En 1996, durante la reunión anual del GBC que se celebraba en Mayapur, un devoto antiguo se acercó a mí y me dijo: “Leí tu libro, Nuestra Misión. Hiciste un buen trabajo porque pudiste articular lo que todos sentimos. He escuchado que por haberlo escrito, ahora te quieren echar a la hoguera”. A continuación, haciendo un gesto con la cara para indicar el edificio donde se estaban realizando las reuniones del GBC, dicho devoto me confidenció: “Nadie está más apartado de la realidad de lo que está sucediendo en este movimiento, que las personas que están reunidas allí en estos momentos, decidiendo cómo dirigirlo. Ellos están en un estado de ilusión mayor que el de cualquier otra persona”. Devotos curtidos saben bien que la anterior declaración no necesariamente proviene de un sentimiento de maldad o de envidia; apoyándose en sus vivencias, les consta que es simple y sencillamente la presentación de un hecho. No obstante, pocos pueden determinar su grado de participación en este desarrollo de eventos. Y menos aún los que pueden lidiar con tales hechos palpables. Pero los que quieren tomar la larga ruta panorámica, lo exaltan como una muestra de virtuoso vaishnavismo. Por su parte, Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati nos advierte que evitemos a las personas falsas con el mismo cuidado que evitamos a las especies de animales con cuernos.

Creamos este cuadro enfermizo cuando, en nuestra prisa por procurarnos una vida espiritual cálida y sabrosa —hemos llegado a valorar más la comodidad y la seguridad que la verdad—, elevamos a nuestros amos al reino de la inaccesibilidad. Insistimos en eso para poder creer en ellos y respetarlos; sin embargo, por dicha adulación hemos tenido que pagar un precio muy alto. Ahora ellos no están en contacto con la realidad; se han distanciado de nosotros, pero están apegados a ser amos, razón por la cual se arrogan el derecho de imponernos su tiranía e irracionalidad. Los apoderamos para que actuaran de ese modo.

Hicimos lo mismo con el régimen de acaryas zonales. No fue su idea. Fue nuestra, en el sentido de que consentimos que dicho disparate ocurriese. Recuerda: los prabhucitos están desesperados de seguir siendo prabhucitos o de convertirse en pequeños Grandes Prabhus.

"PUES SÍ CHULIS, ME VOY A INICIAR CON FULANO GURUDEV, Y ÉL VA A GUIAR MI VIDA".

Queríamos eludir la responsabilidad que trae consigo el reclamar como propio el legado que nos dejó Srila Prabhupada. Queríamos que alguien se hiciera cargo de nosotros, y mientras esperábamos, nuestro pequeño Gran Prabhu aprovechó la oportunidad para volverse acarya zonal, un concepto absurdo que no tiene asideros en nuestra filosofía. Tuvimos una reforma, pero fue un engaño porque no produjo un cambio de actitud. En consecuencia, la misma atmósfera nada caritativa, opresiva, irracional, promotora del principio de “la fuerza colosal es lo ideal” que teníamos antes de la reforma, sigue vigente ahora. Nuestros pequeños Grandes Prabhus todavía siguen siendo nuestros líderes, y nosotros, los prabhucitos, seguimos siendo las ovejas.

Piensa en los devotos más autoritarios que conozcas en ISKCON. La mayoría probablemente tengamos a las mismas personas en mente, aunque no necesariamente estemos pensando en los mismos devotos. Ahora, imagínate tú diciéndoles a ellos, clara y firmemente, sin ambages ni temblores, que no aceptas su forma de proceder. Se los dices con toda la seriedad del caso. Y estás dispuesto de llegar al extremo de que si te agreden una vez más, harás todo lo que está dentro de tus capacidades para asegurarte de que ello no vuelva a ocurrir jamás.

Ahora, pondera lo siguiente: si hace muchos años te hubieses expresado de una manera tan clara, ¿crees que esas personas actualmente seguirían siendo tan autoritarias contigo? Quizás. Después de todo, los sueños de grandeza no se desvanecen con tanta facilidad. No obstante, ¿qué sucedería si varios hubiéramos hecho lo mismo, o sea, rehusarnos a consentir la postura autoritaria? De seguro, o las “autoridades” hubiesen enmendado sus errores y comenzar a caminar por el rumbo correcto, o, por el contrario, se habrían largado. En cualquiera de los casos, nuestro “modelo de sociedad positiva” [S.P.] estaría más cerca de estar materializándose.

¡Escucha, hombrecito! - 4

LA VIDA CÓMODA DEL HOMBRECITO.

A un vaishnava, a diferencia del Hombrecito, no le interesa procurarse una vida cómoda y sin preocupaciones. Un vaishnava ama la verdad. Él afrontará riesgos por la verdad que ama. Para él, ello es felicidad.

En el segundo volumen de la serie Nuestra Misión, leeremos que llevar una vida consagrada a la verdad es parte integral de la necesidad de desarrollar coraje. Aquellos que se dedican a divulgar la verdad tienen, por así decirlo, un mecanismo incorporado que les infunde coraje: el tener una conciencia tranquila. La satisfacción que produce el alcanzar y mantener una conciencia tranquila es tan gratificante, que las personas que la experimentan no querrán desprenderse de ella bajo ninguna circunstancia. Los prabhucitos, como los Hombrecitos, no pueden imaginarse dicho estado.

Ellos tienen que inventarse otro cometido o, si no, sacarán a relucir alguna razón majadera, y dirán que el predicador de la verdad debe ser ignorado porque no les gusta “el tono” o “el contenido ofensivo” de su discurso. Los prabhucitos argumentan: “Eres demasiado específico; …¡casi nombras a las personas!”. “No tienes comedimiento: ...¡citas reiteradamente referencias de comedores de carne!”. “No existe ningún precedente de que alguien se haya expresado así de otros devotos”. “Tu libro no lo aprueban los sastras”. “Dudo que estés complaciendo a Srila Prabhupada”. “No sabes lidiar con este tipo de temas; tienes que ser refinado y aprender la etiqueta vaishnava”. Por último, quizás la más descabellada de todas las objeciones: “La verdad no es relevante”. Los prabhucitos pueden ser personas detestables, petulantes, mentirosas, manipuladoras; no obstante, los predicadores de la verdad tienen que tragarse su orgullo y actuar de una manera que aquellos consideren beneficiosa, por más desagradecidos que sean.

Los mismos prabhucitos solían criticar la “técnica destazadora” de Srila Bhaktisiddhanta Sarasvati. En su desesperado e irracional intento de no querer escuchar la verdad de sí mismos —verdad que muy fácilmente pudiesen descubrir si tan sólo se hacen un buen examen de conciencia—, están dispuestos a articular cualquier tipo de sandeces. Pero no se lo harán. Y si lo intentan, no conseguirán hacer una honesta valoración de sí mismos, porque se los impedirá las generosas pero distorsionadas apreciaciones que les sugieren las múltiples voces, las múltiples facetas de sus mentes alienadas, enfermas muchas veces [Harikesh das y Prithu das, para mencionar algunos]. “Los predicadores de la verdad no tienen tacto”, —alegarán los prabhucitos—. Su concepto de “tacto” es que la verdad ha de ser expresada de una manera tan vaga, tan ambigua, que ninguno pueda imaginarse de qué se está hablando. Entonces, los diferentes prabhucitos se arrogarán el mérito de aportar la correcta interpretación de la verdad, toda vez que su única intención es tratar de ganarse los aplausos de sus compañeros. O si no, los prabhucitos nos hacen saber que si el proclamador de la verdad actuase estratégicamente y se callase, entonces comprendería que ello le abreviaría muchos problemas. Ellos hasta podrían promoverlo y darle el rango de “Gran Prabhucito”. O en su defecto, los prabhucitos preferirían que el proclamador de la verdad se olvidara de ésta, y simplemente se dedicara a dar cátedras sobre la virtud.


El prabhucito se hace de oídos sordos cuando se trata de escuchar las enseñanzas de Krishna relacionadas con cómo evitar engañarse a uno mismo. Él usa la filosofía para drogarse, y así eludir convertirse en un realista con masa cerebral desarrollada, que es lo que precisamente implican los términos “prajña” y “conciencia de Krishna”. En esencia, el prabhucito se dice a sí mismo: “Prefiero más depender de la misericordia de Krishna, que emplear mi propia inteligencia”. ¿Será posible que los prabhucitos se imaginen que Krishna nos dio la facultad de la inteligencia sólo para que desistiéramos de usarla, por lo asombrosos resultados que produce? Y, ¿qué se puede decir acerca de la posibilidad de que dicho regalo del Señor sea cabalmente la misericordia por la han rezado tan fervorosamente?

Que los prabhucitos hayan sido capaces de inferir este entendimiento, —o sea, que es mejor volverse torpes en vez de seres humanos sesudos— basándose en la Bhagavad-gita y el Srimad-Bhagavatam, así como del ejemplo de nuestros acaryas, ¡es algo realmente asombroso! Pero los prabhucitos están totalmente convencidos de que tienen un dominio absoluto de la esencia de la conciencia de Krishna: el ser irracional es signo de avance, y el ser racional es síntoma de vanidad o “ego falso”.

Cuando el difusor de la verdad afirma que el no primar la verdad, sin importar cuál sea ésta, no es problema del difusor de la verdad sino de los prabhucitos, ¿cuál es la reacción de estos? Ellos dicen: “¡Oh, no!, nosotros no tenemos ningún problema. ¡Eres tú quien está en problemas!, porque a menos que nos dejes mandarte cómo desvelar el problema —y sólo en el caso de que llegásemos a aceptar tu diagnosis de que éste existe—, ¡nosotros nos encargaremos de causarte toda clase de problemas!". ¡Touché! [voz francesa que en el arte de la esgrima significa “¡tocado!” o el haber recibido una estocada del contrario].

Tras haber decretado la ley, el mismo prabhucito se sienta en la Vyasasana y le explica a su auditorio cómo Krishna está en control de todo, y cómo ha diseñado un plan para lograr nuestra purificación. Adicionalmente, nos exhorta a que veamos lo bueno en todo, y nos recalca cómo tenemos que llevarnos bien y cooperar con Srila Prabhupada. Él pronuncia su discurso con total convicción, y no percibe incongruencias de ninguna especie. ¡Eres honesto, prabhucito! Dices que anhelas la verdad, cuando en realidad lo único que quieres es que te adulen.

"SÓLO ME LAVO LOS DIENTES Y VOY A DAR LA CLASE".

Esa es la expectativa del prabhucito, porque en su fuero interno valora otras cosas más que la verdad. Por ejemplo: su popularidad y el guardar las apariencias. Él prima más su imagen o autoestima que el respetarse a sí mismo. A él le interesa más sentirse cómodo, amado y seguro, que vivir de conformidad con la verdad, la cual, de manera paradójica, preconiza a viva voz asegurando que es la meta de su vida. No obstante, internamente es un prabhucito amilanado, abatido por el desprecio que siente de sí mismo, sentimiento que quiere disfrazar como fidelidad a Srila Prabhupada. Lo peor es que se creen su propia propaganda.

Si se topa con alguien que no es igual a él; es decir, con alguien que no siente desprecio de sí mismo, que es optimista, dinámico, feliz y que inspira a los devotos a volverse seres pensantes, al prabhucito le dan espasmos de envidia y su mente se llena de incredulidad. A quienquiera que no pueda persuadir a fuerza de elogios inocuos, el prabhucito se las ingenia para avasallarlo con política artera. Increíblemente, el prabhucito cree que ese es su deber para con Srila Prabhupada.

Al diablo con cualesquiera que hayan tenido éxito donde él ha fracasado. En lo individual, cada uno de ellos sí asumió plena responsabilidad de sus vidas y, de ese modo, rehusó a convertirse en un prabhucito o en un Gran Prabhu.